domingo, 27 de octubre de 2013

Capítulo 37 - Inalcanzable.

{Capítulo 37}
·Narra Justin·
Miré a través del retrovisor del coche para ver si aún nos seguían, pero todo parecía estar en orden, desde luego no iban a conseguir alcanzarme con la velocidad que llevaba. Me volví hacia Ariana que continuaba agarrada a mi camiseta como si le fuera la vida en ello.
- ¿Estas bien? - pregunté poniendo una mano en su hombro.
- ¿Ya no estan? - se asomó por su ventanilla sin soltarme.
- Tranquila, ya puedes soltarme. - traté de parecer lo más comprensivo posible.
Ella sotó una pequeña risa y con una disculpa me liberó de su agarre.
Había sido todo muy rápido, tras la reunión me había quedado a solas en el estudio de grabación, prácticamente me había fundido la batería de mi móvil tratando de localizar a ____, cuando quise darme cuenta tan sólo faltaban cinco minutos para que comenzase el programa de radio al que había sido invitado, así que cogí el coche para dirigirme hacia allí.
Iba a revisar si podía al menos hacer una llamada de dos segundos al parar en un semáforo cuando un alboroto en la esquina de la calle llamó mi atención, fue salir un momento de mi coche y ver a Ariana tratando de zafarse del agarre de unos cuantos paparazzi. Maldiciéndo por lo bajo, corrí hasta ella y la atraje hacia a mí para poder llevarla al coche sana y salva.
Suspiré, aquello iba a dar mucho de qué hablar, y lo cierto es que no tenía ningunas ganas de más rumores absurdos, para colmo aún no sabía nada de _____.
- A todo esto, ¿qué demonios hacías peleándote con toda esa gente? - pregunté con la vista fija en la carretera.
- Pues... no, por nada. - cambió de opinión en el último segundo.
Pude percibir por el rabillo del ojo que miraba sus manos mientras entrelazaba sus dedos con cierto nerviosismo.
- Sea por lo que sea, que no se repita, algunos fotógrafos pueden llegar a ponerse realmente agresivos a veces si les das motivos, sé que es difícil no perder los papeles cuando te insultan sin razón sólo para cabrearte, pero no les dejes ganar.
Ella asintió volviendo a mirar a través de la ventanilla, tenía la sensación de que no estaba prestando atención a nada de lo que le estaba diciendo. Aparqué el coche en una de las bocacalles que daban al inmenso paseo marítimo, tan famoso por su camino de palmeras.
- ¿Me dejas tu móvil para hacer un par de llamadas? - esperé unos segundos a que ella hurgara en el interior de su bolso hasta dar con él. - Se me agotó la batería y lo necesito.
Se lo agradecí con una sonrisa cuando me tendió su iPhone y marqué rápidamente el número de Scooter. Lo cogió al tercer toque, como siempre.
- Oye, Scooter, he tenido un problema y no voy a poder asistir al programa de radio, ¿podrías avisarles y disculparte de mi parte?
- ''¿Qué demonios ha pasado? ¿Es que nunca serás capaz de hacerte responsable de tu propia...?
- Por favor, - le interrumpí. - por teléfono no, sermonéame después, es de Ariana, además no ha sido ningún capricho, me surgió un imprevisto.
Colgué en ese mismo momento, me estaba empezando a sacar de quicio el hecho de no tener ni idea acerca de ____ desde hacía horas. Sin pensármelo, tecleé su número de teléfono bajo la mirada curiosa de mi copiloto y esperé lo que prácticamente me pareció una eternidad sin obtener respuesta.
Ella dijo que iba a salir con Lily, no recordaba su número. ¿Lo tendría Alfredo guardado? ¿Ryan? Cerré los ojos tratando de recordar el número de Lily, joder, jamás había sentido tanta impotencia. ¿Y si mejor me marcho a casa y la espero allí? podría cargar el móvil y contactar así con Lily.
- ¿Te pasa algo? - me dí cuenta de que Ariana me observaba con el ceño fruncido.
- Perdona, estoy teniendo una mañana de mierda.
- Pues ya somos dos. - suspiró y dejó caer su espalda contra el asiento.
Ambos quedamos en silencio durante unos segundos.
- ¿Por qué te molestaba toda aquella gente?
Me sostuvo la mirada durante unos segundos y cogió aire, parecía agobiada y desvió la trayectoria de sus ojos un par de veces.
- Me encontré con un pequeño grupo de fans, de pronto llegó uno de los paparazzi y me preguntaron sobre mis futuros proyectos, les hablé de ti.
Paró de repente y sentí que de algún modo, estaba forzándola a contarme algo contra su voluntad.
- ¿Y?
- Tengo mucha hambre. - dijo de repente.
Fruncí levemente el ceño sin saber si debería insistirle, decidí que era mejor no continuar por ese camino. Eché un vistazo rápido a mi Rolex e hice un recuento de las cosas que debía hacer hoy, se supone que estaba de vacaciones y juraría que tenía menos tensión en mitad de un concierto que en aquel mismo momento.
Ya basta, parecía gilipollas, se le pasaría tarde o temprano.
- Vamos a comer algo y te llevo a donde estes alojada. - dije con un suspiro y seguidamente salí del coche dirigiéndome hacia la acera reuniéndome con Ariana.
Quizás yo también tenía hambre y aquel había sido el problema, en cuanto me hube comido un par de perritos calientes sentado en un banco frente al pequeño puesto de comida y me hube olvidado de mi completo aislamiento en cuanto al móvil, comencé a sentirme más relajado.
Ariana también pareció calmarse y ambos comenzamos a charlar con tranquilidad sobre los planes de la gira. De pronto, se me vino a la cabeza el supuesto tío de mi telonera.
- ¿Te puedo hacer una pregunta? - la pillé en mitad de una carcajada ya que le acababa de relatar una de mis muchas meteduras de pata sobre el escenario. Ella paró de reír aún sonriendo y le dió un sorbo a su Coca-Cola. - Ese hombre que estaba contigo en el estudio...
- ¿Mi tío Mason?
- Eso creo, ¿le pasaba algo durante la reunión?
- Para nada, él es así, el problema es que no le cayó demasiado bien cuando le dije que me habían ofrecido ser tu telonera y yo había aceptado sin contárselo antes.
Una par de chicas interrumpieron a conversación, ambas con sonrisas nerviosas y me preguntaron si podía hacerme una foto con ellas. Acepté de buena gana y tras darles un rápido abrazo, Ariana se levantó para captar el momento con la cámara de sus móviles. Pasaron unos minutos hasta que volvimos a quedarnos solos.
- Pero ¿es que no le gusta que entres en el equipo?
- ¿Qué? - Ariana había vuelto a atacar su perrito caliente.
- A Mason. - aclaré parando de comer.
- Para nada, ese no es el problema, si estaba prácticamente sonriendo de oreja a oreja en la reunión mientras los conocía a todos, sólo cambió de humor cuando... - dejó de hablar al darse cuenta de que no era apropiado aquello que iba a decir en aquel mismo momento, pero yo ya lo había captado.
- Cuando llegué yo. ¿Tiene algún problema conmigo?
Ella se encogió de hombros señal de que lo desconocía, iba a hablar cuando el tono de llamada de su móvil sonó. Mis músculos se tensaron al pensar que tal vez pudiese ser ____, que ya estaba disponible y se dedicaba a devolver las llamadas perdidas. Sentí decepción al ver otro nombre en la pantalla, fue un segundo pero me dio tiempo a leerlo. ''Mason Herbert''. Una extraña sensación me invadió por completo y me quedé muy quieto tratando de buscar aquel nombre en mi cabeza.
Cerré los ojos y pensé. Herbert, Herbert, Herbert... ¿de qué mierdas me suena a mí ese condenado nombre?
- Ahora mismo acabo de terminar de comer, no te pongas así, no soy una cría. - se quedó unos instantes en silencio, yo no había parado de taladrarme la cabeza en busca de aquel nombre. - Sí, se lo dije yo porque pensé que le haría ilusión, y así ha sido, ella quiere venir y simplemente la dejé, no creo que pueda clasificarse como delito.
Dejé de darle vueltas a la cabeza para prestar atención a su conversación.
- No la he obligado a nada, ella quería venir, y deja de intentar ponerle pegas, si no te sientes cómodo no tienes por qué venir, tío Mason, sabes que estaré acompañada por Jones, Isaac y... - se interrumpió una vez más escuchando el oro lado de la línea y jugueteó con uno de sus tirabuzones entre sus dedos. - Como quieras, ya hablaremos por la noche.
Ella colgó y seguidamente se puso en pie disculpándose un momento y acercándose una vez más al puesto de perritos calientes, volvió con otro par de latas de Coca-Cola.

·Narra _____·
Era la millonésima vez que le suplicaba a Lily, no puedo creer que haya decidido ponerse en plan Cupido justo ahora.
Nos encontrábamos en la zona de barra libre en la grabación del videoclip del nuevo single de Austin, había llegado prácticamente moqueando y él se había reunido un momento con nosotras parando a todo el equipo para poder preguntarme qué me ocurría. Lily le convenció para que volviese y terminase su trabajo, aunque al principio se negó, pronto cayó en la técnica de convicción de su novia, pude ver cómo se quedaba con las ganas de robarle un beso antes de irse por el simple hecho de que yo estaba delante sosteniendo el pañuelo sobre mi nariz.
- Te juro que no molestaré, sólo déjame dormir contigo hoy, no quiero verle. - probé de nuevo.
- Pero tía, ¿te das cuenta de lo que estas sacando las cosas de quicio? Estas siendo demasiado extremista, ¿Justin no va a poder abrazar ya a sus amigas? Pues yo exijo mi derecho a poder continuar abrazándole.
- Tú no viste cómo la tenía abrazada- refunfuñé mirando hacia otro lado.
No era sólo eso, el coqueteo que había tenido ella horas antes en el estudio, contando con que los había dejado solos hablando, y la idea que no paraba de rondar por mi cabeza de poder perderle por cualquier chica bonita y mejor que yo en cualquier sentido que pudiese aparecer durante los próximos meses cuando yo me encontrase a kilómetros de distancia sin poder hacer absolutamente nada, todo aquello en conjunto me provocaba constantemente un aumento del nudo formado en mi garganta. Trataba de no derrumbarme. Sabía que estaba exagerando, pero no podía permitirme el lujo de que pudieran hacerme daño mientras estaba desprevenida.
- Vamos, cielo. - Lily se sentó a mi lado y dejó que apoyase mi cabeza sobre su hombro, de alguna forma, aquel gesto me tranquilizó. - Tienes que confiar en él, disfrutar cada segundo que pasas a su lado, hoy mismo hemos estado discutiéndolo, ya verás como hay una buena explicación para lo que ha pasado hoy, pero espera a poder escucharla, dale una oportunidad de que pueda...
- Lily, he podido conocer a Justin, y cómo era su vida antes de conocerme, él viaja mucho, le tenía pánico a mantener una relación por eso, y ahora yo voy a irme, y él va a quedarse sólo, ¿y si se aburre? No le culparía, es mucho tiempo, y siempre esta rodeado de chicas asquerosamente impresionantes. - farfullé.
- ¿Cómo se llama la chica con la que le has visto hoy?
- Ariana, es la actriz esa que...
- ¿Ariana Grande? - yo asentí sobre su hombro. - Madre mía, esa chica tiene un estilo increíble, yo la sigo en Instagram y...
- Lily, no ayudas. - levanté la vista aún apoyada sobre su hombro lanzándole una mirada de reproche.
- ...y ha pasado gran parte de su carrera tiñéndose el pelo, eso quieras o no, quita muchos puntos. - trató de arreglarlo.
Yo reí levemente incorporándome mientras negaba con la cabeza.
- Por favor, sólo hoy, de veras que no tengo ganas de discutir hoy, mañana por la mañana le llamaré y le pediré explicaciones, pero deja que me quede hoy contigo.
Lily me miró en silencio durante unos segundos que me parecieron eternos, tenía demasiado miedo de encontrarme cara a cara con Justin y que tuviera que admitir que había cambiado de opinión, que Ariana le acompañaría durante el tour y podría pasar más tiempo con ella, tenía miedo de que volvieran a hacerme daño, y más si provenía de él, prácticamente se había convertido en mi mejor amigo, y ya había conseguido hacer que le quisiera.
- Esta bien, pero mañana por la mañana irás a hablar con...
No le dio tiempo a terminar la frase, me eché a su cuello y la abracé con fuerza.

·Narra Justin·
- Gracias por invitarme a comer, por cierto. - rió Ariana mientras yo caminaba a su lado a punto de terminar la lata de refresco. - ¿Me llevarías al hotel? Mi tío va a volverse loco.
Asentí sonriendo e hice un gesto con la cabeza para que me siguiera hacia el coche.  Así podría volver a casa y esperar a ____ allí. Empezaba a echar bastante de menos a Ryan y a Chaz, normalmente me sacaban todas las mierdas de la cabeza, siempre sabían qué decirme.
Volvimos a meternos en el coche, Ariana estaba absorta en su conversación por mensajes, cuando volvimos a estar en el interior y me dispuse a introducir la llave para poder encender el motor, ella me frenó aún mirando la pantalla.
- Espera, voy a hacer una videoconferencia, sólo serán cinco minutos, no quiero distraerte mientras conduces.
Yo apoyé mi codo sobre la ventanilla y con la otra mano volví a tomar la lata de refresco dispuesto a esperar.
- ¿A tu prima? - pregunté.
Ella asintió ensanchando su sonrisa y tecleó sobre la pantalla de su iPhone.
Me había contado que estaba dispuesta a llevarse a su prima mayor a la gira, al parecer eran como hermanas y a ella le había hecho bastante ilusión, no me había enterado del todo bien del resto de la historia ya que hacía tiempo que había desconectado, no paraba de pensar en ____ y en qué demonios estaría haciendo en aquel mismo instante, se supone que teníamos que aprovechar el tiempo que íbamos a pasar juntos.
Un pequeño grito procedente de Ariana interrumpió mis pensamientos de nuevo, su voz se unía a la de otra chica, aunque no conseguía ver del todo bien la imagen y el sonido estaba un poco distorsionado.
- Ya hemos encargado tu billete y organizado la estancia en los hoteles, oficialmente estas en la gira, no hay vuelta atrás primita, te quedas conmigo una buena temporada.
¿De verdad tenía que escuchar esto?
- Dios, Ari, no puedo con la emoción, por fin voy a verte cantar, tengo muchas ganas ganas de verte sobre el escenario. - el audio se escuchaba desagradable, miré por la ventanilla, el sol ya se estaba poniendo. - Lo vamos a pasar como nunca, menos mal que en el trabajo conseguí estas vacaciones porque no me lo habría perdido por nada. Y con Justin Bieber, tú vas a lo alto, eh, me gusta que sigas mis pasos, esta buenísimo.
Sonreí para mis adentros, nunca sentaba mal algún que otro halago, aunque no sé por qué pero aquella voz me resultaba bastante familiar, me giré hacia mi compañera que reía.
- ¡Cállate, Katy! Que ahora mismo estoy con él y te esta escuchando, pensé que sería mejor presentártelo en persona, pero ya que se presenta la ocasión, tampoco pasa nada.
Hubo unos segundos de silencio, pero finalmente la chica contestó. Mi respiración se hizo más pesada, no le encotraba el sentido pero me había tensado al instante. ¿Katy?
Me volví hacia Ariana que sonreía inocente mientras se acercaba para que pudiera saludar a su prima, yo incliné mi cabeza mientras tomaba el último trago que quedaba de mi Coca-Cola para tratar de tranquilizarme, me arrepentí al instante.
La ví en la pantalla, con aquella sonrisa maliciosa y aquella mirada seductora, sus blancos dientes mostraban satisfacción y soltó una pequeña risa cuando vió que comenzaba a toser con fuerza debido a que el refresco se me había colado por la trayectoria equivocada.
Katia Herbert. El maldito nombre, su maldita voz.
- Hola de nuevo Justin, parece que pasaremos una buena temporada juntos.


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Espero que os haya gustado el maratón a todos. Muchas gracias una vez más por el apoyo y a las nuevas lectoras, espero que os siga gustando, es mi manera de desconectar del mundo y espero que leyendo esto consigáis hacer lo mismo, un beso. <3 
María  -   @hisbeliebeer

Capítulo 36 - Inalcanzable.

{Capítulo 36}
Revisé el móvil por enésima vez desde que había subido al Volkswagen descapotable azul de Lily, era la quinta llamada perdida que Justin me hacía, decidí ponerlo en silencio y lo guardé en el bolsillo de mi pantalón.
- Estúpido mujeriego. - resoplé.
Pude apreciar de reojo que Lily esbozaba una pequeña sonrisa con la mirada fija en la carretera tras sus anchas y glamurosas gafas de sol.
- Cielo, no es por contradecirte ni por ponerme de parte de nadie ni... bueno - me giré fulminándola con la mirada y ella se encogió de hombros. - es que aquí lo que parece es que te ha dado un ataque de celos de los de tercer grado.
Me crucé de brazos y me encogí en el asiento del copiloto con el ceño fruncido.
- A ver que me aclare... - se introdujo de nuevo. - Ella llegó y se le echó encima.
- Y él la piropeó. - comleté la frase mirando la calle por la que pasábamos trantando de aparentar indiferencia.
- ¿Qué le dijo?
- Que tenía una voz hermosa.
- ¿La tenía?
Apreté mi mandíbula y cerré mis ojos durante unos segundos antes de admitirlo.
- Sí, bastante.
- Pues ahí lo tienes.
De acuerdo, me rindo.
- Lily, tenía una voz preciosa, es adorable y simpática, cualquier tío se enamoraría de ella al instante. - esta vez me giré hacia ella, toda mi rabia se había convertido en miedo. - Es guapísima, también esta en el mundo de la música, pronto estará, al igual que Justin, acostumbrada a viajar, a tratar con los medios, con los fotógrafos, es mil veces mejor que yo en todos los aspectos, y el problema no es sólo ese, existen muchas más como ellas que rondan por los alrededores de Justin día y noche, con experiencia, es que prometo que no tengo la más mínima idea de cómo ha podido si quiera fijarse en mí, soy totalmente invisible al lado de chicas como ella.
- Para ya, me estas deprimiendo hasta a mí. - rió.
Exhalé un profundo suspiro y dejé caer la cabeza hacia atrás apoyándola en el respaldo de mi asiento, la mano de Lily se cerró sobre la mía.
- Es totalmente comprensible, tienes todo el derecho del mundo a sentir ese miedo, ____, no voy a negártelo, pero conozco a Justin desde hace un tiempo, y si hay algo que sé con certeza sobre él es que no se lanza a por algo si no esta al cien por cien seguro de ello, ¿me comprendes? - quitó la vista durante unos segundos de la carretera para asegurarse de que la estaba mirando. - Necesitas confiar en él, ambos lo necesitáis, sé que te da miedo que algún día pueda llegar a cansarse de ti, pero te aseguro, ____ que Justin no es de esos chicos, has tenido mucha suerte, y sería una lástima que se echase todo a perder por el miedo.
Fui asimilando poco a poco todo lo que Lily me iba diciendo, realmente estaba todo en mi cabeza, pero ella no había contado con el hecho de que pronto tendríamos que pasar meses alejados el uno del otro en diferentes continentes, meses en los que no podría estar con él para garantizar que aún seguía queriendo continuar con todo esto.
Yo vivía en un mundo completamente diferente al suyo, ¿quién no iba a pensar que un día podría cansarse de cargar con el peso muerto de mi inexperiencia en aquel ámbito?
- Mira, ¿sabes lo que tienes que hacer ahora mismo? - Lily aparcó el coche y apoyó los brazos sobre el volante levantando sus gafas de sol y colocándoselas a modo de felpa, me miró muy seria. - Ganar confianza en ti misma con respecto a tu relación con Justin, tienes que tenerle comiendo de tu mano cada maldito segundo, ¿sabes lo que implica eso?
Me quedé pensativa durante unos segundos.
- ¿No cabrearme y salir en mitad de una reunión a la que he sido invitada como su acompañante como una novia celosa?
- Aparte.
- Me rindo.
- Que nos vamos de compras. - dijo esto último con un brillo en los ojos y cierto tono de emoción mientras sacaba la llave de contacto del coche y salía de él dejándome a mí completamente perdida.


Paseamos durante un par de horas a lo largo de las anchas calles que estaban a rebosar de tiendas increíbles, sin duda Los Angeles era un gran sitio por el que salir de compras. Cargaba con un par de bolsas mientras que con la otra mano sostenía la granizada de fresa que nos habíamos permitido.
Lily me había contado que había comenzado una relación con Austin, me quedé completamente de piedra, si bien recordaba, ellos se habían conocido no hacía más de una semana y media en la fiesta de mi cumpleaños, aunque ahora que me pongo a pensar, los ví bastante cariñosos desde aquel día, aunque eso no implicaba que no creyera que aquello era ir demasiado rápido.
A pesar de todo, a Lily se la veía muy feliz, y me habá revelado que en parte, la cena de aquella noche se debía a que quería darnos la noticia junto con Austin, reí al pensar lo controlado que tendría que tenerle.
De acuerdo, en cuanto terminase de hacer compras llamaría a Justin, me disculparía con él y tendríamos una cena de amigos con ellos. Estaba pensando cómo podría compensarle el rato que le había hecho pasar hacía unas horas cuando Lily llamó mi atención tirando de mi brazo.
- Ven, entremos aquí.
Levanté la mirada para ver de cuál tienda se trataba esta vez. Victoria's Secret.
Miré después a Lily boquiabierta.
- Y esta es una gran forma de tenerle comiendo de tu mano. - se cruzó de brazos arqueando una ceja. - Vamos, seré tu asesora, esto va a ser divertido.
Agarró mi mano tirándo de mí hacia el interior de la tienda, yo reaccioné y comencé a resistirme.
- ¿Estas loca? ¿Quieres que me compre ropa interior para exhibirla?
- A Justin.
Estaba empezando a cansarme de esto de ponerme roja por cada tontería que me ocurriese.
Me solté de su agarre antes de entrar en la tienda y eché un vistazo al escaparate, ¿cómo iba a llevar yo algo como eso?
- Mira ____, Justin es un artista, de los grandes además, las personas como él acumulan muchísimo estrés a lo largo del día, y creo que tu deber es quitarle todo ese peso de encima, ¿y qué mejor manera de hacerlo que con el sexo?
- ¿Qué...? Tú... - me llevé la mano a la cara y cerré mis ojos pensando que así podría desaparecer o algo por el estilo.
- Chica, así no conseguirás sacarte esa desconfianza en ti misma  en la vida, y sabes que lo que digo es cierto. - se cruzó de brazos en frente de mí y comenzó a dar golpecitos al suelo con la planta del pie.
La miré asombrada aunque guardé silencio, acababa de reprocharme a mí misma mi falta de experiencia en todo, y Lily me estaba dando una oportunidad.
- A la mierda. - agarré su mano de nuevo y la llevé conmigo al interior de la tienda mientras ella daba pequeñas palmaditas de la emoción.
Al principio sólo de imaginarme llevando todos aquellos conjuntos me entraban ganas de salir corriendo, aunque poco a poco, Lily fue aconsejándome, finalmente me tomaba el tema totalmente a risa.
- Mira, elige entre estos dos. - me puso por delante dos modelos. - este de la derecha celeste de seda dice ''no hay nada más sensual que yo, te voy a volver loco durante toooooda la noche'', y este otro negro de encaje dice ''¿toda la noche? por favor, conmigo no vas a poder aguantarte, no durarás ni media hora, arrrrgh'' - arrugó la nariz al simular este último sonido.
Tardé un poco antes de poder recuperarme del ataque de risa.
- ¿Por qué tengo que elegir? Ya llevo casi diez modelos para probar.
- Es cierto, pruébate ambos. - con esto último unió el conjunto de ropa interior al montón que llevaba en las manos. - Ah, no te olvides de combinarlo con estas ligueras.
- Me voy a morir de verguenza si Justin me ve con esto. - mordí mi labio y me dispuse a ir hacia el probador.
- Ya se te pasará cuando haga efecto. - dijo siguiéndome mientras revisaba su teléfono móvil. - Por cierto, ahora tenemos que ir a ver a Austin, esta grabando el videoclip nuevo y le prometí que estaría.
En cuanto hube desaparecido tras las cortinas del probador, saqué mi móvil y revisé mis llamadas, Justin había parado desde el último vistazo que le eché. Yo también le había prometido acompañarle al programa de radio después de la reunión. Revisé mi reloj, si salía ahora tal vez podría llegar a tiempo, aunque no tenía ni idea sobre la dirección. ¿Debía llamarle después de la escena que le había montado en el estudio? Pensaba disculparme cara a cara con él, pero no había otra forma.
Marqué su número y esperé hasta que el contestador me avisó de que Justin tenía el móvil apagado.
Parecía que me había quedado sin opciones.
Me fui probando uno a uno todos los conjuntos de lencería que Lily me había recomendado, de vez en cuando, ésta asomaba la cabeza por un lado de las cortinas para echar un vistazo cuando tenía dudas sobre cuál elegir. La verdad es que eran todos tremendamente sexys, en mi vida había llevado algo así ni imaginé que llegaría a llevarlo.
Me quedé unos minutos mirándome a mí misma con el conjunto de encaje y ligueras que había cogido Lily.
- ¿Qué tal? - preguntó ella desde el exterior.
- Parezco una prostituta barata. - estimé dándo media vuelta para mirarme en el espejo.
Lily volvió a asomarse, me estaba empezando a poner nerviosa.
- ¿Estas de broma? Es perfecto, nos lo llevamos, estas preciosa.
No sé si era el hecho de sentirme insegura con aquello puesto o que Justin no me contestara al móvil, pero de pronto me sentí agobiada.
Me vestí rápidamente y le dí en la mano a Lily todo lo que habíamos escogido entre ella y yo.
- Ponte en la cola para pagar un momento, necesito tomar el aire. - dije dirigiéndome hacia la salida.
Salí e inspiré profundamente, la cabeza comenzaba a darme vueltas. ¿Dónde estaría Justin?
Me apoyé sobre el cristal del escaparate tratando de tranquilizarme, tal vez hubiese sido una bajada de azúcar, aunque resultaba raro, había desayunado bien.
De pronto, cierto movimiento en la acera de en frente llamó mi atención. Me puse de puntillas sobre mis pies tratando de ver más allá de las cabezas de la gente que se iba moviendo en torno a algo, o alguien.
Entonces fue cuando preferí no haber salido jamás de aquella condenada tienda.
Lo que tanto llamaba la atención resultó ser Justin. Llevaba sus habituales gafas de sol y caminaba encorbado intentando evitar a la masa de fans y paparazzi que se habían acumulado en torno a él. Aunque no iba solo. Mantenía su brazo sobre los hombros de Ariana y la aferraba fuertemente contra él, ella le abrazaba con fuerza y tenía su rostro hundido en él.
Rápidamente ví cómo esquivaban las cámaras, y tras despedirse con una sonrisa y un gesto de paz con los dedos, se subió a un coche junto con ella el cual salió de allí tan rápido como había llegado.
Las piernas comenzaron a fallarme. Hacía un cuarto de hora que el programa de radio tendría que haber empezado y él estaba allí, con ella.
Tragué saliva tratando de asimilar todo lo que había visto, seguramente habría una explicación razonable, pero no podía pensar con claridad con el sonido de mi corazón llendo a tres mil por hora. Los oídos comenzaron a pitarme y mi respiración se agitó. Tal y como lo había temido, aunque no pensé que fuera a resultarle tan fácil.
Comenzó a crearse un nudo en mi garganta que fue creciendo poco a poco, no sabía si lo que estaba conteniendo en aquel momento era rabia o tristeza, o tal vez una mezcla de ambas, sólo deseaba huir a algún sitio lejos de allí.
Lily apareció a mi lado con un par de bolsas en la mano.
- No sabes o que me ha pasado con la guarra de la dependien... - se quedó mirando mi expresión durante unos segundos mientras ahogaba su voz, fue entonces cuando supe que necesitaba sacarlo fuera con todas mis fuerzas, y una lágrima corrió por mi mejilla.

Capítulo 35 - Inalcanzable.

{Capítulo 35}
·Narra _____·
Eché un vistazo de nuevo al reloj de la cocina, las siete y media de la mañana.
Aquel día me había despertado incluso antes que el despertador, solía costarme a la hora de madrugar, pero habíamos quedado para ir a la reunión del equipo, y de algún modo estaba de los nervios. Sonreí al darme cuenta de que mi lado fanático aún seguí ahí después de todo. Si me hubieran dicho hacía unos meses que iba a estar saliendo con el chico de la portada de mis CD's me hubiera estado riendo durante horas.
Llevé mi taza de té a la encimera y me senté en un pequeño taburete acercando el portátil de Justin a mí dispuesta a revisar twitter. Dí un pequeño sorbo mientras esperaba a que iniciara sesión. Aquella vez había decidido no despertar a Justin y tener así un rato para mí sola.
La cuenta de Justin estaba abierta, sonreí interiormente, no podía resistirme.
''Dad retweet a esto si queréis que os siga'' escribí medio riendo.
Al segundo ya tenía unas miles de peticiones y me puse a ello. Pasé unos minutos sin dejar de seguir a todas las Beliebers que lo pedían, después revisé todos los mensajes que le llegaban, algunos era realmente obscenos.
Esto era demasiado divertido. Escribí un nuevo tweet.
''Si esto llega a los 10.000 retweets subo un vídeo bailando el robot en paños menores''
Me tapé la boca aguantando la risa al ver que a los cinco minutos había superado la meta que había establecido.
- Justin me va a matar. - susurré entre risas.
Sonreí al ver que tenía varias listas para poder leer exclusivamente los tweets de los miembros de su equipo, yo estaba en ella, mi sonrisa se ensanchó y mis pulsaciones se dispararon.
Sintiéndome mal por estar cotilleando su cuenta, salí y me conecté a la mía. Hacía tiempo que no la utilizaba, había borrado la aplicación de mi móvil desde que ocurrió el incidente con los paparazzi y aún no se me había ocurrido volver a instalarla. Recogí a Tuts del suelo, que ya se había despertado y ronroneaba pidiendo algo de desayuno, lo coloqué sobre mi regazo y contuve la respiración revisando mis interacciones.
''Eres una de nosotras, por eso te apoyamos''
''No podría estar más feliz de que Justin te hubiera escogido a tí, pareces humilde''
''No le hagas daño''
''¿CÓMO ES JERRY?''
''Es increíble, estuve en el mismo concierto que tú, ¡no puedo creerlo!''
''Aquí hay muchas envidiosas, no prestes atención al odio, sólo queremos verle sonreír''
Tenía el corazón en un puño mientras leía todos los mensajes de apoyo que me enviaban, hasta habían hecho montajes con las fotos mías y de Justin, había gente que las tenía de icono.
Ví que una chica escribía algo sobre mí sin mencionarme.
''Esta es la foto del Meet&Greet en el cual ____ y Justin se conocieron por primera vez''
Mordí mi labio al abrir el archivo y lo guardé, cambié mi foto de perfil poniendo la mía con Justin hacía mucho tiempo que soñaba con tener aquella foto en mi perfil. Tuts lamía mi brazo mientras yo me disponía a escribir un nuevo tweet.
''Siempre hacéis que me sienta mejor pase lo que pase, eso no ha cambiado. Os quiero familia. #Beliebers''
Continué respondiendo durante unos minutos hasta que volví a fijarme en el reloj de la cocina. Las ocho y cinco, en media hora teníamos la reunión, yo aún no sabía qué pintaba allí, aún así me moría de ganas por ir.
Dejé al gato en el suelo y llené su cuenco de leche abandonándolo a su lado. Rápidamente subí las escaleras y asomé mi cabeza en el interior de la habitación de Justin sigilosamente, aún dormía. Puse los ojos en blanco y entré acercándome a él.
- Justin... Juuuuustin. - sacudí su hombro.
Emitió un gruñido y me dio la espalda cubriéndose la cabeza con las sábanas.
- Justin, despierta. - me subí a la cama de rodillas y saqué la almohada de debajo de su cabeza.
- La madre que... - susurró con voz ronca removiéndose bajo las sábanas.
Reí levantando un poco la sábana y descubriendo su cabeza que descansaba sobre el colchón, él frunció el ceño encogiéndose.
- Pero tienes que levantarte ya. - decía mientras trataba de arrancarle la sábana de la mano. - Maldita marmota...
- ¿Qué hora es? - se quejó.
- Poco más de las ocho de la mañana. - avisé entre risas mientras depositaba un suave beso sobre su mejilla.
- Estas completamente loca. - dijo simplemente sin abrir los ojos.
- Pero tienes que ir a la reunión, y me tienes que llevar, lo prometiste ayer.
- ¿Lo hice? Espera que lo recuerde. - y volvió a hundirse bajo las sábanas.
- Oh, vamos Justin. - me bajé de la cama y agarré sus sábanas tirando fuertemente de ellas y dejando a Justin en ropa interior hecho un ovillo sobre el colchón.
Esto pareció tener efecto, por fin entreabrió los ojos y levantó un poco la cabeza con el ceño fruncido. De repente, el iPhone de Justin comenzó a vibrar y él maldijo por lo bajo incorporándose y descolgando la llamada mientras se frotaba los ojos.
- Seas quien seas, vete a la cama.
Me quedé unos instantes en silencio mirándole atender a la llamada.
- ¿Ryan? ¿Qué dices? - hizo un ademán de bostezar pero lo cortó en seguida cambiando su expresión a una completamente extrañada. - ¿Qué? ¿El baile del robot? ¿Qué cojones hablas? ¿Ya estas bebido?
Abrí más los ojos al escuchar esto y aguanté la risa saliendo al instante de la habitación corriendo como un rayo bajo la mirada de confusión de Justin.
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·Narra Justin·
- ¿Estas contenta? Ahora tengo que grabar un vídeo haciendo el imbécil en gayumbos. - le reprochaba a ____ revisando mis mensajes en twitter desde el asiento del conductor esperando a que el semáforo cambiara a verde.
- Muy contenta, porque ese vídeo será sólo para mí. - respondió con una sonrisa nada inocente. - Escribí que grabarías el baile, no especifiqué a dónde iría a parar.
Me quedé mirándola fascinado abriendo más los ojos mientras ella soltaba una dulce carcajada y volvía a centrarse en su conversación de WhatsApp.
- Eso ya me convence más. - sonreí satisfecho mientras dejaba el móvil a un lado agarrando el freno de mano y acelerando. - ¿con quién hablas?
- Con Lily, quiere que quedemos después de la reunión las dos solas antes de que vayamos a cenar con ella y Austin.
Resoplé con fastidio cuando me recordó la cita con la que nos habíamos comprometido aquella noche, sería un día mucho más aprovechado si la tuviera en casa para mí solo. Entonces caí.
- Pero no puedes ir con ella, ¿y la entrevista en la radio? ¿lo olvidaste?
Abrió la boca con una expresión de sorpresa, como si la hubiera pillado desprevenida, lo cual me confirmó que sí.
- No te preocupes. - negué con la cabeza. - No tienes por qué ir, no es tu obligación, sal con Lily y pásalo bien. - traté de hacer que sonara en serio y no como técnica utilizada para hacer que se compadeciese de mí, aunque no lo conseguí del todo.
- De eso nada, te dije que iría e iré, además me hace ilusión verte. - rió tomando de nuevo el móvil entre sus manos.


Cuando aparqué en la calle más próxima al estudio, ví un hombre bajo y calvo, vestido de chaqueta que fumaba tranquilamente en la puerta de este. Salí del coche y esperé a que ____ se reuniera conmigo. Dí un fuerte portazo mirando hacia el hombre que había reparado en mi presencia, soltó el cigarro dejándolo caer al suelo, lo pisó y volvió a entrar en el interior del estudio.
- ¿Quién es? - me preguntó ____
- Ni idea.
Entramos en el estudio y nos cruzamos con Dan que llevaba un vaso de agua entre las manos.
- ¿Y la guitarra Kanter? Cógela y larguémonos a ver mundo. - bromeé.
- ¿Qué hay Justin? ¿Cómo estas? - se acercó sonriendo dándome una palmada en la espalda. - Por lo que veo en buenas manos. - se refería a ____
Ella se sonrojó levemente mirándonos a ambos.
- Perdón, no caí en que no os conocíais. ____, él es Dan, mi guitarrista, y ella es ____, mi novia.
Aún sentía un pequeño torbellino subiendo por mi estómago cada vez que lo decía en voz alta.
- Sí, te había visto un par de veces, pero nunca tuve el placer de presentarme personalmente. - le decía Dan ofreciéndole la mano. - Por fin alguien que consigue atrapar a Bieber.
Ella rió tímida y estrechó su mano.
- Es un placer Dan, tienes un talento increíble.
De pronto Scooter irrumpió en el pasillo, parecía contento, se acercó llamándome y me dio un corto abrazo abrazando después a ____ que también parecía alegrarse de verle.
- No sabía que venías tú también ____, me alegro de verte. - sonrió y pasó su brazo alrededor de mi cuello conduciéndome hacia la sala de reuniones del estudio, ____ y Dan nos seguían por detrás.
- Pareces contento. - le dije arqueando una ceja mientras caminaba.
- Es que tengo una sorpresa para ti, chico, lo comprenderás en cuanto lo veas.
Me quedé extrañado, pasamos la sala de reuniones dejándola atrás y yo miré a Scooter confuso, ¿qué era todo esto?
De pronto nos paramos frente a la sala de grabación y abrió la puerta.
Una dulce voz me atravesó al instante de entrar en la sala. En la otra punta, una chica menuda sostenía los grandes cascos sobre su cabeza, de la cual nacía una hermosa melena castaña que tenía unos bucles perfectos en las puntas. La pillé en el final de la canción, era una nota bastante alta y supo cómo clavarla a la perfección, su voz resonó por todos sitios y sentí cómo se me erizaba el vello.
Uau.
Paró de cantar y me miró directamente desde la otra punta de la habitación, se tapó la boca con las manos sonriendo ampliamente y salió rápidamente de la habitación insonorizada para ir a mi encuentro. Era muy guapa, vestía un pequeño vestido azul con vuelo que le daba un aire más infantil.
- Justin, esta de aquí es Ariana, Ariana Grande, será tu nueva telonera ya que Cody se retira para empezar la gira de su nuevo álbum, así podremos promocionar la música de esta jovencita. - me explicaba Scooter mientras yo tendía mi mano a Ariana. - La he fichado.
- Es un placer Ariana, tienes una voz increíble, estoy alucinando. - dije con sinceridad.
- El placer es mío Justin, no tienes ni idea de cuánto te admiro, de verdad. - mantenía una mano en el pecho emocionada mientras que con la otra estrechaba la mía.
- Ariana ha hecho varias versiones de tus temas, uno de los mejores ha sido Die In Your Arms, tienes que escucharlo, chico. - Me informó Scooter.
- Lo estoy deseando, la verdad. - la sonreí de nuevo y ella se ruborizó.
Nos pusimos de acuerdo en discutir el plan con el resto del equipo en la sala de reuniones, me volví buscándo a ____ pero ella ya no estaba. Fruncí el ceño y miré hacia todos lados mientras Scooter me empujaba hacia la puerta, cuando la abrí la encontré sentada junto con Alfredo, Nora y Anna. Solté un pequeño suspiro de alivio y me acerqué pidiéndole a Anna que me cediera su asiento para poder sentarme al lado de _____ pero ella agarró a mi bailarina del brazo para impedírselo.
-  ¿No prefieres sentarte con Ariana? - me dijo fingiendo una sonrisa.
La pregunta me chocó bastante, reaccioné frunciendo el ceño y mirándole extrañado.
- ¿Cómo dices?
Volvió a darme la espalda y reanudó su conversación con Nora quien no sabía muy bien cómo mirarnos. Confuso, me incorporé dirigiéndome al asiento de al lado de Alfredo que parecía compadecerse de mí.
- ¿Qué bicho le ha picado? - le pregunté en un susurro para evitar que ____ me oyera.
- No lo sé, ha llegado así de enfadada. - dijo encogiéndose de hombros.
Divisé de nuevo al hombre al que había visto fumando antes apoyado en el marco de la puerta atento a que diera comienzo la reunión. Se dió cuenta de que estaba observándole y me devolvió la mirada con una expresión no muy amigable.
Qué día más raro.
- Fredo... ¿quién cojones es el mafioso de la puerta? - le pregunté sin desviar mi mirada de él.
Alfredo rió a mi lado.
- Es el tío de Ari, Mason, dice que es su representante, antes estaba bien, pero he escuchado antes a Scooter discutiendo con él, creo que no le hace mucha gracia que su sobrina se una al equipo.
Me volví hacia él extrañado.
- Muy bien, ahora que estamos todos podemos dar comienzo a la reunión, comencemos por las estadísticas del último mes.
Scooter dio la señal a uno de los encargados que activó el proyector y la pantalla se llenó de números y rayas que no me interesaban lo más mínimo.
Me crucé de brazos dispuesto a mantener la mirada fija en la pantalla y dejar la mente en blanco como hacía habitualmente en las reuniones, normalmente hasta que no comenzaban a hablar de los nuevos proyectos que era donde yo tenía que dar el visto bueno, no volvía a conectar de nuevo.
- ¿Esta libre este sitio? - escuché un susurro a mi lado y ví que Ariana se había levantado de su asiento y había venido hacia a mí en silencio. Sonreía amigable señalando el asiento de mi lado.
- Claro, siéntate. - le devolví la sonrisa.
- Gracias. - se sentó y acercó la silla a mí con un par de movimientos. - Estoy realmente nerviosa, tú llenas recintos enormes, no podría ser más afortunada de ser tu telonera.
- Pronto no me necesitarás para reunir a toda esa gente, tienes una voz hermosa. - era cierto, la verdad es que sentía curiosidad por ver lo lejos que podría llegar. - Yo fui telonero de Taylor Swift, también me sentí nervioso.
- Eres un encanto. - dijo risueña.
Mierda, ¿estaba flirteando? Cierra la boca Bieber, lo haces sin darte cuenta... o no, era ella sola, yo no había hecho nada, ¿por qué estoy discutiendo conmigo? Sonríele y vuelve a mirar a Scooter como si fueras a escucharlo, así...
- ¿Crees que podríamos quedar algún día para que me dieses algunos consejos de principiante? Acaban de ficharme y no estoy muy enterada del tema.
Perfecto, me lo había puesto en bandeja.
- No creo que a mi novia le hiciera mucha gracia. - sonreí a medias sin quitar la mirada de Scooter que dejaba hablar a Scrappy, estaban discutiendo los últimos fallos del sistema que se habían frecuentado en los últimos meses.
- Oh, no, no, no - me volví hacia Ariana que parecía sorprendida. - sólo por motivos profesionales, tomando un batido o algo. - pestañeó un par de veces dedicándome una sonrisa inocente.
El sonido de una silla al arrastrarse captó la atención de todos en la sala.
- Si me disculpáis, no me encuentro muy bien.
Era ____, estaba de pie y miraba a Scooter como pidiendo permiso, la miraba etrañado, pasó por mi lado y fue cuando la agarré por la muñeca parándola, me levanté tras ella.
- ¿Te sientes mal? - le pregunté en un susurro.
- Sí, pero por favor, no interrumpas tu conversación por mí. - hizo un ademán de continuar hacia la salida pero volví a tirar de su brazo. Soltó un leve quejido.
- ¿Estas enfadada?
- ¿Cómo llegaste a esa conclusión, Einstein? - había un tono de ironía en su voz.
Me percaté en ese momento de que nuestra conversación no era para nada privada, éramos el centro de atención de toda la sala. Me acerqué a su oído para que sólo ella pudiera escucharme.
- Luego hablamos cuando termine la reunión.
- No te preocupes por eso, voy a pedirle a Lily que me recoja e iré con ella por ahí, tú puedes llevar a tu nueva amiga al McDonalds, o a nadar con los peces en un maldito zoo si lo prefieres.
Dicho esto, se deshizo de mi agarre y antes de que pudiera replicar, se dirigió hacia la salida dónde Mason se apartó con una escalofriante sonrisa para dejarla pasar.
Yo me quedé allí plantado, de pie en mitad de la sala, ¿por qué se había puesto tan celosa? Ni que hubiera hecho algo malo. Llevé mi mano a mi nuca rascándomela confuso y me giré para volver a mi asiento, todo el equipo estaba vuelto presenciando la escena, al momento de yo girarme comenzaron a disimular.

domingo, 20 de octubre de 2013

Capítulo 34 - Inalcanzable.

{Capíulo 34}
El borchornoso ambiente me obligó a abrir mis ojos poco a poco, tratándo de acostumbrarme a la claridad, me cubrí media cara con las finas sábanas, pero saqué rápidamente la cabeza al sentir que bajo la ropa de cama el calor aumentaba considerablemente. Me removí un poco sobre a cama aún algo aturdida y me dí cuenta de que tenía el cuerpo de Justin pegado al mío. El tacto con su piel era cálido y agradable. Él continuaba durmiendo plácidamente, sus labios entreabiertos dejaban entrar y salir su respiración calmada. Su pelo estaba revuelto y se veía más sexy que nunca. Sonreí casi sin darme cuenta y sentí el impulso de acariciar sus labios con la yema de mis dedos.
De repente, los recuerdos de la noche anterior me golperaron todos a la vez y mis ojos terminaron de abrirse del todo, moví un poco mi mano bajo las sábanas y sentí su abdomen ahora relajado bajo la palma.
La sangre se acumuló en mis mejillas e intenté controlar mi inquietud para evitar despertarle y que me viera completamente roja.
Había compartido mi primera vez, con él.
Y no podía haber sido más perfecta.
Con cuidado, volví a apoyar mi cabeza sobre su pecho, bajo su barbilla y entonces fue cuando mi mirada tropezó con el bulto que sobresalía dentro de las sábanas a la altura de la cintura de Justin.
Creo que el rubor se intensificó de una forma exagerada por toda mi cara.
Sentía demasiada curiosidad, la noche anterior casi no me había dado tiempo a fijarme en detalles, sólo me concentraba en mirar a Justin a los ojos, sonrío al recordar la sensación de sus labios sobre los míos.
Levanté la mirada hacia su boca entreabierta y sentí la enorme necesidad de despertarle con un beso.
Poco a poco me incorporé poniédome de cara a él y rocé suavemente mis labios sobre los suyos, los acaricié hasta que los párpados de Justin temblaron durante unos segundos, abriéndose muy despacio tratando de acostumbrarse a la luz.
Yo no pude evitar esbozar una pequeña sonrisa y él me imitó volviendo a cerrar los ojos para acoplar sus labios a los míos segundos después con algo de torpeza.
Lentamente, aquel beso fue haciendo prender los fuegos artificiales, nunca me habían besado con tantísima delicadeza, por cada caricia que me regalaba, sentía que se llevaba un poco de mi corazón.
El hormigueo y el sentimiento iban en aumento a medida que el beso se iba intensificando, sentí su mano deslizarse por mi espalda hasta que poco a poco aquel contacto fue llegando a su fin, y abandoné sus labios con suma dulzura depositando después un corto beso sobre su mandíbula cuando volví a apoyar mi cabeza sobre la almohada aún con mi brazo sobre su pecho.
- Buenos días a ti también. - casi suspiró Justin y rió por lo bajo.
Su voz aún era ronca debido a que acababa de despertarse, reí levemente y bajé mi mirada tímida, sabiendo que me encontraba completamente desnuda, cubierta únicamente por una sábana bajo la cual también se encontraba él.
- ¿Has dormido bien? - preguntó estirando un poco sus brazos, entrelazó los dedos de ambas manos colocándo las palmas de estas tras la cabeza y dejando escapar un sonoro bostezo.
Al desperezarse, la sábana dejó al descubierto parte de su pecho.
- Bastante bien. - dije luchando contra mí misma por no ruborizarme. - ¿y tú?
- Mejor que nunca.
Electricidad.
- Anoche hicimos magia. - me recordó con media sonrisa. - ¿Te duele algo?
- Sí, - afirmé avergonzada, tenía que quitarme la vergüenza con Justin, pero no podía evitarlo. - un poco al moverme.
- Es normal, te dejé muy bien follada. - sonrió con suficiencia.
- Dios, qué bruto eres. - espeté.
El rió y me miró durante un largo tiempo, sonreí cuando tomó mi cara con su mano acariciando mi mejilla, su tacto era tan suave.
- ¿Algo que hacer hoy? - sonreí abrazándome a su cuerpo, él bajó uno de sus brazos colocándolo tras mi espalda.
- No separarme de ti un solo instante.
Reí tímida y levanté mi rostro besando su mejilla cariñosamente.
- ¿Me das mi ropa? - pensaba en prepararle el desayuno más bueno que habría probado nunca.
- Ve tú a por ella.
Me miró levantando ambas cejas mientras trataba de ordenar su pelo con la mano contraria a la que usaba para darme caricias y me di cuenta de que estaba esperando a que me levantase para que saliera de entre las sábanas.
Lo cierto es que carecía de la suficiente confianza en mí misma como para ir andando desnuda tan normal bajo la mirada de Justin. Eso y que básicamente era la primera vez que estaba desnuda frente a alguien que no hubiese sido mi tía cuando yo aún era una cría.
Sin pensar en el ridículo que supondría, enrollé mi cuerpo en torno a las sábanas y salí de la cama dejando a Justin como Dios lo trajo al mundo sobre el colchón. Él no parecía notarlo, se reía siendo testigo de la escena.
Me dispuse a agacharme para recoger mi ropa cuando Justin se me adelantó y la agarró tirándola a la otra punta de la habitación. Levanté la cabeza aún agachada dispuesta a quejarme y me encontré de nuevo con su sonrisa pícara.
- ¿Qué te crees que estas haciendo? - le pregunté en un susurro tratando de parecer seria sin conseguirlo.
- Lo que tú me estas pidiendo que haga.
- ¿Yo? No he dicho nada.
- Lo has pensado. - afirmó mojando sus labios tratando así de contener la risa.
- Justin, dame mi ropa. - levanté las cejas intentando no apartar mi campo de visión de sus ojos. - No tiene gracia.
- Dame tú mi ropa de cama. - propuso.
- Me voy a duchar... - dije dando por concluido el juego e incorporándome para salir de la habitación.
No tuve la oportunidad de adelantarme un paso ya que en el momento en el que me erguí, Justin agarró las sábanas en las que estaba envuelta y tiró de ellas. Al tenerlas agarradas con fuerza alrededor de mi pecho, perdí el equilibrio cayendo de espaldas sobre su cuerpo, no pude evitar una exclamación de sorpresa al sentir los brazos de Justin cerrándose sobre mi cintura, atrapándome. Volvimos a sumergirnos entonces en una batalla de cosquillas.
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·Narra Justin·
Mantenía una diminuta sonrisa de satisfacción mientras mis dedos se deslizaban a lo largo del mando de la Xbox, me cubrían tan sólo mis pantalones anchos de pijama con pequeños marcianos dibujados. Las seis de la tarde y aún no me había ni peinado, hacía tanto que no pasaba el día en pijama que ni recordaba, mis pies se mantenían sobre la mesa, tenía una actitud tranquila mientras ____ se removía a mi lado en el sofa masacrando su mando a golpes.
- ¡Eso ha sido Icing, ha sido Icing!
Señalaba la pantalla por la cual los jugadores de hockey de su equipo se movían sin rumbo alguno. Me había decidido a probar mi nuevo videojuego, el NHL14, con ella.
- Nena, no has pasado de la línea central si quiera, porque sea el único término que te he enseñado no todo lo que ocurra tiene por qué ser Icing. - reí echando la cabeza hacia atrás apoyándola en el respaldo.
- Es que si no me enseñas para qué sirve cada condenado botón, no sé cómo pretendes que juegue bien.
Volví a explicarle más despacio cuál era la función de cada uno de los botones, ella observaba mis dedos escuchando atentamente, sonreí interiormente mirándola a la vez que le hablaba, era increíble lo rápido que había conseguido atraparme. Durante toda mi vida había estado presente el sentimiento de desconfianza. Me habían utilizado tantísimas veces por mi fama que había dejado de contarlas.
Era otra de las enormes desventajas de todo esto, mi vida era un continuo ''por supuesto, Justin'' dicho tan sólo para no contradecirme.
Tantas palabras y sonrisas falsas, tantos ''amigos'' que finalmente terminaron vendiéndome con cosas como un vídeo privado de mí haciendo el gilipollas por unos miles de dólares, tantas exclusivas dadas en mano por gente en la que creía confiar, ni recuerdo la de veces que me he derrumbado por el hecho de pensar que no podía contar con nadie.
Me manejaban y utilizaban, no quería convertirme en una persona desconfiada, pero era para lo que me entrenaban. No sé cómo ella ha hecho que le regale mi confianza tan fácilmente, de cualquier forma, me hacía sentir como nadie había hecho en mucho tiempo.
Cuando quise darme cuenta me había marcado ya tres goles.
- ¿Qué demonios...? - abrí más mis ojos mirándole con incredulidad.
- Estabas ahí mirando al infinito y he pensado en equilibrar la puntuación, -se encogió de hombros sin mirarme y esbozó una sonrisa triunfadora- ahora que sé cómo va esto ya estamos a iguales, ¿preparado para la paliza, Bieber?
Carcajeé con fuerza y me reincorporé.
- Esto va a ser divertido.
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- SÉPTIMO GOL, ¡SÍ! - levantó los brazos con el control en una de las manos.
No me lo podía creer, no había marcado ni uno.
- Paso de jugar más, esto esta roto. - dije levantándome y tirando el mando de la consola al sofá donde segundos antes estaba sentado.
______ movía los brazos a modo de celebración por su victoria, la miré arqueando una ceja con expresión de fastidio.
- Si quieres una opinión personal, jamás pienses en dedicarte a los videojuegos como trayectoria profesional. - sonrió con inocencia.
Miré a la pantalla donde el personaje de James Reimer ahora negaba con la cabeza gacha mientras patinaba hacia el exterior de la pista. El equipo contrincante daba saltos. Presioné mi lengua contra el interior de mi mejilla aguantando la risa y me dirigí a la cocina.
- Quita ya eso, voy por algo de comer, ¿te gustan las palomitas?
- Mucho, ¿vemos una película? - preguntó.
Iba a contestarle a voces desde la cocina cuando el sonido de mi móvil  me cortó. Sería Ryan, se había dejado medio armario aquí, ya me resultaba raro que no hubiera llamado antes.
Miré la pantalla.
''Llamada entrante "Mamá""
¿Había pasado algo? Descolgué en seguida.
- ¿Hola? ¿Mamá? - pregunté confuso.
Se escucharon voces de fondo, pero nadie al telefono, de pronto uno de los gritos sonó más próximo.
- "Pattie te ha dicho que no lo cogas, eres malo"
Una vocecilla dulce y juvenil parecía ignorar que acababa de realizar una llamada, reconocí a Jazmyn al instante y sentí una fuerte opresión en el pecho.
- "¡No! ¡Déjamee!" - Esta vez, el sonido de la voz era de un niño aún más pequeño. - "Ella ha dito que tenemo que llamar a papi" - arrastraba las palabras debido a su edad temprana haciendo notar su inexperiencia, la mandíbula me tembló al reconocer a Jaxon, tragué saliva conteniendo la emoción.
- "Nosotros no, ella lo llamará"
De pronto sonó el ruido de un pequeño forcejeo, estaban peleando por el teléfono móvil.
- Eh, eh, chicos, Jazzy, Jaxo, parad. - el forcejeo cesó y la voz de mi hermano se escuchó en un primer plano.
- "¡Justi!" - mi corazón dio un vuelco.
- Hola campeón - saludé sin poder reprimir una pequeña sonrisa, mis ojos se empañaron debido a la nostalgia. - ¿Ya estas haciendo de las tuyas?
- "Es Justi" - le decía probablemente a Jazmyn.
- "Hermanito, ¿cuándo vienes? Ven, esta Jaxo, y Pattie, y ya mismo viene papá, vente tú también" - ella se había vuelto a apoderar del teléfono.
Reí mientras secaba mis ojos con la cara externa de mi mano.
- Princesa, ya mismo estaré ahí, en cuanto el hermano termine sus deberes podrá ir y darte un abrazo muy muy fuerte, ¿vale?
Algo sonó a mis espaldas, me dí la vuelta rápidamente y ví que ____ me observaba desde la puerta extrañada.
- Justin, ¿qué haces? ¿con quién...? - paró de hablar al ver la expresión de mi cara y caminó hacia a mí mientras yo continuaba escuchando el otro lado de la línea.
- "¡Bien! ¡Jaxo, Justin va a venir!"
Se escuchó la celebración por parte de los dos y eso me hizo volver a reír agachando un poco la cabeza, ojalá fuera cierto.
- Princesa, escúchame, te echo mucho de menos, dile a Jaxo que a él también, os quiero, enanos.
Los brazos de ____ se cerraron en torno a mi cintura abrazándome mientras me observaba en silencio.
- "Soy grande" - se quejó Jazmyn.
- Sí que eres grande, corre, suelta el móvil antes de que Pattie os vea y se enfade.
- "¡Te quiero Justin, adiós, Jaxo también te quiere!"
De pronto el pitido de final de llamada sustituyó las voces de mis hermanos y sentí un enorme vacío que me atrapaba sin piedad. Dejé el móvil en la mesa soltando lentamente todo el aire que tenía en mis pulmones mediante un suspiro, _____ me apretó más contra ella, de algún modo, aquello me dio fuerzas.
- Habían llamado sin querer. - reí levemente pasando mi brazo por detrás de su espalda y besando su cabeza con dulzura.
- Algún día me los vas a presentar. - me aseguró mirándome y sonriendo con dulzura. - Vamos, deja las palomitas, veamos la película.
Tiró de mí y caminamos hacia el exterior de la cocina.
- Sólo si es de terror. - condicioné enredando mis dedos en uno de sus mechones de pelo.
- ¿Me estas vacilando? Vamos a ver ''Recuérdame'', que es preciosa... - sonrió levantando la mirada a algún sitio. - Oh, o también podemos ver ''Todos los días de mi vida'', veamos esa Justin.
Reí, sé que estaba intentando hacer que no pensara en lo mucho que añoraba mi casa, pero me era inevitable cuando recién había escuchado la voz de mis hermanos, llevaba demasiado tiempo sin verles, ahora ellos empezarían el colegio, ya tenía otros cuantos meses asegurados sin verles, y eso me destrozaba de una manera bestial.
- ¿Insidious? ¿The Conjuring? - propuse haciéndo un mohín, ____ se quedó mirándolo en silencio. Bingo.
El resto del día lo pasamos en casa, aprovechando cada segundo que vivíamos juntos.
Era raro, mi vida era emocionante y para nada rutinaria, pero aquel día para mí fue el primero de muchos en infinidad de sentidos.

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Una vez más, gracias a todas por soñar conmigo.

domingo, 13 de octubre de 2013

Capítulo 33 - Inalcanzable.

{Capítulo 33}
No sé si alguna vez habréis experimentado una sensación así, pero existe un momento en el que todos los planetas se alinean, cuando te encuentras justo en el lugar perfecto en el momento perfecto, cuando parecen que las cosas comienzan a marchar de nuevo y lo único que puedes hacer es sonreír, puede durar semanas o segundos, lo que importa es el hecho de que no desearías ser otra persona salvo tú mismo.
Su risa me llenaba cada vez más, me sentía tonta, ya que con tan solo escucharla me hacía sonreír sin motivo.
- ¿Qué estas haciendo? Te he dicho que vayamos a casa. - protesté sin lograr ocultar mi diversión. Agarré su brazo con fuerza insistiéndole. - Gira ahora mismo, ¿dónde me llevas? te dije que yo me ocupaba del resto del día.
- Te llevo a una subasta en la que personas de un lugar llamado Afganistán compran chicas para poder llevarlas a sus prostíbulos, seguro que pujan alto por ti.
Mi sonrisa desapareció.
Justin por poco no pierde el control del coche debido al ataque de risa. Mordí mi labio inferior y comencé a golpear su brazo.
- Eres. Un. Estúpido. - reí a la vez que atestaba puñetazos con todas mis fuerzas.
De repente el coche frenó y con él mis ataques, levanté la mirada y ví que nos encontrábamos delante de la playa.
- ¿Malibú? - le pregunté girando mi cabeza hacia él.
Negó con su cabeza lentamente mientras miraba al frente.
- Desde aquí hay que seguir a pie, vamos.
Salimos a la vez del coche y el dulce sonido de las olas se vio interrumpido por el golpe de las puertas cerrándose bruscamente. Justin me observó en silencio y condujo su mano hasta la mía entrelazando nuestros dedos.
- ¿Dónde estamos? - pregunté ruborizada esperando que la oscuridad lograse ocultarlo.
- Ya verás.
Dejamos el calzado tras unas rocas y comenzamos a caminar a primera línea de playa. En mi vida había visto un lugar así, su arena era lisa y suave, el agua no traía otra cosa que espuma a la orilla, parecía una playa virgen, no había rastro de acampada ni basura por ninguna parte. Continuamos caminando hasta que una enorme formación rocosa nos impidió el paso marcando el fin del paseo marítimo.
- Esta cortado. - avisé a Justin que continuaba caminando.
-Eso pensé yo la primera vez que vine, sígueme.
Mi primer pensamiento fue que se había vuelto loco, estábamos descalzos y andar sobre aquella piedra nos haría daño en los pies, aún así mantuve mi mano aferrada a la suya y le seguí por un camino de escasa arena que conducía al interior de aquella fortaleza de piedra. Cada vez el techo estaba más bajo, y las paredes se cerraban a nuestro alrededor, casi no podía ver lo que había a mis pies y notaba cómo poco a poco la arena del suelo se iba convirtiendo en piedra, como había pensado. Entonces un leve reflejo y el sonido más próximo de las olas me distrajo. Entreabrí levemente los labios al presenciar el ancho hueco que daba lugar a un claro. Perseguí a Justin hasta salir de la minúscula cueva y me encontré ante un espacio arenoso en forma de C, las olas lo cortaban con un ritmo suave, estaba aislado del resto de la playa por las rocas, que no dejaban ver el exterior. Miré con mayor detenimiento y clavé mis pies en la suave arena blanca, alunas luciérnagas se escondían tras las rocas buscando pequeños microorganismos con los que alimentarse, el cantar de los grillos se distinguía un poco más alejado creando un ambiente calmado.
Estaba tan asombrada que no me había percatado de lo fuerte que agarraba el brazo de Justin.
- ¿Te gusta? - susurró.
- ¿Qué es este sitio? - pregunté a media voz aún perpleja.
- Lo encontré hace tiempo, salí hecho una fiera de casa porque uno de los programas más prestigiosos del mundo había dejado correr rumores bastante ofensivos hacia mí y mi familia, recuerdo que llamé a Scooter y le grité que no quería seguir más y que volvía a casa. Justo después cogí el coche y acabé en esta playa, la ví poco común y me di un paseo, y bueno, terminé aquí. - echó otro vistazo a lo largo de la pequeña entrada de mar. - Un sitio alejado, tranquilo, y lo mejor - sacó su móvil del bolsillo de su pantalón y sonrió mostrándomelo. - sin cobertura.
- ¿Vienes aquí siempre?
- Siempre que necesito calmarme, normalmente me basta con tocar algo de música a solas pero hay veces en las que necesito volver a poner los pies en la tierra, aquí no hay paparazzi, ni cámaras, ni nadie, sólo yo, supongo que todo el mundo necesita una fortaleza donde poder pensar o incluso relajarse, éste es mi lugar secreto.
Me estremecí al instante y sentí la boca seca, noté cómo mis piernas perdían la resistencia pero aguanté mirándole.
- ¿Y me has... traído contigo? - se me quebró la voz por la emoción y gané una nueva sonrisa por su parte.
- Aquí podremos estar solos.
Sin retener ni un sólo sengudo más el impulso, me abracé a él con fuerza y escondí mi cara sobre su pecho, sentí sus dedos expertos perderse sobre mi pelo y con su brazo libre rodeó mi cintura correspondiendo a mi abrazo.
- Te quiero mucho. - susurré.
Su corazón comenzó a ir mucho más rápido bajo su piel y noté su respiración sobre mi cabeza mientras besaba mi pelo con dulzura.
- Yo a ti también, más que a nadie.
Pasamos la noche sentados sobre la fina arena de aquel lugar único, abrazándonos, jugando, haciéndonos cosquillas, un beso, y otro, y otro más, mosdiscos y risas, después caricias de las que te hacen confirmar que es así justo como quieres que vayan las cosas, que si pudieras arrancar las agujas del reloj para que el tiempo quedase estancado junto con aquella sensación lo harías sin dudarlo.
Él es perfecto, y lo mejor es que es mío, la idea no podía salir de mi cabeza.
En uno de nuestros inofensivos contactos le mordí fuerte sin saber cómo transmitirle de otra forma lo mucho que le deseaba. Mis dientes se cerraron con fuerza en torno a su labio inferior y él soltó un quejido.
- Auch. - frunció el ceño con cierta diversión apartándose de mis labios y lamiendo su labio. - Ese ha dolido, ¿tienes hambre? - bromeó.
Iba a contestarle algo ingenioso cuando mis tripas protestaron rompiendo el silencio de forma un tanto embarazosa.
- Joder que si la tienes. - sonaba asombrado.
- Cállate. - reí colocando mi mano sobre mi estómago que continuaba rugiendo. - ¿No habrás traído algo de comer en este increíble plan tuyo, verdad?
- Pues se me ha pasado, no pensé que fueras a tener ganas de cenar tan pronto.
Volví a ruborizarme y Justin estalló en carcajadas.
- Venga, volvamos a casa y preparamos algo de comer, tengo un videojuego nuevo si quieres para probar después de comer. - preguntó mientras se ponía en pie.
- Pero no me quiero ir de aquí. - hice un mohín volviendo a contemplar el pequeño rincón que Justin había compartido conmigo.
Él volvió a reír.
- Vendremos más veces, lo prometo.

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Cortaba el queso tratando de crear láminas perfectas, pero la cocina nunca fue mi punto fuerte, y creo que tenía más miedo de perder un dedo que otra cosa. De pronto algo me tocó la pierna.
- ¡Dios! - levanté el cuchillo colocando mi mano en el pecho al ver a Tuts que ahora frotaba sus orejas contra mis piernas. - Por poco no te apuñalo por accidente pequeño.
Me volví una vez más dispuesta a continuar preparando la cena que le había prometido a Justin, pero entonces una lenta melodía comenzó a sonar de alguna parte y sus brazos cubrieron los míos desde atrás obligándome a soltar el cuchillo y colocando sus labios tras mi oreja.
- Será mejor que no toques esto nunca más... por mi propia seguridad y por la de todo este mundo. - soltó una suave risa muy cerca de mi oído, lo que hizo que se estremeciera hasta el rincón más remoto de mi ser. - ¿Bailas conmigo?
La pregunta me pilló desprevenida.
- ¿Qué? - giré un poco mi cabeza pero antes de que pudiera ponerle la vista encima, él ya me había tomado por las caderas y me había volteado haciendo que nuestros cuerpos quedaran muy cerca el uno del otro.
- Nunca he bailado contigo. - respondió simplemente como si la razón fuera obvia.
Antes de que me diera tiempo a replicar, Justin levantó mis manos colocándolas sobre sus hombros y clavó su mirada en la mía sin decir una sola palabra. Me sostuvo por la cintura y me impulsó inmediatamente hacia sí rompiendo toda la distancia que nos había separado hasta el momento.
Podía sentir el calor de su cuerpo pegado al mío y sus manos deambular a lo largo de mi espalda. Su cara ahora estaba a milímetros de la mía y yo no podía apartar los ojos de los suyos que ahora se mostraban ardientes y llenos de deseo.
- Sólo sigue mis movimientos, es lento. - y al terminar de decir esto sus pies comenzaron a moverse balanceando levemente su cuerpo al exquisito ritmo de la música.
Mi cuerpo era un torbellino de sensaciones en aquel instante, le seguía casi involuntariamente mientras mantenía una pequeña sonrisa en la boca sin ni si quiera ser consciente, él hacía que pareciese que sabía bailar, acompasaba mis movimientos a los suyos sin romper nuestro preciado contacto visual ni un segundo.
Parecía nervioso, lo cual hacía que también me inquietara de alguna forma, esbozó una diminuta sonrisa y por un momento dejé de sentir el calor de su cuerpo para realizar un giro completo, guiado por la mano de Justin. La separación duró poco, en cuestión de segundos volvía a tirar de mí atrayéndome de nuevo hacia él.
La música y su simple presencia hacían que me sintiera cómoda, apoyé lentamente mi mejilla sobre su hombro e inhalé el dulce aroma que desprendía rozando su cuello con mi nariz mientras acariciaba sus hombros con mis dedos.
Fue entonces cuando ocurrió y todos mis sentidos despertaron, sus manos comenzaron a descender desde mi espalda hacia mi cadera y se pararon allí. Mi corazón se disparó y le sentí vacilar sin dejar de bailar en ningún momento, un cúmulo de sensaciones se produjo en el interior de mi vientre y bajó despertando el deseo a su paso, no pude evitar exhalar un suave suspiro contra su cuello y fue entonces cuando paró de bailar. Yo tragué saliva y sentí su boca respirar pesadamente cerca de mi oreja. Sus manos colgaban en la cintura de mis vaqueros a la espera, sin pensármelo dos veces ataqué su cuello besándolo con controlada intensidad, dándole así mi permiso, y sus manos descendieron definitivamente agarrando mi trasero con firmeza y haciendo que los músculos de la parte más profunda y oscura de mí se tensasen, solté un leve jadeo sobre su cuello y su respiración se volvió más pesada. La sensación de deseo aumentaba por segundos y la temperatura de la habitación no paraba de subir.
Con un rápido movimiento me colocó contra la mesa de la cocina y pude volver a verle la cara, sólo que esta vez su expresión era completamente distinta, la sangre me bombeaba por todo el cuerpo y tuve que luchar por no hacerle ver lo mucho que me costaba respirar. Me miró unos segundos y al instante me besó. Sus labios ardientes se acoplaron a los míos de forma exigente y yo enredé mis manos en su pelo aferrándolo con fuerza, suspiró sobre mis labios lo que me provocó una mayor excitación. Sus manos fueron descendiendo una vez más hasta mis muslos, impulsándolos. Dí un pequeño salto y rodeé su cuerpo con mis piernas sin dejar de saborear la suavidad de sus labios. Fue entonces cuando empujó contra mí y logré notar el firme bulto que sobresalía de sus pantalones. Él también me deseaba, y aquello era algo que ambos habíamos esperado desde hacía tiempo.
- Eres mía. - susurró.
Volví a gemir y lo agarré por los brazos sintiendo sus bíceps, ahora tensos, tiré de su pelo y él no pudo reprimir un gruñido.
- Joder. - le escuché decir con dificultad mientras me dejaba nuevamente en el suelo. - Ven conmigo. - susurró antes de depositar un suave beso sobre mi mejilla.
Agarró mi mano con fuerza y ambos comenzamos a caminar rápidamente fuera de la cocina en dirección a las escaleras, que subimos entre risas y pequeños juegos hasta llegar al pasillo, entramos en su habitación y Justin me colocó contra la pared con el pulso a mil, observándome mientras respiraba con dificultad. Poco a poco sus labios se volvieron a encontrar con los míos pero esta vez el beso fue suave y delicado. Mantenía mis ojos cerrados disfrutando de la sensación que vacilaba entre la calma y la excitación.
- Déjame hacerte el amor. - suplicó contra mis labios.
El deseo creció de manera notable dentro de mí sacudiéndome por completo ante sus palabras.
Sin esperar una respuesta, Justin me condujo hacia su cama empujándome suavemente sobre ésta, y poco a poco fue acomodándose sobre mí. Pude sentir sus labios sobre mi cuello, ansiosos y sin rumbo, que fueron bajando muy despacio por mi garganta. Sentí entonces sus dedos desabrochando uno por uno cada uno de los botones de mi blusa hasta que consiguió deshacerse de ella al completo y sus labios rozaron el comienzo de mis pechos. No estaba mirándole directamente pero pude sentir su sonrisa dibujándose lentamente y mis manos se hundieron en el interior de su camiseta levantándola y descubriendo su espalda a mi paso.
Se incorporó durante unos segundos deshaciéndose de la camiseta y pude contemplar entonces su trabajado cuerpo, los músculos se marcaban sobre mí y cuando quise darme cuenta me ví agarrando su espalda con mis uñas.
Lo tenía claro, quería ser completamente suya aquella noche.
Volvió a rozar sus labios a lo largo de mi cuello pero esta vez con destino a mi boca. Sus manos volvieron a perderse y lentamente noté que mis pantalones iban descendiendo dejándome únicamente en ropa interior debajo de él. Gemí sobre sus labios notando el constante contacto de su erección sobre mi muslo.
- Eres... tan... hermosa... - susurraba por cada vez que nuestros labios se separaban para coger aire.
Me ardía la piel, estaba sofocada. De pronto, Justin se tumbó a un lado y pude distinguir el sonido de la cremallera de sus pantalones, instantes después, su pierna se rozaba desnuda contra la mía y él me contemplaba desde mi lado con los ojos muy abiertos y con la respiración pesada.
- Me estas volviendo completamente loco, ____.
Yo le respodí con el sonido de mi repiración desbocada.
- ¿Quieres seguir? - me preguntó esta vez con algo más de dulzura.
Mantenía su brazo apoyado en la almohada por encima de mi cabeza y acariciaba con la otra mano el centro de mi pecho, deslizaba su dedo índice por mi piel creando fuego a su paso, por la zona que el sostén no cubría.
- Sí. - dije a media voz sin poder evitar morder mi labio inferior.
Sonrió satisfecho. Poco a poco su mano se fue perdiendo bajo mi espalda, buscando pacientemente el broche de mi sujetador, que se descolgó tras un ágil movimiento de sus dedos.
Mordí mi labio observando su reacción mientras sus ojos me contemplaban con una expresión que mezclaba el deseo con el asombro. Dirigió después la mirada hacia a mí y la centró en mis labios. Una vez más, su cuerpo se colocó sobre el mío y me acogió con mayor ansia, su boca se cerró sobre la mía a la vez que sus manos deambulaban deseosas a lo largo de mi cintura hasta que una de ellas acogió mi pecho bajo su palma y se cerró sobre este enviando fuertes descargas hacia mi vientre.
Descendió sus labios rozándolos por mi garganta y acariciado mi piel hasta el nacimiento de mi seno contrario, de pronto sentí sus labios cerrarse en torno a mi pezón.
Arqueé la espalda en una búsqueda desesperada de su contacto y gemí cerrando los ojos de forma involuntaria para poder saborear aquel mar de sensaciones.
Su lengua comenzó un dulce baile a lo largo de mi pezón, que se endureció notablemente haciendo que me retorciera debido al placer. Sus labios eran gruesos y suaves, y jugaban a sus anchas sobre mí provocándome fuertes corrientes que me atravesaban.
Con su otra mano agarró mi pecho y deslizó su pulgar a lo largo de mi pezón contrario, estimulándolo, lo rodeó muy lentamente y después tiró de él.
- Justin... - logré gemir.
Sentí en aquel momento cómo la humedad se hacía notar y sin poder aguantarlo más, bajé mis manos tratando de deshacerme de la única tela que impedía que fuese totalmente mío.
- Shhhh... - trató de tranquilizarme aunque podía sentir cómo su propio corazón latía desbocado.
Se sentó entonces quitándome las bragas y dejándolas a un lado, me sentía completamente expuesta, pero él sólo miraba mis ojos respirando pesadamente por la boca con los labios entreabiertos.
Se quitó entonces los bóxers liberando su erección. No pude evitar que mis ojos se abrieran un poco más lo que produjo una suave risa por su parte que pareció calmar el ambiente. Era imposible que eso pudiera...
- Tranquila, soy yo ¿vale? - susurró muy bajo. Se acercó a mí alargándo su brazo para coger del cajón de su mesilla un pequeño paquete plateado. Lo cerró sobre su mano y comenzó a rozar su nariz en mi mejilla provocando el contacto directo de su sexo contra el mío y no puedo evitar suspirar jadeante. - No dolerá, te lo prometo.
Volvió a sentarse rompiendo aquella pequeña bolsita y deslizando lentamente el condón a lo largo de su miembro. Mi pecho subía y bajaba peligrosamente rápido cuando Justin se inclinó sobre mí quedando suspendido encima de mi cuerpo.
Bajó su rostro lentamente hasta hundirlo en mi cuello y mis piernas se doblaron instintivamente, abriéndose y dándole un mejor acceso.
Aquel momento era sólo nuestro, era una de las muchas primeras veces que iba a vivir a su lado y jamás me había sentido tan feliz de tener algo tan claro. Necesitaba que estuviera conmigo, y que me acercara a él del todo aquella misma noche.
Lentamente su cintura fue al encuentro de mis caderas y se hundió en mí muy lentamente, abriéndose paso, gemía mientras él depositaba suaves besos sobre mi cuello para tranquilizarme. Eché la cabeza hacia atrás aferrándome a su espalda y grité con fuerza cuando él me penetró rápidamente tensando todos los músculos de su cuerpo y soltando una fuerte bocanada de aire. Clavé mis uñas en sus omóplatos al sentir un pequeño tirón dentro de mí y volví a gritar con fuerza al sentirlo completamente, llenándome.
Gemía muy cerca de mi oído y levantó un poco su cara entre gemidos buscando mis ojos que se mantenían cerrados absorbiendo todas las sensaciones.
- ¿Estas bien? - jadeaba con voz ronca.
Asentí llevándo una de mis manos a su cabello y hundiendo los dedos a lo largo de éste.
- Más... - supliqué.
Casi como si hubiese estado esperando aquella misma palabra, retrocede muy despacio y vuelve a penetrarme más lentamente. Tiro de su pelo hacia atrás y Justin gruñe excitado.
- ¿Sigo?
- Sí... - gemí.
De nuevo Justin vuelve a alejarse de mí para después volver a mi encuentro, realiza el mismo proceso una y otra vez, despacio hasta que consigo acostumbrarme y termino de relajar todos mis músculos, entonces mis caderas comienzan a moverse a su ritmo y Justin entra y sale de mí cada vez más rápido, comienzo a moverme en su busca y él acelera de forma considerable y comienza a embestirme. El sonido del colchón moviéndose a nuestro ritmo me excitaba y se mezclaba con mis gritos, pude sentir las sábanas a ambos lados de mí arrugándose bajo el fuerte agarre de Justin que mantenía su mandíbula tensa mientras me penetra a un ritmo intenso e implacable. De repente sus labios volvieron a encontrarse con los míos, mordiéndolos, tomándolos con deseo.
Sentí entonces cómo poco a poco mi cuerpo comenzaba a tensarse a su alrededor y mis gemidos aumentaban mientras aquella sensación iba creciendo dentro de mí. Justin cada vez entraba y salía de mí más rápido, hasta que una fuerte sensación me hizo arquear nuevamente la espalda debido al placer. Era toda sensaciones, en mi vida imaginé que podía llegar a sentirme así. Grité su nombre.
- Vamos, déjate... - gimió tensando su mandíbula.
Bastó con esas palabras para que segundos después, liberase mi cuerpo de toda tensión. Alcancé el clímax aferrándome a él con fuerza y eché de nuevo la cabeza hacia atrás dejando que el placer me invadiera al completo.
Justin dio una fuerte embestida y quedó inmóvil dentro de mí, vaciándose en silencio, solté un fuerte gemido y éste se desplomó sobre mi cuerpo rozando su nariz contra mi cuello.
Ambos manteníamos los ojos cerrados y tratábamos de ralentizar nuestra respiración lentamente, de pronto pude sentir su respiración sobre mis labios y la palma de su mano sobre mi mejilla.
- Te quiero tanto.
Y me besó, un beso dulce y generoso que terminó de partirme en dos, por un momento sentí que el colchón desaparecía y mi cuerpo comenzaba a flotar. Me abracé a él con fuerza, aún sintiéndole dentro de mí y correspondí a su beso con intensidad, rodando en la cama y logrando poner medio cuerpo sobre él. Apoyé una mano sobre su pecho y separé un poco mis labios de los suyos. Le miré a los ojos que poco a poco me mostraron una sonrisa traviesa. Reí y me separé de él dejando que saliera de mí con un leve jadeo.
- ¿Te hice daño? - me preguntó tapándome con las sábanas y colocándose de lado para mirarme.
Negué lentamente con la cabeza a la vez que él acariciaba mi vientre y ví entonces que se inclinaba y se deshacía del pequeño envoltorio que momentos antes había tenido dentro.
- ¿Sabías que esto acabaría así? - pregunté a media voz mientras él volvía a tumbarse a mi lado metiéndose bajo la sábana y atrayéndome hacia sí.
- No, de otro modo te habría preparado algo.
Su voz sonaba tranquila y sonreía ampliamente mientras me miraba fascinado colocando su brazo alrededor de mis hombros. Yo apoyé mi mejilla en su pecho y noté que los párpados se me caían, de repente me había entrado un sueño tremendo.
- No podría haber sido más perecto.
Sentí sus labios sobre mi frente y cerré los ojos inhalando su aroma.
- Ahora eres del todo mía.
- Yo ya era del todo tuya. - protesté con una pequeña risa.
- Sabes a lo que me refiero. - respondió en tono burlón. - ¿Estas segura de que eras virgen?
Golpeé su pecho tratando de parecer ofendida y reí escondiendo mi cara en su pecho. Solté un breve bostezo sin darme cuenta.
- Duerme, debes de estar agotada. - decía mientras me acariciaba con ternura la espalda. - Ya si quieres mañana podemos... ya sabes, repetir.
Una nueva risa volvió a asomarme y mis ojos se cerraron lentamente disfrutando del calor que desprendía Justin.
- Buenas noches, Justin.
- Descansa preciosa, te quiero.
 - Yo también a ti.
Y con una indescriptible sensación en mi pecho, dejé que el dulce sueño me venciera.

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Si os ha gustado el capítulo (que eso espero porque pasé hasta las cuatro y media de la madrugada escribiendo (((:  ) haced RT AQUÍ y os avisaré para el siguiente.

domingo, 6 de octubre de 2013

Capítulo 32 - Inalcanzable.

{Capítulo 32}
Riesgo. ¿Qué sería de la vida si no tuvieramos el valor de intentar algo nuevo? En este mismo momento, miles de personas de cada ricón del planeta renuncian a sus decisiones por temor al fracaso, nosotros también lo hacemos, a veces sin ni si quiera darnos cuenta. Eliminamos de nuestra vida toda posibilidad de decepción que podemos, por mucho que nos atraiga los hechos de los que puede derivar un acto, el temor al error nos puede, impidiéndonos seguir adelante.
Realmente, ¿qué nos han contado que es el riesgo?
Es curioso que en el diccionario la palabra ''riesgo'' se defina como la posibilidad de un daño o estar expuesto a perderse entre otras desgracias, nos presentan al riesgo como nuestra perdición, como el camino que lleva al fracaso.
''¿Para qué me voy a arriesgar?''
Y ahora pienso yo ¿dónde demonios estaría la humanidad si todo el mundo pensara de esa forma?
Recuerdo algo que leí hace poco sobre Thomas Edison, el inventor de la bombilla incandescente, a lo largo de su carrera no hacía más que cometer fallos, uno de sus colaboradores le preguntó un día si no se sentía un fracasado por haber realizado mil ensayos sin conseguir nada, Edison le respondió que, precisamente, ahora ya sabía mil maneras de cómo no hay que hacer una bombilla.
Personalmente, si Edison se hubiese dejado influenciar por las palabras de su ayudante, yo ya habría muerto de miedo unas diez mil veces cuando era niña debido a los fantasmas que me acosaban por las noches.
En la vida es exactamente igual, seguro que no me equivoco cuando digo que muchos de vosotros habéis vivido esa sensación de frustración al ver lo arriesgado que suponía el conseguir algo, ya sea el defender a alguien, tomar una decisión en un momento crítico, o incluso el querer permanecer junto a la persona a la que más deseas sobre la faz de la Tierra.
Sé que las cosas pueden torcerse, sé que puedes sentirte la persona más solitaria del planeta aún encontrándote rodeada de gente, conozco esa sensación, sé lo que es contener lágrimas de rabia, de impotencia, de agunstia, de pura tristeza, querer coger la puerta y escapar lo más lejos posible de donde te encuentras, sé lo que es que el mundo se te eche encima y no contar con nadie que pueda sostenerlo hasta que logres escapar, sentir que molestas allá donde vas, sé lo que es que te traicione quien menos te lo esperas. También sé que siempre existe una salida, aquella que tenemos con la puerta encajada y a la que miramos de reojo de vez en cuando para asegurar que aún sigue ahí aunque a veces nunca lleguemos a rozar el pomo.
Sé que parece difícil y en la mayoría de casos puede que lo sea, pero ¿nunca escuchaste eso de que mientras más complicado, más merece la pena?
Acércate sólo un momento, abre un poco más esa puerta y echa un vistazo. Tú momento es ahora, el tiempo es demasiado escurridizo como para utilizarlo caminando con la cabeza agachada, deja de llorar, haz que esos pensamientos que te torturan desde el interior cesen, diviértete, haz locuras, enamórate, sueña con lo imposible, porque cuando menos lo esperes, te darás cuenta de que valió la pena arriesgarse.

·Narra Justin·
- ¿Dónde demonios me llevas? - me preguntaba entre risas sin dejar de mirar a través de la ventanilla del coche.
- Es la hora de comer, ¿no tienes hambre?
Ajusté mis gafas de sol y volví a apoyar mi codo sobre la ventana con mi otra mano sobre el volante, no pienso malgastar un sólo segundo desde este mismo instante.
- Mucha, me comería hasta los espaguetis de Ryan. - sonreí al momento de escucharla, me gustaba que fuese una chica con apetito. - ¿Vas a llevarme a un restaurante de esos con camareros estirados y nombre impronunciable en el que el menú son como jeroglíficos?
Reí ante su comentario y aparqué frente al local volviéndome hacia ella para ver su reacción. Miraba el edificio con una expresión que mezclaba el asombro con la diversión.
- ¿McDonalds?
- ¿No te gusta?
- Me encanta.
- Y a mí. - mi sonrisa se hizo más amplia.
- Curiosa forma de pedirme una cita. - dijo ella en un tono seductor.
- No es sólo una cita, ¿sabes?
Salí del coche en ese momento sonriendo divertido y ella me imitó segundos después reuniéndose conmigo, cerré el coche y coloqué mi brazo tras sus hombros mientras caminaba hacia el McDonalds.
- ¿Cómo que no es sólo una cita? Me he perdido. - mantenía el ceño fruncido sin dejar de lado su tan increíble sonrisa, no podía mirarla más de cinco segundos sin quedarme embobado.
- Me refiero a que hoy es el día de la cita normal, hoy no soy Justin Bieber el cantante, soy Justin Bieber, tu chico.
Ella mordió su labio segundos después de escucharme y rió leve levantando su brazo por detrás de mí agarrándose de mi cintura.
- Me gusta eso de ''mi chico''. - se apretó contra mí. - Y esa idea suena muy bien, ¿qué tienes pensado para después de comer en McDonalds, mi chico? - recalcó las últimas dos palabras haciéndome reír.
- Cosas normales, ya improvisaré.
- No sabes lo mucho que me asusta que tú elijas plan, Bieber.
Entramos en el interior del local, yo me descubrí de mis gafas de sol y al instante todo el mundo se volvió hacia nosotros.
- ¿Por qué nos mirarán? - la escuché a mi lado con notable sarcasmo. Me volví hacia ella con el fin de descifrar con qué intenciones iba aquello, sonrió y se encogió de hombros.
Se acabó, me volvía loco.
- Porque tengo a la chica más guapa abrazada a mí y no pueden contener su envidia. - con esto último besé su frente y ella dejó escapar una breve carcajada.
- Claro, seguro que es por eso. - utilizó el mismo tono sarcástico mientras nos acercábamos para pedir la comida.
- Buenas, ¿puedes darme un Big Mac con patatas fritas y un refresco grande de Coca-Cola? Y un Happy Meal con nuggets de pollo para esta nena, por favor y gracias. - la chica que os atendía me observaba incrédula y tuvo que sacudir la cabeza repasando en voz alta todo lo que le había pedido. Saqué el dinero del bolsillo bajo la mirada fulminante de ____ que levantaba una ceja desde que me había escuchado decir la palabra Happy Meal. - ¿Qué?
- ¿En serio me has pedido un Happy Meal?
- Lo sé, soy el mejor novio del mundo, ni lo digas.
Su risa me atravesó y me provocó un estremecimiento de pies a cabeza. Un poco más tarde, nos trajeron la comida y le pagué a la chica en efectivo, ella se quedó mirándome ruborizada, en casos anteriores lo más seguro es que le hubiera guiñado un ojo, incluso puede que le hubiera invitado a comer, era una chica bonita y exótica, pero en aquel momento sólo me preocupaba que ___ no se molestara, y no pareció hacerlo, cogió su comida y se separó de mí buscándonos un sitio.
La comida transcurrió entretenida, estuvimos hablando todo el tiempo, haciendo el tonto y compartiendo risas. ____ se puso unas gafas de color rosa que habían venido de regalo con el Happy Meal y comenzamos a hacernos fotos de lo más estúpidas, creando recuerdos.
Justo después de terminar de comer nos encaminamos de nuevo hacia el coche hasta que ví algo a lo lejos, eran unos recreativos justo al lado había un pequeño centro comercial.
- Tengo una idea, ven conmigo.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

- ¿Qué pasa? ¿Tienes miedo de que una chica pueda machacarte? - reía ____.
Ambos nos habíamos puesto los guantes de boxeo conectados a la enorme consola de pantalla grande, uno de los juegos que había en los recreativos.
- No tengo miedo, pero va en contra de todos mis principios. - traté de parecer serio poniendo los puños en alto mirando a la pantalla.
Sin que me hubiese dado tiempo a prepararme, ____ movió rápidamente sus brazos y su personaje virtual la imitó en cuestión de segundos haciendo que mi personaje doblara su cuerpo con una mueca de dolor.
- ¡Esa no vale! ¡Ha sido a traición! - la señalé.
- No seas crío. - decía entre carcajadas.
Con esto último comenzó a mover sus brazos rápidamente atacándome desde la pantalla y dejando a mi avatar hecho polvo, hundido en mi orgullo, decidí que era hora de dejarse de tonterías y me lo tomé en serio, fui dándo un golpe tras otro, ella esquivaba la mayoría con una destreza increíble. Hubo un momento en el que mis guantes electrónicos no respondieron y mi personaje se quedó completamente inmóvil, ____ aprovechó y atacó dejándolo K.O al instante.
Abrí mucho los ojos, sin poder creérmelo. Ella levantó los brazos con los guantes aún puestos y celebró su victoria sin poder contener una fuerte carcajada.
- Eres una tramposa. - me quité los guantes y me crucé de brazos observando la pantalla en la que se podía ver cómo las pequeñas personas virtuales celebraban la victoria de la chica que se subía a las cuerdas del ring, pudiendo distinguirse a su contrincante, ahora tirado en el suelo y con varias pequeñas estrellas revoloteando por encima de su cabeza. Mantuve mi expresión seria, pero no podía reprimir una muy leve sonrisa.
- No te piques Justin, no tienes por qué avergonzarte de que tu novia te haya barrido en un combate de lucha libre.
La miré arqueando una ceja y ella cerró los ojos dedicandome de nuevo un aire victorioso con los puños en alto.
- Vamos a buscar otro juego, venga. - pasé por su lado y la despeiné bruscamente fastidiándola.
Divisé una pequeña cancha de baloncesto con redes alrededor de las que la pelota viene sola hacia a ti, yo solía ser un crack en ese juego cuando mis amigos y yo íbamos a los recreativos que había en el centro comercial de Stratford.
- Eh, mira esto. - la avisé acercándome a la máquina y palpando una de las pelotas de baloncesto mientras leía el pequeño cartel que había al lado. - Dice que según la puntuación que consiga, podré escoger un regalo más tarde.
- ¿Probamos?
Sin discutirlo un segundo más, metí un par de monedas en el interior de la máquina que se iluminó rápidamente encendiendo el marcador, la canasta comenzó a moverse de un lado a otro  muy despacio. Agarré la pelota y fuí posicionándola entre mis manos lanzando y encestando una y otra vez, poco a poco fui cogiendo el ritmo encestando todas y cada una de las pelotas, la última vez que jugué a esto, juraría que era más difícil.
Terminé por hacer todos los puntos y la máquina se iluminó con más intensidad comenzando a soltar bonos para poder ir a recoger el regalo.
- Estoy impresionada. - me aplaudía entre risas.
- Estaba tirado. - alardeé.
Recogí todos los bonos y fuimos directos al mostrador. Sonreí a la dependienta a modo de saludo y ella respondió con el leve rubor de sus mejillas, en ese momento, ____ se acercó más a mí agarrádome por el brazo, esta vez sí había reaccionado, y debo admitir que el gesto me alivió bastante.
- Puede escoger cualquiera de nuestros productos, señor.
Paseé mi mirada a lo largo de las enormes estanterías situadas en la pared y divisé un gigantesco oso de peluche al final de una de ellas.
- Ese oso de ahí, por favor. - encargué con amabilidad.
- ¿Vas a coger un oso de peluche? - ella me miró arrugando levemente su nariz.
- Es para ti.
- ¿En serio? ¿Eres de esos? - reía aún cogida de mi brazo con un tono burlón.
- Soy de esos, ¿algún problema? - arqueé una ceja siguiéndole el juego. - ¿No esta satisfecha mi cita?
- En absoluto, me encanta que seas tan romanticón e imites películas de los noventa, pero...
- ¿Pero...? - trataba de aguantar mi risa con una expresión entre asombrada y divertida.
- Prefiero ese de ahí.
Señaló una caja que contenía un muñeco, sostenía un micrófono y tenía un par de zapatillas en miniatura de repuesto, en la caja se veía el nombre ''JUSTIN BIEBER'' y había un pequeño agujero con el que podías hacerle cantar presionando lo que era el estómago. No pude evitar una fuerte carcajada que alertó a las personas que anteriormente jugaban con las máquinas de videojuegos.
- ¿Vas a hacer que te regale un mini yo de plástico?
- No eres tú, es un cantante que me gusta mucho, un respeto. - espetó con finjida seriedad.
- Ah es cierto, que yo hoy me he deshecho de la mitad de mi vida, no me acordaba.
La dependienta sacó el muñeco del mostrador con una sonrisa inevitable en sus labios debida a la escena y ____ metió el dedo por el agujero que había en el plástico de la caja. La suave melodía de ''Pray'' comenzó a sonar y ella hizo un mohín apretando la caja contra su pecho.
- Me encanta.
 - Estas completamente loca. - reí tomándo su mano mientras ella examinaba su regalo. - Y me encanta. - Esto último hizo que levantase su mirada estableciendo contacto con mis ojos.
Entreabrió sus labios para decir algo pero su voz se ahogó con el sonido de su teléfono móvil sonando en el interior de su bolsillo. Contestó casi al instante.
- ¿Hola?
Unos segundos de silencio.
- Ah, hola Austin, ¿qué tal te va? ¿sigues en Los Angeles?
Joder, qué tío más plasta.
Comencé a hacer señas con las manos ordenándole que lo pusiera en altavoz mientras ella me observaba inexpresiva mientras escuchaba a su emisor.
- Ponlo en modo altavoz, quiero enterarme.
- Cállate, Justin. - me puso la palma de la mano sobre la cara mientras continuaba escuchando. - Sí que es un problema, pero ¿qué tengo yo que ver?
Lamí su mano haciendo que ella la apartara instintivamente y atrapé su móvil activando el altavoz.
- Dios, eres un guarro. - espetó mientras secaba su mano.
- Hola colega, ¿qué le estabas diciendo a ____?
- ''¿Justin?'' - preguntó extrañado al otro lado de la línea. - ''Le comentaba que estoy llevando a cabo un nuevo proyecto, tengo un nuevo single y quería grabar el videoclip pasado mañana aquí en Los Angeles, pero desafortunadamente la chica de confianza con quien contábamos se ha torcido el tobillo esta misma tarde''
Le dediqué una mirada interrogante a ____ que se encogió de hombros.
- ''Me gustaría que ____ ocupara su lugar, si no es mucho pedir''
- Sí, sí que lo es.
- ¡Justin! - me riñó ella cogiendo de nuevo su móvil.
- Ese día hay reunión del equipo, te iba a pedir que vinieras también. - recordé entonces la insistencia de Scooter, no solía asistir a las reuniones, por lo general siempre hablaban de lo mismo, estadísticas, nuevos posibles proyectos... mi mánager tenía que estar todo el día detrás de mí avisándome y esta vez me había venido hasta bien.
- ''Pero yo se lo he pedido antes'' - rió Austin al teléfono.
- Tú te callas.
- ¿Queréis parar de una vez? - cortó ____.
Comenzaron a escucharse murmullos al otro lado de la línea, Austin discutía con alguien, de pronto una voz femenina rompió el silencio.
- ''¡_____! Necesito que quedemos urgentemente, venid a cenar al hotel de Austin el día del videoclip, no creo que esa reunión tarde tanto'' - era la voz de Lily. - ''O mejor aún ¡fiesta de pijama!''
Ella y yo nos miramos confundidos.
- ¿Lily? ¿No te habías marchado ya a Nueva York?
- ''De eso necesito hablarte, me alojo en el hotel también, dile a Justin que se venga y cenamos los cuatro pasado mañana, traed pijama''.
- ''¿No podemos ahorrarnos lo del pijama?'' - esta vez era Austin que presentaba un tono de fastidio desde un segundo plano.
Volvió a formarse una discusión y sentí la necesidad de arrojar el móvil de _____ contra el suelo, pero finalmente las chicas quedaron entre ellas, desde luego, había algo ahí arriba que no quería que estuviera con ella.
Cuando levanté la mirada, me observaba con una leve sonrisa y con cierta lástima en su mirada.
- Lo siento, no pensé que pudiera pasar esto. - se acercó lentamente y rodeó mi cintura con sus brazos. - Ha sido perfecto, justo lo que necesitaba, un día  solas contigo, ahora tienes que dejarme a mí planear el resto del día.
Apreté su cuerpo hacia el mío sin dejar de mirarla a los ojos, estaba sonriendo y ni si quiera me había percatado, hundí mis dedos en su pelo y rompí unos cuantos centímetros.
- ¿Qué has pensado? - susurré.
- Vamos por el coche.


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