lunes, 30 de septiembre de 2013

Capítulo 31 - Inalcanzable.

{Capítulo 31}
Definitivamente, aquella fue una de las mejores noches de todo lo que llevo de vida. Juro que no recuerdo la última vez que lo había pasado tan bien. Preparamos la mesa en la terraza de la casa y entre todos nos pusimos a preparar una cena increíble, ni si quiera nos dimos cuenta de que nos habíamos pasado cocinando pero nos reímos tanto que tampoco nos importó demasiado. Ryan comenzó a jugar con la harina, se hizo una barba blanca y entró en la cocina haciéndose pasar por Santa Claus, comenzó a decir quién había sido bueno y quién no, y a esto que cuando le llegó el turno a Justin, Ryan no pudo evitar estornudar llenándole la cara de harina. Creí que iba a darme un ataque de risa, y la cosa no hizo más que mejorar cuando Justin agarró el bote de ketchup apretándolo y dejando a Ryan cubierto de tomate, así se inició la guerra de comida.
Tras haber dejado la cocina como una auténtica leonera, dejamos la cena preparada y fuimos a cambiarnos. La cena transcurrió deprisa, los chicos no paraban de hacer tonterías, Justin me daba caricias cada segundo, alternaba algún que otro beso en mi mejilla y yo apoyaba mi cabeza sobre su hombro atenta a lo que se decía en la mesa.
- Y la hostia que le dio en el autobús fue lo mejor que mis ojos han presenciado desde que tengo razón, había un mal rollo y unas ganas de morirme de la risa al mismo tiempo que juro que iba a explotar. - explicaba Ryan a los demás mientras me señalaba.
- Es que a veces se le sube y hay que bajarle a golpes. - bromeé haciendo que los demás rienran nuevamente.
- Sí, la verdad es que agresividad no le falta ninguna, me tiene maltratado. - se quejaba Justin sonriendo sobre mi cabeza y acariciando mi espalda. Yo me separé un poco arqueando una ceja.
- Te tengo en tu sitio, que es diferente.
- Qué miedo. - rió Jace.
- Lo cierto es que te esta educando bien tío, con eso de tenerte a dos velas estas reforzando tu capacidad de autocontrol. - dijo Ryan increíblemente serio.
- En cuanto nadie mire, te mataré, Butsy. - respondió Justin lanzándole una mirada de pocos amigos.
- Encuentra la paz interior, el punto zen, deja la mente en blanco, que los gayumbos no se tensen, tú sólo...
No pudo decir una palabra más ya que a Justin le había faltado tiempo para coger su lata de cerveza y lanzársela en la cara.
- Recuérdame que no volvamos a tener charlas de las tuyas, lo escupes todo.
- Pero ¿qué has hecho? ¡Deja de desperdiciar la comida tirándosela a Ryan! - exclamó Alfredo desde la otra punta de la mesa.
Yo reía avergonzada mientras Christina, sonriendo divertida, secaba con su servilleta el rostro de Ryan que miraba a Alfredo con fastidio.
Entre bromas y risas, nuestra última noche fue llegando a su fin y decidimos que iba siendo hora de acostarse. Me reuní con Christina y Helena en la puerta de mi habitación para dormir juntas, pero cuando salí del cuarto de baño tras haberme cepillado los dientes tropecé contra su pecho.
- Hola, ¿dónde vas? - preguntó con dulzura en un susurro.
- A dormir, ¿y tú?
- También, por eso, te estaba buscando.
Solté una risita nerviosa tratando de disimular el rubor que había teñido mis mejillas.
- ¿Me necesitas para dormir o cómo?
- Más o menos, se podría decir que cuando estas tú, duermo mejor. - sonreía divertido, lo había notado.
- ¿Qué te hace pensar que quiero dormir contigo otra vez? - traté de parecer seria, él bufó.
- Lo nerviosa que te has puesto en cuanto te he respondido.
Mordí mi labio inferior desviando su atención casi al instante.
- Es la última noche con mis amigas, se quedan a dormir en mi cuarto, y no se permiten chicos.
Mi respiración se iba agitando cada vez más conforme él se acercaba acorralándome contra la pared a medida que hablaba. El suave roce de sus labios contra los míos me desarmó al completo, eran muy suaves, y tuve la enorme necesidad de morderlos una y otra vez hasta lograr que se deshicieran en mi boca.
- Qué me dices... ¿yo tampoco?
Negué despacio con la cabeza sin apartar mi mirada de la suya, y lentamente depositó un dulce beso sobre mis labios, sin desesperación ninguna, sin prisas, un beso completamente dulce y lleno de infinito cariño que me cortó la respiración. Un roce, dos. Jamás pensé que un beso tan tierno pudiese partirme en dos de aquella manera. Separó muy despacio sus labios aún a pocos milímetros de los míos.
- ¿Y ahora?
Volví a negar con la cabeza. Y sus labios se encontraron con los míos una vez más, esta vez con cierta ansia y deseo camuflados, su corazón bombea cada vez más rápido bajo su piel, agarro su camiseta con fuerza instintivamente y él coloca su brazo en mi espalda acercándome más hacia sí. Dejo escapar un leve jadeo al sentir que su lengua entra sin previo aviso en el interior de mi boca. Acaricia la mía. Electricidad. Se enroscan en un dulce baile en el que él controla cada paso. La calidez inunda mi boca haciéndome estremecer. Abro mi mano sobre su nuca y la deslizo hacia arriba agarrando su pelo y tirándo suavemente de él provocando que Justin abra un poco más la boca. Me hago con el control y esta vez soy yo quien marca los pasos. Se rinde al beso y continuamos tratando de expresar con ese contacto todo lo que nos es imposible expresar mediante palabras. Lentamente me voy quedando sin aire y abandono su boca a duras penas, nuestras respiraciones agitadas se acompasan y él me mira fascinado, presiona suavemente sus labios contra los míos.
- Cuando todos se vayan mañana, no tendrás excusa - sonríe y finalmente rompe el valioso contacto. - buenas noches Brooks.
- Duerme bien. - respondo en un hilo de voz.
- Mañana.
Con una sonrisa burlona desapareció en el interior de su habitación y me dejó completamente desarmada en mitad del pasillo, madre mía.
Abrí la puerta de mi dormitorio y ví a las chicas sentadas sobre la cama, volvieron la mirada hacia a mí y traté de recomponerme para que no se notara demasiado lo atontada que me sentía en aquel instante.
- Habla. - dijo Christina simplemente.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

Contemplaba las vistas desde el pequeño balcón que había en la primera planta apoyando mis brazos sobre la fría piedra de la baranda, la fresca brisa me relajaba y me obligaba a cerrar los ojos para disfrutar al completo de aquella calma.
El dulce sonido de los grillos podía distinguirse un poco más lejos y se mezclaba con el romper de las olas en la orilla.
Había vuelto a tener la misma pesadilla, sólo que esta vez él me miraba mientras la besaba, podía verme llorar y aún así no cesaba, continuó así un largo rato hasta que comenzó a caminar al interior de la inmensa masa de paparrazzi agarrado de la mano de Katia, alejándose así de mí.
Me había despertado de golpe completamente empapada en sudor, con la pierna de Christina encima y el brazo de Helena pisando mi pelo. Con cuidado, había bajado las escaleras hasta la cocina para beber algo de agua y caminé después hacia la habitación que contenía el enorme piano blanco.
Me aproximé deslizando mis dedos sobre la tapa y ojeé las partituras que descansaban sobre ella. Salí de nuevo y sin haberme dado cuenta terminé en aquel sitio, no era mal lugar para pensar.
- ¿Tampoco puedes dormir?
La voz de Jace me sobresaltó detrás de mí, se fue acercando despacio sonriendo leve hasta apoyar sus brazos sobre la piedra de pie a mi lado.
- Tampoco. - sonreí a medias volviendo a fijar mi atención en el mar.
- Si me hubieses contado esto hace un par de meses te hubiera metido en un manicomio. - me dijo. Le miré extrañada y él rió leve. - Me refiero a que estamos en Los Angeles, en la casa del chaval por el que estaba pagando un concierto hace nada, no sé.
Reí sin poder evitarlo y agaché la mirada exhalando un leve suspiro.
- Ya, yo tampoco lo hubiera imaginado, han sido muchas cosas en poco tiempo, es surrealista.
- ¿Qué te pasa?
- ¿Qué?
- Vamos, _____. - levantó las cejas e inclinó la cabeza hacia un lado tratando de transmitirme que me conocía demasiado bien.
- Tengo miedo.
- Lo imagino. - sonrió acercándose a mí y pasando su brazo por detrás de mis hombros. - Supongo que pensarás que el mundo se te viene encima pero...
- No, no es el mundo. - suspiré pesada e hice una pausa levantando mi mano y acariciando mi colgante con la yema de los dedos. - Soy yo, no soy más que... yo.
- ¿Te parece poco? - suena sarcástico.
- No lo entiendes Jace, - espeto - no sabes lo que es estar constantemente escuchando que no soy lo suficientemente buena en mi cabeza, que no pinto una mierda aquí, no tengo ninguna experiencia, ni en esto, ni en nada, estoy asustada y enfadada conmigo, porque parezco torpe, y una cría, y me ven como si fuera una maldita marioneta sobre la que pueden hacer comentarios sin tener en cuenta sus sentimientos, critican lo que hago, inventan acerca de mí, sólo porque me he fijado en él, y él es quien es, y yo soy quien soy, me hacen sentir como un juguete del que pronto se cansarán y podrán deshacerse, y no lo soy, pero no consigo cambiar esa imagen ¿por qué no puedo? - Jace había cambiado su expresión y me escuchaba serio, yo podía sentir cómo mi respiración comenzaba a agitarse. - Que sí, hace unas semanas te hubiera dicho ''¿pero tú sabes quién es?'', y ahora cada vez que se acerca a mí todo cambia, me refiero, es una persona completamente distinta, a la que creía conocer y que ha resultado que no conozco ni una milésima parte de él, cada día que paso a su lado descubro algo nuevo, me hace sentir bien, pero la cosa cambia en cuanto salgo y veo que, a parte de mi inexperiencia como novia, también tengo que saber llevar mi inexperiencia como personaje público, me siento asfixiada, y muy, muy asustada, porque sé que al más mínimo error que cometa, todos ellos estarán al tanto, y harán que ese error me hunda el doble, y si encima ese error hace que él se canse de mí... - mi voz se quiebra y esto hace que Jace logre reaccionar, me coge por los hombros obligándome a mirarle a los ojos.
- Vale, vale, vale, vale, es suficiente, vamos a ver... - carraspeó y se quedó en silencio unos segundos como meditando lo que estaba a punto de decir. - Te conozco desde hace siglos, eres alegre, cabezota, gruñona, lista, risueña, tímida y a la vez alocada, eres cariñosa, replicona, exhasperante y podría pasarme toda la noche así, pero lo que quiero que tengas claro, es que eres todas esas cosas, menos débil. Has crecido con nosotros, hasta hace nada te has enterado de que eres adoptada, has tenido que asumir todo tu pasado en cuestión de minutos, has tenido que asumir que nada de lo que creías era cierto, has soportado que el mundo entero opinara sobre tus actos sin tener la más remota idea acerca de ti, has cargado con críticas, insultos, y has salido intacta, y no solo eso, sino que has continuado aquí, con él, ¿no valoras esa parte? ¿acaso no te das cuenta de lo que has conseguido llevar hacia delante? Mira ____, no te he visto salir con muchos chicos a lo largo de tu vida, eso es cierto, pero es porque eres una de las pocas personas que no acepta un amor sin antes haber tenido asegurada esa chispa que será la que de vida. Claro que te causa terror, ¿a quién no? si estuviera en tu pellejo habría salido huyendo hace tiempo, mírate joder, no te había visto así de feliz desde hace muchísimo, tú no te has visto la cara cada vez que le tienes cerca, y no es la cara que se le quedaría a todas las jodidas nenas que hay en este planeta, él ha conseguido traspasar tu maldito muro, por eso sigues aquí, y no lo conozco de mucho, pero puedo asegurarte de que él también daría todo porque esto continuase adelante.
Cogí aire sin dejar de mirarle, las piernas comenzaban a fallarme, podría haberme caído al suelo en cualquier momento de no ser porque Jace me estaba sosteniendo.
- Sé que también te aterroriza el hecho de separarte de él, pero te digo una cosa, cuando alguien consigue atraparte, es difícil deshacerse de ese sentimiento así como así, incluso en cuestión de un año, te lo digo por propia experiencia, y a él... - se encogió de hombros tras hacer una breve pausa- tampoco es que hayamos tenido charlas acerca de esto pero puedo decirte con certeza que lo tienes loco, y si es listo, créeme que no va a dejarte escapar. Si te centras en quien te importa, todo lo demás dejará de molestarte.
Sin poder soportarlo más me acerqué rodeando su cintura con mis brazos y le abracé con fuerza atrayéndole hacia a mí reteniendo las lágrimas a duras penas. Él correspondió a éste abrazo y apoyó su mejilla sobre mi cabeza.
- Me siento tonta teniendo tanto miedo.
- Ni se te ocurra pensarlo si quiera, ya verás que conforme pase el tiempo todo irá llendo a bien, toda esa sensación se esfumará.
Pasamos un par de minutos así, hasta que conseguí calmarme poco a poco. Me separé un poco para poder mirarle dedicándole una sonrisa de agradecimiento, él depositó un suave beso en mi frente y se separó de mí.
- Vamos, se hace tarde y mañana nos espera madrugón. - reía mientras volvíamos al interior de la casa. - A ti aún te queda más tiempo para disfrutar de este sitio, gracias por traernos.
- No las des pequeño Jacob, la idea fue de Justin. - sonreí vacilona. - Hablando de Helena, ¿qué tal van las cosas con ella?
- ¿Quién ha mencionado a Helena? - reía él.
- Nadie, pero de alguna forma tenía que sacar el tema. - me encogí de hombros.
- Van genial, incluso mejor que las otras veces, ya no levanta esa especie de muro cada vez que las cosas se tuercen lo más mínimo, hablamos más y esta más dulce... igual es California, debería comprar una casa aquí.
Ambos reímos hasta que llegamos a la puerta de mi habitación y volví a fundirme en un fuerte abrazo con él. Hacía tiempo que no teníamos una de nuestras charlas.
- Gracias Jace, lo necesitaba.
- Siempre me tendrás aquí, y oye, tienes dieciocho años, disfruta.
- Lo haré, buenas noches. - sonreí mucho más y esperé hasta que él se hubo ido para volver a mi diminuto espacio en la cama.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

- Cuídate capullo, intenta no meter la pata hasta que vuelva.
Justin y Ryan se abrazaban delante de la puerta que conducía a la sala de embarque, yo agarraba las manos de mis amigas con fuerza creyendo que así podría prolongar el tiempo que se quedaran conmigo.
Justin abrazó a Chaz dándole unas suaves palmadas en la espalda y tras dejar que Alfredo se despidiera también fue repartiendo abrazos a cada uno de mis amigos.
- Cuida bien de mi colega, no dejes que se desmadre demasiado, te toca mantenerle controlado. - le dijo a Christina con una dulce sonrisa.
Ésta rió asintiendo.
- Lo haré, tranquilo, pero baja el precio de las entradas, que me has dejado sin blanca con el último concierto.
- Lo tendré en cuenta. - rió él divertido.
Ryan y Chaz se despidieron de mí poco después y tuve que luchar para conseguir quitarme a Ryan de encima que no paraba de repetirme que me echaría de menos. Me volví hacia mis amigas, ambas me miraron, y yo las miré a ellas e hice un mohín casi involuntariamente, al cabo de un segundo todas nos fundíamos en un abrazo grupal.
- Chicas, que nos vemos dentro de poco y me váis a hacer llorar. - casi reí.
- Ni se te ocurra pasártelo demasiado bien sin nosotras eh. - gimoteó Helena.
- Y usad protección. - dijo Christina con total normalidad acariciando mi mano.
- ¡Christina! - exclamamos Helena y yo a la vez.
- ¿¡Qué!? - reía ella encogiédose de hombros.
- Os voy a echar mucho de menos, nos vemos pronto. - sonreí dejando que se pusieran en marcha.
Todos se despidieron y recogieron su equipaje de mano para coger el vuelo, en ese instante pude sentir el brazo de Justin posándose sobre mis hombros y su voz sonó algo ronca cuando me susurró al oído.
- Ahora eres toda mía.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
Espero que os haya gustado, si quieres que te avise para el siguiente haz RT AQUÍ

martes, 24 de septiembre de 2013

Capítulo 30 - Inalcanzable.

{Capítulo 30}
Bajamos sigilosamente las escaleras hasta la planta baja y al cruzar el pequeño pasillo hacia la zona de la cocina distinguí una pierna sobresaliendo de uno de los sillones en el sofá.
- ¿Qué es eso? - le pregunté a Justin en un susurro señalándole aquello.
Extrañado, se acercó con cuidado para averiguarlo y no pudo reprimir una expresión divertida.
- Eso es Ryan. - hablaba muy bajo para no despertarle. - Es algo normal en él, mejor que ni preguntes.
Riendo volvió a acercarse a mí y cogió mi mano entrelazando nuestros dedos y depositando un suave beso en mi mejilla retomando el rumbo hacia la cocina.
- Por cierto, dentro de un par de días me hacen una entrevista, seguro que preguntan algo acerca de tí, me gustaría que vinieras conmigo y así terminar con el tema de los rumores del todo.
- Por mí bien, aún ni me atrevo a abrir twitter, pero yo no hablo eh.
Justin rió acercándose a la mesa.
- ¿Qué?
- Nada.
- Dímelo.
- Estaba recordando cuando entraste en la sala del Meet&Greet en Ottawa. - Sonreí involuntariamente cuando aquel recuerdo me vino a la cabeza. - He visto millones de caras de asombro, pero he de decir que la tuya, roja como un tomate que estabas, con la boca completamente abierta que hasta pude verte las muelas...fue una de las mejores. - la sonrisa se me borró al instante.
- Pues tú... - pensé rápidamente en alguna forma de devolvérsela pero por mucho que buscaba no había manera.- no eras nada simpático.
- Joder, eso me ha dolido muchísimo. - reía él recogiendo los ingredientes para preparar un par de tostadas.
- ¿Por qué has pensado en eso ahora? - pregunté con fastidio.
- Porque Fredo nos sacó una foto diciendo que la colgaría en las redes sociales y te pusiste histérica, no te gusta mucho eso de darte a conocer ni de tener contacto con los medios, y me ha sorprendido.
- Bueno... no me considero alguien que encaje demasiado en una pantalla o en una emisora de radio, la verdad.
- Y aún así sigues aquí.
- Y no pienso irme, a menos que tú lo quieras.
Justin paró lo que estaba haciendo para mirarme con una expresión que mezclaba la fascinación y la confusión y yo mojé mis labios rehuyendo su mirada color miel.
- Nunca, no sabes cuánto quiero que te quedes.
Ambos guardamos unos segundos de silencio, él me dedicó una dulce sonrisa que terminó de partirme en dos y me contagió al instante.
- Así que también sabes cocinar, señor Bieber, no deja de sorprenderme.
- Son sólo tostadas, aunque también se hacer noodles. - me contaba a la vez que movía las cejas de arriba a abajo provocando una suave carcajada por mi parte. - Hay muchas cosas increíbles que aún no conoce de mí, señora Bie...Brooks. - se equivocó a posta desviando la mirada con una sonrisa divertida, sentí mis mejillas arder y traté de hacer como si no lo hubiese escuchado.
- Pues no pienso parar hasta dar con todas ellas, que lo sepa usted.
- Y eso me gusta. - respondió él humedeciendo sus labios con la lengua sin dejar lo que estaba haciendo.
Sonreí leve ruborizada y rápidamente intenté cambiar de tema.
- ¿Tienes algo pensado para hacer hoy?
- Tal vez... - comenzó diciendo mientras me tendía una taza de leche. - sí, si que he pensado algo, pero quiero que sea una sorpresa.
Acepté la taza observándole con el ceño fruncido algo confusa.
- ¿Tengo que tener miedo o...?

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

- Esto no puede salir bien. - negaba con la cabeza mientras Ryan me colocaba las manos correctamente sobre el mango de el pequeño soporte que iba unido a la lancha.
Mis pies se mantenían inmóviles sobre la pequeña tabla en la que iba a tener que mantenerme durante todo el trayecto. Observé a mis amigas que sonreían burlonas desde la orilla.
- Ya está. - sonrió Ryan sentado sobre su moto acuática.- ¿Preparada?
Oí a Justin reír desde la lancha.
- No - respondí con nerviosismo mordiendo mi labio inferior y aferrando el mango como si mi vida dependiera de ello, que de hecho, lo hacía.
- ¡Dale Fredo!
- ¡No, Fredo, no le d...! - ahogué esta última palabra en un agudo grito cuando sentí que Ryan me soltaba y la base de mi tabla comenzaba a deslizarse sobre la superficie del agua.
Instintivamente me encogí un poco tratando de mantener el equilibrio y comencé a balancear mi cuerpo suavemente como Justin me había enseñado momentos antes en función de cómo fueran llegando las pequeñas olas. Aquello no era tan difícil como parecía.
En ese momento se me ocurrió mirar hacia delante distinguiendo a Alfredo dirigiendo la pequeña lancha y a Justin de cara a mí sonriendo y observando la pantalla de su móvil mientras apuntaba con la cámara de este hacia a mí.
Bastó con esta pequeña distracción para que segundos después, sin apenas haberlo podido evitar, una ola de mayores dimensiones me cogiera desprevenida y me derrumbara con increíble facilidad.
Pude oír las risas en cuanto salí a la superficie agarrándome a la tabla y me quité rápidamente el pelo de la cara escupiendo el agua que había tragado.
- ¿Lo has grabado? - reía Ryan.
- ¡Todo! - respondió Justin al borde de un ataque.
- Que os den a los dos.
Traté de parecer ofendida mientras nadaba hacia la moto acuática sentándome detrás de Ryan y aprovechando para golpear su espalda provocando una fuerte carcajada por su parte.
Fuimos provando todos uno a uno, a Justin se le daba bastante bien he de decir, de hecho fue él quien me pidió que le grabase.
Cuando le tocó a Jace todos estábamos con la boca abierta. Comenzó a hacer maniobras levantando la tabla, dándole media vuelta, agachándose sobre ella... No tenía ni idea de que supiese surfear.
Unas horas después decidimos almorzar en la playa, Justin regresó con una bandeja repleta de perritos calientes y todos nos abalanzamos sobre ella.
Hablamos, cantamos y reímos por la sesión de chistes de Chaz y Alfredo. Hacía tiempo que no me sentía tan agusto.
- Oye ___, ¿qué tienes ahí? - preguntó Helena extrañada y dirigiéndo su dedo hacia mi cuello.
En cuestión de un segundo encogí los hombros tratando de ocultar la marca que Justin me había hecho aquella mañana y pensé velozmente.
- ¿Qué? Oh... me ha picado una medusa... cuando me he caído.
Mi mejor amiga me dedicó una mirada de ''¿en serio estas intentando ocultármelo?'' arqueando una ceja, Jace rió a sus espaldas.
- Ya, bueno, por cierto medusa, ¿a ti que te parece que en vez de ir a un club, esta noche la pasemos todos de cena en tu casa? - le preguntó Christina a Justin que no pudo reprimir una expresión divertida.
- Me parece genial, pero que no cocinen estos, por favor. - señaló a los chicos y estos hicieron muecas simulando ofensa.
Todos comenzaron a planear la noche entre risas cuando de repente escuché la voz de Justin en un susurro.
- ¿Damos un paseo tú y yo?
Asentí enérgicamente ensanchando mi sonrisa y tras comunicarlo a los demás, Justin agarró mi mano tirando de ella y poniéndose en pie. Nos dirigimos hacia la orilla y yo solté mi pelo que anteriormente llevaba recogido dejando que el viento lo moviera a su voluntad, el agua golpeaba suavemente mis tobillos cubriendo nuestros pies para volver a alejarse de ellos repetidas veces en un relajante vaivén. Los dedos de Justin se cruzaron con los míos entrelazándose y sonreí ante este gesto girando mi cabeza hacia el inmenso Océano Pacífico.
- Chaz me ha dicho que se irá también con Ryan y los demás mañana por la mañana.
- ¿Chaz? ¿Por qué? - me volví hacia él.
Se había puesto unos vaqueros que le llegaban un poco por debajo de la rodilla y por los cuales sobresalían sus bóxer negros. Con su mano libre se echó el pelo alborotado hacia atrás tratando de organizarlo.
- Porque en casa sólo estaríamos tú, él y yo, ya que Fredo parece estar muy cómodo en casa de Nora, y ha preferido dejarnos a nosotros solos. - Me decía con una sonrisa. - No sé, yo lo ví una reacción de lo más normal.
- Me sienta mal, es como si lo estuviera echando, ¿no?
- Piensa que se ha echado él mismo, nosotros no le hemos obligado a nada. - reía divertido encogiéndose de hombros. - Además lo prefiero así.
- Harás que me arrepienta de haberme quedado... - bomeé reprimiendo una carcajada.
- Haré que desees que pare el tiempo constantemente para no separarte de mí.
- ¿Empezando por este mismo instante?
Justin se paró sonriendo esta vez había sido yo quien le había dejado sin palabras a él. Me acerqué un poco más abrazándole, gesto que correspondió casi al momento hundiendo sus dedos en mi pelo.
- Explícame cómo has conseguido que mi vida dé un giro de ciento ochenta grados tan rápidamente. - susurré.
- Tú hiciste lo mismo con la mía. - respondió girándo su cara y rozando mi mejilla con su nariz. - No vuelvas a las clases, quédate conmigo, puedo darte trabajo si es lo que te preocupa.
No pude evitar una leve risa ante su comentario y acaricié su espalda con la yema de mis dedos apoyando mi mejilla en su hombro. Noté cómo sus dedos deambulaban lentamente por mi cintura subiendo hasta el pequeño nudo de la parte de arriba de mi bañador.
- Si aceptas mi oferta no tiro de aquí, ¿trato? - pude sentir su sonrisa sobre mi cuello.
- Y qué tal... si no tiras de ahí te dejo seguir con vida. - dije levantándo mi cabeza y sosteniéndole por ambos brazos.
- Mmmm... quizás merezca la pena.
- Yo que tú no me arriesgaba.
Dejó escapar una leve carcajada mostrando una hilera de dientes blancos a la vez que su boca iba burlando cada vez más centímetros de la mía, mis ojos se cerraron instintivamente al sentir aquel suave contacto que hizo estallar decenas de fuegos artificiales a mi alrededor. Mis brazos se cerraron en torno a su cuello y mis dedos se perdieron entre su pelo cuando él fue pidiendo cada vez más y aquel roce constante se volvió más exigente.
Me dejó completamente sin aliento y tuve la necesidad de separar mis labios para coger aire. Él abrió sus ojos rozando su nariz con la mía sin dejar la sonrisa de lado ni por un segundo.
- Te quiero.
Abrí mis ojos disfrutando una vez más de aquella electricidad que saudió suavemente todo mi cuerpo tras escuchar aquellas palabras, ¿cómo iba a lograr separarme de él? ¿por qué siempre tenía que haber una pega?
- Te quiero. - respondí mojando mis labios.
Su sonrisa se ensanchó y yo me dí la vuelta dándole la espalda para poder apoyarla sobre su pecho echándo la cabeza hacia atrás colocándola de nuevo sobre su hombro. El mar brillaba y el olor de Justin se mezclaba con la brisa marina. Cerré los ojos una vez más para disfrutar de la sensación y pude sentir sus brazos cerrándose sobre mi pecho.
- He pasado toda mi vida estudiando, sólo me queda un año para terminar el instituto y poder entrar en la universidad. - el cuerpo de Justin se tensó detrás de mí y yo acaricié sus brazos tratando de tranquilizarle. - Supongo que lo de la universidad es discutible, pero necesito terminar el instituto y graduarme.
- Puedo contratar a un tutor que venga a darte clases.
Dios, este chico tiene solución para todo.
- Pero Justin, quiero seguir con mi vida normal, en el instituto con Helena, Christina y Jace, llevo desde pequeña.
- Podemos traerlos siempre que los necesites.
- Justin...
- Pues iré a verte siempre que tenga un par de días libres.
- ¿Desde otro continente?
- Vendría desde la otra punta del mundo si hiciera falta.
Apreté sus brazos y deposité un suave beso sobre ellos y estos se cerraron aún más en torno a mí.
Mi novio era uno de los cantantes más famosos de todo el mundo, uno de los más influyentes, era el chico que había estado durante años pegado en la pared de mi cuarto ¿cómo afrontaba yo algo así? Saber que tedremos que pasar un año sin poder vernos a penas me estaba devorando a cada segundo con mayor ferocidad. Entonces sentí el dulce contaco de sus labios sobre mi cuello.
- Escúchame, sé que todo esto va a ser difícil, pero te juro que conseguiré que salga bien, sólo necesito que tú también quieras. - su aliento cálido acariciaba mi cuello obligándome a cerrar los ojos para disfrutar de la sensación. - Y hasta que el momento llegue, sólo quiero que no pienses en ello y me dejes hacerte sentir bien a cada segundo que estemos juntos.
- Eso lo llevas haciendo desde el primer día.
Unos cuantos murmullos lejanos a mis espaldas desviaron mi atención y giré rápidamente mi cabeza separándome de Justin con suvidad para tratar de averiguar lo que ocurría.
Varios fotógrafos captaban nuestro supuesto momento íntimo intentando no perder ni un sólo detalle y aguardando a cualquier escena subida de tono con la que pudiéramos regalarle alguna que otra exclusiva.
- Esa es otra, siento mucho haberte metido en todo esto, debí haber sido más cuidadoso desde el principio, de lo contrario no estarías...
- Oye, ni se te ocurra preocuparte por eso - le corté poniéndome de nuevo de cara a él y colocándo mis dedos índice y corazón sobre sus labios-  he sabido desde un primer momento lo que suponía el estar contigo, y puedo llevarlo, simplemente haré como tú y será como si no existieran y...
- ¡Que se besen! - se escuchó a alguien gritar tras las cámaras.
- Maldita sea, ¿es que no tienen vida? - giré mi cara hacia ellos. - ¡Sois peor que un dolor de muelas!
- ¡____! - rió Justin volviendo a agarrar mi mano firmemente para llevame lejos de allí. - Vamos, tengo una idea, allí no podrán perseguirnos.

·Narra Justin·
La sentía respirar con cierto nerviosismo detrás de mí, los chalecos salvavidas hacían imposible el contacto directo con su piel pero sus brazos se cerraban en torno a mi cintura haciendo que me diese igual. Mantenía su mejilla pegada a mi espalda, no podía verla pero sabía perfectamente que tenía los ojos fuertemente cerrados, le aterrorizaban las motos de agua, y eso me era demasiado divertido.
- ¿Preparada?
- ¿Queréis dejar de preguntar todos eso cuando es obvio que no estoy preparada ni lo estaré nunca sentada  sobre este puto montón de chatarra?
- Eh, un respeto a uno de los juguetes más preciados de tu novio. - le dije intentando parecer serio.
- Arranca ya y deja de hacerme sufrir, estúpido. - rió ella abrazándome con más fuerza.
Meto la llave en el contacto y el motor ruge cobrando vida al instante. Sin pensarlo mucho más, pisé a fondo haciendo que la parte delantera de la moto se elevase unos centímetros por encima de la superficie y saliéramos disparados mar adentro. No podía evitar ocultar mi diversión al escuchar el leve grito de mi acompañante detrás de mí tensando sus brazos y haciendo que el abrazo fuese más fuerte.
Al cabo de un par de minutos pude sentir que comenzaba a relajarse y su dulce risa sonó justo detrás de mi oído haciéndo estremecerse hasta la parte más remota de mí.
- ¡Woooooooooohoooo! - gritó levantando sus brazos mientras la moto cortaba el agua y atravesaba las olas con pequeños brincos haciendo saltar barreras de millones de gotas a ambos lados. - ¡Más rápido!
La idea me golpeó al instante y fui frenando poco a poco parándonos en pleno mar abierto.
- ¿Qué haces?
- ¿Quieres conducirla tú? - giré un poco mi cuerpo hacia ella.
Abrió mucho más los ojos en una expresión en la que no se distinguía si sentía euforia o pánico, ambas tal vez.
- Pero no tengo ni idea de...
- Yo te enseño, vamos. - reí levantándome y sacándo una de mis piernas para dejarla a un lado.
____ echó su cuerpo hacia delante colocándose en cabeza y miró el manillar confundida. Me senté justo detrás de ella apretando mis muslos contra los suyos y cogiendo sus manos para ponerlas en la posición adecuada. Poco a poco fui explicándole detenidamente todo lo que tenía que hacer, ella me atendía mordiendo su labio inferior y agarró el manillar con firmeza. Coloqué mis manos en su cadera riendo.
- Vamos a morir. - susurré divertido.
- Haberlo pensado antes de enseñarme.
- Menos mal que cogí los chalecos salvavidas.
- Tú confía en mí. - me decía mientras revisaba todo lo que tenía que hacer disponiéndose a arrancar.
- No olvides que tienes que...
Sin que pudiera tener más tiempo para terminar la frase, ____ aceleró desde el primer segundo pisando a fondo y después de un peligroso salto en el que no faltó el breve grito de pánico por su parte que por poco no me deja sin oído, la moto se paró sola.
- ... arrancar despacio. - terminé la frase aguantando la risa sintiendo cómo su corazón se había acelerado notablemente.
- ¿Te quieres callar? me estas poniendo nerviosa. - me culpó.
- Pero eso mismo pasa con todas, es algo que no puedo evitar. - bromeé.
- Ja, ja, ja.
Se dispuso a intentarlo una vez más, y esta vez si consiguió arrancar, dándonos cada vez más velocidad. Cogió rápidamente el truco y terminó moviendo la moto en zig zag como una auténtica maestra. Reía a sus espaldas cuando me encontré con su cuello desnudo justo delante de mis ojos, no me pude resistir y comencé a mordisquearlo. Esto la distrajo el tiempo suficiente como para que su pie dejara de hacer presión en el acelerador y perdiera el control en una de las curvas. La moto comenzó a moverse sola totalmente fuera de control. Estuvimos unos segundos pegados al sillín tratando de no salir volando hasta que al fin conseguí alcanzar el manillar recuperando el contacto y frenando de forma violenta.
Pasamos unos segundos recuperándonos de aquella sensación de terror, hasta que al final no pude aguantar mi risa. Ella se volvió y atestó un suave puñetazo contra mi pecho.
- ¿¡Es que quieres matarnos!?
- ¡Sólo te he rozado! - estallé en risas. - ¡No sabía que iba a provocar ese efecto en tí!
Sus mejillas se tornaron de color rojo y al segundo siguiente, ella me empujaba hacia un lado con todas sus fuerzas haciéndome caer al agua.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

Si te ha gustado este capítulo y quieres que te avise para el siguiente haz RT AQUÍ
Un abrazo, millones de gracias de nuevo.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Capítulo 29 - Inalcanzable.

{Capítulo 29}
·Narra Justin·
Eran ya las cinco y media de la madrugada, y visto que nadie había parado de beber decidí hacerlo yo a la primera copa, ya que se necesitaba al menos a una persona sobria que llevase el volante de vuelta a casa y aquello se estaba comenzando a descontrolar. Me sentí raro mientras pensaba esto, nunca había permanecido en un club preocupado sin beber y haciendo de niñera de otros.
Miraba cómo ____ se balanceaba de un lado a otro haciendo de vez en cuando alguna que otra mueca de dolor seguramente debida a los enormes tacones que llevaba. Alfredo se acercó a ella cogiendo su mano y haciéndola dar vuelvas bajo su brazo mientras ella reía descontrolada. ¿Cuántas copas se había tomado ya?
Ví cómo Ryan y Christina aparecían en aquel momento con otro par de vasos y sin pensármelo dos veces fui hacia allí y se lo quité a ____ cuando iba a llevárselo a los labios.
- Creo que por hoy basta.
- ¡Oye! Eso. Es. Mío. - me reclamaba a la vez que me daba suaves puñetazos en el pecho.
- Ya no bebes más.
- Sólo un poquito.
- Brooks mírate, casi no te tienes en pie.
- Jusssssssstin. - siseó ésta echándose hacia delante y apoyándose en mí acercando así su cara a la mía. De repente comenzó a reír sin sentido ninguno y yo arqueé una ceja. - Es que tengo tu disco en mi casa, qué gracia...
- Se acabó, nos marchamos a casa, ¡Helena! - levanté la barbilla buscando a los demás a la vez que rodeaba la cintura de ____ evitando que pudiera escaparse.
Al escucharme, ésta trató de resistirse en vano.
- Ni de coña tío, es temprano, y esto es una pasada, quédate. - insistió Ryan algo demasiado feliz, para variar.
- Llamad a un maldito taxi, pero yo me llevo a ____ ahora mismo.
- No, no lo harás... - ronroneó ella rodeada por mis brazos y rozó sus labios contra mi cuello. - Por favor...
Comenzó a darme suaves mordiscos y pasó a besarlo muy despacio desarmándome por completo. Cerré los ojos y entreabrí los labios exhalando un leve suspiro. Joder, el contacto de sus labios con mi piel hacía que ardiese y provocaba suaves corrientes eléctricas que bajaban rápidamente haciendo despertar a mi colega. Tragué saliva reuniendo fuerzas para romper aquel excitante contacto y me agaché cargándomela al hombro con su estómago sobre él. Escuché cómo soltaba un agudo grito de sorpresa y no pude evitar sonreír divertido mientras colocaba mi mano sobre la frotera entre su vestido y sus piernas desnudas llevándomela hacia la salida.
- No volváis muy tarde.
- ¡Bájame ahora mismo! ¡¡Socorro!! ¡Suéltame! - gritaba a la vez que golpeaba mi trasero, definitivamente, estaba borracha.


- ¿Quién es el aburrido ahora? - reía ___ a la vez que arrastraba las palabras desde el asiento del copiloto mientras yo conducía de vuelta a casa.
No pude evitar reprimir una leve sonrisa disfrutando de la diversión que me provocaba verla en aquel estado, el alcohol la hacía soltar por la boca cualquier cosa que se le ocurriera, algo a lo que no estaba muy acostumbrado a apreciar en ella. Normalmente era extremadamente cuidadosa con todo lo que decía.
- Yo, yo soy el aburrido.
- Y aguafiestas.
- Y aguafiestas también.
- Y estas condenadamente bueno.
Solté una sonora carcajada sin apartar la vista de la carretera al escuchar aquel comentario, y pude notar los efectos físicos que tuvieron aquellas simples palabras sobre mí. Esta chica iba a acabar conmigo.
- Voy a tener que emborracharte más a menudo.
Pasados unos minutos conseguimos llegar a casa sin ningún sobresalto por el camino, he de confesar que me tuvo con el corazón en un puño todo el tiempo por si le entraba la necesidad de vomitar, más de una vez había tenido ese incidente con mis amigos. Salí del asiento del conductor y fui en su busca.
Poco a poco caminamos hacia el interior de la casa, sostenía a ____ por la cintura y ella apoyaba todo su peso en mí mientras subíamos las escaleras en dirección a su habitación. Para mi sorpresa, ella se paró en seco cuando pasamos por la puerta abierta de mi dormitorio y se agarró al marco de esta.
- ¿Qué haces? ¿Por qué te paras?
- Quiero quedarme contigo.
Una dulce corriente eléctrica me recorrió el cuerpo de arriba a abajo haciendo notar aún más la presión en mis pantalones y tragué saliva observándola con detenimiento.
- ¿Y el pijama?
- He dormido con tu ropa más veces. - respondió a la vez que mordía suavemente su labio inferior.
- ¿Quieres dormir entonces aquí?
- No, no quiero dormir.
De nuevo, aquella sensación me retorció las entrañas sacudiéndome con violencia y la lujuria tomó el control provocando que mi miembro se endureciera cada vez más por momentos.
- Estas borracha. - pude decir a media voz y no supe si aquella advertencia era para que ella misma se mantuviera firme o para autoconvencerme.
Se acercó muy lentamente observándome con cautela bajo sus largas pestañas y con una sonrisa inocente y me agarró por la camiseta rozando su nariz contra mi cuello. Joder, su contacto era fuego. Pude sentir segundos después su cálida lengua sobre mi piel y reprimí un leve jadeo. Llevaba demasiado tiempo deseándola y todas las emociones fluían en mi interior haciendo que cualquier contacto con su piel me excitase.
- Quieta. - ordené vacilante.
- Deja que me quede, por favor. - me suplicó.
Sus palabras me iban desarmando poco a poco, joder era mi novia, tenía todo el derecho. En aquel momento libré una batalla contra mí mismo. No, no era así como ella quería que ocurriese, ni yo tampoco. Ella dibujó un dulce camino de besos desde mi cuello hacia mis labios y se paró en ellos sonriendo con los ojos cerrados tal vez disfrutando de la sensación de tenerme a su voluntad, mierda, haría todo lo que me pidiera en aquel instante. Nuestras respiraciones agitadas era lo único que podía escucharse en la oscuridad del pasillo. Sin vacilar un sólo instante se lanzó a mis labios, devorándolos, casi con desesperación, y yo respodí a aquello con la misma pasión. Segundos después me agachaba cogiéndola en brazos y colocándola a horcajadas, sentí cómo se le subía el corto vestido enrollándose a la altura de su cadera y rodeó mi cuerpo con sus piernas. Me estaba volviendo completamente loco, nuestras lenguas se enroscaban en una excitante batalla, exploraba cada bendito rincón de su boca mientras ella se ocupaba de despeinarme y corresponderme entre suspiros. Mordía su labio, lo succionaba y lo lamía disfrutando al máximo de toda aquella libertad, había estado esperando demasiado para aquel momento.
Caminé tambaleándome hacia la cama y la tumbé cuidadosamente sobre el colchón colocándome sobre ella seguidamente. Millones de fuegos artificiales explotaban a nuestro alrededor, clavé mi erección contra su cadera a la vez que mis dientes se cerraban alrededor de su labio inferior y pude disinguir cómo un gemido ahogado brotaba de entre sus labios. Sonreí para mis adentros satisfecho y una dichosa voz comenzó a distraerme desde el fondo de mi cabeza a la vez que exploraba su cuello con mi lengua y mordía suavemente el lóbulo de su oreja.
'' ¿Es que acaso quieres ser el único que recuerde la primera vez que lo hicisteis? ''
Otra voz algo más dulce respondió a la vez que mis manos acariciaban sus caderas y se iban introduciendo en el interior de su vestido levantándolo a su paso, necesitaba hacerla mía en aquel mismo instante.
'' Y ¿por qué no? Ni que fuera la primera vez que lo haces. ''
Silencio. La tenía a mi voluntad, necesitaba desesperadamente sentirla y hundirme en ella, quería hacerla sentir bien, ¿por qué poner inconvenientes? ya había esperado bastante.
Noté cómo el brazo de ____ descendía lentamente desde mi nuca y recorría mi espalda sobre la tela de mi camiseta hasta llegar al límite de ésta, sacándomela rápidamente por encima de la cabeza y tirándola al suelo. Se aferró a mi espalda impulsándose para rotar sobre el colchón colocándose sobre mí. La miré con sorpresa sintiendo su peso encima y observé cómo ella me miraba juguetona mordiendo suavemente su labio inferior. Creo que los pantalones me van a estallar de un momento a otro. ¿Y ella era la inexperta?
Con cierta torpeza, consiguió deshacerse de su vestido quedando cubierta únicamente por su ropa interior. La contemplé durante unos segundos notando el latir de mi corazón a tres mil por segundo y sentí la increíble necesidad de besar hasta el último bendito centímetro de su cuerpo, era realmente preciosa, sin duda alguna, aquello era el paraíso. Levanté mis manos con intención de hacer algo más que mirar pero rápidamente ella me bloqueó incorporándose sobre mí y reteniendo mis manos contra el colchón.
Su pecho subía y bajaba con rapidez mientras se inclinaba lentamente comenzando a formar una fila de besos que empezó en mi clavícula y fue descendiendo lentamente por mi pecho hasta llegar a mis abdominales. Rozaba de vez en cuando su lengua sobre mi piel enviando fuertes señales hacia mi miembro, estaba al borde de la locura, su piel estaba caliente y hacía que la mía ardiese por cada roce, cerré los ojos excitado saboreando aquel mar de sensaciones. Joder esto era mejor que una maldita fantasía.
Cuando creí estar al borde del colapso de repente, todo paró.
Abrí los ojos aturdido y me la encontré de nuevo erguida sobre mí, se había llevado la mano a la boca y mantenía una expresión de asco. No. Pude escuchar el sonido de una pequeña arcada emergiendo desde lo más profundo de su garganta.
- ¡Ni se te ocurra!
Como si mi vida dependiera de ello, me la quité de encima y la cogí en brazos corriendo hacia el cuarto de baño, abrí la tapa del váter y ella se arrodilló expulsando en tan sólo segundos todo el mal que había bebido durante la noche. Recogí su pelo apartándolo de su cara y la observé conteniendo mi respiración, es increíble que hubiese estado a punto de arrebatarle su virginidad en aquel estado. Cada vez que parecía haber terminado, volvía a la carga haciendo que mi sensación de culpabilidad fuese en aumento. Cuando por fin pareció que la tortura llegaba a su fin, la recogí del suelo con cuidado, estaba medio dormida.
- Lo siento, Brooks. - susurré mientras la aupaba en mis brazos y me la llevaba de vuelta a la cama.
Con mucho cuidado, fuí dejándola caer de nuevo sobre el colchón y la observé durante unos segundos.
Dormía plácidamente como si nada hubiera ocurrido y aquel pensamiento provocó que esbozara una breve sonrisa. No, definitivamente no hubiera sido capaz. Qué demonios, esperaría lo que fuese por ella, me bastaba con asar tiempo con ella. Me había comportado como un gilipollas, esto me pasa por estar tanto tiempo con Ryan.
 Me dirigí a mi armario y saqué una de mis camisetas oficiales de hockey del equipo de los Toronto Maple Leafs, eran anchas y cómodas, y podían valerle como pijama. Cuando regresé a la cama, ____ continuaba durmiendo y con cuidado de no alterar su sueño, me senté a su lado contemplándola. Me iba a asesinar a la mañana siguiente.
Incorporé un poco su cuerpo poniéndole mi camiseta y cubriéndola con ella, la tela le llegaba un poco por encima de las rodillas.
Me deshice de mis pantalones lanzándolos al mismo sitio donde momentos antes, ella había dejado caer mi camiseta y me acomodé a su lado y al sentir el movimiento se removió pegándose un poco más a mí. Yo agradecí su contacto pasando mi brazo sobre sus hombros para mantenerla cerca, pude apreciar el constante latir de su corazón sobre mi costado, sonreí y besé su frente cerrando los ojos e inhalando el aroma que desprendía su pelo, olía a champú de frutas. Reí y la apreté un poco más. ¿Cómo había logrado cambiar mi mundo tan repentinamente? Lo cierto es que no me importaba en absoluto, lo único que tenía claro era que ahora que la había encontrado, nada lograría hacer que la dejase ir. Ella rompía todas las reglas, y eso era algo que me atraía, me asustaba, y me fascinaba al mismo tiempo.
Lentamente fui dejando que el sueño me venciera, y me dormí llevando conmigo la imagen de la camiseta de mi equipo favorito, el dulce aroma a frutas, y el sonido de unos pies descalzos caminando.

·Narra ____·
El sonido de un leve gruñido me obligó a abrir los ojos y justo en el momento en el que levanté mis párpados y la luz de la mañana me deslumbró, un fuerte pinchazo atestó contra mi cabeza haciéndome volver a cerrarlos hasta acostumbrarme. Traté de recordar una a una todas las acciones que había llevado a cabo la noche anterior. Mi sesión de belleza con las chicas, la discoteca, Chaz presionándome para que continuara bebiendo y... negro. Volví a hacer el esfuerzo pero fue en vano, no podía ser posible que no recordase nada. Mojé mis labios secos humedeciéndolos y notando un repugnante sabor de boca.
Sentí entonces que lo que tenía bajo la cabeza no era precisamente mi almohada y poco a poco me atreví a abrir los ojos de nuevo observando subir y bajar el pecho de Justin con calma, sonreí dulcemente y lo acaricié con mi mejilla levantando mi mano lentamente, separándola de la suya que había estado colocada encima, desde su abdómen hacia el pequeño tatuaje que mantenía un poco más abajo de la clavícula. Era una pequeña corona. Recorrí el contorno con la yema de mis dedos acariciándolo muy suavemente. Observé su cuerpo con detenimiento, estaba completamente libre de presión, su brazo tatuado al completo descansaba sobre sus abdominales.
Casi sin pensarlo levanté la mirada para verle dormir plácidamente mientras mantenía una expresión tranquila, aunque se removía en sueños de vez en cuando cosa que me hacía sonreír. Es muy guapo y... espera, ¿qué esta haciendo Justin en mi habitación?
Reí levemente para mis adentros y me fijé en la guitarra colgada un poco más lejos, aquella no era mi habitación, sino la de él. Mi sonrisa se fue esfumando poco a poco mientras iba encajando piezas. Bajé la mirada y ví que tan sólo me cubría una ancha camiseta de deporte.
- No cortes más... mi pelo... - balbuceó él por lo bajo mientras me mantenía a su lado rodeando mis hombros con su brazo.
No le di demasiada importancia a aquello y me incorporé de golpe a la vez que la idea de lo que pudo haber pasado la noche anterior rondó por mi cabeza, despertando así a Justin de su pesadilla.
- Mmmm... - se removió abriendo un poco los ojos y mirándome sin moverse- Buenos días ¿qué te p..?
- ¿Qué mierdas hago aquí? ¿Cuándo me he cambiado yo de ropa? ¿Y por qué estas...? - fui apagando lentamente mi voz a la vez que comenzaba a apreciar la marca que llevaba Justin en el cuello mientras él me sonreía levemente aún adormilado y con los ojos entrecerrados. - ¿quién te ha hecho eso?
- Veo que ya te encuentras mucho mejor. - rió él llevando su mano hacia donde le había señalado. - Pues parece que me dejaste un regalo anoche, cuando estas bebida te vuelves una verdadera fiera, Brooks.
Llevé las manos a mi cabeza cerrando los ojos mientras sentía que mi corazón estaba a punto de salir disparado e intenté recordar con todas mis fuerzas la pasada noche. Esto no me podía estar pasando.
- ¿No me vas a dar un beso de buenos días? No me merezco este despertar después de lo caballeroso que me comporté anoche. - me dijo con cierta diversión en su tono de voz.
- ¿Qué ocurrió anoche? - pregunté finalmente con el corazón en un puño y sin tener muy claro si quería escuchar su respuesta.
- No, no es lo que piensas, pero he de decir que estuve a punto de dejarte cruzar la línea, maldita sea, lamiste mis abdominales.
Yo me tapé la boca con las manos y él dejó escapar una fuerte carcajada antes de atraparme por la cintura para dejarme caer de nuevo a su lado en la cama.
- Eh, tranquila... dije que esperaría y es lo que pienso hacer, no te preocupes, no hiciste ninguna estupidez, no te quité un ojo de encima. - me guiñó dedicándome una leve sonrisa mientras volvía a envolverme entre sus brazos.
Sentí cómo toda la tensión acumulada durante a penas cinco minutos se iba liberando conforme hablaba y me dejé caer de nuevo en su pecho cerrando los ojos.
- No vuelvas a dejarme beber, en la vida.
- Seguro que si no hubieses bebido no te tendría aquí y ahora, tampoco estuvo tan mal... excepto en la parte en la que por poco no me vomitas en la cara.
Reí  sin poder contenerme y cogí su brazo izquierdo acercándolo más a mi cara para poder observar de cerca cada uno de sus tatuajes.
- ¿Te gustan?
- Sí, pero terminarás cubriéndote toda la piel como continúes así.
- No exageres. - soltó una leve risa y bajó su cara regalándome un beso fugaz que terminó de despertarme. - ¿Desayunamos?
- Sí por favor, me muero de hambre.
Con esto último me dispuse a salir de la cama bajando un poco la camiseta de Justin que usaba a modo de vestido pero de repente sentí su fuerte brazo volviendo a tirar de mí hacia atrás y caí de nuevo entre las sábanas dejando escapar un leve grito de sorpresa.
- Te ves demasiado sexy con mi camiseta favorita, no puedo consentir eso. - susurró a mi oído a la vez que deslizaba sus dedos por mi cintura. - Además yo también quiero dejarte un regalo.
Su mano comenzó a moverse bajo mis costillas a la vez que rozaba mi cuello suavemente con su nariz, entonces comenzó una vez más su lenta tortura a base de cosquillas.

--------------------------------------

Si te ha gustado el capítulo y quieres que te avise para el siguiente haz RT AQUÍ


sábado, 14 de septiembre de 2013

Capítulo 28 - Inalcanzable.

{Capítulo 28}
Abro los ojos una vez más a causa del leve sonido procedente de algún sitio. Todo oscuridad. Alargo mi brazo para atrapar el teléfono móvil y lo desbloqueo cegándome durante unos segundos por el intenso brillo de la pantalla fijándome en la hora, las cuatro y media de la madrugada. Aturdida, me levanto a duras penas abriendo la puerta de mi dormitorio y escuchando esta vez el sonido algo más fuerte. Era un piano. Salí al pasillo dándome cuenta de que la puerta de la habitación de Justin estaba abierta y deambulé por el largo corredor hasta llegar a las escaleras siguiendo la pista de aquella suave y dulce melodía la cual me resultaba vagamente familiar. Crucé el salón y salí a un nuevo pasillo cuyas puertas estaban todas cerradas a excepción de una, y poco a poco fui acercándome hasta que conseguí verle allí sentado frente al inmenso piano blanco. Sus manos expertas se paseaban a lo largo de las teclas y acompasaba aquel movimiento con el leve balanceo de su cuerpo. Tenía los ojos cerrados y el ceño fruncido como si estuviese formando parte de una situación realmente trágica o conmovedora, era complicado saberlo. Sus largos dedos recorrían una a una las teclas haciendo que pareciese fácil, ajeno a mi presencia. Esta tan guapo. En un pequeño intento por acercarme, choco mi pie contra el arco de la puerta y dejo escapar una leve exclamación de dolor al tener los pies descalzos, interrumpiendo entonces la música. Cuando levanté la mirada Justin había fijado sus ojos en mí y su pecho subía y bajaba expulsando el aire lentamente por su boca entreabierta.
- Lo siento, lo escuché desde arriba y quise ver...
Apagué mi voz al ver que él apoyaba los codos sobre las teclas y hundía su cara entre las palmas de sus manos. Poco a poco me fui aproximando hasta sentarme a su lado en la pequeña banqueta. No sabía si decir algo, así que guardé silencio hasta que él decidió romperlo.
- Es muy tarde, deberías volver a la cama.
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
·Narra Justin·
Ryan y yo reíamos sentados en el sofá del salón ligeramente inclinados sobre la mesa para no perder detalle de las fotos que nos iba enseñando Christina.
- Ah, esto fue el día después de Navidad, a ____ le regalaron un disfraz de princesa o hada o princesa mestiza con alas o lo que quiera que fuera eso. - nos explicaba mostrándonos en la pantalla de su portátil a una pequeña de unos ocho años que sonreía feliz a la cámara con una boca llena de dientes a excepción de un diminuto hueco que señalaba su edad temprana.
Solté una fuerte carcajada al ver la foto y la cosa no hizo más que mejorar a la siguiente.
- Aquí estamos las tres juntas en la playa, teníamos pasión por los bikinis que llevaban las chicas mayores excepto ____, que prefería ir directamente sólo con la parte de abajo que se le caía siempre, no tenía culo.
Ryan estaba al borde de un ataque de risa y se echó hacia atrás sobre el sofá moviendo las piernas.
- ¿Esto se calificaría como pornografía infantil? - le pregunto mientras señalo la foto. - porque me gustaría guardarla en el móvil.
- ¡CHRISTINA!
Todos nos giramos a la misma vez viendo a ____ de pie en el arco que daba acceso al salón.
- Mirad, pero si es mi modelo favorita. - reía Ryan mientras ella caminaba a paso ligero hacia el ordenador portátil bajando la tapa a la velocidad de la luz. Christina miró a mi amigo arqueando una ceja muy seria. - Quiero decir...
- Que ni se te ocurra volver a enseñar esas fotos malditas a nadie, y menos a este pelele. - escupió señalando a Ryan.
- ¿Pelele? - me miró él confuso.
- Vamos, si eras preciosa. - traté de tranquilizarla agarrándola de las caderas y atrayéndola hacia a mí haciendo que se sentase en mi regazo.
Ella se resistió en un principio tratando de aparentar disgusto, pero esto le duró poco cuando vio que la rodeaba con mis brazos y subió las piernas apoyando su cabeza sobre mi hombro.
- ¿Era? - preguntó divertida.
- Digamos que la pubertad hizo un buen trabajo. - susurré contra su oído a la vez que mi mano se deslizaba por su cintura acariciándola. - Ahora más que preciosa eres muy...
- VAAAALE, ¿nos vamos ____? - me interrumpió Christina recogiendo su portatil y sacándole la lengua a Ryan quien le dedicó una sonrisa dulce.
Ella asintió levantándose también y abandonándome en el sofá, agarré rápidamente su mano deteniéndola.
- ¿Cómo que te vas? - le pregunté.
- A dar una vuelta, tarde de chicas. - sonrió como si fuese obvio y se agachó para depositar un beso húmedo sobre mis labios que paró mi respiración durante unos segundos. - Se irán dentro de muy poco, hay que aprovechar, así que para la noche estaremos de vuelta.
Me quedé colgado de su inocente sonrisa y recordé la noche anterior, con suerte se pensaría que sólo habría sido un sueño. Cuando la añoranza me sobrepasaba y me daban ganas de mandar toda mi carrera a la mierda para intentar vivir como cualquier persona normal, bajaba rápidamente y tocaba aquella canción. Era corta, mi madre me la cantaba cuando era pequeño, según ella, aún siendo tan sólo un bebé, era la única canción que me calmaba y me la continuó cantando cada noche antes de dormir. Hacía tiempo que no la escuchaba de sus labios, aún así la escuchaba en mi cabeza como si me la hubiese cantado ayer mismo.
Aquella sintonía me hacía volver a recordar por qué estaba allí y la de cosas increíbles que habían pasado en mi vida gracias a ello, nunca sale todo como nosotros quisiéramos, y no iba a haber ningún tipo de excepción conmigo. Aún así amaba la música, y tengo muy claro que esto es lo que pienso hacer siempre.
Las voces de mis amigos me distrajeron de mis pensamientos.
- ¿Cómo que tú no vuelves con nosotros? - preguntaba Christina boquiabierta.
- He decidido pasar lo que queda de verano aquí, con Justin.
Ryan me miró y después a las chicas abriendo más los ojos.
- Yo puedo ocupar su lugar. - soltó de pronto llamando la atención de todos. - Si vosotros queréis claro.
Fruncí el ceño extrañado al oírle decir esto y ví cómo él y Christina se dedicaban una corta mirada.
- ¿A Canadá? - pregunté para asegurarme de que sabía sobre qué estaban hablando.
- Que sí tío, así me paso por casa que hace mucho que no la piso.- Se volvió de nuevo hacia Christina. - Puedes venir conmigo unos días, según me dijiste, tu ciudad queda a tan sólo un par de horas de la mía.
Con que era eso.
En aquel preciso momento aparecieron Helena y Jace que entraron en casa con bolsas llenas de comida, ¿habían hecho la compra? Se acercaron al salón al vernos a todos reunidos allí.
- Atención, esta noche se hace barbacoa. - anunció Helena levantando los brazos provocando la risa de ____.
Al rato, ellas dos se metieron en la cocina para conservar bien la comida que habían comprado, me levanté rápidamente del sillón mientras los demás discutían el tema del avión de vuelta a Canadá y las encontré hablando sobre la discusión que habían tenido Helena y Jace. Deslice mis manos por la cintura de ____ dándole un suave beso en el hombro.
- Gracias por quedarte conmigo. - susurré para que sólo pudiera oírme ella, pero parecía que Helena estaba absorta en sus pensamientos.
- ¿Cómo sabes que me quedo por ti? - sonrió burlona sin dejar de hacer lo que tenía entre manos. - Igual me quedo por... las playas, son muy relajantes.
- ¿Es que tengo que torturarte a cosquillas de nuevo para que lo admitas? - casi reí.
Ella se volteó rápidamente dándome un puñetazo en el hombro y levantando sus puños en posición de combate. Arqueé una ceja divertido y la imité mojando mis labios con la lengua y haciendo como si la fuera a golpear, me hizo retroceder poco a poco mientras movía los puños en el aire cada vez más cerca de mí y yo hice un ademán de golpearla en la barriga cuando ella levantó el pie con intención de dirigir la patada contra mi entrepierna.
En un acto reflejo me eché hacia atrás sabiendo que las puertas de cristal que daban al porche de detrás junto al jardín me frenarían por la espalda, pero para mi sorpresa, no había cristal. Eché mis brazos hacia atrás instintivamente para tratar de frenar la caída aunque no sirvió de nada, segundos después caía de culo al suelo.
- ¡JUSTIN! - gritó ____ presa del pánico.
Hice una muecha de dolor incorporándome un poco frotando la zona de mi espalda que había impactado contra el suelo.
- Mierda, el cristal tendría que haber estado ahí...
Cuando abrí los ojos me la encontré delante de mí tapándo su boca con una mano en un intento desesperado por contener su risa, le dediqué una expresión de fastidio y fue lo que faltó para que estallara en carcajadas teniendo que apoyarse en la pared para no caer de la risa.
- ¡Es la caída más patética que he presenciado en toda mi vida! - reía sin parar.
Resoplé mientras me levantaba sacudiendo mis pantalones y arqueé una ceja sonriendo al verla reír de aquella forma.
- En mi defensa diré que los cristales estan siempre muy limpios y es casi imposible saber si...
- ¡Y tu cara de situación mientras te caías, has abierto los ojos como si estuvieses viendo el apocalipsis! - dobló su cuerpo sosteniendo su barriga mientras reía y yo comencé a asentir mordiendo el interior de mi mejilla y echando un vistazo a los alrededores por si alguien más lo había visto, pude distinguir a Helena que nos observaba por detrás desde la cocina también riendo. - ¿No querías que las puertas de cristal se quitasen de tu vista? No seas desagradecido ahora. - reía algo más calmada mientras enjugaba una pequeña lágrima provocada por el ataque de risa.
- Muy graciosa. - dije con ironía arrugando un poco mi nariz y volviendo a entrar en la cocina acercándome a Helena a la vez que mantenía la mano en mi trasero aún dolorido. - Deja la barbacoa, esta noche nos vamos todos de fiesta, ¿te parece bien?
- Es una idea genial siempre y cuando me tengáis alejada de Chaz. - sonrió encogiéndose de hombros.
- Estupendo, eso sí es una buena noche. - sonreí volviéndome hacia ____ que agarraba el brazo de Helena para que se diese prisa.
- Pues a las nueve estaremos por aquí para vestirnos pero hasta entonces nos vas a dejar nuestra tarde de chicas. - me ordenó dispuesta a salir de la cocina con su amiga a rastras.
- ¿Y mi beso? - alcé la voz sonriendo divertido.
- Ya te lo dio el suelo por mí.


Después de que hubiesen cogido sus cosas y desaparecido por la puerta, volví a dirigirme hacia el salón y ví que Chaz se había levantado ya de la cama y estaba de pie en frente de Ryan y Jace sentados sobre el sofá. Con un suspiro me dejé caer al lado de Ryan quedándome muy quieto con la mirada puesta en el infinito.
- Joder tío, es increíblemente...
- Ya, sé a lo que te refieres. - me interrumió Ryan por lo bajo.
- Ella también. - asentía Jace uniéndose.
Chaz nos miraba a los tres carraspeando y levantó las manos al cielo al ver que no le hacíamos el más mínimo caso.
- Sois una panda de fracasados. - escupió.
Logramos escuchar la puerta de nuevo y nos giramos distinguiendo a Alfredo que se acercaba con una enorme sonrisa.
- Oh, por fin uno de los míos, vamos Fredo, echemos un partido de baloncesto y dejemos a estas tres nenas cotillear en paz mientras se arreglan las uñas. - decía Chaz mientras le hacía señas a Alfredo para que le siguiera.
- Lo siento tío, he quedado para salir con Nora en dos minutos, esta trabajando en unas coreografías impresionantes, ya las verás Justin, vas a flipar. - dijo volviéndose y caminando hacia la cocina. - Vine a por algo de comer.
Reí sin poder evitarlo al ver la cara de Chaz en aquel momento y levanté mi voz recordando.
- Fredo esta noche nos vamos todos al Everleigh Club, tráete a Nora.
- Allí estaremos. - le escuché decir poco antes de que la puerta de casa volviera a cerrarse.
Jace se levantó y se acercó a Chaz dándole una suave palmada en el hombro dirigiéndose a la puerta.
- Vamos marginado, yo juego contigo una de baloncesto.
Chaz le siguió por detrás satisfecho y Ryan y yo quedamos solos en el salón. Él subió sus zapatillas a la pequeña mesa de café y se acomodó al lado del brazo del sofá observándome con cierta diversión.
- Habla. - me dijo simplemente. Le miré entre confuso y burlón encogiéndome de hombros a la defensiva.- Has hecho que se quiera quedar lo que queda del verano, tú te estas colando, Bieber.
Puse los ojos en blanco intentando parecer molesto pero me bastó con mirar unos segundos la cara de Ryan esperando cualquier respuesta mía con todos sus sentidos puestos en la conversación para que soltara una leve risa.
- No te pases, yo también tengo material para contraatacar. - le señalé con un dedo levantando también mis piernas y poniendo las zapatillas sobre la mesa mientras sacaba mi móvil. - Con que me abandonas por ''tus padres''.
Giré mi cara para encontrarme con la expresión burlona de Ryan que negaba con la cabeza.
- Oye, a mí también me ha dado fuerte, no eres el único sensiblón ¿vale? - se defendió Ryan con una sonrisa vacilona. - Ya en serio, me comprende bien, y es divertida y cariñosa, me gusta mucho estar con ella.
Le miré en silencio durante unos segundos sonriendo, ¿desde cuándo no le veía así de pasteloso hablando? Desde lo de Anna mi bailarina, quizás.
- Pues quédate con ella en Canadá, ahora mismo es donde debes estar. - sugerí a la vez que tecleaba en mi móvil.
- ¿Tú qué harás cuando ella tenga que irse? - pude captar una pizca de preocupación en su voz y levanté la mirada riendo leve y encogiéndomede hombros tratando de disimular la leve punzada que me había provocado la pregunta.
- Ya se verá con más tiempo. - respondí humedeciendo mis labios con la lengua.
Ryan captó al instante lo que me estaba ocurriendo y como si jamás hubiera existido, el Ryan emotivo y romanticón se esfumó dando lugar al de siempre.
- ¿Y ya conseguiste...?
- No. - respondí cerrando los ojos sonriendo divertido mostrando mi desesperación.
- Joder Justin, ¿cuánto llevas sin mojar?
- Unas semanas... - confesé agachando un poco la cabeza y rascando mi nuca sintiendo la mirada de reproche de mi amigo sobre mí. - Vale, tal vez unos meses, pero tampoco es para tanto, me encanta estar con ella también.
- Aún así se tienen unas necesidades, ¿sabes? - rió éste y se acercó dándome un par de palmadas en la espalda. - Vamos, ella no esta ahora, suéltalo, cuéntaselo todo al tío Butler.
Le miré mordiéndome la lengua durante unos segundos y después exhalé un profundo suspiro en señal de rendimiento.
- Tío, me paso el día empalmado y escondiéndolo ¿sabes lo que es eso? Dios bendiga los putos pantalones anchos y bajos, en serio.

·Narra _____·
Sonreía como una estúpida sin dejar de leer el mensaje que acababa de enviarme Justin.
De: Justin
''Ya te echo de menos ¿qué estas haciendo conmigo? te quiero''
Cerré el móvil reuniéndome con las demás, nuestro plan había acabado en comprarnos tres batidos y perdernos a lo largo de las anchas calles de Los Angeles, no doblabas una esquina sin encontrarte con algo increíble. Helena nos había contando cómo Jace se le había declarado (de nuevo) y la sinceridad que había en sus palabras, estaba muy feliz por ella porque parecía muy contenta y enamorada, al igual que Christina. Yo por mi parte las puse al día de todo lo que me había ocurrido desde que salía con Justin, mi temor hacia los paparazzi y mis dudas sobre si sabré soportar que todo el mundo me critique.
- Me gustaría poder estar con él sin que eso supusiera una noticia ¿sabéis? - dije en un susurro a la vez que exhalaba un suspiro apenas percevible. - No sé cómo él consigue aguantarlo, por poco no me da algo allí en medio.
- ¿Sabes lo que pienso yo? - preguntó Helena cogiendo las gafas de sol que tenía colgadas en el cuello de mi camiseta para ponermelas mientras mantenía la pajita de su batido entre sus labios. - Creo que todo esto será así de molesto los primeros días mientras vosotros seáis una exclusiva, cuando todo el mundo sepa acerca de ello no será tan exagerado y podrás estar con él tranquila, hasta entonces sólo... conócele más a fondo.
- A mí me gusta mucho para ti. - balbuceó Christina con la pajita en la boca.
- Joder, como para no gustarte. - rió Helena.
Reflexioné acerca de lo que me había dicho durante unos segundos dándole toda la razón y sentí que me había quitado un gran peso de encima.
- Sé que es lo que toca y tengo que aguantarme si de verdad le quiero, así que lo que haré ser...
- ¿¡CÓMO!? - me preguntaron las dos al unísono.
Mierda, lo había dicho en voz alta.
Christina comenzó a toser como una loca después de haber gritado mientras tragaba el batido y parecía al borde de un infarto, Helena me miraba con emoción contenida.
- Mi niña, qué monos, ¿él lo sabe?
Reí escondiendo mi cara tras el batido a la vez que continuaba andando y continué bebiéndolo mientras ellas caminaban a mi lado esperando la respuesta.
- Él lo dijo primero. - solté finalmente.
Christina abrió mas los ojos mirando a Helena y segundos después me abrazaban como si acabara de decirles que había descubierto vida en Marte por mí misma.
- Entonces ya estas perdonada por dejarnos tiradas para volver a Canadá. - reía Christina.
- Guapa, tú no te quejes que vaya prenda se nos ha unido. - reía Helena a la vez que ella le dedicaba una mirada de pocos amigos. - Bueno, lo importante ahora es que tenemos que hacer que ____ este increíble para Justin esta noche en la discoteca, le dará un paro cardíaco al verte.
Las dos se pusieron de acuerdo y comenzaron a discutir sobre el estilo que podría llevar para el club como si no estuviese con ellas. Puse los ojos en blanco y solté una suave carcajada, las había echado de menos.
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
- Las damas primero. - me ofreció Justin esbozando una sonrisa irresistible mientras abría la puerta del asiento trasero del coche.
Estaba guapísimo, vestía con unos pantalones caídos negros y unas zapatillas blancas, al igual que la camiseta de cuello de pico que llevaba bajo una chaqueta. Yo avancé hacia el coche pero él me detuvo cuando estaba a punto de entrar susurrando contra mi oído.
- Estas preciosa. - rozó sus labios por mi mejilla y noté sus dedos sobre mi garganta rozando el pequeño colgante que me había regalado. - Bonito collar.
Me volví hacia él dedicándole una pequeña sonrisa y sin poder evitar morder mi labio inferior, él rió dejándome pasar.
- Gracias. - respondí sin lograr ocultar algo de timidez y me agaché para subir al coche.
Chaz se paró para dejar pasar a Justin y ví cómo este le miraba a través de sus gafas sonriendo.
- Dije que las damas primero.
En una media hora conseguimos llegar al conocido Everligh Club, la puerta estaba abarrotada de gente esperando alguna oportunidad para poder entrar, Justin cogió mi mano y nos pusimos delante de nuestros amigos acercándonos a los enormes porteros que vigilaban la entrada, quienes, al ver a mi acompañante no dudaron en dejarle vía libre al interior de la discoteca.
Nos adentramos a duras penas atravesando la masa de gente amontonada en la pista de baile, Justin mantenía su brazo alrededor de mi cintura para tratar de tenerme pegada a él hasta que llegamos al otro lado de la sala que hacía frontera con la zona VIP.
- Justin, yo quiero que nos quedemos aquí, hay más ambiente. - le dije al oído alzando la voz para que pudiera escucharme por encima de la música.
Él negó rápidamente con la cabeza.
- Allí estarás más segura. - casi ordenó.
Agarró mi mano más fuerte y tiró de ella obligándome a seguirle mientras yo giraba mi cabeza viendo cómo los demás se quedaban parados en el barra de la discoteca. ¿De verdad íbamos a separarnos del resto?
Cuando estuvimos dentró paré en seco para la sorpresa de Justin y le miré muy seria.
- ¿Ahora vas a estar siempre aislándome o qué? No eres quién para decirme dónde ir, y ahora mismo nos vamos con los demás.
Él puso los ojos en blanco en señal de impaciencia y mordió su labio inferior mirándo hacia otro lado con nerviosismo asintiendo finalmente.
Nos reunímos con los demás que justo estaban haciendo un brindis en aquel momento.
- Vamos pareja, os hemos llenado los vasos, ¡por estas preciosidades! - gritó Ryan mientras levantaba su copa.
Christina echó la cabeza hacia atrás apoyándola sobre su hombro soltando una fuerte carcajada mientras levantaba también la suya, Ryan aprovechó la oportunidad dándole un suave beso en el cuello.
Me puse al lado de Nora recogiendo uno de los vasos que habían preparado sobre la mesa y al momento pude sentir el brazo protector de Justin rodeando mi cintura y atrayéndome hacia él, cogí su bebida acercándosela y le dediqué una sonrisa de disculpa por lo dura que había sido hacía unos segundos. Él me miró serio durante unos segundos y esbozó también una diminuta sonrisa atrapando mis labios a la vez que cerraba los ojos. Después de todo, sólo estaba preocupado por mí.
- ¿Has bebido antes? - susurró contra mi oído.
- Sí, un par de veces... - fui apagando mi voz poco a poco al ver el asombro y el horror mezclados en su rostro. - o... ¿tres?
- Cuatro, cuatro veces. - intervino Christina asintiendo con la cabeza con decisión tratando de ayudarme.
Justin no pudo evitar esbozar una pequeña sonrisa divertida y trató de disimularla recogiendo su bebida y levantándola por encima de las cabezas.
- Qué demonios, por nosotros.
Todos reímos chocando nuestras copas y llevándolas a nuestros labios.
El líquido descendió por mi garganta creándome una cálida sensación, despegué el cristal de mis labios y arrugué la nariz apretándo mis párpados. ¡Argh!
- Esta fuerte eh, ¿eso es lo mejor que lo puedes hacer? - rió Chaz en frente mía.
Arqueé una ceja tratando de parecer ofendida y volví a la carga levantándo el vaso y comenzando a beber sin pausa, se creó el silencio entre mis compañeros a mi alrededor mientras terminaba la copa entera de una vez.
- ¡Joder! - exclamé medio riendo al terminar.
- Te has pasado. - dijo Justin quitándome el vaso vacío de las manos y poniéndolo sobre la barra. - Y tú, como vuelvas a abrir la boca te rompo la cara.
- Vamos tío, déjala soltarse por esta noche, si lo esta deseando. -Chaz reía a la vez que volvía a llenar mi copa tendiéndomela una vez más bajo la mirada de pocos amigos de Justin.
- No te fíes ____, es el demonio. - reía Helena abrazando a Jace de lado.
Dudaba si aceptar otro vaso, esta vez ya no por Justin, sino por el mareo que comenzaba a sentir. En aquel momento la canción cambió y un remix del tema That Power invadió el local. Casi inconscientemente mis amigas y yo nos miramos con los ojos muy abiertos.
- ¡Me encanta esta canción! - exclamé a la vez que Nora reía y tiraba de mi mano para ir a la pista de baile.
Comezamos a bailar dando saltos y perdiéndonos entre la enorme masa de gente que se movía al ritmo de la música. El olor del alcohol me golpeaba con fuerza a la vez que me movía entre risas al lado de Nora. Ví que Justin me observaba apoyado en la barra con una expresión divertida y comencé a bailar de manera más provocativa tratando de evitar su mirada riendo por lo bajo. Segundos después pude notar cómo unas manos se posaban sobre mi cintura desde detrás comenzando a descender lentamente. Reí pegando mi espalda a su pecho y de pronto sentí que algo no iba bien, no era...
- Qué bien te mueves princesa.
Oh no, otra vez no.
- L-lo siento, tengo novio. - balbuceé a la vez que me separaba del chico alto de pelo cobrizo.
- Eh tú, gilipollas, ni la toques.
Suspiré poniendo los ojos en blanco al reconocer aquella voz que hizo que aquel chico se sobresaltara al ver de quién procedía y volviera por donde había venido.
- Lo tenía todo bajo control.
- Claro, como la última vez, ¿no? - rió él irónico.
Sonreí divertida y me acerqué a él agarrándole por la camiseta, tal vez pudiera hacer que mi novio gruñón y excesivamente protector se solara un poco. Él observó serio cómo bailaba por delante y me dí la vuelta pegando mi espalda contra su pecho sintiendo entonces un duro bulto que empujaba contra mi trasero. Entreabrí mis labios exhalando un profundo suspiro sintiendo cómo un cúmulo de sensaciones descendía desde mi estómago hasta mi vientre haciendo que todo lo que había por debajo de este se contrajese. Segundos después pude sentir sus brazos rodeando mi cintura y su respiración agitada contra mi cuello a la vez que se movía lentamente, notaba cómo su corazón iba a mil por hora tras mi espalda.
- Yo también sé jugar a eso, Brooks.
Su voz sonaba tremendamente sexy tras mi oído y noté cómo comenzaba a bajar sus cálidas manos lentamente hasta llegar al borde de mi vestido, yo contuve el aire unos segundos y él vaciló. Finalmente tiró de mi vestido hacia abajo.
- A ver si comenzamos a vestir menos provocativa.
---------------------------------------------

Espero que os haya gustado el capítulo, a partir de hoy subiré con menos frecuencia ya que el lunes empiezo las clases, así que os ruego que seáis pacientes conmigo.
Si quieres que te avise con el siguiente capítulo da RT AQUÍ

martes, 10 de septiembre de 2013

Capítulo 27 - Inalcanzable.

{Capítulo 27}
Y aquí me encontraba yo de nuevo, encerrada bajo pestillo en mi habitación, con la mirada fija en el techo mientras escuchaba cómo los demás me llamaban a través de la puerta aporreándola y pensando que así aumentarían las probabilidades de que saliera.
No recuerdo la última vez que había sentido tanto miedo como el que acababa de experimentar allí abajo rodeada de hombres enormes ocultos tras unas cámaras gigantescas, por un momento pensé que estaba atrapada en una pesadilla de la que me era totalmente imposible despertar.
Cierro los ojos y noto cómo me tiembla el labio de terror al recordarles empujándome de un lado hacia a otro cegándome y dedicándome multitud de palabras hirientes.
Un segundo después de que Justin me hubiese impulsado hasta entrar en casa y hubiésemos cerrado las puertas, las piernas comenzaron a fallarme y cuando quise darme cuenta me había caído delante de todos. Me llevaron hasta el salón y Christina fue poniéndome al tanto de todo lo que habían inventado los medios acerca de mí y del revuelo que todo esto había supuesto en las redes sociales y en las páginas de noticias. Creo que es el mayor periodo de tiempo en el que he conseguido retener las lágrimas en toda mi vida, tengo a medio mundo en mi contra, ¿cómo ha pasado esto?
Traté de llamar la atención de Justin unas mil veces mientras él no dejaba de pasearse de una punta del salón a la otra. Se pasaba la mano por el pelo mientras hablaba a gritos por el móvil sin parar de repetir el hecho de que me habían prácticamente agredido. A la milésima vez de llamarle sentí que no podía más y me levanté en medio de todos dirigiéndome hacia mi cuarto a paso ligero, y así es como había llegado hasta aquí.
Subí el volumen del equipo de música dispuesto sobre la estantería al lado de mi cama, la voz de Rihanna envolvía el ambiente bajo la dulce y triste melodía de ''Stay'', y por fin pude ahogar la voz de mis amigos.
Me senté sobre la cama apoyando mi espalda contra la cabecera y encogí mis rodillas quedándo de cara a la puerta. Entonces algo blanco se coló por debajo de ésta tirado en el suelo.
¿Qué demonios...?
Bajé de la cama agachándome para recoger aquel trozo de papel y pude distinguir que tenía algo escrito.
''Aburrida, déjame pasar''
Puse los ojos en blanco y volví a pasar la nota de vuelta por debajo de la puerta dispuesta a volver a la cama cuando de pronto el móvil vibró en el bolsillo de mi pantalón.
Suspiré exasperada y lo cogí abriendo la aplicación de WhatsApp.

Justin: Me gusta esa canción. 1:23p.m

Yo: Luego hablamos. 1:23p.m

Justin: ¿Y a Tuts lo dejas entrar? Sufre porque te echa de menos. 1:23p.m

Reí leve al ver la foto que acababa de enviarme, había pillado al pobre animal en mitad de un bostezo mientras volvía a acurrucarse en su regazo.

Yo: Sí que se le ve sufriendo... 1:24p.m

Justin: Mucho además, ten piedad *gatito triste* 1:24

Vacilé unos segundos mirando la puerta y tragué saliva, mi móvil volvió a vibrar insistiendo.

Justin: Vamos Brooks, abre la puerta. 1:25p.m

Cogí aire profundamente y giré lentamente el pomo abriendo poco a poco para asegurarme de que no era abordada por los demás, pero lo único que encontré fue a Justin sentado sobre el suelo con la espalda apoyada en la pared de en frente y sosteniendo su iPhone con una mano mientras que con la otra acariciaba las suaves orejas de Tuts delicadamente con éste adormilado sobre sus piernas.
Me dedicó una leve sonrisa que terminó de partirme en dos y se levantó con cuidado dejando al gato en el suelo y pasando al interior de la habitación.
Se acercó hacia el equipo de música bajando el volumen para que pudiéramos mantener una conversación a un tono de voz medianamente normal mientras yo volvía a echar el pestillo. Me acerqué a él cruzándome de brazos y tratando de evitar su mirada.
- ¿Estas bien? - me preguntó casi en un susurro.
Vacilé unos segundos hasta que finalmente negué lentamente con la cabeza conteniendo el aire para, poco después sentir cómo Justin me atraía hacia a sí y me acogía entre sus brazos apretándome fuertemente contra él. Sólo faltó eso para que pocos segundos después me derrumbase dando paso a las lágrimas. Escondí el rostro en su pecho soltándolo todo y rodeé su cintura para corresponder a su abrazo desahogándome y sollozando a la vez que él hundía sus dedos en mi pelo acariciándolo suavemente. Pasamos así abrazados a saber cuánto tiempo, yo lloraba sin importarme que él estuviese presenciándolo todo, en aquel momento me daba igual, lo había necesitado desde que entramos en la casa.
Poco a poco fui parando sintiendo una leve punzada en la cabeza, levanté mi mano hasta ésta apretando mis párpados y tratando de calmar el dolor.
- Ven, túmbate aquí. - me susurró a la vez que me sostenía por la cintura guiándome hacia la cama.
Lentamente me dejé caer quedando bocarriba sobre el colchón, que sentí hundirse instantes más tarde dándome cuenta de que Justin se tumbaba a mi lado y me pasaba el brazo por los hombros atrayéndome hacia sí. Agradecí el gesto pasando mi brazo por su estómago y apoyando mi mejilla sobre su pecho tratando de calmarme.
Sorbí por mi nariz creando un sonido muy poco femenino que provocó la leve risa de Justin, quien besó mi frente con dulzura.
- ¿Por qué me odian? ¿qué les he hecho? - gimoteé.
- Nada en absoluto, esta gente vive de las mentiras, ganan dinero con ello. - susurró contra mi frente. - Pero se han pasado esta vez...
- ¿Cómo es la gente capaz de creerlo? No me conocen.
- ¿Sabes? Comienzas a saber que eres importante cuando gente que no conoces de nada te odia.
Guardé silencio unos segundos reflexionando acerca de lo que acababa de decirme.
- Aún así llevo muy mal que inventen cosas así sobre mí, no merezco que...
- Eh... ya lo sé. - me interrumpió Justin al ver que mi voz iba convirtiéndose nuevamente en un sollozo. - Sabes que cuidaré de ti, siempre estaré ahí... - hizo una breve pausa cuando levanté la mirada hacia sus ojos. - prometo que me quedaré a tu lado pase lo que pase... todo irá bien.
Fui poco a poco reconociendo las letras de Be Alright y arrugué el entrecejo con una expresión divertida.
- ¿Estas copiando las frases de una canción para consolarme?
- Esto...- Mojó sus labios con una son risa burlona. - Bueno, pero la canción es mía, así que vale igual. - se defendió mientras se encogía de brazos.
Reí al escuchar su comentario dándole un suave golpe en el pecho volviendo a apoyar mi mejilla sobre él sin darme cuenta de la estúpida sonrisa que mantenía en mi cara.
- Echaba de menos ese sonido. - susurró refiriéndose a mi risa.
El hormigueo de mi estómago cada vez se hacía más intenso, me acurruqué sintiendo cómo sus brazos me envolvían haciendo que me sintiera protegida y levanté la mirada al darme cuenta de cuál era el nombre de aquella sensación.
Cogí aire notando cómo los latidos de mi corazón comenzaban a hacerse más intensos conforme corrían los segundos y Justin no quitaba sus ojos de los míos. No sé ni cuánto tiempo estuvimos en silencio, decidí que ya iba siendo hora de que yo también me sincerase.
- Justin... muchas gracias por esto... es que no sé ni cómo consigues hacer que los problemas dejen de serlo en tan sólo cuestión de segundos, pero lo haces, y no sé tampoco cómo pude llegar a desconfiar de ti algunas veces y...
- Shh...
- Pero necesito decirte algo. - balbuceé en mitad de un susurro notando también cómo su pecho se movía rápidamente.
- Yo también. - ví cómo tragaba saliva con nerviosismo.
Era raro ver cómo su imagen de perfeccionista y controlador se esfumaba dando paso a un Justin completamente nervioso e inseguro de sí mismo. Contuve el impulso de besarle y abrazarle aún más fuerte para que pudiese hablar, pero parecía que no encontraba palabras, se llevó una mano al pelo peinándolo hacia atrás con nerviosismo.
- Tengo que admitir que cuando te conocí sólo pensé que eras otra interesada que sólo me aguantaba por el hecho de ser Justin Bieber, como la inmensa mayoría, de hecho, te invité a la gira porque ví que eras graciosa y quizás podríamos pasarlo mejor si tú te unías por un tiempo... es decir, invitar a una fan a venir de gira, era algo nuevo, sólo quise probar y bueno, terminaste siendo alguien que me echaba las cosas en cara si les parecían mal, alguien que me tenía en mi sitio. Cuando cogiste ese cabreo tras el incidente en el Madison Square Garden me tenías totalmente asombrado, ¿sabes la de tiempo que hace que alguien me grita de esa forma? siempre has sido sincera, y durante estas semanas has hecho que me olvide de esa maldita voz en mi cabeza que no para de repetir que sólo se acercan a mí por propio interés, que no puedo confiar en nadie, que no hay una sola puta persona en este mundo que se atreva a conocerme a fondo, y me pasaba todo el día...
No le dejé terminar, me incliné sin pensármelo dos veces acabando con la poca distancia que aún quedaba entre nosotros y me hice con sus labios siendo esta vez yo la que mantenía el control. Aún sorprendido, Justin correspondió a mi beso casi desesperadamente tomando mis labios como si se tratasen de la última gota de agua perdida en mitad del desierto. Sabía tan bien, su lengua encontró la mía y se enroscaron en una dulce y cálida danza que poco a poco fue dejándonos a ambos sin aire, obligándonos a separar fugázmente los labios para, tras un rápido cambio de posición, volviera a la carga provocando aquella ahora tan conocida descarga eléctrica que me recorrió el cuerpo de pies a cabeza. Tenía medio cuerpo sobre él y levanté lentamente mi mano para colocarla sobre su mejilla y así lograr que el beso se dulcificara un tanto.
Cuando sentí que me había quedado completamente sin aire fui separando lentamente mis labios provocando un leve chasquido.
- Tú y tu manía de soltar discursos interminables... - susurré casi contra sus labios sintiendo que esbozaba una enorme sonrisa y me apretaba contra su pecho acercando su boca a mi oído.
- Te quiero.
Creo que olvidé por completo cómo respirar en aquel momento, entreabrí mis labios sintiendo explotar miles de fuegos artificiales a mi alrededor y el hormigueo no hizo más que intensificarse, me desarmó por completo simplemente pronunciando dos palabras. Necesitaba hacerlo.
- Yo también te quiero.
Una increíble sensación me llenó al momento y fue como si me hubiera quitado de encima trescientas toneladas de golpe, con que era eso, aquel era el nombre que se le daba a ese hormigueo continuo en el estómago, a esas ganas de estar abrazándole las veinticuatro horas del día.
Sentí cómo Justin soltaba de repente todo el aire que había contenido hasta el momento y me tomó por la cara con ambas manos para que volvieramos a fundirnos en un dulce beso.
Esta vez fue él quien se hizo con el control dando un rápido giro sobre el colchón y quedando sobre mí. Pude sentir su sonrisa sobre mis labios cuando los abandonó para sentarse a horcajadas observándome con una expresión divertida.
- ¿Puedes repetirme eso último que has dicho? No te he entendido del todo bien.
Me sonreía vacilón a la vez que yo buscaba una manera de derribarle para quitarle las riendas aunque parecía ser imposible. Reí dándole suavemente con mis puños en el pecho.
- Que te odio, quita.
- No.
- Que te quites de encima.
- Se me estan ocurriendo ahora más frases de canciones para decirte, ¿quieres oírlas?
- No, quiero que te levantes, no puedo respirar. - reí a la vez que arqueaba un poco la espalda tratando así que quitara algo de peso sobre mí.
- Te voy a hacer mojar la cama. - soltó de pronto dejándome petrificada mirándole con los ojos muy abiertos, él ensanchó su sonrisa. - Te voy a hacer mía ahora mismo, te voy a hacer sentir como una ninfóm...
- ¡JUSTIN! - le interrumpí sin dejar de reír. - Eres un guarro.
- Que es de una canción, te lo juro. - se defendió él viéndose contagiado por mi risa.- De Chris Brown.
- ¿Te quieres quitar ya de encima?
- Que no.
Comencé a resistirme a la fuerza consiguiendo tan sólo que mi opresor  se echara unas nuevas risas.
- Repítemelo.
Agarró mis muñecas sosteniéndolas contra la almohada a ambos lados de mi cabeza y le dediqué una mirada de pocos amigos poniéndome seria de repente y ocultándo al instante toda mi diversión. Él sostuvo aquella mirada sin dejar de lado su tan épica media sonrisa.
- Dilo. - susurró a la vez que acercaba su cara a la mía.
No pude evitar una diminuta sonrisa al sentir su respiración tan cerca de mí y negué lentamente con la cabeza. De repente, Justin soltó mis muñecas y comenzó a hacerme cosquillas sin piedad ninguna bajo mis costillas. Grité echándo la cabeza hacia atrás y riéndo sin parar tratando desesperadamente de deshacerme de su agarre sin conseguir nada. Su sonrisa se hizo más amplia al presenciarme y continuó torturándome.
- ¡PARA, NO! - chillé a la vez que me retorcía bajo su cuerpo riendo sin parar, me estaba quedando sin aire. - ¡JUSTIN!
- ¡DILO! - volvió a animarme con una carcajada sin parar de hacerme cosquillas.
- ¡TE QUIERO! - grité en mitad de una carcajada.
En aquel instante el tormento paró de repente y volví a sentir la respiración agitada de Justin muy cerca de mis labios. Abrí poco a poco los ojos y mi sonrisa poco a poco fue desvaneciéndose a medida que me iba quedándo prendada de aquella mirada color miel.
- Eres tan hermosa.
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
Era como tener la luz del día en plena noche, millones de flashes saltaban uno tras otro turnándose y haciendo que la tortura se prolongase cada vez más. Les suplicaba que se alejasen de mí pero tan sólo podía escuchar burlas como respuesta. Reuní fuerzas y me levanté echando a correr lo más lejos y lo más rápido que me permitieran mis piernas. Me encontré caminando a lo largo de una larga alfombra color rojo intenso, un poco más lejos se podían distinguir de nuevo las condenadas luces, mi corazón volvió a dispararse de terror y me dispuse a dar media vuelta y volver a alejarme, pero hubo algo que me llamó la atención.
No venían a por mí, observé más de cerca qué era aquello que los mantenía con tanto interés y distinguí a Justin sonriendo y posando para ellos, pero no estaba solo.
El corazón se me hizo un puño al ver que rodeaba la cintura de Katia con su brazo, ella vestía con un vestido precioso y un peinado que la hacía lucir increíble. Por un momento me miré a mí misma, el pelo suelto y revuelto caía sobre mis hombros, camiseta, vaqueros y zapatillas. Tragué saliva antes de volver a dirigir mi mirada hacia ellos, Justin se acercó un poco más a ella buscando sus labios, antes de corresponder a este gesto, Katia me dedicó una fría sonrisa aceptando el ofrecimiento de Justin de buena gana.
En aquel instante mi visión se hizo borrosa debido a las lágrimas que estaba reteniendo en el interior de mis ojos, algo dentro de mí se retorcía provocándome un dolor inaguantable y sentí que mi respiración se hacía más pesada.
''¿De verdad creías que una persona tan insignificante como tú podría conseguir que alguien como él se fijara en ti?''
- ¡____! Estoy aquí.
Abrí rápidamente los ojos sintiendo mi pulso disparado y ví el rostro de Justin muy cerca del mío. Estábamos tumbados en la cama, en mi habitación, yo agarraba su camiseta como si me fuera la vida en ello mienras él trataba de tranquilizarme susurrándome y acariciando mi otra mano con la suya. Lentamente mi corazón fue tomando un ritmo cardíaco más normal y pude sentir los suaves labios de Justin en mi frente.
- ¿Qué hora es? - pregunté cerrando los ojos ante aquel contacto.
- Casi las nueve, te quedaste dormida mientras hablábamos. - contestó Justin sonriendo al ver que me iba tranquilizando. - ¿Tan aburrido te parezco? - preguntó divertido arqueando una ceja.
- ¿Qué? ¡No! - exclamé frotando mi ojo y apreciando la expresión adormilada de Justin. - Además parece que tú también caíste... -reí.
Su sonrisa se agrandó y pasó su mano por su pelo echándolo hacia atrás. Se separó un poco de mí para estirar sus brazos desperezándose y soltándo un leve bostezo.
- Me quedé frito viéndote dormir.
Noté cómo subía el rubor a mis mejillas al escuchar esto último y me incliné quedando sentada sobre el colchón para evitar que Justin lo viese.
- Y bueno... - prosiguió él. - me acabas de despertar gritando mi nombre, ¿sueño erótico?
- Pesadilla.
- Pues tan horrible no soy en la cama, te lo aseguro. - me giré rápidamente viéndole sonreírme burlón mientras colocaba sus brazos detrás de su cabeza. - ¿Qué soñaste?
Me estremecí sólo de recordar las imágenes que hasta hace poco parecían estar sucediéndose delante de mí.
- Corría y... tú te ibas de mi lado y...
- Menuda pesadilla estúpida. - me interrumpió incorporándose para acercarse a mí cogiendo mi mano y levantándola para poco después posar sus labios sobre mis nudillos. - Y más después de haberte dicho que te quiero, no me arriesgaría si no estuviese totalmente seguro, créeme, y contigo sí veo las cosas claras.
Volvió a dejarme sin palabras por millonésima vez. Diablos, ¿cómo lo hacía? Sonreí bajando la mirada sin poder evitar que mis mejillas volvieran a enrojecerse haciéndo que Justin soltara una leve carcajada.
- ¿Te apetece salir ya de la habitación? - me preguntó cambiando de tema.- El tema de los rumores esta casi resuelto, ya esta todo desmentido y en un par de días las cosas volverán a la normalidad, los paparazzi han sido detenidos por allanamiento, esta vez han sido más agresivos, tranquila, no dejaré que vuelva a pasar, y en cuanto a Max...
- No te preocupes Justin, sé que lo has arreglado, te has llevado casi una hora hablando con Scooter, no hablemos más del tema, por favor. - le supliqué. - ¿Hacemos la cena? ¿Sandwich con patatas fritas?
- Mmmm, pizza. - sugirió guiñándome un ojo seductoramente.
- Perfecto, qué hambre, voy a llamar. - dije con intención de levantarme de la cama.
- ____. - me llamó Justin volviéndo a recostarse.
Yo me di la vuelta rápidamente al escucharle y ví que me miraba con una expresión divertida.
- No sé cómo lo has hecho pero esta es la primera vez que paso el día entero en la cama con una chica sin acostarme con ella.
Puse los ojos en blanco y recogí uno de los cojines tirados por el suelo lanzándoselo a la cara a Justin, quien, al no esperarlo recibió el golpe de lleno.
-------------------------------------------
Un saludo a todos/as mis lectores/as, soy yo, espero que os haya gustado este capítulo.
Me gustaría proponer una cosa, estoy intentando que esta novela crezca un poco más, si cada uno de vosotras recomendase a una o dos amigas esta historia podría llegar a crecer el doble, además de que podríais compartir vuestra opinión con alguien cercano. Lo que quiero decir es que si conseguimos doblar el número de RT's en el link que pondré a continuación, prometo que habrá un maratón de cinco capítulos en octubre. Ayudadme a expandirlo, si comencé con esto fue porque quise compartir mis sueños con más personas.
Una vez más muchas gracias por seguir aquí, espero que os este gustando, ya sabéis, si queréis comentar usad el hashtag #InalcanzableFanFic y si queréis que os avise para el próximo capítulo dad RT AQUÍ

sábado, 7 de septiembre de 2013

Capítulo 26 - Inalcanzable.

{Capítulo 26}

- ¡Ya lo tengo! ¿Lo llamamos Bigotes?
- Ryan, deja de gritar de una vez por favor... - suplicó Helena a la vez que masajeaba su frente con los ojos entrecerrados.
Jace se acercó en ese momento con una pequeña taza de té que puso por delante de ella. Yo sostenía al pequeño animal entre mis brazos dándole pequeñas caricias absorta en mis pensamientos sin ser ni si quiera consciente de que mantenía una estúpida sonrisa. Recordé con detalle cómo Justin me acompañó a la puerta de mi habitación y me dio un beso de buenas noches que por poco no provoca que deje de respirar. Le había resultado raro que no le hubiese dejado pasar la noche conmigo, y a mí también. O no. O sí. La verdad es que no tengo ni idea de qué es lo que se supone que debería hacer en estos casos, simplemente dije lo que pensaba, aunque se lo tomó mejor de lo que esperaba y volvió a su cuarto dejándome una vez más completamente colgada de su sonrisa.
- ¿Me escuchas? ¿_____? - Ryan hizo que volviera a la Tierra. - ¿Le llamamos Bigotes?
- Tu imaginación me abruma, tío. - reía Jace.
- Además es hembra... creo. - respondí mirando al gato mientras este trataba de estirar el cuello hacia mi tazón de leche con cereales.
- Buenos días.
Me giré rápidamente al escuchar aquella dulce voz y sonreí al instante al verle cruzar la cocina hacia nosotros con el torso desnudo y unos pantalones de pijama que caían desde su cintura haciendo que luciera condenadamente sexy.
- Hola. - susurré cuando se acercó a mí inclinándose para darme un suave beso sobre los labios.
- ¿Dormiste bien? - me preguntó a pocos centímetros de mis labios.
Asentí mientras notaba el hormigueo en el interior de mi estómago que no hizo más que crecer al ver que éste esbozaba una pequeña sonrisa como respuesta y se dirigía hacia el frigorífico para sacar la botella de leche.
Volví la cabeza de nuevo hacia mis tres amigos que observaban la escena con cierta sorpresa, consiguieron intimidarme y tuve que agachar la mirada hacia mi desayuno tratándo de ocultar el leve rubor de mis mejillas.
- ¿Sobre qué hablábais? - dijo Justin mientras se sentaba a mi lado con su mirada hambrienta fija en el tazón de cereales.
- Sobre la bola de pelo. - contestó Ryan refiriéndose a mi nueva mascota. - No le gusta Bigotes como nombre.
El gato se removió sobre mi regazo y tras forzar un poco mi agarre saltó hacia el de Justin acomodándose mientras éste le sonreía divertido. Aún tenía el pelo revuelto después de haber dormido. ¿Otra vez estoy mirándole embobada? Quita la mirada, rápido, rápido.
- Normal que no le guste, ¿qué te parece...? - se quedó pensativo mientras se acercaba el tazón para poder meterse la cuchara de cereales en la boca sin derramar una gota. - Mmmm... ¿qué te parece Tuts?
- ¿Tuts? - preguntó Ryan con cara de disgusto.- ¿Y por qué no ya de paso Boobs?
- Cállate Bigotes. - le picó Justin.
- A mí me gusta. - opinaba Helena a la vez que terminaba su taza de té, parecía que estaba algo mejor. Jace sonreía mientras la miraba, mira, al menos no estoy sola respecto a eso.
Me quedé pensativa a la vez que dejaba a un lado mi desayuno.
- Es sencillo y original. - sonrío a la vez que me enconjo de hombros. - Sí, lo llamaremos Tuts.
- Menudo gusto de mierda tenéis. - gruñó Ryan echándose hacia atrás en su asiento.
Comenzamos a reír ante su reacción y continuamos con el desayuno.
- ¿Pasaste ya a la acción entonces, Bieber? - preguntó Ryan tras unos segundos de silencio.
Levanté los ojos hacia a él fulminándole con la mirada lo que provocó su incomodez y se sintió obligado a carraspear un par de veces.
- Aprende a mantener la boca cerrada cuando te conviene de una vez, tío. - casi susurró Justin. - Además, por lo visto fuiste tú la estrella de la noche, vaya post-fiesta más entretenida que tuviste. - no pudo evitar una pequeña sonrisa vengativa.
Ryan abrió mucho los ojos ante el comentario y Helena y Jace lo miraron con sorpresa.
- No pierdes el tiempo ¿eh? - reía Jace divertido.
- Lo dice el que aprovechó la borrachera de una chica para poder liarse con ella. - soltó sin pensarlo mientras Jace negaba rápidamente con la cabeza desde el lado de Helena con una expresión de horror y esta se quedaba completamente boquiabierta al escucharlo.
Lentamente, mi amiga fue girándose hacia el pobre Jace que parecía estar a punto de echarse a correr.
- ¡TÚ! - gritó ésta.
- Venga Lena, no montes una escena, vamos a hablarlo. - trataba de calmarla mientras se iba alejando de ella en dirección a la puerta de la cocina.
Me quedé sorprendida, ¿desde cuándo no la llamaba Lena? era el mote cariñoso que le tenía cuando aún estaban saliendo. Ryan se levantó de su asiento algo incómodo y se disculpó saliendo y subiendo las escaleras apresuradamente.
Jace le imitó a los pocos segudos seguramente con la esperanza de poder evitar aquella situación, entonces Helena cogió uno de los cucharones de metal colgados en la pared de la cocina y salió en su busca despidiéndose de nosotros como si aquella hubiese sido la reacción más normal del mundo.
Al presenciar todo aquel panorama Justin y yo nos quedamos en silencio unos segudos pero al rato pude escuchar de nuevo el pequeño ruido de la cuchara hundiéndose en el tazón de cereales y me giré para observar cómo atacaba lo que le quedaba de cereales mientras Tuts reposaba su cabeza contra su abdomen, sonreí casi instintivamente.
- ¿Disfrutando de las vistas? - bromeó finalmente sin necesidad de volverse.
Solté una leve risita nerviosa. Parezco gilipollas.
- ¿Qué se hace hoy? ¿Bajamos todos a la playa? - propuse girando mi silla hacia él y apoyando mi codo sobre la mesa y mi mejilla sobre la palma de mi mano.
Hizo una mueca disconforme y me miró unos segundos antes de levantarse para llevar mi tazón y el suyo al fregadero.
- Me han llamado esta mañana desde el estudio de grabación, quieren enseñarme una canción. - me explicaba mientras volvía hacia a mí colocándose en frente e inclinándose sobre mí para apoyar sus manos en la mesa manteniéndome a mí en medio de sus musculosos brazos. Con media sonrisa fue acercándo su cara lentamente a la mía.- Además viendo cómo estan las cosas de tensas entre la gente será mejor que tú y yo nos apartemos hasta que la tormenta pase.
- ¿Esta usted buscando excusas para quedarse a solas conmigo, Drew? - pregunté ocultando mi diversión.
- ¿Tanto se me nota? - rió él y levantó su mano agarrándo mi barbilla y tirando de mi labio inferior con su pulgar para que lo soltara de entre mis dientes.
No me había dado cuenta de que estaba mordiéndomelo. Entonces escuchamos un fuerte golpe procedente del piso de arriba y ambos miramos al techo al instante.
- ¿Cómo se llama esa canción? - le pregunté encogiéndome de hombros.
Él rió leve y aquel sonido me atravesó por completo haciendo que se estremeciera hasta el último rincón de mi cuerpo. Cuando quise darme cuenta, Justin se acercaba deshaciéndose de la distancia que nos separaba y volvía a hacerse con mis labios una vez más.
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
Sostenía la mano de Justin con fuerza tratando de ignorar a los pocos hombres de nuestro alrededor que nos decían cosas sin sentido, algunos nos insultaban, otros nos elogiaban, nos hacían preguntas sueltas y hubo uno que no paró de gritarme en el oído en todo el trayecto desde el coche al estudio. Yo medio escondía mi cara en Justin apretando su mano y agarrando aquel mismo brazo para conseguir pegarme más a él. ¿Cómo podía estar tan tranquilo? Casi estaban encima de nosotros. Caminaba calmado con sus gafas de sol y sosteniendo mi mano con firmeza con nuestros dedos entrelazados.
Sólo pude respirar tranquila cuando estuvimos en el interior del edificio, unos cuantos chicos de piel oscura con grandes gorras y un estilo de lo más rapero saludaron a Justin con un choque de nudillos, reprimí una pequeña sonrisa al pensar en el típico estilo de Justin.
- Os presento a mi chica, ____ Brooks, - soltó él de repente colocádo su mano en mi espalda para acercarme, yo le miré con sorpresa. Vaya.-  ellos van a enseñarnos la canción de la que te he hablado. - dijo entonces dirigiéndose a mí esta vez.
Les saludé con una tímida sonrisa, parecían tan asombrados como yo porque Justin me hubiese presentado de aquella manera, diablos, soy la chica de Justin Bieber.
- Un placer linda, ¿a qué te dedicas? - me preguntó uno de los chicos mientras avanzábamos hacia el estudio.
- Aún estudio, termino este año el instituto.
Me miraron aún más sorprendidos mientras se sentaban frente a un panel repleto de toda clase de botones, Justin parecía divertirse con la situación mientras encendía una pequeña pantalla táctil situada sobre la mesa y conectada a ella por un par de cables.
- Pero, ¿cómo os conocisteis entonces? ¿en el instituto? - bromeaba su compañero pensando seguramente que les estaba tomando el pelo.
- Pásame la letra tío. - pidió Justin alargando el brazo para coger un par de folios que le tendieron.
- ¿Te dejamos solo como siempre? - preguntaron mientras éste se concentraba en leer los escritos con una de sus manos apoyadas sobre el monitor listo para darle al play.
Justin asintió sin levantar la mirada y en seguida nos quedamos solos en aquella habitación llena de controles. Pulsó el botón de play de la pantalla y se sentó en uno de los anchos sillones con ruedas que había en frente, fue entonces cuando una dulce melodía comenzó a sonar de alguna parte envolviéndome, era lenta y hermosa. Cuando me quise dar cuenta Justin me miraba mojando sus labios.
- ¿Qué? - pregunté con cierto nerviosismo.
- ¿Te dije alguna vez lo preciosa que eres? - me sonrió mientras estiraba su brazo para coger mi mano y tira de ella para que, pocos segundos después me encontrara sentada sobre su regazo.
Solté una leve sonrisa notando cómo la sangre comenzaba a acumularse en mis mejillas.
- De hecho, ayer mismo me llamaste fea. - contesté recordando el día anterior cuando me llevó a dar una vuelta en coche. Me acomodé subiendo mis piernas para pasarlas por encima del brazo del sillón y dejarlas colgar a un lado de este apoyando mi mejilla en el pecho de Justin que reía ante mi comentario y me acunaba en sus brazos depositando un fugaz beso en mi pelo.- Así que... no, nunca me lo dijiste... - bajé el tono de mi voz disfrutando de sus caricias e inhalando el olor que desprendía.
- A partir de ahora me encargaré de que lo escuches a menudo. - me susurraba al oído  a la vez que la música sonaba a nuestro alrededor. Un dulce torbellino me subió desde el estómago obligándome a sonreír cerrando los ojos para terminar de acomodarme.
No sé cuanto tiempo pasó, la canción estaba puesta en repetición y yo respiraba con calma mientras sentía los labios de Justin sobre mi cabeza y sus dedos acariciando mi vientre. Hacía muchísimo tiempo que no me sentía así de relajada, había logrado que mi timidez se esfumara con tan sólo un par de movimientos.
- ¿Puedo preguntarte una cosa? - susurró de pronto resquebrajando la calma que se había formado en torno a mí.
- Mmm... - pude responder a duras penas enterrando un poco más mi cara en su pecho.
Escuché su suave risa a milímetros de mi oído y sentí cómo mi cuerpo al completo se estremecía ante aquel dulce sonido mezclado por la música de fondo.
- Cuando tus amigos tengan que marcharse en una semana, he visto que han sacado billetes para ti también y... - su tono contenía cierta preocupación.
Abrí un poco mis ojos encontrándome con los suyos y observé detenidamente cada una de sus facciones, levanté mi mano casi sin darme cuenta y comencé a rozar con la punta de mis dedos su mejilla hasta bajar a sus labios cuando Justin los besó con infinita dulzura.
- Me preguntaba si vas a irte con ellos.
Sonreí negando despacio con la cabeza y esto hizo que él dejara escapar un profundo suspiro de alivio atrayéndome hacia a sí.
- Me quedaré hasta que acabe el verano, pero después empiezo mis clases, puedes venirte a Canadá cuando yo me vaya y así ver a tus hermanos. - propuse esbozando una amplia sonrisa orgullosa de haber tenido una idea como aquella.
- No creo que vaya a poder ser, mi descanso termina a finales de verano y seguimos con la gira, terminamos en Estados Unidos y pasamos por Japón hasta Australia para después regresar a Latinoamérica. - me explicó rehuyendo mi mirada observando la mesa de controles.
Algo dentro de mí se hizo pedazos justo en aquel instante. Con que a esto se refería con llevar una relación seria siendo quien es. Casi inconscientemente retiré mi mejilla de su pecho separándome un poco, esto hizo que él girara su cara horrorizado y me comprimiera contra él para evitar que continuara separándome.
Estaba asustado. Coloqué mi mano sobre su pecho sintiendo el rápido latido de su corazón bajo su piel y le acaricié suavemente tratando de calmarle.
- Aún faltan semanas para eso, ya lo pensaremos más adelante, no te preocupes por nada, ¿vale? - susurré abrazándole con suavidad notando como destensaba sus músculos poco a poco. - Todo va a salir bien.

Perdí la noción del tiempo y aún no tengo ni idea de cuánto tiempo pasamos allí. Justin ojeaba los folios a la vez que entonaba un par de notas marcando las partes en las que pensaba que tendría que hacer algún cambio. Me encantaba verle trabajar, podía verse con facilidad que era su pasión y disfrutaba con ello. Yo jugueteaba de pie con los controles subiendo y bajando las pequeñas palancas dispuestas sobre el panel.
Estaba tan centrada en averiguar para qué servía cada uno de los botones que no pude apreciar que Justin se había levantado y se acercaba despacio a mis espaldas volteándome rápidamente y acercándose tanto que hizo que tuviera que sentarme sobre la mesa colocándo su cuerpo entre mis piernas. Tragué saliva sobresaltada y agarrándole por la camiseta para no caer de espaldas sobre la mesa. Él mantenía una sonrisa juguetona a la vez que apoyaba sus manos a ambos lados de mi cuerpo y acercaba lentamente su cara a la mía, sentí cómo mi corazón se disparaba a medida que la distancia era más corta.
- Me gusta cuando te pones nerviosa por mi culpa. - sonrió susurrándome. - Y cuando digo me gusta quiero decir que me pone bastante...- Se interrumpió a sí mismo mirando fijamente mis labios y su sonrisa se esfumó.
Volvió a hacer que soltara mi labio y cuando quise darme cuenta él mismo lo atrapaba con sus dientes y tiraba de él provocando una dulce corriente eléctrica que atravesó todas mis terminaciones nerviosas haciendo que respondiera colocándo mis manos tras su cabeza agarrándo su pelo por detrás con un leve jadeo. Él llevó sus manos a mis piernas subiéndolas lentamente por mis muslos desnudos hasta llegar al comienzo de la tela de mis pantalones cortos.
- Justin... - pude decir.
- Mierda, qué sexy queda mi nombre en tus labios. - susurró esbozando de nuevo una sonrisa juguetona y fue abriendo los ojos bajando lentamente sus manos acariciando mis piernas. - Tranquila, será cómo y cuándo tú quieras que sea.
Le miré a los ojos sosteniendo mi respiración, ¿cómo podía hacer que explotasen miles de fuegos artificiales a mi alrededor con tan sólo usar unas pocas palabras?
- Eres tan... - comencé diciendo.
- Tuyo. Soy tuyo, y tú mía, que se te vaya metiendo en la cabeza ya. - susurraba mientras me robaba un nuevo beso rápidamente dejando mis labios con ganas de más. - Eres mi chica. - complementó muy lentamente casi saboreando cada una de las palabras que salían por su boca.
- Mmmm... me gusta que me llames así, pero eso de que me presentes...
- ¿Te molesta que le diga a la gente lo que eres? - preguntó con diversión.
- En absoluto, pero lo sueltas como si fuese un adjunto de mi DNI o algo. - reí dándole un leve mordisco en la nariz haciendo que éste la arrugara esbozando una media sonrisa.
- Sólo dejo claro que ya tienes dueño y así mantengo a raya a capullos como el de la fiesta haciéndoles saber que me perteneces.
Al segundo de escuchar esto arqueé una ceja incrédula manteniendo su mirada con una expresión de advertencia.
- ¿Disculpa? Ni eres mi dueño, ni pertenezco a nadie, soy una persona, no un perro. - dije provocando que su diversión aumentara y se acercó lentamente a mi oído.
- Eres mi perra. - susurró medio riendo.- Virgen, pero mi perra al fin y al cabo.
Abrí mi boca casi sin advertirlo y arresté un fuerte puñetazo contra su brazo que me dolió más a mí a la vez que él soltaba una sonora carcajada y volvía a abalanzarse sobre mí para tumbarme sobre la mesa de controles. Comencé a mover las piernas en el aire a ambos lados de Justin que mordisqueaba mi cuello haciéndome cosquillas. Yo reía a la vez que trataba de encogerme para evitar su acceso hasta mi cuello.
- ¡Para! - gritaba a la vez que reía golpeando su espalda con mis puños. - ¡Imbécil!
- Aburrida. - rió girando su cabeza para poder encontrarse con mis ojos rozando su nariz con la mía.
Me quedé colgada de su mirada aún sonriendo y con la respiración entrecortada cuando de pronto el sonido de la puerta abriéndose hizo que ambos rompiéramos a la vez el contacto visual y nos despegáramos el uno del otro como si nos acabáramos de contagiar la peste.
- Por esto tardabas tanto... - susurró uno de los chicos que acababa de conocer levantando una ceja y apoyándose en el marco de la puerta. - Ya sé que nunca te lo he dicho tío, pero el estudio es de uso exclusivo para grabación, sólo de grabación. - advirtió divertido enfatizando el ''sólo''.
Descendí casi movida por un resorte de la mesa de controles bajando lo poco que se me había subido la camiseta y peinándome con los dedos  tratando de disimular el intenso rubor de mis mejillas.
- Me llevaré las partituras y demás y le haré un par de arreglos, quizás me venga bien. - dijo Justin cambiando el tema con media sonrisa y tomándo los folios abandonados sobre el sillón que ocupaba anteriormente.
El chico soltó una leve risa y se fue volviendo a dejarnos a solas, entonces escuché la voz de Justin muy cerca.
- No se tú, pero a mí en este sitio entran muchas ganas de romper las reglas.

·Narra Justin·
____ me relataba brevemente la primera vez que Christina sufrió una borrachera, algo que no terminó saliendo bastante bien y yo la escuchaba aguantando la risa en varias ocasiones para no perder detalle de su historia. Más tarde le conté la vez en la que unas fans se hicieron pasar por mujeres de la limpieza en uno de mis hoteles y al salir del baño me las encontré haciéndose fotos con mis bóxers. De fondo sonaba la canción Mirrors de Justin Timberlake, había sido realmente un éxito aquel verano, se mezclaba con la dulce risa de ella, y me ayudaba a disfrutar aún más del paseo en coche.
Quería hacerla sentir cómoda, necesitaba conocerla cada vez más y más, no me cansaba de ninguno de sus rasgos ni sus manías, me daba una agradable sensación en el pecho que me hacía querer tenerla siempre cerca de mí.
Todo iba genial, aunque el buen humor se esfumó cuando al llegar a mi barrio encontré a una masa de paparazzi delante de la puerta de mi casa. Hice que el claxon sonara fuertemente tratando de apartarlos y avanzando lentamente para no arrollar a ninguno por muchas ganas que tuviera de hacerlo en aquel instante.
- ¿Qué mierdas harán aquí? - me pregunté en voz alta.
- Estan en todas partes... - susurraba ella a la vez que el sonido de los flashes volvían a envolvernos.
Continué tocando el claxon sin parar pero ninguno se daba por vencido y tuve que acelerar un poco ya que algunos estaban intentando subirse hasta al capó del coche.
Cerré rápidamente la puerta del jardín en cuanto hubimos entrado y salí del coche como un rayo cerrando de un portazo el coche y caminando a paso ligero ignorando las voces de ____ a mis espaldas. Siempre que me esperaban en casa era porque algo gordo había pasado.
Entré en el interior del edificio y al instante fui abordado por Alfredo.
- Joder Justin, ¿dónde estabas? te he llamado un millón de veces, te estan cayendo denuncias por todas partes. - me explicaba rápidamente a la vez que me mostraba la pantalla de su teléfono móvil. - Scooter parece poseído, dice que quiere hablar contigo de inmediato.
Comencé a leer rápidamente la entrada que podía verse en la pantalla del móvil de Alfredo mientras Ryan se unía a la histeria y ambos me seguían mientras yo caminaba hacia el salón con la mirada fija en el teléfono.
- Tío que el cabrón al que le diste la paliza te ha metido una denuncia por agresión y se ha inventado una historia descojonante sobre _____, Christina estaba mirando la página de Perez Hilton y...
Observaba las fotos colgadas en la web, éramos ____ y yo saliendo del bar, había una de Max después de la pelea, relacionaban mis salidas con la máscara de días después. Exhalé un profundo suspiro de desespración al ver que habían trucado una foto de ella metida en un club de striptease como bailarina y una supuesta ficha que confirmaba que había trabajado en el local.
- Se han hecho como cinco trending topics en twitter referidos a amenazas de muerte hacia ella, el mundo entero se ha vuelto loco, tío que el teléfono no ha dejado de sonar.
- Justin, ¿dónde esta ____? - me preguntó entonces Helena con preocupación.
Me giré rápidamente buscándola con la mirada, ni rastro de ella. Salí como un rayo de la casa encontrándola un poco más alejada, estaba completamente rodeada de paparazzi y trataba de deshacerse de ellos sin conseguirlo. Mantenía una expresión de horror mientras era empujada cada vez con más violencia.
- ¡EH! ¡LARGO DE AQUÍ! - grité furioso a la vez que bajaba las pequeñas escaleras de la entrada. - ¡FUERA!
Al escucharme la multitud se dirigió en mi busca y yo traté de atravesarlos a base de empujones agarrando a _____ por el brazo y tirándo de ella a la vez que me abría paso entre la gente con brusquedad. De repente, uno de ellos intentó agarrarla por la camiseta y me giré rápidamente para atestar un fuerte golpe contra su pecho provocando que éste perdiera el equilibrio y cayera al suelo de espaldas. Los flashes se intensificaron en aquel momento y pude ver cómo ____ se tapaba la cara sollozando. Sin aguantarlo un sólo segundo más volví a reunir fuerzas y en pocos segundos logramos entrar en el interior de la casa.



-----------------------------------------------

Si te ha gustado el capítulo y quieres que te avise para el siguiente tan sólo haz RT AQUÍ
Recuerda que puedes decirme qué piensas sobre la novela utilizando el hashtag #InalcanzableFanFic
Gracias y un beso muy fuerte. <3
María. {hisbeliebeer}