miércoles, 31 de julio de 2013

Capítulo 13 - Inalcanzable.

{Capítulo 13.}

·Narra Justin·
Nada, ni una sola palabra, ni un simple ''imbécil'', si no la conociera de antes la hubiese creído muda. Llevaba ignorándome desde la noche después del concierto, en cuanto regresé al hotel tras haberme quedato haciéndome fotos junto con algunas fans que no habían logrado entrar al Garden, me había encontrado en mi habitación a Ryan y a ____ riéndo con sus teléfonos móviles y en cuantro saludé ella me miró y sin una respuesta se fue inmediatamente a su cuarto, yo miré a Ryan para preguntarle qué le había ocurrido pero éste cambió el tema sin que hubiera tenido oportunidad de iniciarlo y me preguntó sobre Katia, ya que se la había cruzado en el concierto, fue entonces cuando le conté todo lo que había ocurrido en la grabación del anuncio.
Tras terminar de relatarle el inesperado encuentro, Ryan insistía en que si era su mejor amigo debía contarle todo, yo no paraba de repetirle que no sabía a qué se refería y finalmente él dio por concluida la conversación haciendo como si nada hubiera pasado. Todo aquello me había confundido bastante pero pensé que al día siguiente las cosas volverían a la normalidad.
Nos encontrábamos en el autobús una vez más viajando rumbo a la ciudad de Boston, y yo ya estaba comenzando a ponerme nervioso con aquella situación. Había probado de todo para que ____ me dirigiese la palabra pero la cosa parecía ser imposible, hasta había llegado al punto de coger su ropa interior e ir paseando por el bus con ella en la mano. ____ se había limitado a mirarme increíblemente inexpresiva y a arrancarme su ropa de la mano volviendo entonces a su habitación mientras yo la miraba escuchando la risa burlona de Alfredo a mi lado.
No había salido de su habitación en toda la tarde. Yo permanecía en el sofá mirando el pasillo mientras jugaba con la chapa de mi lata de cerveza entre mis dedos completamente absorto en mis pensamientos.
- Lost in confusion... like an illusion... -escuché la voz de Ryan canturrear cerca de mi oído soltando una leve risilla.
Me volví rápidamente hacia él.
- Cada día te noto más capullo, esto tiene que vértelo un médico, va muy en serio. - levanté una ceja fastidiado.
- Menuda cara de gilipollas tienes Bieber, parece como si te hubieran disecado mientras tomabas cerveza. - rió mientras se sentaba a mi lado en el sofá con una lata de Coca-Cola entre las manos. - ¿Quieres dejar de comerte la cabeza?
Volví a girarme hacia el pasillo dejando que un pequeño suspiro escapara de entre mis labios antes de volver a darle un nuevo sorbo a mi bebida. Ryan apretó levemente mi hombro con su mano libre.
- Quizás hice algo mal cuando la subí al escenario, a lo mejor ella no quería salir más, pero es imposible, se la veía contenta. - le dije sin mirarle. - Quizás le molestó que la llamara aburrida, pero eso nos lo decimos siempre, así que no lo creo.
- Es por tu lío con Katia.
- ¿Y si la decepcioné llegando tarde al concierto?
- Tío, que es por Katia.
- No puede ser, lo más seguro es... espera. -me giré rápidamente hacia Ryan y él levantó las manos y la vista al techo.
- Aleluya.
- ¿Qué lío con Katia? ¿De qué estas hablando? - me levanté rápidamente con intención de ir a llamar a ____ pero Ryan me agarró de los pantalones y volvío a sentarme a su lado.
- Que la dejes, esta jodida, pero se le pasará, tú dale tiempo. - me explicó quitándome la cerveza de la mano para apoyarla en la mesa.
Volví a centrar mi atención en el diminuto pasillo del autobús y no me lo pensé dos veces.
- ¡____! ¡VEN, QUIERO QUE HABLEMOS DE ALGO!
No hubo respuesta, para variar. Ryan reía al presenciar la ridícula escena, después de esto se levantó de su asiento y se dirigió hacia el pasillo dando un par de toques en la puerta de ____.
- Oye, sal un momento, tenemos que cenar. - dijo apoyado en la pared mientras miraba hacia el suelo.
Entonces la puerta se abrió y ____ salió al fin de su habitación en pijama dedicándole una dulce sonrisa a Ryan, quien se la devolvió al instante.
- ¿Qué hay para cenar? Estoy hambrienta. -anunció mientras se sentaba en la otra punta del sofá en el que yo estaba.
Antes de que pudiese abrir la boca, volví a ser interrumpido.
- ¡¡PASTA!! - gritaba Alfredo emocionado desde la cocina terminando de preparar los platos.
Toda aquella situación estaba comenzando a sacarme de quicio, y mis ganas de ponerme a gritarle a aquella chica en mitad del autobús iban en aumento, pero sólo conseguiría empeorar las cosas aún más.
Ryan se sentó entre nosotros ocupando parte del enorme espacio que nos separaba y esperando de brazos cruzados mientras disfrutaba de la tensión que se había creado en el ambiente en aquel mismo momento. Intenté ignorar la situación al menos hasta terminar de cenar, así que cogí mi teléfono móvil y revisé twitter hasta que llegó la comida. Alfredo se quedó mirando el espacio que quedaba entre nosotros algo confuso antes de sentarse en medio, entonces comenzamos a comer en silencio, aunque podía notar cómo Ryan trataba desesperadamente de aguantar la risa.
- ¿Alguien quiere queso en polvo? - les ofrecí tratando de crear algún tema de conversación. - ¿____?
Silencio.
- _____, ¿quieres queso en polvo? - la miró Ryan con una odiosa sonrisa burlona.
- Sí por favor, ¿me lo pasas? -contestó ella sonriente esperando a que él le facilitara el recipiente.- Gracias.
Yo los miraba con una completa expresión de fastidio que fácilmente provocó que Ryan estallara en carcajadas sin poder aguantarlo más. Alfredo observaba los acontecimientos mientras se llevaba el tenedor a la boca.
- ¿Me he perdido algo? - nos preguntó a la vez que masticaba la comida con ansia.
- Todos nos lo hemos perdido al parecer. - le contestó ____ mientras derramaba el queso sobre su plato desinteresadamente. - Aún así la furcia aquella me dijo que preferiría una habitación individual la próxima vez, espero que no soltara las bragas por cualquier rincón, a saber lo contaminada que estará la habitación.
Hablaba traquilamente sin apartar la mirada de su plato mientras se llevaba un dedo lleno de queso a la boca.
- ¿Tú para qué preguntas nada, oreos? -susurró Ryan dándole una suave colleja a Alfredo que se encogía de hombros a la defensiva.
La miré completamente anonadado doblando un poco mi cuerpo hacia la mesa.
- ¿De qué coño estas hablando? -pregunté esta vez levantando ligeramente mi tono de voz.
- ¿Alguien más quiere queso? - sonreía ella mientras miraba a los chicos ignorándome una vez más.
Ryan y Alfredo agacharon la cabeza a su plato al ver que la tensión había aumentado considerablemente y sólo pudo oírse el sonido de los tenedores chocando levemente contra la cerámica del plato. Dejé que el enfado fuese tomando el control de mis palabras.
- Te quejas de los paparazzi y de todo lo que dicen en las noticias y sin embargo eres mejor que todos ellos en eso de inventar mierdas. - esta vez sí conseguí llamar su atención, desgraciadamente.
- Perdona niñato mimado, pero si no fuera por la que inventa mierdas ahora mismo estarías pudriéndote entre los abucheos de todo el jodido recinto en Nueva York. - me dijo levantando el tono de su voz por encima del mío haciéndo notar que acababa de estallar.
En ese momento nuestros gritos se vieron interrumpidos por el sonido que venía del móvil de Alfredo, quien contestó rápidamente a la llamada aún con la cabeza agachada.
- ¿Diga? Ah, hola Pattie, ¿cómo estan los pequeños Bie...-se quedó en silencio unos segundos escuchando la voz que le hablaba a través del altavoz del teléfono. - Oh sí, todo genial, somos como una familia.
- Aunque es lo que deberías haber recivido, abucheos, ¿qué jodido artista deja tiradas a sus fans por un maldito polvo? - continuaba gritando ____ mientras me miraba desde la otra esquina del sofá. - Y yo mientras como una estúpida cubriéndote, la única que confiaba en ti, joder, hay que ser tonta.
- ¡Cállate de una vez! ¡Eres tan crédula como todos los imbéciles de la prensa! - me levanté dando un fuerte golpe en la mesa con el puño comenzando a perder los papeles. - ¡Una mierda confías en mí, maldita mentirosa!
Alfredo trataba de tapar todo lo posible el micrófono del móvil para evitar que mi madre escuchase lo que estaba ocurriendo, Ryan sin embargo nos miraba a ambos intrigado mientras continuaba comiendo de su plato.
- ¿Qué dices? ¿Los gritos? - decía Alfredo con cierto nerviosismo mientras nos miraba. - No, tranquila, sólo estamos viendo una película... de terror... sobre un divorcio.. sí, es raro pero esta interesante.
Me distraje un segundo para darme cuenta de que mi madre nos estaba escuchando, y cuando volví a levantar la mirada hacia ella pude ver que se había acercado a mí rápidamente, entonces fue cuando me di cuenta de que levantaba su mano y sentí una fuerte bofetada que me hizo volver la cara.
- Eres un mierdas. - dijo simplemente antes de regresar una vez más a su habitación.
Me quedé mirándola desde atrás sin saber cómo reaccionar y me giré hacia Ryan que llevaba un rato observándome, entonces él bajó rápidamente su mirada al plato para continuar cenando.
- Luego te llamo Pattie, pasamos por un túnel. -colgó rápidamente Alfredo al ver lo que acababa de ocurrir. - ¿Por qué...?
- Dejadme en paz un rato. -le interrumpí sin pensar caminando hacia mi cuarto del autobús dejándolos atrás.


·Narra ____·
El camino hasta Boston se hizo más largo de lo que pensaba, temía salir fuera de mi habitación por si me lo cruzaba y me sentía obligada a decirle más cosas que hicieran que nuestra pelea fuera a más, así que me limité a estar con mi móvil hasta que llegaramos.
Ya había caído la noche cuando nuestro autobús llegó al hotel en el que nos alojaríamos en Boston, cogí rápidamente mi bolsa colgándomela al hombro y abrí la puerta antes de poder cruzármelo. Caminé a paso ligero hacia la entrada del hotel, no hubo problema ya que no había muchas fans en la puerta al ser tan tarde. En el vestíbulo logré distinguir que Scooter estaba hablando con el organizador del hotel, no dudé en acercarme a ellos.
- Hola Scooter, ¿puedes decirme el número de habitación? Estoy cansada, me quiero ir ya a la cama. -hablaba con rapidez ignorándo por completo al otro hombre quien había parado la conversación al verme.
- Hola ____, creo que Justin podrá ayudarte, vuestras habitaciones estan al lado, pregúntale a él. -me explicaba mientras veía cómo el hombre de su lado sacaba del bolsillo de su camisa una pequeña tarjeta para que pudiera abrir mi puerta.
¿Preguntar a Justin? Antes preferiría pro­bar con todas las habitaciones del hotel.
- Fíjate, hablando del rey de Roma. - Scooter volvió a llamar mi atención mientras escuchaba una vez más el sonido de las puertas giratorias que había en la entrada moviéndose. - Justin, tu sabías el número de habitación, haz el favor de mostrárselo a la chica.
No quería mirarle, así que mantuve la mirada baja y crucé mis brazos cuando pude distinguir unas zapatillas rojas llegando hacia nosotros.
- ¿Vienes? - escuché su voz a mi lado y eso hizo inevitable que tuviera que levantar los ojos hacia él, me observaba serio cargando con su chaqueta negra en el hombro.
Asentí sin decir una palabra y le seguí por detrás hasta el ascensor, cuando este se abrió ambos entramos mientras yo rezaba porque no fuese una planta demasiado alta.
Justin pulsó uno de los botones y se echó hacia atrás apoyándo su espalda contra la pared mientras yo entraba quedándome cérca de todos los botones, ambos permanecimos en silencio.
Primera planta.
Justin bajó  su mirada para hacer como que se distraía observando el suelo.
Segunda planta.
Creo que esta es una de las situaciones más incómodas que he tenido en toda mi vida.
Tercera planta.
¿Soy yo o este ascensor va demasiado lento?
Cuarta planta.
El móvil de Justin comienza a sonar, le miro esperando alguna reacción por su parte pero continúa inmóvil.
Quinta planta.
- ¿No vas a cotestar? - pregunté.
- No, será mi madre, después la llamo. - dijo él en un susurro.
Sexta planta.
Me volví un poco para ver a qué planta teníamos que llegar, la 22. Oh, Dios.
Sin pensármelo dos veces pulsé el enorme botón rojo de STOP y el ascensor dio una fuerte sacudida que hizo que nos agarrásemos de repente a las pequeñas barandillas dispuestas en las paredes.
Justin miraba hacia el techo completamente aterrorizado.
- ¿Qué demonios has hecho? -me preguntó mirándome con los ojos muy abiertos.
 - De acuerdo, hablemos del tema.
- Pero el tema se puede hablar en cualquier otro sitio, en la habitación, en el vestíbulo, cualquier parte donde haya más aire para respirar, joder. -se agarraba a las paredes con nerviosismo.
Arrugué el entrecejo extrañada mientras le veía en aquel estado y me acerqué un poco a él.
- ¿Estas bien? - pude preguntarle.
- No, no estoy bien, soy claustrofóbico y este sitio es minúsculo, pon el maldito trasto en marcha. - me dijo alzando el tono de voz y señalándome de nuevo el botón rojo del ascensor.
Algo sorprendida volví a dirigirme hacia el panel que contenía multitud de botones y pulsé una vez más el botón de STOP. Nos quedamos aguardando unos segundos pero aquello parecía no dar señales de vida, volví a pulsarlo de nuevo. Nada.
- Joder... - Justin llevó rápidamente la mano hacia el bolsillo de su pantalón y sacó el móvil, iba a llamar cuando unos segundos más tarde sonó un leve pitido anunciando que iba a apagarse por falta de batería. - No, no, no, no, no, no...
Comencé a buscar rápidamente el mío por los bolsillos de mi pantalón y le miré algo preocupada.
- Lo olvidé en el autobús... - susurré con cierto tono de disculpa.
Justin cubrió su cara con las manos y se sentó en el suelo del ascensor, decidí imitarle dejándo mi bolsa entre nosotros.
- En cualquier momento Scooter se dará cuenta de que no estamos y nos bajará de aquí. - seguí diciendo, pero él continuaba en silencio. - No lo hice a propósito.
- ¿Esto tampoco? - me preguntó levantando la cabeza y señalando su mejilla enrojecida.
Miré hacia otro lado tragando saliva y pude escuchar el sonido de un profundo suspiro saliendo por la boca de Justin.

sábado, 27 de julio de 2013

Capítulo 12 - Inalcanzable.

{Capítulo 12.}

Suspiré cerrando los ojos mientras escuchaba aquella manivela oxidada girando para que poco a poco fuera encontrándome de cara a todos aquellos gritos, una fuerte oleada de euforia me golpeó de lleno y abrí rápidamente los ojos para encontrar miles de rostros mirándome fijamente con cierta expresión de confusión. El corazón me iba a mil. Cuando por fin aquella trampilla estuvo del todo colocada dejándome sola frente ante el peligro, acercé un poco el micrófono rozándolo contra mis labios. Pensé rápidamente millones de formas para iniciar todo aquello pero finalmente lo único que pudo salir de mi boca fue...
- Hola. - sonreí muy leve observando a toda aquella gente que continuaba sin comprender qué estaba haciendo yo allí, aunque lo cierto es que ni yo sabría contestar a eso. - ¿Cómo estáis? Dios, menudo calor hace aquí...
Pude distinguir a Alfredo cerca del escenario en pie y mirándome encogido de hombros con cara de ''¿qué mierda te crees que haces?''. De nuevo, intenté tranquilizarme cogiendo una pequeña bocanada de aire echándole un rápido vistazo a todas aquellas personas que había justo delante de mí, fue cuando me di cuenta de que aún seguía sentada sobre la plataforma y me levanté acercándome un poco más al borde del escenario y volviendo a sentarme.
- Pues me presento, soy _____, y bueno, soy Belieber, -sonreí leve al notar que todo el recinto comenzaba a guardar silencio para escucharme con atención. - aunque aún estoy intentando descubrir cómo ganarme la vida con eso.
Se escucharon risas entre el público y me tranquilicé un poco más sonriéndole a las chicas que había en primera fila que ahora apoyaban sus brazos sobre el escenario atentas a mí.
- Sé que os estaréis preguntando qué cojones...con perdón, hace una fan más aquí subida y charlando cuando deberíais estar ya cumpliendo vuestro sueño viéndole cantar. - hice una pequeña pausa. - Respecto a eso, por cierto, Justin esta terminando su partida en la Xbox, porque si no guarda la partida se le borran los datos, así que os ruego que seáis pacientes, es bastante malo.
Esta vez reí junto con ellos y recogí una pequeña pulsera con la palabra ''BELIEVE'' que me tiraron desde un par de filas más atrás la cual me puse al instante.
- Bien, pues yo hace tres días estaba en vuestro lugar, aguardando el momento más esperado, tratando de conseguir el mejor lugar para ver a ese tonto lo más cerca posible, así que consideradme... -miré los ojos de las chicas más cercanas. - una hermana más.
Una pequeña admiradora con largos cabellos rubios ondulados me hizo señas para que me acercara y le tendí el micrófono dejando que hablase.
- Si eso es cierto entonces no te importará facilitarnos el número de móvil de Justin -me sonrió mientras trataba de ocultar una leve risa.- Nos ayudamos entre nosotras ¿recuerdas?
No pude evitar reír a la vez que lo hizo el público volviendo a acercar el micrófono a mi boca.
- Aprecio mi vida, y si le reventáis el móvil a llamadas a Justin por mi culpa, seguramente él encontrará la manera de reventarme a mí después. -me encogí de hombros con total naturalidad mientras miraba a aquella pequeña seguidora reír al escucharme. - Pero lo que sí puedo hacer es quitarle el móvil cuando él no me vea y empezar a seguiros a todas las que pueda con su cuenta de twitter, ya que él lo hace a paso de tortuga.
Se escuchó un sonoro "¡SIIII!" por todo el recinto que hizo que me echara hacia atrás riendo descontrolada. Multitud de chicas pedían preguntarme cosas y yo les iba acercando el micrófono una por una para poder escucharlas y responderlas con detalle.
- A propósito, ahora que caigo, yo tuve un M&G el otro día y ni me he acordado de mirar mi foto, ¿alguien en la sala con acceso a internet que pueda meterse en bieberfever.com y decirme si me han colgado la foto? - bromeé. -Por favor, enviadmela a twitter o algo, necesito ponerla de icono.
Así pasé casi media hora sin dejar de hablar con todos ellos casi ni dándome cuenta de que el tiempo pasaba, reíamos juntos como si nos conociésemos de toda la vida, fue en ese momento cuando por fin conseguí sentirme plenamente cómoda por primera vez en varios días.

·Narra Justin·
Completamente decidido pegué un volantazo al encontrarme lo suficientemente cerca de la puerta trasera en la que ya podían distinguirse todos los camiones que transportaban los efectos especiales para la actuación vacíos, volví a mirar mi reloj con un nudo en la garganta y salí como un torpedo del coche adentrándome en el recinto por la parte de detrás seguido de un par de guardias de seguridad que vigilaban la puerta. Corrí todo lo que pude esquivando a  los que me fui encontrando por el camino que no dejaban de recordarme a gritos lo mucho que había metido la pata aquella vez. Paré entonces cuando me dí cuenta de que todo estaba en completo silencio, ni un sólo grito, tan sólo podía escucharse una voz a través de los altavoces aunque no conseguí distinguir de quién procedía. Fue en ese momento cuando uno de los ayudantes de sonido pasó por delante de mí y me señaló confuso.
- Tío, ¿qué estas haciendo aquí? -me preguntó.
- Scrappy, ¿dónde esta Scooter? - le agarré por el brazo volviendo a reaccionar.
- Pues, la última vez le ví en el lateral izquierdo del escenario, pero tú tienes que... -antes de que pudiese acabar de hablar ya había salido corriendo de nuevo.
Al llegar pude distinguirle cruzado de brazos junto con Ryan Good y sonriendo con cierta diversión de cara al escenario, me acerqué completamente aterrorizado por cualquiera que pudiera ser su reacción.
- Scooter... verás es que... -llamé su atención haciéndo que este me mirara con desinterés. - no sonó mi alarma y me quedé dormido...
Bajé la mirada avergonzado dándome cuenta de lo increíblemente patética que sonaba mi excusa, como si estuviese relacionando un concierto en el Madison Square Garden con unas míseras clases de conducir.
- Ve a cambiarte, corre, por suerte para ti, tu amiga ha sabido pensar con rapidez y encontrar una solución que ocultara tu enorme metedura de pata, Justin. -me reprochó volviendo a centrar su atención en el escenario.
Yo le imité para poder ver lo que fuera que estaba ocurriendo y la ví entonces a ella sentada en mitad del escenario muy cerca de todos los fans que la miraban atentamente. Me paré a escucharla.
- ¿Alguien puede pasarme Omaha Mall al móvil? Lo cambié hace muy poco y se me han borrado todas las canciones, y esa al ser antigua y poco conocida no la encuentro por ningún sitio, me estoy volviendo loca... Oh, ¿tú me la puedes enviar? Qué mona, gracias. -miré completamente boquiabierto cómo sacaba su móvil del bolsillo de sus vaqueros para acercarse a una chica que hacía lo mismo.- Pásamela por bluetooth, pero espera... Oye, desconectad vuestro bluetooth porque sino la chica va a tardar toda su vida en encontrarme.
Aún con la boca abierta volví a dirigir mi mirada a Scooter y Ryan que aguantaban la risa a duras penas mientras yo la señalaba.
- ¿Qué se supone que esta haciendo?- pude preguntar.
- Entretenerlos mientras tú estabas perdido, no se ha quedado callada ni un sólo segundo... -me explicó Scooter. - Yo que la creía silenciosa a la chica.
- Deberías haber escuchado lo que ha comentado acerca de tus pantalones por las rodillas. -reía Ryan Good tapándose los ojos con la mano mientras se volvía a escuchar la voz de ____ por encima de todos.
-  Muy bien, vamos a empezar a hablar esta vez en serio... discutamos este tema abiertamente porque no me parece normal. - Decía mientras todos los que había entre el público se quedaban en silencio para poder escucharla. Ver para creer. - ¿Qué clase de problema tienen las puertas de cristal con la cara de Justin? Porque yo lo quiero saber, sinceramente.
Esta vez fui yo quien cedió y comenzó a sonreír con diversión contenida mientras la veía hablar de manera tan natural sobre aquel escenario con las miles de personas que había centrando su atención sólo en ella.
- Aunque bueno, viniendo de alguien que hasta hace poco se creía que el Polo Norte era un continente...pues aclara las cosas más o menos. -continuaba diciendo.
- Alfredo, sal al escenario y dile a _____ que Justin acaba de llegar y que va a dar comienzo la cuenta atrás, sácala tú de ahí porque como la dejemos es capaz de quedarse toda la noche. -escuché a Scooter a mi lado y aquello hizo que reaccionara girándome para volver hacia los vestuarios y poder hacerme con el escenario de una vez.

·Narra ____·
Volvía a darme un nuevo ataque de risa por enésima vez aquella noche cuando de repente el público que hacía unos segundos había estado en silencio charlando tranquilamente conmigo comenzó a gritar desenfrenadamente, por lo que me puse seria de pronto intentando recuperarme del susto y miré hacia atrás viéndo cómo Alfredo se acercaba a mí con su tan conocida sonrisa y se agachaba para susurrarme algo al oído.
- Justin acaba de llegar, dice Scooter que te vengas de vuelta para poder poner la cuenta atrás en la pantalla, ve despidiéndote. -rió.
- ¿Estan muy enfadados? -le miré preocupada antes de poder darle oportunidad para volver a irse.
- Para nada, todo lo contrario, vamos. -con esto último se dio la vuelta para volver a desaparecer trás el escenario y yo volví a mirarlos a todos sabiendo lo que me esperaba al anunciarlo.
- Pues bueno...me acaban de comunicar que nuestro novio ha terminado la partida de Xbox y ya mismo va a... -no pude si quiera terminar la frase cuando miles de gritos golpearon mis oídos mientras estallaba en una carcajada levantándome y despidiéndome con la mano para volver a entrar en el interior del backstage.
Me apoyé contra la pared cerrando los ojos para asimilar lo que acababa de ocurrir cuando una mano sacudió mi hombro con brusquedad despertándome de aquel trance.
- Estas como una puta cabra, joder, lo que me he reído. - La voz de Lily que me hablaba a gritos me terminó de despertar viéndola reír mientras agarraba mi mano con fuerza. - Ha sido increíble, vamos, tenemos que ir corriendo a nuestros sitios, el espectáculo va a empezar ya mismo.
Confundida, me dejé arrastrar por ella hacia la salida del backstage caminando por la zona que había junto al escenario y subiendo unas escaleras situadas en el lateral de este para pasar a las gradas más cercanas sentándome a su lado para esperar.
Escuché un par de pequeños gritos procedentes de la grada de abajo y me incliné para poder ver qué ocurría. Se trataba de dos chicas que me habían reconocido y no dejaban de señalarme, sonreí ante la escena.
- ¿Puedes hacerte una foto con nosotras por favor? - me preguntó una de ellas.
- ¿Conmigo? ¿En serio? - mi sonrisa se ensanchó al verlas asentir emocionadas y me asomé un poco para que pudiéramos tomarnos la foto.
Después de aquello volví a sentarme completamente alucinada por todo lo que habían cambiado las cosas de pronto y miré a Lily que esperaba ilusionada a que el contador que marcaba la cuenta atrás para el espectáclo, llegara a sus últimos segundos.
Lo observé dándome cuenta de que por cada segundo que se descontaba, los gritos aumentaban haciéndo que mi corazón comenzara a ir a toda pastilla.
Poco a poco el tiempo fue pasando y mi piel comenzó a erizarse provocando que cerrara los ojos para disfrutar de aquella sensación, las voces de todo aquel recinto aumentaron de manera considerable e hicieron que volviera a abrir los ojos dejando que fuera testigo de aquello.
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Todas las luces se apagaron de repente y comenzaron a salir focos de toda clase de colores por todas partes. A continuación, en una de las pantallas se pudo distinguir la imagen de un ángel que parecía buscar algo, se movía por las enormes pantallas que rodeaban el escenario con rapidez extendiendo sus largas alas a lo largo. Pronto aquel ángel se perdió y fue cuando sonó el estallido. La pantalla principal comenzó a abrirse dejándole pasar.
Parpadeé un par de veces intentando retener mis lágrimas al darme cuenta de que aquello no era otro de mis malditos sueños que acababan desilusionándome al despertar, yo estaba viviendo aquello y nadie podía quitarme ese momento. Miré la pulsera que minutos antes me habían lanzado al escenario y sonreí interiormente.
Avanzó levitando con aquellas gigantescas alas de acero hasta posarse al frente del escenario completamente vestido de blanco a excepción de sus zapatillas, doradas. Sonreí viéndole compartir ese momento con todos nosotros, y de pronto todo comenzó y la música dio comienzo a All Around The World.
Estuve contemplando el concierto poniéndo en él todos mis sentidos, dejando que su dulce voz me atravesara, estremeciéndome con cada nota alta a la que llegaba, siguiendo cada uno de sus pasos de baile que dominaba a la perfección. Me terminé levantando del asiento junto con Lily para saltar y cantar uniéndonos al resto del Garden escuchando canción tras canción hasta que llegó a una de mis favoritas.
Las primeras letras de One Less Lonely Girl comenzaban a resonar por la enorme sala cuando de repente sentí que una mano agarraba mi brazo por detrás haciéndome romper toda la concentración que tenía puesta sobre la actuación y me giré cuando vi que una mujer se acercaba a mi oído para susurrarme.
- ¿Quieres ser la One Less Lonely Girl, ____?
¿Qué?
Espera un segundo, creo que el corazón se me acaba de parar, asentí casi sin ser consciente de ello y seguí a Allison, la hermana de Ryan Good, por entre la gente agarrando su mano con más fuerza de la que debía, aunque ni lo notaba.
Entramos de nuevo a la zona del backstage mientras las fuertes barras metálicas retumbaban por cada nota que Justin entonaba durante la canción. Me condujeron entre algunos miembros del equipo hacia una pequeña puerta que se fue abriendo dejándome ver por segunda vez a toda aquella gente delante de mí. Parte de los bailarines entre los cuales pude distinguir a Nora, se acercaron a mí entre risas mientras me cogían de las manos acompañándome al centro del escenario donde me esperaba un alto trono sólo para mí.
Entonces ví a Justin de espaldas a mí, dándolo todo frente aquel público al que había conseguido ganarse tan fácilmente pese a su gran retraso, en ese momento eran uno. Subí torpemente por las escaleras hacia el trono y me senté en éste agarrándome a él con todas mis fuerzas sintiendo que moriría debido al enorme nudo que tenía en el estómago en esos instantes.
Llegó el momento, él se giró con intención de caminar hacia a mí, le veía cantar mentras me miraba, para nada sorprendido, y subió lentamente las escaleras haciéndo que mi corazón pudiese ser escuchado por todo Nueva York. Continuaba cantándo mientras llevaba una de sus manos cubiertas por un guante dorado, que dejaba sus dedos al descubierto, a mi mejilla acariciándola con infinita ternura. Yo le miraba a los ojos sonriendo y momentos después pude ver cómo se sentaba en uno de los anchos brazos del trono para abrazarme mientras dejaba escapar una pequeña risa por mi parte. Me mecía despacio entre sus brazos al cantar y al soltarme agarró dos mechones de mi pelo levantándolos con intención de burlarse de mí, yo me tapé la cara conteniendo la risa y aparté sus brazos de mí. Trajeron una pequeña corona compuesta por flores que sostuvo entre sus manos instantes antes de colocarla sobre mi cabeza. Sonriendo, volvió a bajar del trono colocándose de nuevo de espaldas a mí marcándo unos pasos de baile sincronizándose con el resto de bailarines hasta terminar la canción.
Mientras aún sonaba la melodía del final de la canción se acercó a mí subiendo los pequeños escalones y acercándose a mi oído para susurrarme.
- ¿Cómo te llamas, preciosa?
Reí al escucharle negando con la cabeza y me acerqué a su oído para que pudiese escucharme.
- Imbécil.
- Aburrida.
Sonreí para mis adentros y noté que tomaba mi mano para levantarme de allí y segundos después salir corriendo conmigo del escenario para volver a adentrarnos en la zona de detrás mientras yo sostenía mi corona manteniéndola sobre mi cabeza. Soltó mi mano y siguió corriendo levantando la voz.
- ¡Nos vemos luego refunfuñona!
Desapareció para prepararse la siguiente canción mientras yo reía secando mis mejillas aún emocionada y viendo cómo Ryan venía para darme unas pequeñas palmadas en la espalda riendo. Cuando por fin estuve calmada me puse a observar con él la preciosa corona de flores que desde aquella noche me pertenecía, cuando entonces una voz femenina me sobresaltó por detrás.
- Hola, ¿eres ____? - una chica alta de ojos azules me sonreía volviéndo su mirada hacia la corona que sostenía entre mis manos. - Vaya, qué suertuda eres chica.
Rió y pude percivir por el rabillo del ojo cómo Ryan se iba rápidamente de allí dejándome sola con la chica.
- Hola, ¿nos conocemos? - le pregunté.
- No, de todos modos sólo quería que le dijeras algo a Justin de mi parte, es importante, así que espero que no se te olvide. - finjió otra sonrisa mientras se acercaba más a mí. - Dile de parte de Katia que reserve una habitación para él sólo en Boston, para cuando vaya a verle, porque no volveré a estar ahí dentro si tiene a sus amiguillos al lado, avísale de que necesito más privacidad esta vez.
Y con aquella última frase pasó por mi lado alejándose de mí mientras me dejaba en estado de shock. Dejé de escuchar todos aquellos gritos que inundaban el lugar, me olvidé de que acababa de cumplir mi sueño, me olvidé de que venía de ser la One Less Lonely Girl del Madison Square Garden, y sólo pude suspirar con profundidad.


------------------------------------un kitkat--------------------------------------------
Lo primero, muchísimas gracias a todos/as las que me leéis sobre todo a aquellas lectoras fieles que esperan tweets míos diciendo que subí nuevo capítulo, vuestro apoyo me anima a seguir leyendo. Adoro todos vuestros tweets diciéndo lo mucho que os gusta la novela, por favor no dejéis de mandarlos porque muero con cada uno de ellos. PERO A LO QUE IBA.
Mañana cogeré un vuelo para irme un par de semanas a estudiar en el extranjero, no sé si desde Inglaterra conseguié WiFi para colgar más capítulos pero si lo hago no podré subir a diario, y si por un casual no encuentro WiFi quiero que sepáis que voy a seguir escribiendo desde allí porque sinceramente es lo que me relaja, así que prometo que cuando vuelva a España colgaré un maratón de cinco capítulos como poco. Espero que os haya seguido gustando la novela, ojalá no decepcione.
MUCHÍSIMAS GRACIAS DE NUEVO POR SER LECTORES, UN BESO MUY FUERTE.

miércoles, 24 de julio de 2013

Capítulo 11 - Inalcanzable.

{Capítulo 11.}

- Pon la de Beauty And A Beat, ahí te meto una paliza, me sé la coreografía de memoria, atrévete.
Alfredo y Ryan se picaban amistosamente mientras echaban una partida de Just Dance en la Wii que había incorporada en la pantalla de la habitación mientras yo los observaba desde la cama de Alfredo riendo a la vez que buscaba en mi móvil la foto que Justin nos había hecho desde su instagram. Él llevaba toda la mañana y toda la tarde fuera llendo a las distintas entrevistas que tenían que hacerle, no había venido ni para comer, y cuando desperté ya se había marchado, así que llevaba sin verle todo el día.
La noche anterior después de que Justin me abandonara a mi suerte en mitad del pasillo del hotel frente a Scooter y Nora con la ropa prácticamente chorreando el agua de la piscina, había recibido la bronca más aburrida de toda mi vida, y eso ya era decir, las de mi tía podían hacer que incluso Osama Bin Laden regresase de la tumba para pedir disculpas al mundo entero. Nos había castigado sin salir del hotel excepto para las entrevistas con las que Justin se había comprometido y para ir al concierto, para el cual sólo faltaban cuatro horas. Estaba más nerviosa de lo que debía sin saber por qué, pero me encantaba aquella sensación, era como repetir el día en el que había llegado a Ottawa junto a Christina, Helena y Jace, solo que sin hacer cola.
Los echaba de menos. Abrí mi WhatsApp buscando nuestro grupo y haciéndole una foto de espaldas a los chicos que intentaban imitar de forma ridícula todos los pasos de baile que les iban marcando en la pantalla. Sin pensármelo dos veces la envié entre risas esperando la respuesta.

Christina: Madre mía, qué culazo tiene Ryan. *carita sonrojada sacando la lengua* 5:08p.m

Pequeño Jacob: ¿Estan jugando al Just Dance? 5:08p.m

Helena: Anda la otra, intenta ser más delicada cuando le vayas a conocer en persona. *carita decepcionada* 5:08p.m

Pequeño Jacob: ¿En serio estan jugando al Just Dance? 5:08p.m

Yo: Desde que vio aquella foto se ha obsesionado, o traumatizado, aún no sé, la pobre. 5:09p.m
Yo: Sí, es el Just Dance, Ryan esta como una fiera porque no ha conseguido ganar ni una sola partida contra Fredo *monito riendo* 5:09p.m

Pequeño Jacob: ¿Y tú qué haces? 5:09p.m

Yo: Castigada... 5:09p.m

Christina: ¿Es por el lío sobre el polvazo que echásteis Justin y tú en el probador? 5:09p.m

Helena: ¡CHRISTINA! 5:09P.M

Pequeño Jacob: ¡¡Christina!! 5:10p.m

Yo: *carita furiosa* 5:10p.m

Christina: Jo, que era broma, qué sensibles... 5:10p.m

Yo: Anda que no lo pasé mal ayer con eso, fue como el bullying a escala mundial. 5:10p.m

Christina: La vida... 5:10p.m

Helena: Mi pobre niña, pero ya ha pasado todo, ¿visteis los tweets que escribió Justin? *carita sorprendida* 5:10p.m

Pequeño Jacob: ¿Esos en los que la definía como ''una vieja amiga de Canadá''? Mmmm... *guiño* 5:11p.m

Yo: Anda, cerrad la boca, os echo mucho de menos. 5:11p.m

Christina: Yo también me echaría de menos mi vida. 5:11p.m

Helena: Venga que en una semana nos tienes a todos contigo en Los Angeles, qué ganas, me voy a morir de los nervios. 5:11p.m

Con este último mensaje de Helena que me hizo sentir del todo bien cerré la conversación con una sonrisa y volví a levantar la mirada al escuchar el fuerte grito eufórico por parte de Ryan que le restregaba a Alfredo su primera victoria. Riendo hice una nueva foto de él con los brazos en alto sosteniendo el mando de la Wii y mirándo a Alfredo que lo observaba con cierta pena para colgarla en mi twitter con el mensaje ''Y el ganador es... @ItsRyanButler'' mientras reía divertida. Al cerrar la aplicación de twitter volvió a aparecer en mi pantalla su instagram.
Cuando ví la foto de nuevo sonreí para mis adentros y me encontré de repente a mí misma haciéndole una captura a la pantalla para más tarde ponerla como fondo del móvil.

·Narra Justin·
- Un minuto y empezamos a grabar, señor Bieber.
Yo bebía de mi botella de agua mineral viendo cómo todo el equipo del plató se movía a la velocidad de la luz mientras dejaban todo preparado para comenzar a grabar el anuncio. Solté la botella para poder colocar mi pelo con cuidado mientras el cámara me hacía señas con los dedos indicándome cuándo tenía que comenzar a hablar.
- Hola, soy Justin Bieber y estas viendo Saturday Night Live. -sonreí a la cámara.
- Corten, el guiño Justin, el guiño. -me corrigió la directora comenzando a perder los papeles. - Y mírate tu frase de nuevo, no estamos haciendo un anuncio para Disney Channel, sólo te faltó dibujar el Micky.
- Es cierto... lo siento. -me froté los ojos cogiendo aire para volver a colocarme en la misma posición cuando Scooter se acercó a mí.
- ¿Te encuentras bien? Llevas así todo el día.
- Sí, tranquilo, sólo estoy cansado. -le respodí a la vez que dejaba escapar una leve risa.
- Normal, anoche hasta las tres de la mañana jugando con los patitos de goma en la bañera y pasa lo que pasa... A ver cómo lo haces hoy en el Garden para no quedarte dormido. -bromeó volviendo a mezclarse entre el equipo.
Yo puse los ojos en blanco colocándome de nuevo en posición y esperé al final de la cuenta atrás.
- Hola, soy Justin Bieber y esto es Saturday Night Live. - guiñé un ojo y de pronto sin poder contenerme, estornudé sonoramente provocando la risa en toda la sala.
- ¡CORTEN! ¡CORTEN!
Después de la grabación y mientras me colocaba de nuevo la chaqueta dispuesto a salir de allí una mano agarró mi brazo haciendo que me diese la vuelta.
- Justin, cuanto tiempo ¿no? - aquella blanca sonrisa era demasiado reconocible.
- Katia... qué sorpresa. - le devolví la sonrisa y dejé que rodeara mi cuello con sus brazos para que pudiera abrazarme. Ella siempre tan...cariñosa.
Katia había sido uno de los mejores rollos de mi vida, hacía cosa de un año la conocí a través de un amigo que teníamos en común y desde aquella noche fui incapaz de resistirme a sus encantos. Iba con su estilo de siempre. Su corto vestido dejaba muy poco a la imaginación mostrando sus largas piernas y un escote que podía quitar el hipo a cualquiera. Tenía unos grandes ojos azules que hipnotizaban y sus gruesos labios rosados hacían que su sonrisa fuera aún más perfecta. Yo cogí un mechón de su pelo sonriendo.
- Te has teñido el pelo, estas morena. - sonreí intentando parecer simpático.
- Así es, ¿te gusta? - me preguntó con cierta sonrisa pícara.
-Sí, estas muy bien. -respondí comenzando a sentirme incómodo.
Recordé de pronto aquella semana en la que casi no salíamos del hotel, sabía demasiado bien cómo hacer que me volviera loco con tan solo un gesto, pero como era de esperar, ella no podía estar sin mostrar sus grandes dotes en la cama con todo el que pillase, fue cuando me dí cuenta de que lo que le había atraído de mí era mi fama. No volví a contestar a sus llamadas aunque seguía viéndola por cada rincón ya que era una de las modelos más famosas de Nueva York.
- ¿Estas de gira? -me preguntó con un suave aleteo de sus largas pestañas.- ¿Cuánto tiempo vas a quedarte por aquí?
- Sí, tengo una actuación en el Garden esta noche a las nueve. - le dedicaba una sonrisa un tanto fingida mientras intentaba mantener al margen su mano que comenzaba a subir por mi hombro hacia mi cuello. -  Estaremos aquí hasta mañana y después iremos a Boston.
- ¿En serio? Pues yo no tengo nada esta noche, igual me paso por tu concierto. ¿En qué hotel te alojas esta vez? -continuaba subiendo su mano hasta comenzar a acariciar suavemente mi nuca, rápidamente me separé haciendo como el que buscaba algo. Ella me siguió. - Y tengo una sesión de fotos en Massachusetts también, quizás nos veamos por Boston.
- Claro, ya nos veremos... -cogí mis gafas y me las puse mientras ella volvía a acercarse rompiendo una vez más con los pocos centímetros que nos separaban. - En... en el Pennsylvania.
Rozó suavemente sus labios con los míos y giré la cara fingiendo una leve tos volviendo a escabullirme de su lado dirigiéndome hacia Scooter que me esperaba para ir de vuelta al coche.
- Estaremos en contacto. -le dije sin volverme hacia ella andando a paso ligero.
Salimos del edificio para volver a meternos en el coche que me había tenido dando vueltas por la ciudad a lo largo de toda la maldita mañana y tarde llevándome a los distintos eventos y parando sólo y exclusivamente para comer, por suerte aquella era la última cita antes del concierto.
- ¿Era esa Katia? - me preguntó Scooter desde el asiento del copiloto.
- Sí, era ella... -resoplé mientras me hundía hacia abajo en mi asiento. - Hemos terminado con todas las mierdas por hoy, ¿no?
- Acaba de llamarme Ryan, dice que ya estan llendo de camino al Madison Square Garden para ayudar al equipo a preparar todo, -me informó Scooter.- aunque ya sabes que eso en su idioma es ir a hacer el imbécil por todo el recinto, ¿vamos para allí directamente?
- ¿Cuánto tiempo falta para la actuación? -pregunté haciéndo lo imposible para tratar de aguantar las tremendas ganas que tenía de bostezar.
Scooter echó un rápido vistazo a su reloj de muñeca girándose un poco para mirarme.
- Tres horas, ¿por qué?
- Creo que pasaré por el hotel para echar una pequeña siesta de una hora, así estaré fresco para salir al escenario. -apoyé la cabeza en el cristal del coche mientras hablaba.- No te preocupes, saldré y conduciré hasta allí para estar hora y media antes.
Mi mánager pareció dudar si volver a dejarme sólo después de lo de anoche, pero tras un corto silencio asintió tomándome la palabra.
Al llegar al hotel, ajusté mis gafas de sol y salí del coche entre una multitud eufórica que me esperaba a la entrada. Me acerqué a uno de los lados firmando brazos, mejillas, incluso escotes y dejé hacerme un par de fotos con las que más cerca pillé para después ocultarme una vez más en el inmenso vestíbulo del Pennsylvania.
Tan pronto como llegué a mi habitación tiré las gafas y la chaqueta a la cama de Ryan y pude ver en la televisión de pantalla plana el Ryan VS Fredo con la canión Beauty And A Beat que habían dejado encendida para cuando volviera. Reí y abrí la pequeña nevera en una esquina de la habitación cogiendo una lata de Coca-Cola y dándole un pequeño sorbo mientras revisaba mi teléfono móvil contestando a unas cuantas fans via twitter que decían que me verían en el concierto de aquella noche. Después me dirigí a cerrar todas las ventanas para a continuación dejarme caer en la cama suspirando profundamente mientras colocaba la alarma para que me despertase en una hora aproximadamente, solté el móvil sobre la mesita y dejé que el sueño consiguiera vencerme.

·Narra ____·
Levanté la mirada en mitad de aquella inmensidad completamente boquiabierta y noté cierto mareo al volver a bajarla llevándome una mano a la cabeza para echarme el pelo hacia atrás. Lily me observaba desde mi lado con la ceja levantada y una sonrisa burlona.
- Grande, ¿eh?
- Enorme. -pude decirle.
- Ya ves, aquí se ha hecho historia multitud de veces, ¿ves esa pantalla? - preguntó señalando lo más alto del recinto. Yo asentí.- Pues la odio, vine a ver un partido, el de los Rangers de Nueva York, y hay una tradición en la que en los descansos de los partidos una cámara enfoca a las parejas alrededor de la sala obligándolas a besarse para que aparezca en esa maldita pantalla del demonio y pueda verte hasta Obama. La kiss cam.
Ella la miraba con repugnancia y no pude evitar soltar una fuerte risa.
- Parece divertido, ¿a qué viene tanto odio hacia la pantalla?
- Me hizo darme un morreo con el guardaespaldas de Rihanna. -explicó sin dejar de mirarla.
Me tapé la boca con las manos abriendo mucho los ojos y comenzando a reír sin parar mientras me imaginaba su cara al ver que aparecía allí junto con un completo desconocido al que tenía que besar.
- Pues suena bastante bien. -dije entre risas.
- No si él tenía como veinte años más que yo. -esta vez me miró encogiéndose de hombos. - Aunque bueno... sí, la verdad es que el señor no besaba tan mal.
- Dios, qué asco. -solté en mitad de un ataque.
- ¡EH! ¡MIRADME! ¡SOY EL ARCÁNGEL GABRIEL!
Lily y yo nos volvimos rápidamente hacia la zona del escenario sobre el cual Ryan levitaba pegado a las enormes alas de acero que Justin solía usar para entrar en el escenario mientras la pantalla principal se abría en dos dándo paso a su primera canción, All Around The World.
Ryan se puso a hacer poses completamente a lo Superman mientras veíamos cómo parte del equipo encargado de montar los efectos especiales se desplomaban sobre el escenario de la risa.
- ¡FREDO, CORRE, HAZME UNA FOTO!
- Tío, tengo dignidad. -le respondió Alfredo mientras negaba con la cabeza entre risas metiéndose en el backstage.
Definitivamente la preparación para un concierto de Justin Bieber no se trataba, para nada, de una cosa seria.
Tras recorrer todo aquel increíble recinto aprovechando antes de que estuviese completamente lleno de gente gritándo, nos reunimos en las habitaciones bajo el escenario que contenían todo el vestuario necesario para Justin y los bailarines y recibimos a Scooter que se sentó con Lily y conmigo para explicarnos dónde sentarnos para poder ver el concierto desde un buen lugar. Ella y yo asentimos emocionadas y poco tiempo después pudimos escuchar las voces de la gente que había comenzado a entrar para coger sus asientos y poder prepararse para la actuación. Cada segundo que pasaba me estaba poniendo más nerviosa por lo que decidí ir a buscar a Ryan y Alfredo que llevaban perdidos bastante rato y los encontré junto con gran parte de los bailarines en el backstage acompañados de una alta figura que parecía ser... no puede ser.
- ¿Tú eres Usher? -le pregunté con una estúpida vocecilla mientras sonreía incrédula.
Él sonrió al escucharme preguntar aquello y asintió saludándome.
- Sí, soy yo, también me han hablado de tí, tu eres _____ ¿me equivoco? -preguntó observándome a través de sus gafas de sol mientras sonreía. - Bienvenida a la familia.
- Muchas gracias. - pude contestar soltando cierta risa nerviosa.- ¿Qué pasa? ¿Por qué estáis todos aquí?
- Porque falta menos de media hora para que de comienzo al concierto. - la voz de Scooter llamó mi atención desde el otro lado de la sala.- Y el chico esta inlocalizable.
- ¿Cómo dices? - bajé el tono de mi voz volviendo mi mirada hacia Ryan que observaba un punto fijo inexpresivo. - ¿Qué le ha pasado a Justin?
- No lo sabemos, tendría que haber llegado hace cosa de veinte minutos pero no responde ni al móvil. - suspiró Alfredo.
Callamos al escuchar el increíble griterío que había formado muy cerca de nosotros y que ahora no dejaba de repetir el nombre de su ídolo con una alucinante sincronización deseando que este saliese de una vez después de tanto tiempo esperando.
- ¿No hay manera de localizarlo? -pregunté con un nudo en la garganta sintiendo cómo se me aceleraba la respiración.
- He enviado a un miembro de seguridad para ir al hotel y tratar de encontrarle por allí, pero aunque consiguiera encontrarle, tardarían demasiado en ir y volver para llegar a tiempo. - Scooter parecía más tenso de lo normal mientras andaba sin un rumbo fijo por la habitación.
Estaba comenzando a asustarme de verdad y ya no se trataba del concierto, ¿y si le había ocurrido algo? Él jamás había faltado a un concierto a no ser que se tratara de algo realmente urgente. Mis latidos aumentaron al sentir cómo de pronto todos aquellos gritos se transformaban en abucheos, me estaba asustando de verdad esta vez, aquello no podía ser real.
- Joder, ponedles algo de Michael Jackson, la música amansa a las fieras, corred. - ordenó Scooter a un par de miembros del equipo.
Pude apreciar cómo Ryan se levantaba rápidamente saliendo de la habitación a paso ligero y decidí seguirle corriendo tras él atravesando aquella pequeña ciudad poblada de barras metálicas que se situaba a un lado del escenario. Le agarré por la camiseta al verle coger uno de los micrófonos revisándolo.
- ¿Qué demonios haces? - le pregunté elevando la voz para que pudiera escucharme por encima de los abucheos.
Se acercó a mí para poder explicármelo.
- Si Justin no aparece, tendremos que avisar de que el concierto se cancela, y es mejor si lo hace una cara conocida.
- ¿Estas loco? Tenemos que esperarle, no tardará en llegar, él no va a dejar que esta gente salga decepcionada. - agarré el micrófono que sostenía entre sus manos mirándole con seriedad.
Ryan suspiró con pesadez y se giró echando un vistazo a toda la gente que esperaba a los pies del escenario.
- Mira, el margen para que él venga es de una hora más o menos, y aunque fuera capaz de venir, ¿cómo hacemos para que todos se calmen y puedan esperarle?
Yo ya no sabía ni por qué problema debía preocuparme más, sentía que iba a estallar en cualquier momento y comencé a darle mil vueltas a la cabeza a una velocidad de vértigo mientras Ryan me miraba atentamente esperando que aportara alguna buena idea. Escuché de nuevo que comenzaban a gritar el nombre de Justin esta vez mucho más rápido, aquellos gritos se elevaban y daban la sensación de poder escucharlos por todos los rincones del estado.
Observé el micrófono que tenía sobre mis manos y volví a mirar el escenario, de repente se me ocurrió.
- ¿No teníais una especie de trampilla con la que se subía directamente al frente del escenario? -pregunté provocando una mirada confusa por parte de Ryan.
- Pues... bueno, sí, pero ¿para qué?
- Llévame hasta ella, creo que tengo una idea. -conseguí decir con voz temblorosa. Ryan me miraba extrañado. -Confía en mí, por favor.
Tras decirle esto último me condujo entre las barras, bajando unas pequeñas escaleras y llevándome al interior del escenario andando por en medio de todas aquellos soportes metálicos hacia un pequeño saliente con forma redonda.
- Él se agacha puesto sobre este chisme y lo subimos girando esa palanca. -me señaló una barra un poco más lejos. - ¿Qué pretendes? Scooter nos va a matar.
Sentía que mi corazón iba a salirse del pecho mientras observaba con pánico aquella pequeña plataforma ascendiente y tragué saliva intentando calmar el enorme miedo que se estaba acumulando en forma de nudo en el interior de mi estómago.
- Voy a subir. - dije simplemente.
- ¿Y qué piensas hacer?
Me quedé un rato en silencio y reaccioné al escuchar que los abucheos iban en aumento.
- Lo que llevo haciendo desde siempre con ellos. -mojé mis labios humedeciéndolos y aclarando mi garganta mientras me sentaba sobre la plataforma con las piernas cruzadas sintiendo cómo mi corazón saldría disparado en cualquier instante.
- Súbeme.

martes, 23 de julio de 2013

Capítulo 10 - Inalcanzable.

{Capítulo 10.}
· Narra Justin ·
La música alta, bien alta, hasta que no fuera capaz ni de escuchar mis propios pensamientos. Observaba con aire aburrido cómo las chicas bailaban en el centro de la habitación con sus cortos vestidos ajustados. Estaba sentado en uno de los cómodos sillones de la zona VIP en el club Night Life en la parte de Midtown en pleno Manhattan. Sostenía entre los dedos una pequeña copa de Barceló mientras no dejaba de darle vueltas a la cabeza. El regreso al hotel había sido un completo desastre, Scooter nos esperaba en la habitación junto con Alfredo y no me había hecho falta ni preguntar qué tal estaba, su cara me lo había desvelado todo.
Al parecer los fotógrafos que nos habían pillado a la salida de la boutique de Lily se habían inventado la historia de que nos vieron a _____ y a mí salir juntos del probador, y a partir de este rumor se habían desencadenado toda clase de ideas descabelladas. Que si ella era mi hermana perdida, que si la había dejado embarazada, que si la había conocido en un club de strippers. Yo ya estaba acostumbrado a toda este tipo de mentiras, poco a poco la verdad se iba abriendo paso con el tiempo hasta que todo terminaba quedando en el olvido. Pero para ____ había sido un golpe más duro. Los medios habían conseguido hacerse con su cuenta de twitter y llevaba todo el día recibiendo multitud de insultos tanto por parte de los fans como por parte de famosos. Hasta Perez Hilton había publicado una pequeña entrada sobre lo que le parecía todo aquel alboroto colgando una foto en la que ____ aparecía con cara de pocos amigos muy cerca de la cámara. Después de la larga charla cortesía de Scooter Braun acerca de la imprudencia, ella se había encerrado en su habitación dejando atrás el móvil y todo aparato electrónico que pudiese servirle de vía para ver lo que pasaba en el exterior. Yo había pasado toda la tarde delante de su puerta llamándola sin recibir respuesta. Sé lo que es pasar por todo eso, y sé que es aún peor si se trataba de las primeras veces. Que las personas de ahí fuera sólo quieran verte caer simplemente para ganarse la vida o como forma de diversión.
Ryan me había convencido para que salieramos a despejarnos y ahora le veía riendo sin sentido alguno y bailando...bueno, "bailando" en medio de la pista con su copa en alto. Me tocaba una vez más aguantarle todo el camino de vuelta diciéndome lo mucho que me quería. Reí al verle abrazar a una de las chicas que había en la barra y negando con la cabeza saqué mi móvil del bolsillo abriendo la aplicación de WhatsApp para a continuación, buscarla entre mis contactos.


Yo: ¿Estas mejor? 1:05a.m


Miré su última conexión y sonreí para mis adentros.
En línea.

Escribiendo...

En línea.

Escribiendo...

En línea.

Última conexión 1:06a.m.

- La madre que la... - me desquicié y marqué su número llevando el móvil a mi oreja mientras bebía otro sorbo de mi copa.
¿Acababa de colgarme? Sonó de nuevo mi WhatsApp.


_____ : ¿Qué es lo que quieres? 1:07a.m


Yo: Mira, yo no he tenido la culpa de esto, no entiendo por qué me tratas así. 1:07a.m


_____ : Quiero volver a casa. 1:07a.m

Suspiré cerrando los ojos y tras pensarlo un par de minutos guardé el teléfono móvil en mi bolsillo, me levanté del sillón y me dirigí hacia mi feliz amigo que no dejaba de sobar a todas las chicas con las qe se encontraba.
- Tío, me vuelvo al hotel, no me encuentro bien. - levanté a voz para que pudiera escucharme por encima de la música.
- ¿Qué? No te vayas Justin, esto es una pasada man, venga, quédate... - Ryan me agarró por la camiseta tirando de ella para que entrase en la pista de baile.
Me deshice de su agarre y avisé a uno de sus amigos para que se encargase de llevarlo de vuelta, al acordarlo todo salí rápidamente del local para ocultarme en el interior de mi Ferrari negro.
·Narra ____·
Esto de pasar la tarde leyéndo todos los comentarios ofensivos hacia mi persona que a la gente se le ocurría a cada segundo no era nada sano. ¿Cómo podían todos juzgar tantísimo sin conocer absolutamente nada? No quería responder, ni dar señales de vida porque estaba segura de que también criticarían aquello. Estaba siendo el peor día de toda mi vida, tan sólo quería que la gente se olvidase de mí. No hacía otra cosa que mirar el móvil, querer estrellarlo contra algo, soltarlo en cualquier parte y gritar de pura rabia contenida dando vueltas por la habitación.
Sentía que los segundos pasaban despacio como si se tratara de estar delante de un jodido examen de matemáticas, me tiré en la cama por enésima vez aquel día y cerré los ojos, cuando estaba a punto de quedarme profundamente dormid escuché un par de toques a mi puerta  supuse que sería Fredo de nuevo ofreciéndome algún que otro dulce para tratar de animarme.
- Lárgate. - dije simplemente tumbándome en la cama.
Me sorprendí al distinguir esta vez el sonido que hacía la puerta al abrirse en lugar de los pasos alejándose. Yo cubrí mi cabeza al completo con la almohada y noté cómo mi cama se hundía al recibir un nuevo peso sobre ella, rápidamente me incorporé para poder ver quién era aquel intruso y me encontré con la sonrisa divertida de Justin delante de mí.
- ¿Qué demonios te crees que haces?
- No es justo, te ha tocado la mejor cama. - soltó simplemente estirando los brazos y haciéndose sitio sobre el colchón.
Yo me froté los ojos cansada de todo y sin poder aguantarlo más dejé escapar un corto sollozo, estaba harta de ser fuerte, nunca me aportaba nada, la gente no dejaba de ser cruel por ello, así que ya me daba igual.
- Todo va a salir bien. - Justin se había sentado a mi lado en la cama y me miraba inexpresivo. Después de unos segundos en silencio prosiguió. - Mira, sé que jode esto, que te sientes culpable por todo lo que te esta llamando la gente pero créeme, no tienes la culpa de esta mierda. Algunos de ellos viven de crear ese tipo de rumores, ¿de acuerdo? Al final sólo cuenta lo que realmente eres.
Yo le escuchaba sin mirarle entreteniéndome mientras observaba los dibujos de mi pijama y asentía sin darme cuenta.
-  ¿Podrá arreglarse?
- Claro que sí, yo ya dejé un par de cosas claras por twitter, desmentí los rumores y aclaré que simplemente habíamos ido a comprar ropa. - Cogí aire sintiendo que volvía a derrumbarme. - Eh... ya verás como cuando pase el tiempo te acostumbrarás y te dará igual, entonces podrás...
- No, no, no, yo no puedo aguantar esto, necesito desaparecer del mapa en seguida. - le aclaré. - Quiero irme a casa...
Justin se quedó mirándome sin saber qué decir.
- Pero eres mi amiga.
En aquel momento comprendí lo duro que tendría que ser para una persona que esta constantemente en el punto de mira del mundo en su totalidad, confiar realmente en la gente de su alrededor. Me giré hacia él y me di cuenta de todo lo que había conseguido por cuenta propia. Comprendí que si había logrado estar en la cima del mundo había sido mediante un sacrificio personal muy alto y aquello era digno de admirar. Que él había pasado por todo aquello y aún así había continuado adelante, lo mío resultaba insignificante, y él me comprendía. No podía permitirme el lujo de dejar que pudieran conmigo, no delante de él al menos. Sentía que no podía dejarle solo ahora que me había regalado su confianza de aquella forma.
Bajé la mirada aún en silencio y esbocé una tímida sonrisa, al instante escuché su risa y sentí cómo me cubría con sus brazos. Correspondí a aquello para que al instante nos fundieramos en un fuerte abrazo mientras mi sonrisa iba en aumento. Yo apoyé mi mejilla en su hombro mientras sentía cómo él acariciaba mi pelo con suma delicadeza, tosí un par de veces y finalmente se fue separando para mirarme.
- ¿Mejor? - me preguntó.
Yo asentí usando mis muñecas para secarme las mejillas húmedas.
- ¿Qué hora es? - susurré mirando hacia la ventana aún sin poder acostumbrarme a aquella increíble vista de la ciudad iluminada por millones de luces en los distintos rascacielos. El Times Square podía distinguirse un poco más alejado y casí parecía que la noche aún no había llegado, ni llegaría a aquella zona, la luz que desprendía era alucinante.
- Casi las dos de la madrugada. -escuché a Justin a mi lado. - ¿Quieres ver algo increíble?
- ¿A qué te refieres? - le miraba con cierta curiosidad mientras me disponía a recoger mi pelo en un moño, hacía demasiada calor de pronto.
- ¿Tienes un bañador?
Arrugué mi entrecejo extrañada por la pregunta y negué con la cabeza viendo a continuación que Justin se quedaba unos segundos pensativo mojando lentamente sus labios para humedecerlos, se levantó y tiró de mi mano para que hiciera lo mismo.
- Bueno, la ropa interior hace más o menos la misma función, vamos. -sonreía como un niño pequeño al que le acababan de regalar un nuevo juguete.
- ¿Qué coño dices? - yo reía sin sentido mientras me deshacía del agarre de Justin. -¿Me vas a mojar a las dos de la madrugada? ¿Estas loco?
Éste me miró a la vez que levantaba una ceja con diversión contenida en su sonrisa.
- No me digas que no te gustaría. - comprendí al momento el doble sentido que le había dado a mi frase.
- Eres un estúpido. -le golpeé rápidamente en el brazo mirándole con la boca abierta haciéndome la ofendida.
- Y tú una aburrida... - me decía con esa sonrisa de bobo que estaba empezando a incordiarme.
- Deja ya de repetirte.
- Vamos, tienes que acompañarme. -volvió a agarrar mi brazo y a tirar de él, aquello ya se estaba empezando a convertir en costumbre.- El otro día estuve explorando el hotel con Ryan, encontré un sitio genial.
Me sacó de la habitación aún en pijama y me guió a través del pasillo que ahora estaba en completo silencio al igual que el hotel en su totalidad. Me giraba de vez en cuando para ver el largo corredor a mis espaldas.
- Dios, me estoy acojonando... -susurré mientras él llamaba al ascensor.
Justin soltó una fuerte carcajada pero no respondió. Después de un eterno viaje en ascensor unas decenas de pisos más abajo, Justin me llevó por unas escaleras hacia abajo ocultas detrás de una pared.
Conforme bajamos pude distinguir el reflejo que creaba el agua en movimiento sobre el techo y las paredes y al llegar contemplé con los ojos abiertos como platos aquella habtación. Era enorme y tenía una preciosa piscina de agua cristalina adornando el centro de la sala. Pequeñas velas aromáticas iluminaban débilmente cada rincón de aquel lugar. Le miré aún con la boca abierta y él, con expresión juguetona, se quitó rápidamente la camiseta como si esta estuviese quemando su piel. Pude apreciar por segunda vez sus increíbles abdominales y sus musculosos brazos que hacían que me quedase tremendamente embobada, de nuevo traté de ignorar al completo Adonis que tenía justo delante de mí para evitar que se diera cuenta y carraspeé un poco con la garganta.
- ¿Estas pirado? ¿cómo me baño yo? -pregunté conteniendo la risa.
Se bajó los pantalones y fui capaz de ver al completo su figura en bóxers, mi primera reacción fue levantar los brazos para taparme los ojos pero me controlé intentando hacer parecer que aquello que estaba ocurriendo fuese la cosa más normal del mundo. Corrió hacia la piscina tirándose en bomba al agua y provocando que diminutas gotitas salieran disparadas en toda clase de direcciones.
Al poco rato sacó su cabeza del agua sacudiéndola para quitarse el pelo de la cara y se lo echó hacia atrás con la mano acercándose al bordillo que había cerca de mí para apoyar sus brazos en él y me miró sin dejar de sonreír haciendo señas con las manos para que le imitara.
- Estas jodido de la cabeza si piensas que me voy a quedar desnuda sólo para ir a bañarme contigo en la piscina. - negaba con la cabeza a la vez que no podía contener una sonrisa.
- Venga ya pero si esta buenísima, justo en su punto para que la cascarrabias este satisfecha. - apoyaba su barbilla sobre sus antebrazos que tenía encima del bordillo de la piscina.- Si quieres para que la pruebes no veo nada, mira, tendré los ojos tapados todo el tiempo.
Cubrió sus ojos con las manos provocándo una nueva carcajada por mi parte y miraba hacia las escaleras dudando si escapar ahora sin que me viera para hacerle rabiar pero las ganas pudieron conmigo. Al instante estaba quitándome el pijama lo más rápido que podía quedándome en ropa interior para dirigirme corriendo hacia la piscina hasta lanzarme a ella mientras daba un pequeño grito apenas audible.
Al sacar la cabeza del agua lo primero que pude escuchar fue la risa descontrolada de Justin que se había vuelto hacia a mí abriendo los ojos de nuevo. Yo cogí aire metiendo de nuevo la cabeza bajo el agua en un intento desesperado porque este no viese nada en absoluto, pero no pude aguantar mucho más y volví a la superficie con todo mi pelo sobre la cara.
Justin se moría de la risa mientras se acercaba a mí con intención de despejar mi rostro y que pudiese ver y acto reflejo me encontraba echándole agua sin piedad para intentar alejarle de mí.
- ¡OYE! ¡TÚ TE LO HAS BUSCADO! -le escuché gritar por encima del chapoteo.
Sentí cómo se ponía a la defensiva respondiendo a mi ataque y salpicándome sin piedad impidiendo que pudiera respirar, necesitaba reír urgentemente pero si abría la boca sabía que me bebería la piscina entera de la intensa forma que recibía su ataque. Tuve que volverme de espaldas a él frotándo mis ojos con los nudillos de mis manos y de pronto sentí cómo unos brazos me agarraban fuertemente por la cintura levantándome del suelo y zambulliéndome de lleno en el agua. Pataleaba lo más bruscamente que me permitían mis piernas mientras agarraba el brazo de Justin con desesperación hundiendo mis uñas en ellos y sintiendo finalmente que me liberaba de aquella terrible tortura.
Yo me alejaba rápidamente de él como si de alguna clase de agresor se tratase mientras tosía desenfrenadamente. Le miré con cara de pocos amigos y volvió a reír sin poder contenerse a lo que respodí lanzándole agua con mis brazos una vez más.
- ¡TE ODIO! - le grité. Abrí mucho los ojos al verle veir hacia a mí de nuevo y comencé a nadar intentando huir de él. -No, no, no, no, no, otra vez no, lo siento, lo siento, lo siento...
Consiguió atraparme contra la pared de la piscina sin dejar de lado su sonrisa burlona y presa del pánico agarré su pelo tirándo de él hacia abajo para hundir su cabeza bajo el agua. Esta vez a la que le entró la risa fue a mí al verle con todo el pelo sobre los ojos y cómo escupía el agua por la boca.
- Esta vez te has pasado, un poco más y me dejas calvo... y créeme que eso mis fans si que no te lo perdonarían. -rió él también echando su pelo hacia atrás.
Pasamos unas dos horas riendo y jugando en la piscina, hacíamos concursos sobre quién aguantaba más sosteniendo la respiración, Justin me había ganado y con ventaja ya que tuve que esperar sentada en las pequeñas escaleras a que el señorito llegara a su límite, aunque después salió a la superficie con la excusa de que se aburría. Él me contaba las anécdotas más increíbles que había tenido desde que era famoso mientras le escuchaba haciéndo pequeñas burbujas en la superficie del agua con la boca riendo de vez en cuando al escuchar las locuras que habían tratado de hacer algunas como una chica que se hizo pasar por limpiadora para entrar en la habitación de su hotel y hacerse fotos en ella.
Cuando empecé a sentir que mis dedos comenzaban a arrugarse salimos de la piscina  y volvimos a vestirnos subiendo las escaleras con la ropa completamente empapada, me agarraba de la mano de Justin intentando no resvalar pero por poco no caigo escaleras abajo al escuchar aquella terrorícica voz.
- ¿¡_____!?
Justin y yo nos miramos casi movidos por un resorte a la misma vez, él tenía los ojos abiertos como platos y yo no pude evitar soltar una fuerte risa contenida comenzando a luchar contra sus brazos por esconderme tras él. Era la voz de Scooter y ambos nos encontrábamos chorreando agua por todas partes, aquello no podía acabar nada bien y yo no tenía ganas de un segundo sermón.
En ese momento Justin me agarró por los hombros intentando calmarme con una sonrisa nerviosa y me susurró.
- Tenemos que intentar llegar a las escaleras sin que nos vea. - decía por lo bajo.
- ¿Cómo? ¿Estas mal de la cabeza? Son más de veinte pisos. - me tapaba la cara con las manos intentando volver a bajar mientras Justin me retenía sin poder parar de reír.
- Como llamemos al ascensor haremos ruido y nos cogerá, a la de tres corremos a las escaleras.
- ¿Qué? No, Justin, quédate aquí, que no...
- Uno...
- Bieber atrévete a dejarme aquí sola...
- Dos... - Justin se preparaba para salir al vestíbulo mientras yo le agarraba por la camiseta sintiendo que iba a morir de un ataque de nervios.
- JUSTIN.
- Tres.
Sin pensarmelo dos veces salí corriendo detrás agarrándole por el cuello de su camiseta casi ahorcándole mientras reía en silencio hacia las escaleras que subían al siguiente piso. Cuando estuvimos arriba nos quedamos un rato en silencio esperando a ver si nos habían cogido, yo miraba a Justin con los mechones de pelo por delante de mi cara.
- ¿_____? ¿Estas ahí? -volvimos a escuchar la voz de Scooter y salimos lanzados hacia el siguiente piso esta vez sin pararnos.
Pasaran como más de cinco minutos y nosotros aún no habíamos llegado al décimo piso, yo paré de pronto a Justin sintiendo mi corazón latir en la garganta y me apoyé contra la pared.
- Que me muero... -le susurré.
Riendo, comenzó a buscar algún ascensor que estuviese a nuestro alcance y tiró de mí guiándome hacia el más cercano. Yo miraba a todos lados temiendo que nos cogieran hasta que por fin pudimos entrar.
- Estamos a salvo. - me dejé caer sobre la pared soltando una leve risa al ver que Justin me imitaba volviendo a echar su pelo hacia atrás para despejar su cara.
Nos quedamos en silencio intentando recuperar el aliento después de subir corriendo casi diez pisos cuando finalmente se abrieron las puertas y nos tensamos al momento tras ver a una pequeña figura esperándonos en la puerta del ascensor.
- ¿Nora? -preguntó Justin reconociendo al miembro de su equipo. Ésta nos miraba mientras negaba con la cabeza.
- Estábamos todos buscándote. -decía mientras me miraba a punto de echarse a reír. -¿Qué os ha pasado? ¿Por qué estáis empapados?
Iba a responderle cuando Justin se adelantó.
- Nora, no se te ocurra decirle nada a Scooter, diremos que estábamos buscando a Fredo por el hotel. - le pidió.
- Pero si Alfredo también esta buscando, no voy a mentirle a mi jefe Justin. - Nora levantó una ceja esbozando finalmente su sonrisa.
- Yo soy tu jefe, no me hagas enfadar, tú no le digas nada a Scooter y podrás conservar tu trabajo. -la señalaba Justin intentando parecer serio.
Entonces Nora giró la cabeza a su lado derecho tras escuchar una voz.
- Scooter, estan aquí, los he encontrado.
- Hija de puta, despedida, despedida. -decía Justin entre risas mientras salía del ascensor intentando correr hacia su habitación.
Salí corriendo detrás de él y vi como Scooter se acercaba a mí de brazos cruzados mirando mi estado mientras exhalaba un pequeño suspiro. Mordí mi labio inferior.
- Oh, mierda...

domingo, 21 de julio de 2013

Capítulo 9 - Inalcanzable.

{Capítulo 9.}
Bajé hacia el comedor del hotel el cual habíamos reservado exclusivamente para todo el equipo aquella noche y busqué a Justin con la mirada entre todas las mesas.
Finalmente encontré a Ryan junto con unos cuantos bailarines reunidos, al ver una silla libre a su lado me dirigí hacia él sentándome en ella.
- Hola Butsy. -le saludé sonriendo.
- Otra igual, que no me llaméis así, joder. -me miró con cierta expresión de fastidio mientras llamaba al camarero para que yo pudiese pedir mi plato. -Ahí estaba sentado Justin pero se ha largado y no ha vuelto, así que supongo que puedes quedarte.
- Oh, qué gran honor. -pude decir con ironía.
Este rió y yo pedí un buen plato de espaguetis a nuestro camarero, que se fue a paso ligero al terminar de anotarlo.
- ¿Me cuentas ya eso de un lugar al que íbais a ir por la noche? -pregunté finalmente.
Después de llevarse un enorme trozo de filete a la boca se acercó a mí para explicarme.
- Siempre que la gira pasa por alguna ciudad importante, hay decenas de sitios que invitan a Justin a ir como miembro VIP, bares y clubbes, y hay veces en las que para relajarnos un poco nos retiramos toda la noche a algún lugar como ese.
- Pero mañana hay concierto. -dije extrañada pudiendo distinguir cómo Justin volvía a la mesa pasando entre la gente.
- ¿Y qué mas da? los conciertos son por la tarde o noche, hay mucho tiempo para tomar una siesta. -respodió Ryan volviendo a fijar su atención en la comida.
- Juraría que hace cinco minutos ese sitio era mío. -me señaló Justin mientras agarraba otra silla libre colocándola junto a nosotros.
- Si no me echas comparto mis espaguetis contigo. -reí mirándole.
- Hecho.
Pasamos una media hora poniéndonos de acuerdo sobre el plan que habría para el resto del día y Ryan nos contó que iba a visitar a un par de amigos suyos que compartían piso en Nueva York. Finalmente Justin y yo decidimos irnos a comprar mi ropa por las tiendas que había a lo largo de la Quinta Avenida mientras hacíamos turnos para ir comiendo del inmenso plato de espaguetis que me pusieron delante.
Tras haber vaciado aquel plato, Justin se levantó para ir a buscar a Scooter e informarle de que íbamos a salir, me acompañó fuera del comedor y nos disponíamos a atravesar el vestíbulo cuando de pronto pude notar cómo un brazo rodeaba mi hombro.
El susto de muerte que me dio ver la cara de aquel hombre entre Justin y yo cogiéndonos a los dos por los hombros no fue nada normal. Di un fuerte grito que hizo que todos en el vestíbulo se giraran rápidamente para mirarnos a los tres y hubo un par de agentes de seguridad que se acercaron creyéndo seguramente que se trataba de una fan que había logrado colarse.
- Tranquilos, viene conmigo. -decía Justin mientras no dejaba de reír.
- ¿Tanto miedo da mi cara? -me preguntó aquel alto hombre señalándose a sí mismo mientras yo lo observaba aún tapandome la boca con las manos.
Justin le rodeó el cuello con un brazo aún sin poder parar de reír y me miró.
- _____, te presento a Ryan Good, él es mi estilista. - giró su cabeza hacia Ryan que le miraba alzando una ceja con expresión divertida. - Nos va a acompañar para que puedas escoger tu ropa.
- Si andas con una estrella, tienes que vestir como una estrella. -citó este provocando una nueva risa por parte de Justin.
- Yo soy _____, es un placer. -dije aún sorprendida pero sonriendo muy leve al escuhar a Justin reír de aquella forma.
Justin llamó la atención de un par de altos y robustos hombres cuyo rostro estaba cubierto parcialmente debido a las grandes gafas de sol que llevaban.
- Nos llevaremos un par de guardaespaldas por si nos apetece ir andando cuando lleguemos a la avenida.
Asentí emocionada y en poco rato ya salíamos los tres rápidamente hacia el coche que nos esperaba en la puerta del hotel.
La tarde fue pasando sin que apenas pudiera darme cuenta, Justin estaba continuamente haciendo el tonto junto con Ryan Good, parecía que estaban muy unidos y yo no podía dejar de reír con sus estupideces. Entramos en toda clase de tiendas. Al principio nos metimos en una óptica y me dejaron camino libre para poder escoger todas las gafas de sol que quisiera.
Pasamos por el espejo unas tresmil quinienta y seis veces, era demasiado divertido cómo poníamos caras por cada par de gafas que nos probábamos, salí de allí con siete de ellas y algunas simplemente las habíamos comprado por hacer la broma, Justin paseaba a mi lado con unas gafas diminutas que tan sólo le tapaban el contorno del ojo, no podía estar dos segundos sin mirarle y no echarme a reír.
A continuación entramos en una inmensa tienda con ropa de marca, creo que fue una de mis favoritas, aquella era una tienda temática donde todos los dependientes eran modelos sin camiseta, me quedaba embobada cada vez que pasábamos por al lado de alguno y estaba consiguiendo poner a Justin de los nervios.
Finalmente se colocó detrás de mí e iba tapándome los ojos mientras me guiaba por los pasillos.
- Si vienes de compras, vienes de compras y punto, yo no he traido servilletas para ir limpiando tus babas. -reía a la vez que evitaba que chocase contra cualquier pared.
Ryan Good caminaba rápido entre los montones de ropa cogiendo de allí y de allá, tan fácil como aquello, las amontonaba entre sus brazos y se las tiraba en la cara a Justin que me acompañaba hasta los vestidores y me iba lanzando prenda tras prenda por encima de las cortinas.
Al cabo del tiempo perdí la cuenta de todas las veces que había salido de aquel vestidor, pero no me importaba. Desfilar para Justin y Ryan era la cosa más divertida del mundo.
Entraba y salía con todo tipo de ropa. Probé unos pantalones shorts vaqueros con lentejuelas, una camisa de seda que dejaba al descubierto mi espalda y unas botas y salí de allí cantando a Hannah Montana. Poco después volví a salir esta vez con una camiseta ajustada junto con unos leggins de leopardo y unos tacones de plataforma, agarré un pequeño bolso y comencé a moverlo haciendo círculos en el aire con él mientras desfilaba para los chicos pero tropecé al intentar ir de vuelta al probador quitándome de encima todo el glamour finjido y haciendo que las risas fueran en aumento por parte de mi querido público.
Al terminar con la ropa de calle nos dirigimos entre una multitud de bolsas hacia una enorme boutique con unos vestidos de ensueño y sólo en el escaparate. Me pegué al cristal de la tienda con los ojos abiertos como platos, me giré rápidamente hacia la montaña de bolsas que escondían detrás a la gran estrella Justin Bieber y sonreí divertida mientras le ayudaba a quitarse algunas de encima.
- ¿Dónde se ha metido Ryan? -pregunté mientras cargaba con todo.
- Ha ido al coche a meter algunas de las bolsas, se ha llevado la mitad y aún no podemos ni andar con las que quedan. -me miró levantando una ceja. - ¿Las mujeres no sabéis cuando parar?
Yo volví a girarme hacia el escaparate observando todos aquellos vestidos completamente fuera de mi alcance cuando de pronto escuché su voz a mi lado.
- Son bonitos, ¿quieres entrar?
- ¿Para qué necesito yo vestidos de noche?
- Oye, en menos de un mes tengo unos premios, no querrás ir en vaqueros. -me sonrió mientras me agarraba por la muñeca arrastrándome con él hacia el interior de la tienda.
¿Estaba hablando de coña?
Me quedé boquiabierta al ver toda aquella cantidad de vestidos increíblemente caros delante de mí. Me era completamente imposible escoger sólo uno entre todos, eran alucinantes, yo no estaba hecha para llevar cualquiera de estos encima.
Justin se paró para saludar a la dependienta de la tienda dándole un corto abrazo.
- Lily, te presento a _____, una amiga de Canadá.
Bajé a la tierra en cuanto Justin pronunció mi nombre y centré mi atención en la chica que estaba delante de mí. Tenía una expresión dulce y me sonreía inspirando confianza, su pelo perfectamente cuidado caía por sus hombros hasta el comienzo de su cintura y sus ojos eran de un castaño claro.
- Hola _____, es un placer, yo soy Lily. - me sonreía amigable mientras yo permanecía en silencio. Parecía tonta, ¿por qué me quedaba tan callada?
- Muy bien...-Justin interrumpió mis pensamientos. -Necesitamos que hagas tu magia con esta amiga mía, ¿te parece?
Los miraba a ambos confundida, estaba claro que el estar en una tienda con vestidos cuyo valor individual no bajaba de los 10000 dólares me desorientaba bastante.
- Lily se encarga a veces de escoger algunos de mis trajes cuando se trata de ir formal. -Justin miraba a la chica con cierta diversión en su rostro.- Una vez fui a unos premios en los que decidí llevar una serpiente en la mano como complemento, ella no me habló en varias semanas.
- Dios Justin, ni me lo recuerdes, que cosa más horrible. - reía Lily mientras me echaba un largo vistazo de arriba a abajo y se giraba sobre sus talones recorriendo la tienda con la mirada. - Dejame pensar...
·Narra Justin·
Y allí estaba yo de nuevo, sentado y siendo el centro de docenas de bolsas de toda clase de colores, esperaba aburrido delante del provador en el que ____ se había metido junto con el vestido que Lily le había tendido. Esta se acercó al rato metiendo la cabeza dentro de la cortina.
- ¿Necesitas ayuda?
- Sí, no sé cómo mierdas cerrar este trasto. - se escuchó tras aquella cortina. Yo sonreí al instante con diversión contenida.
- A ver, trae aquí. -se ofreció Lily antes de meterse con _____ dentro del vestidor.
- No hagáis ninguna impureza ahí dentro chicas. - dije entre risas. Alcé un poco más la voz.- Al menos no sin mí.
- Maldito cerdo... -pude distinguir la voz de Lily desde el interior del provador.
Poco despues ésta última salía de allí colocándose el pelo en su sitio mientras dejaba escapar una leve risa divertida. ¿Qué estaba tramando?
Algo que se movía llamó mi atención haciendo que volviera girarme hacia el provador. Dejé escapar mi iPhone 5 de las manos escuchándolo caer al suelo, aunque yo no podía quitar los ojos de ella.
Vestía un increíble vestido de seda color rojo cuyo final se arrastraba un poco por el suelo, al ser ajustado bordeaba a la perfección su cuerpo moldeando cada una de sus curvas. Ella dió una vuelta dejando que pudiera verla desde todos los ángulos. Tragué saliva. El vestido se abría dejando al descubierto su espalda al completo, _____ me miraba con timidez.
- ¿Cómo lo ves? -me preguntó embobándome de nuevo con su sonrisa.
Yo abrí la boca aunque no pude articular prácticamente ninguna palabra.
- Yo...
- DIOS. Me has puesto a cien. -Ryan Good nos sorprendió diciendo justo esa frase que no paraba de rondar por mi cabeza en aquellos momentos.
_____ rió nerviosa negando con la cabeza y volviendo a entrar en el provador.
- Creo que me lo llevo. -la escuchamos decir desde el otro lado de la cortina.
Ryan recogió todas las bolsas que fue capaz para volver a cargarlas hasta el coche.
- Bieber, ve cortándole el grifo a tu amiguita, en el coche ya no caben más de estas, y a saber cómo vamos a entrar nosotros.
Yo reí volviendo a ponerme en pie mientras le veía desaparecer de la tienda cargado de bolsas hasta arriba, al poco rato salió _____ con el vestido en el brazo y me dirigí con ella hacia el mostrador.
- Cómo me ha rascado el bolsillo en menos de dos horas doña aburrida, ver para creer. -dije mientras sacaba la tarjeta de crédito dándosela a Lily en la mano. Sonreí satisfecho al verla con la boca abierta intentando hacerse la ofendida.
- Mira señorito, le dí la oportunidad de volver a mi casa para coger mis maletas y te empeñaste en las compras por Nueva York, pues no era capaz de llevarte la contraria.
- Ni tú ni nadie. - la miré levantando mis cejas haciéndola rabiar.
- Además... - prosiguió.- creo que todo este dinero no es ni la mitad de lo que yo he gastado comprando tus camisetas, tus colonias y todo tus dichosos productos, esto en realidad es mío.
Me dedicaba una sonrisa burlona que me hizo reír, entonces se me ocurrió. Saqué mi móvil y abrí la aplicación de Instagram, al segundo siguiente ya estaba colocando la cámara hacia nosotros.
- Vamos, tenemos que captar este mítico momento en el que el desafortunado cantante Justin Bieber se empobrece de la noche a la mañana.
Ella parecía indecisa, pero finalmente se acercó a mí y sonrió para la cámara, yo capté el momento y bajé el teléfono móvil para poder contemplar mi obra.
- Qué verguenza, súbela antes de que me arrepienta... -me decía mientras agarraba la bolsa que Lily le tendía con el vestido dentro.
- Oye chicos, ¿os animaréis a venir a una pequeña fiesta que organizamos cerca del SoHo mañana por la noche? - nos decía ésta que no había dejado de observarnos conteniendo la risa todo el tiempo.
La miré y me encogí de hombros.
- No lo sé Lily, tengo un sitio planeado para ir esta noche y no creo que a Scooter le haga mucha gracia que salga tan seguido y más tratándose de Nueva York.
- Pues a mí me encantaría ir. -me sorprendí al escuchar decir aquello a ____ y me volví hacia ella extrañado.
- ¡Genial!, deja que te guarde mi número en tu móvil, conocerás a un montón de gente. - sonreía Lily emocionada mientras le robaba de las manos el móvil a ____.
- ¿Vas a ir sola? - le pregunté.
- Ya soy mayorcita creo. -respondió dedicandome una sonrisa con burla.
- Ya, pero...
Antes de que pudiera terminar la frase _____ había cogido su móvil y se había vuelto de espaldas a mí agarrando la bolsa con intención de salir de la tienda.
· Narra _____·
Nos disponíamos a salir de la tienda cuando me ncontré frente a algo increíblemente sorprendente. Miles de flashes disparaban continuamente en nuestra dirección. Observé a Justin sin advertir que mi boca estaba completamente abierta. Él no me miró, pero por su expresión parecía bastante molesto.
- Joder, ¿cómo cojones nos han econtrado?
Le miraba completamente confusa cuando de pronto sentí que su mano se cerraba sobre la mía tirándo de ella y obligándome a salir a la calle entre aquella masa de fotógrafos que no paraban de hablarnos a gritos. Él andaba a paso ligero y yo tenía que dar pequeñas carreras para conseguir mantener su ritmo, Justin se tapaba la cara con su mano libre mientras andaba encorbado. En ese momento presté atención a lo que nos decían cada uno de los paparrazzis.
- ¡AQUÍ! ¿CÓMO TE LLAMAS BELLEZA? -tardé un tiempo en comprender que se dirigían a mí.
Me volví hacia ellos mientras andaba dejando que captaran mi cara de perdida con sus enormes cámaras.
- Hola... soy ____ -dije con voz temblorosa a causa de que Justin me tenía prácticamente corriendo por la ancha avenida neoyorkina.
- ¡AQUÍ, AQUÍ! ¡MIRA HACIA AQUÍ!
Yo no sabía qué demonios hacer entre esa inmensa cantidad de flashes que nos acosaban en aquel mismo momento.
Dios, ¿esta calle no termina nunca?
- ¿Qué estábais haciendo dentro de aquella tienda? -busqué con la mirada la voz que me preguntaba intentando ignorar que Justin estaba cortando mi circulación sanguínea de lo fuerte que me agarraba de la mano.
No sé qué fue lo que se apoderó de mí. Sentía que estaba perdiendo en alguna especie de batalla por la dignidad, por lo que reaccioné a mi manera.
- Intentábamos encontrar algún vestido que consiguiera realzar la mirada de Justin. -bromeé.
Se escucharon una serie de risas camufladas entre la multitud, yo ya casi ni escuchaba el sonido de los flashes.
Los paparazzi cerraban cada vez más el círculo que habían formado a nuestro alrededor mientras caminábamos. Pude advertir por el rabillo del ojo cómo uno de ellos conseguía acercarse más de lo debido.
- ¡Eh, Bieber! ¿Es esa tu nueva puta? - nos gritaba mientras aguardaba detrás de la cámara para poder captar cualquier reacción que pudieramos tener.
Abrí mucho más los ojos y acto reflejo  me encontraba mirándoles a todos completamente furiosa.
- ¿PERO QUÉ COJ...? - antes de que pudiese terminar aquella frase sentí cómo la mano de Justin agarraba firmemente mi brazo arrastrándome tras él hacia el interior del coche que nos esperaba en la esquina de la avenida en el cruce con la 42.

sábado, 20 de julio de 2013

Capítulo 8 - Inalcanzable.

{Capítulo 8.}
·Narra Justin·
Comía distraídamente mi trozo de bizcocho mientras observaba a las azafatas del avión ir y venir a lo largo del pasillo atendiendo las necesidades de los pasajeros que viajaban. Me gustaba ir en primera clase, era una zona del avión en la que los asientos estaban dispuestos en grupos de cuatro y separados por una mesa que se situaba en el centro de estos. _____ viajaba a mi lado en la zona de la ventana y observaba con admiración el increíble e inmenso océano compuesto por nubes que se extendía debajo de nosotros. Justo en frente teníamos a Ryan que había vuelto a dormirse con su cara aplastada contra el cristal en la ventanilla, y Alfredo deboraba un pequeño trozo de tarta de chocolate que se le había antojado pedir.
- ¿Has visto a la morena de ojos verdes que te ha traído antes la tarta? -sonreí mirando a Alfredo mientras terminaba mi bizcocho.
- Haber cuando vas a aprender que si se me aparecen comida y mujeres en el mismo campo de visión, sólo soy capaz de fijarme en la comida, tío. - respondió él con toda la boca cubierta de chocolate.
La imagen me hizo reír y negando con la cabeza me incorporé desde mi asiento para poder hundir mi dedo en el chocolate de la tarta llevándomelo a la boca.
- Sin embargo no paran de acercarse chicas a ti a todas horas... es injusto. -le reproché con cierto tono divertido. -¿Recuerdas la fiesta que organizamos después del concierto en Dallas? No dejabas de rodearte de preciosidades, y allí estaba yo, hablando con los padres de las fans...
El comentario hizo reír a Alfredo que cogió el plato con la tarta de la mesa llevándolo a su regazo para evitar que volviera a robarle otra pizca.
- El truco es no hacer ver que eres tan importante, tú te das esos aires de estrella internacional todopoderosa y resultas inaccesible, entonces es cuando vienen al amigo simpático. -me dedicó una sonrisa llena de dientes y levanté una ceja sorprendido.
- Y parecías tonto...-reí.
Corté aquella risa en cuanto pude distinguir a la azafata de antes dirigiéndose en nuestra dirección, con un par de arreglos en mi pelo y tras haber comprobado que mi aliento estaba intacto le dediqué una amable sonrisa.
- ¿Estan contentos con el desayuno que le hemos ofrecido? -sus grandes ojos verdes de largas pestañas se posaban en mí con interés mientras esbozaba una perfecta sonrisa capaz de derretir a cualquiera. Pero lo que realmente me había llamado la atención eran sus curvas de infarto.
La había visto pasar por mi lado unas cuantas veces y en ninguna de ellas había dejado que pasaran inadvertidas sus bonitas caderas contoneándose por cada paso que daba con sus largas y perfectas piernas. Podría darles un buen uso, la verdad.
- Todo en su sitio... Lissa. -dije finalmente echándole un rápido vistazo a la chapa nombrada que adornaba su vestido. - ¿Eres de Nueva York?
Al instante mi subconsciente me gritó que me había pasado de directo pero al ver su sonrisa hacerse más grande lo olvidé todo.
- No señor, soy de Texas, pero me quedaré en Nueva York esta noche. -pasó su lengua por los labios humedeciéndolos, cosa que hizo que mi amigo comenzase a despertar, casi ni había notado su enorme indirecta.
- Cariño... todas esas nubes hacen que recuerde el inmenso algodón de azúcar que me compraste por nuestra primera cita, ¿recuerdas? por poco no me come él a mí. -una tímida risa me interrumpió desde mi lado y noté cómo una mano se posaba sobre mi pierna.
Me giré rápidamente hacia ____ , ella me sonreía dulcemente mientras yo la miraba completamente desconcertado arrugando mi nariz.
- ¿De qué coño estas hablando? -pude preguntarle.
Sentí una serie de pasos que se alejaban de mí y pude apreciar que Lissa se me había escapado de las manos sin tener necesidad de verlo. _____ esbozó una sonrisa satisfecha y volvió a lo suyo leyendo una revista del corazón que había encima de la mesa.
- ¿Crees que tengo ganas de aguantar como le estas tirando los tejos a la azafata en todo lo que nos queda de viaje? - me dijo simplemente sin quitar la mirada de la revista.
Alfredo reía divertido ante la escena señalando a _____.
- Creo que traértela de gira es la mejor decisión que has tomado desde hace años. -decía sin dejar de sonreír acomodándose en su asiento. - Ahora si me disculpas, Lissa no puede pasar sola su estancia en Nueva York.
Se levantó aún entre risas para ir en busca de mi presa ya perdida y yo volví a girarme hacia ____ con la boca abierta.
- ¿Y a él no le dices nada? -reproché.
- Él se ha quitado de mi vista para hacerlo. -me contestó completamente seria.
Entonces ya comprendí todo de golpe.
- Tú te estabas poniendo celosa. -sonreí moviendo mis cejas de arriba a abajo y acercándome un poco más con intención de incomodarla.
- ¿Quieres dejar ya de pensar que todo el mundo gira en torno a ti? -esta vez si levantó la mirada para dirigirse a mí. - No todas estamos con las bragas por los suelos cada vez que lanzas una de esas...miraditas haciendo eso tan odioso con las cejas.
La miré extrañado ladeando un poco la cabeza esperando a que se explicara.
- ¿A qué te estas refiriendo?
- Lo haces siempre que te sacas una foto a ti mismo. - esta vez pude apreciar cierta diversión en su tono de voz.
Una de las cosas que más gracia me hacía de mis fans era que lograban apreciar cosas de las que ni yo mismo era consciente.
- No sé de qué estas hablando. -intenté ocultar mi sonrisa volviendo a girar mi cara hacia el pasillo del avión procurando parecer molesto.
- Que sí, mira haces esto... -volví a girarme hacia ella a la vez que veía cómo entrecerraba un poco sus ojos levantando las cejas exageradamente, al verla de ese modo no pude evitar soltar una carcajada.
- En mi vida he puesto una cara como esa, no me toques la moral...-le contagié mi sonrisa y volvió a centrar su atención en aquella revista. - ¿Volviste a hablar con tus amigos?
- Sí, ya les conté todo lo que había ocurrido, después hice una llamada triple y les expliqué con más detalle a Christina y Helena la situación... -pasó una hoja y volvió a mirarme riendo por lo bajo. - No sé cómo se me ocurrió, entre el grito de una y de otra me dejaron completamente sin oír por la oreja derecha.
La escuchaba con interés sonriendo sorprendido mientras me explicaba la reacción de sus amigas al haberles contado que se venía conmigo y no pude evitar sentir un toque de añoranza en su voz.
- ¿Christina no es la pobre a la que le tocó sufrir el triste trauma del culo blanco del tontolava este? -pregunté refiriéndome a Ryan que continuaba profundamente dormido en frente de nosotros. Ella asintió medio riendo. -Podemos compensarles el susto invitándoles a Los Angeles dentro de unos días si ellos quieren, así puedo conocerles.
____ me sonrió ilusionada mientras asentía y comenzó a hablarme sobre sus amigos, aquellos a los que también les gustaba mi música. Yo la escuchaba atentamente y le aconsejé que se pusiera en contacto con ellos para preguntarles si les parecía bien la visita.
Después de una larga lección acerca de cómo podía funcionar el internet portátil dentro de un avión dejé que me enseñara su cuenta de twitter. Todos los tweets que aparecían eran de usuarios cuya foto de perfil era una imagen mía, leí curioso todos los pequeños mensajes que iba dejando la gente.
''Ojalá Justin supiera lo mucho que él significa para mí.''
''No comprendo cómo pueden llegar a acumular tanto odio hacia una persona que esta constantemente salvando vidas con su música, gracias Justin.''
''Justin nos mata via instagram con todas esas fotos que cuelga.''
''Beliebers, tenemos al mejor ídolo del mundo y eso nadie puede negarlo.''
Continuaba leyendo ese sin fin de tweets apreciando todo lo que era y casi sin darme cuenta de que sonreía como un completo idiota ante la pantalla. _____ me enseñó las fotos que se habían hecho en la fila esperando hasta el concierto y uno de los vídeos intimidando al guardia de seguridad de la puerta del hotel en el que me había alojado. Esto último me hacía reír acordándome de aquella vez en Londres cuando me habían tenido que echar por el increíble alboroto que había conseguido formar en la puerta.
Sin pensarlo mucho más cogí el ordenador y me dispuse a escribir un tweet desde su cuenta.
''Queridas Beliebers, os amo y os veo a todas, sé que estáis ahí y nunca voy a dejaros, os lo prometo, os quiere Justin''
- No se creerán que lo has escrito tú. -me dijo sonriéndome con cariño.
- Eso es lo de menos, sólo necesito que lo lean, necesitaba decirlo sin tener al instante miles de retweets y cientos de favoritos atacando mi pantalla, me ha sentado bien. -le dije con sinceridad.
- Mierda tío, trae de vuelta esos jodidos pantalones... -Ryan se removió desde su asiento llamando nuestra atención aún con los ojos cerrados y cambió de postura hablando en sueños.
____ y yo le mirámos a la vez sobresaltados.
- Ryan recoge también los calzoncillos. -le susurró ____ aguantándo su risa.
- Mmmmm, los calzoncillos te los voy a meter en la boca Justin...
Ambos estallamos en carcajadas casi al mismo tiempo al escuchar aquello. Finalmente nos pusimos a hablar cada uno de su vida contándo todo lo que nos habíamos perdido del otro tras aquella separación con tan sólo meses de vida, aunque claro, yo no tuve que contar mucho, ella me había seguido desde que comencé mi carrera, pero pude hablarle sobre Jazmyn y Jaxon, mis dos hermanastros y ella no paraba de repetir lo mucho que deseaba conocerlos.
Así estuvimos hasta que el avión aterrizó en tierras neoyorkinas.

·Narra _____·
Era casi la hora de comer cuando por fin el avión tomó tierra.
Pudimos encontrar a Alfredo charlando en la zona de asientos para las azafatas junto con Lissa y un par de chicas más, no entiendo cómo lo conseguía, pero era muy eficaz con las mujeres, yo reía al ver la cara de fastidio de Justin al presenciar la escena.
Tras una serie de manotazos en la mejilla pudimos despertar a Ryan por segunda vez en menos de cinco horas. Yo le robé a Justin sus gafas de sol en el caso de que tuviéramos a otro grupo de paparazzi esperando para darnos la bienvenida pero para mi sorpresa, al bajar de allí nos esperaban unos pocos coches todoterreno con las ventanillas compuestas de cristales tintados.
Todo el equipo completo fue bajando del avión y una vez cerca de los coches Scooter entró con nosotros.
En mi vida había estado en Nueva York. Bueno, básicamente en mi vida había salido de Canadá hasta aquel día, estaba que no podía quedarme quieta por la emoción. No me despegué de la ventanilla del coche en todo el trayecto, tenía que agacharme para conseguir ver casi al completo los enormes rascacielos que nos rodeaban por todas partes.
Nueva York no tiene prejuicios, es una ciudad que siempre mira hacia adelante. La mejor forma de conocerla es recorrer sus calles, mezclarse entre sus ciudadanos hasta convertirse en un neoyorkino más.
Aquello era alucinante en cualquier sentido, las banderas estadounidenses podían encontrarse en cada esquina. Las calles estaban perfectamente organizadas en sus respectivos cruces con las avenidas. Manhattan era un lugar de ensueño. Sin poder aguantarlo más bajé el cristal de mi ventanilla para poder sacar un poco la cabeza y mirar todo lo que tenía delante, me quedé totalmente boquiabierta ante la escena.
Miles de taxis amarillos se plantaban en frente de nosotros llendo en toda clase de direcciones. Los semáforos organizaban el tráfico confundiéndose entre multitud de carteles con la inscripción ''ONE WAY'' y haciéndo posible la movilización a la vez de cientos de personas que esperaban en sus respectivas aceras al color verde. En los pasos de cebra la colisión entre los individuos era aterradora y a la vez emocionante, todo el mundo iba corriendo a todas partes. Podían verse también las pequeñas humaredas que se formaban procedientes de las rejillas que daban al famoso metro de la ciudad de Nueva York.
Al atravesar Broadway conseguí captar los centenares de carteles resplandecientes que anunciaban los próximos musicales que iban a tener lugar, el Times Square se plantaba justo en frente de nosotros cegándonos con sus luces de neón y haciéndome pensar cuantos miles de millones de bombillitas habrían hecho falta para poder construir una zona como aquella, eternamente viva.
Continuamos calle abajo hasta tropezar con aquel mítico edificio, el Madison Square Graden. Me giré hacia Justin que miraba aquel recinto con una sonrisa seguramente recordando todos aquellos increíbles recuerdos que tendría de allí y que había logrado compartir con el mundo al completo.
- Fíjate...tú hiciste historia en este lugar. -conseguí distinguir la voz de Scooter que se había acercado a Justin. Este no dejaba de mirar con la boca abierta el edificio que ahora dejaba ver en su enorme pantalla el anuncio que captó la atención de todos en aquel coche.
''JUSTIN BIEBER EN CONCIERTO''
- Nosotros, nosotros hicimos historia en este lugar. - Justin sonrió, y aquella frase consiguió estremecerme al completo.
No podía esperar ni un sólo segundo más para poder entrar en aquel sitio, que contenía millones y millones de sueños cumplidos en su interior.
En poco más de quince minutos logramos llegar a uno de los hoteles más lujosos de Nueva York, el Pennsylvania. Levanté la mirada intentando lograr ver el final de aquel increíble edificio pero me resultó completamente imposible. En la puerta pude distinguir a una masa increíble de chicas levantando toda clase de pancartas para intentar conseguir llamar la atención de su ídolo aunque fuera cuestión de cinco segundos.
- ____, -me llamó Justin desde mi lado en el coche. -para tratar de evitar confusiones y malos entendidos que me lleven meses desmintiendo delante de la prensa, tú entrarás de las primeras junto con los bailarines y el resto del equipo, si quieres te acompañará Fredo, y nos reuniremos en el vestíbulo.
Yo asentí algo nerviosa volviendo a colocarme las gafas de Justin y tragué saliva antes de sentir la mano de Alfredo tirando de mi brazo para salir de aquel coche.
Miles de gritos y flashes calleron de lleno sobre mí al salir, podía sentir cómo las manos ue escapaban de entre los guardias de seguridad intentaban agarrarme por la ropa y agarrada con fuerza a Alfredo corrí hacia dentro del dichoso hotel, el corazón me iba a mil por segundo cuando entré en el vestíbulo.
Miré hacia detrás logrando ver a través de las puertas de cristal cómo Justin salía sonriente y saludando del coche haciendo que los gritos se intensificaran mucho más, parándose a firmar un par de autógrafos por el camino hasta llegar a la puerta. Cuando Scooter se reunió con nosotros nos puso en grupo para que Ryan, Alfredo, Justin y yo consiguieramos escuchar su voz por encima de todo aquel griterío.
- Chicos, teniendo a _____ aquí lo que hicimos fue coger la suite doble...esto quiere decir que tendréis una suite con tres habitaciones para los chicos, y otra comunicada sólo para _____, ¿de acuerdo? - nos gritó riendo al ver que casi no nos enterábamos de lo que nos quería decir y dándonos las llaves de las habitaciones. - Podéis entrar en las suites con estas llaves, ya lo veréis vosotros al llegar, yo estaré en la planta de abajo por si me necesitáis hasta mañana.
Con esta última frase los chicos y yo cogimos el ascensor el cual contenía una cantidad inmensa de botones y nos dirigimos a nuestra planta alejándonos cada vez más de los gritos.
Anduvimos por el pasillo hasta llegar a nuestras suites y entramos primero en la de los chicos. Aquello era increíble. Ryan se dejó caer en el inmenso sofá de estilo rústico que se disponía en el centro de la sala.
- Ven conmigo, te voy a enseñar cómo llegar a tu habitación. -Justin me hizo una seña con la cabeza para que le acompañase y le seguí fuera hasta el pasillo de nuevo.
Caminamos hacia la puerta de la habitación de al lado y entramos sin ningún problema.
- Scooter dijo que estaban conectadas, por lo que si vienes por aquí... -me condujo hacia otra puerta dentro de la misma habitación y la abrió con la llave dejando ver de nuevo la sala en la que acabábamos de estar hacía unos minutos, Ryan no se había movido.
- Usa esta llave cada vez que lo necesites si quieres venirte con nosotros, y arréglate un poco, le he dicho a Nora, una de las bailarinas que viniese a traerte algo de su ropa para prestártela. -me explicó entrando de nuevo en su habitación. - vamos a bajar a comer y después te llevaremos a que te compres algo de ropa, o tendrás que vestir mis pantalones para lo que te queda de gira.
Rió dándome una copia de la llave en la mano y cerró la puerta desapareciendo tras ella.
Me giré sobre mis pies.
Madre de Dios.
Observé la inmensa habitación que tenía delante de mí, había una gran cesta de mimbre que contenía toda clase de dulces de bienvenida sobre la mesa. Caminé hacia el otro lado de la habitacíon abriendo la puerta y terminé de asombrarme al lograr ver el increíble dormitorio que me había tocado. Avancé hacia la cama de matrimonio pasando la yema de mis dedos por sus pefectas y suaves sábanas mientras recorría aquella habitación con la mirada. Mi cuarto en la casa de Canadá era menos de la mitad de todo aquello. Caminé nuevamente hacia otra de las puertas para encontrarme con un precioso baño exquisitamente decorado y con una inmensa bañera en el centro de este.
¿Cuánto tiempo dijo Justin ue íbamos a quedarnos? ¿Era posible quedarse a vivir en un hotel?
Salí del baño y fuí directamente hacia las cortinas que me impedían que el cuarto estuviese completamente iluminado. Con un rápido movimiento las quité de mi vista.
Uau.
Me quedé totalmente con la boca abierta al ver todos aquellos rascacielos justo delante de mí. Abrí el cristal y salí fuera al balcón dejando que el viento desordenara al completo mi pelo hasta llegar a la barandilla.
Desde allí podía ver el majestuoso Empire State Building alzándose por encima de todas las cabezas y un poco más lejos el mítico edificio Chrysler. Cerré los ojos para tomar aire y una dulce voz llamó mi atención.
Aquello era una versión a capella de Die In Your Arms, me giré hacia el balcón de la habitación de al lado y pude distinguir la nuca de Justin que se encontraba sentado de espaldas a mí en su balcón. Cerré de nuevo los ojos para escuchar aquella voz y sin apenas ser consciente sonreí.
Definitivamente, podía acostumbrarme a todo aquello.