·Narra Justin·
- Cuando entré ella ya estaba allí, y yo estaba en toalla porque... -me quedé unos segundos en silecio mirando mi reflejo. - No... me quité la ropa para dormir, no sabía que Katia andaba por mi habitación.
Estampé mi cara contra la palma de la mano con desesperación y al momento mi teléfono móvil comenzó a vibrar en la mesa del espejo, lo cierto es que no tenía ganas de hablar con nadie. Apoyé mis manos sobre la pequeña mesa de madera y giré mi cabeza hacia el enorme balcón de mi habitación, hacía un día estupendo ahí fuera, sin embargo tenía la misma sensación que solía experimentar cuando era pequeño y me pasaba los días encerrado en mi casa de Stratford por culpa de la enorme cantidad de nieve en las peores épocas del año.
- Entré y me la encontré desnuda.
Encogí los hombros mientras me observaba a mí mismo y pude apreciar las pequeñas ojeras que se hacían visible bajo mis ojos, había pasado la noche en vela comiendome la cabeza sobre qué hacer.
Mi móvil comenzó a vibrar por enésima vez, finalmente lo recogí mirando el SMS.
De: Ryan Butler
"Te estamos esperando para desayunar, baja"
"Mueve tu jodido trasero de la cama y ven a desayunar, no me dejan empezar si no estamos todos"
"QUE BAJES YA, HOSTIA."
Resoplé guardando el teléfono en uno de los bolsillos traseros de mi pantalón y eché un último vistazo al espejo, las heridas iban mucho mejor, con un poco de suerte casi no serían visibles en los premios.
Sacudí mi cabeza y dí los últimos retoques a mi pelo delante del espejo, debo actuar con normalidad, si ve que para mí no resulta un tema muy relevante, lo más seguro era que ella con el tiempo pudiera tomárselo igual. Un minuto más tare ya estaba saliendo de la suite.
Por el pasillo me crucé con Scooter que caminaba a la vez que mantenía conversación con otros dos hombres a su lado. En cuanto me vió pasar agarró mi brazo haciendo que parase.
- Oye Justin, quería hablarte de una cosa. - bajó el todo de voz a medida que hablaba y pude distinguir una leve sonrisa. - Hoy les he dado el día libre a los del equipo y se han puesto de acuerdo en hacer algo juntos, muchos de ellos se han negado pero pienso que te iría bien ir de senderismo con el otro porcentaje, van a ir dirección al río atraesando el bosque que hay al noroeste de la ciudad, ¿sabes de cual te hablo?
Asentí recordando la noche anterior en el pequeño acantilado e inconscientemente pasé mi lengua por encima de ambos labios humedeciéndolos.
- Estaría bien, hace tiempo que no hago ese tipo de cosas, me recuerdan a Canadá. - sonreí contagiando a Scooter.
- Perfecto, yo lo hablo con el personal para que podáis salir todos juntos esta tarde, y nos vemos por la noche chico. - concluyó dando na fuerte palmada sobre mi hombro.
Tras despedirme de él en el pasillo continué mi camino hasta llegar a la sala de reuniones, ahora convertida en comedor gracias a mi equipo, pude distinguir Ryan, Fredo que empezaron a aplaudirme al verme aparecer mientras _____ reía a la vez que Nora charlando animadamente.
Como si nada hubiese pasado, Justin.
Me acerqué decidido hacia ella y pasándo por detrás, me agaché para depositar un suave beso sobre su mejilla a la vez que esbozaba una pequeña sonrisa con los ojos cerrados. Nada ocurrió. Para cuando quise abrirlos ya era tarde, ____ sostenía su vaso de leche en la mano que no dudó en lanzar sobre mi cara empapándome por completo en tan sólo cuestión de segundos.
Me aparté casi en seguida escupiendo el líquido que se me había colado en la boca distinguiendo de fondo las risas descontroladas de Alfredo y Ryan mientras secaba mis ojos.
- ¿DÓNDE MIERDAS TENGO YO LA CÁMARA EN MOMENTOS COMO ESTE? - decía Alfredo casi ahogándose por la risa.
Eché un nuevo vistazo viendo cómo _____ salía a paso ligero por la puerta, miré a Nora con los ojos muy abiertos mientras ella tapaba su boca con la mano encogiéndose de hombros. Finalmente suspiré y tomé asiento junto a Ryan que me ofrecía una servilleta aún riendo.
- Joder Justin, menuda leche que te han dado. - tras decir esto último, Nora y Alfredo estallaron en nuevas risas mientras yo adoptaba una expresión de impaciencia mordiendo el interior de mi mejilla.
- Biebs, cariño, ¿quieres que te llene el vaso?- me ofreció Nora, pero antes de que pudiese contestarla prosiguió. - Mejor que no, veo que ya estas servido.
La gracia continuó durante todo el desayuno.
(Horas más tarde.)
- Muy bien, vamos a hacer recuento chicos, ¿lleváis todas las cosas?
Kenny revisaba la lista de nombres de quiénes habíamos accedido a ir, y para mi sorpresa _____ estaba entre ellos, se había pasado todo el viaje en las filas de delante con algunas bailarinas tras rechazar numerosas de veces la oferta de Ryan de venirse con nosotros al sillón más grande de detrás del autobús que nos había recogido.
Trataba de encontrar una buena forma de sentarla y explicarle todo lo que había ocurrido en realidad, pero sonaba todo tan malditamente ridículo que ni yo mismo me hubiera creído.
- ¿Y a aquella qué le pasa? - el brazo de Ryan me rodeó el cuello sacándome así de mis pensamientos. - ¿Te parece si nosotros vamos por libre, tío?
Le miré sin poder evitar una sonrisa divertida mientras me lo sacaba de encima dándole un puñetazo amistoso en el hombro.
- ¿Quiénes somos ''nosotros''? - pregunté cargando mi mochila al hombro en cuanto Kenny me la pasó.
- Pues Fredo, Anna, Nora, ____, tú y yo. -me explicó señalando en la pequeña masa de bailarines a las chicas.
Presté más atención al escuchar su nombre entre uno de los miembros del grupo y me quedé mirándola con los labios entreabiertos, tal vez pudiera conseguir que se parase a escucharme si nos encontrábamos entre menos gente.
- Ryan tienes que ayudarme. -dije simplemente volviéndome hacia él que ahora me miraba extrañado. - Bueno, antes te lo tendré que contar todo desde el principio.
Aproveché la pequeña confusión del recuento para alejarle un poco conmigo y comencé a relatarle los hechos desde la comida en Gino's y pasando por el acuario y el baño con los delfines para después contarle con detalle todo lo que había ocurrido en los acantilados hasta llegar al incidente provocado por Katia. Ryan me miraba inexpresivo mientras hablaba y se rascó la barbilla con la pequeña pelusilla a la que él llamaba barba.
- ¿Y no te tiraste a Katia? - negué con la cabeza decidido ante su pregunta. - Venga ya Bieber.
- Que te estoy diciendo la verdad, capullo, se coló en mi habitación y en cuanto terminé de hablar sobre los amigos de _____ sobre su cumpleaños...
- ¿Cumpleaños? ¿De quién? ¿Dónde esta la tarta? - me interrumpió una voz a mis espaldas.
Alfredo nos rodeó el cuello a Ryan y a mi con sus brazos apareciendo en medio de los dos con su tan épica sonrisa.
- El de Brooks. -contesté en voz baja sin pensarlo.
- ¿Quién cojones es...?
- Cállate, te va a escuchar. -todos volvimos la mirada hacia _____ y Nora que estaban sentadas en un pequeño tronco compartiendo auriculares y evaluando la música del móvil de mi bailarina. - El caso es... que tenéis que ayudarme a que no le quede más remedio que escucharme, ¿alguna idea?
Miré a Ryan que se quedó pensativo durante unos segundos mientras Alfredo nos miraba a ambos como si estuviese presenciando un partido de tenis completamente perdido.
- ¿Alguien me explica qué esta pas...? - no le di tiempo a terminar la frase, le tapé la boca sin piedad sin dejar de mirar a Ryan que tenía los ojos hacia el infinito sin hacer el más mínimo movimiento.
- Creo que tengo una idea. - nos dijo finalmente provocando que pusiera toda mi atención en lo que iba a proponer.
- Habla.
·Narra ____·
Accedí a acompañar a mis amigos a una excursión a parte de los más adultos aún teniendo que compartir aire con el estúpido de Justin, me había dicho a mí misma que si quería que él viera lo poco que me afectaba todo aquello tenía que comportarme de manera normal con todos aunque ello supusiese estar a su lado, quería que supiera que si a él todo aquello le resvalaba, a mí el doble.
Habíamos acordado en separarnos en aquel mismo claro donde el autobús iba a esperar durante todo el día y volver a reunirnos por la tarde sobre las siete que era cuando comenzaba a oscurecer. Vimos que Ryan nos hacía señas para que avisaramos a Kenny que era el responsable aquella tarde y Anna se levanto desde mi lado dirigiéndose hacia él.
La acababa de conocer hoy pero ya me llevaba genial con ella, Anna era una de las mejores bailarinas de la gira según Nora, y una de las más guapas, desde que se unió ya había roto bastantes corazones, aquello me hizo preguntarme si Justin ya lo habría intentado con ella. Sus ojos eran verdes con largas pestañas que los hacían el doble de bonitos, su pelo rubio caía sobre su espalda formando perfectos tirabuzones en las puntas que chocaban con sus caderas al andar. Sinceramente me extrañaba que no tuviese novio, era una chica alegre y graciosa y me había aliviado saber que también venía con nosotros, ya que así tendría más posibilidades de evitar a Justin todo lo que quedaba de día.
Una vez que tuvimos la aprobación por parte de Kenny nos pusimos en marcha adentrándonos todos juntos entre los árboles.
Reíamos mientras Nora y Justin trataban de impovisar sobre la marcha la letra de una canción acerca del bosque que estaba quedando cada vez más ridícula y con menos sentido mientras Alfredo creaba el ritmo con su boca.
Anna subía a las espaldas de Ryan dejando que éste le llevase a cuestas un largo trecho del camino.
- Uno de sus corazones rotos. - me susurró Nora desde mi lado cuando se dió cuenta de que les observaba.
- ¿Ryan? Si es un gran chico, ¿por qué le rechazó? - pregunté sorprendida volviendo la mirada hacia ella.
Nora se encogió de hombros haciendo un mohín y negando con la cabeza.
- Desde que la conozco nunca la he visto con pareja, quizás sea algún asunto personal, igual le asustan las relaciones en serio, le pasa a mucha gente. - me explicó.
No pude evitar que el nombre de Justin pasara por mi cabeza en aquel momento, me giré hacia él y le pillé mirándome a la vez que reía seguramente por algo que le habría contado Alfredo. Aguanté aquella mirada con seriedad haciendo que poco a poco él fuera borrando su sonrisa y finalmente rompió la conexión visual declarándome vencedora.
- Oye, esperad, ¿y si jugamos a algo? - nos paró Ryan dejando a Anna en el suelo.
Justin y él se dedicaron una corta mirada acompañada por una débil sonrisa.
- ¿Jugar? ¿A qué? - pregunté algo confusa.
- Se trata de... -intentó explicar.
- Es algo que se acaba de inventar y que veo una auténtica pérdida de tiempo. - le interrumpión Alfredo con una ceja levantada cruzándose de brazos.
Nora le dio un suave empujón para que le dejase hablar y volvimos a centrar la atención en lo que tenía que decir.
- Por equipos de dos personas cada uno, debemos ponernos de acuerdo para buscar un objeto, a ser posible difícil de encontrar, y el primer equipo que se haga con él podrá permitirse imponer una prueba a los equipos perdedores. -reía a la vez que miraba a Anna que le observaba insegura. - Y no es por nada, pero allí cerca hay un río helado en el que me apetece bastante ver gente en ropa interior sufriendo.
Todos estallamos en carcajadas al escuchar aquello último pero mi risa se vio ahogada por la petición de Alfredo.
- Para que la cosa este igualada hagamos que cada equipo se componga por un chico y una chica, Nori. -sonrió abriéndole los brazos a mi compañera que puso los ojos en blanco llendo con él y echándole un brazo por detrás del cuello mientras reía. - Los futuros vencedores.
- Me parece bien. - asintió Ryan que giró la cabeza hacia Anna tendiéndole la mano. - Rubia, ponte tú conmigo y Justin y ____ que vayan juntos.
Lo sabía.
Clavé mi mirada de pocos amigos en Ryan que al verla se apresuró en comenzar el juego.
- Temenos que empezar encontrando la pluma de un ave... de color azulado, ¿os parece?
Todos asintieron quedando de acuerdo y segundos después nos dividíamos tomando diferentes direcciones.
Me giré viendo a Justin observarme con una estúpida sonrisa en la cara y tras exhalar un profundo suspiro haciendo notar mi disconformidad con todo aquello y cruzándome de brazos comencé a caminar por delante de él adentrándome entre el follaje.
Escuchaba los pasos de mi compañero a mis espaldas siguiéndome en silencio mientras yo buscaba por el suelo tratando de encontrar la dichosa pluma para poder terminar cuanto antes. ¿Cómo podía tener el descaro de besarme, acostarse con otra chica justo al regresar al hotel y ahora mirarme a la cara sonriendo, todo ello en un periodo de veinticuatro horas?
Me contuve para no volverme y estampar mi mano contra su cara por segunda vez. No entiendo por qué me tocan a mi los chicos más descerebrados.
Mantuvimos el ritmo durante unos diez minutos cada vez más alejados de nuestro punto de encuentro y me dí cuenta de que no estaba prestando ninguna atención a encontrar el objeto por el cual me había metido en aquello.
- ¿Sabes por dónde estas llendo? Porque yo simplemente te estoy siguiendo, si nos perdemos es cosa tuya. - escuché a mis espaldas.
Iba a contestarle cuando mi móvil comenzó a vibrar en mi bolsillo haciendo sonar la canción Stuck In The Moment y quitándome al completo mi imagen de dura. No quería mirarle, sabía que estaba sonriendo y que se reía de mí en silencio.
Saqué mi teléfono rápidamente apagando la alarma que mostraba el pequeño recordatorio ''pastillas''.
- Mierda... - cerré los ojos al recordarlo.
- ¿Qué ocurre?
- Mis medicinas contra la alergia, las metí en el saco que llevaba Kenny para acordarme después de tomarlas pero me olvidé completamente. - levanté la mirada hacia él que me miraba con cierta preocupación. - No me suele ocurrir mucho, pero cuando salgo al campo o a sitios donde hay mucha vegetación a veces me hinflo como un globo debido a...
Paré al apreciar que cambiaba su expresión a una totalmente divertida y resoplé volviendo a caminar hacia el lado contrario con intención de ir a buscar al resto del equipo.
- Eh, no, espera, perdona es que eso tiene que ser algo digno de ver. - le escuché reír mientras me agarraba del brazo al ver que no me detenía. - Oye para, necesito hablar contigo, estoy llendo en serio.
Le ignoré sin parar de caminar entre la maleza y sentí cómo forzaba mucho más su agarre provocándome una mueca de dolor.
- ¿Es que para ti no significó nada el beso de ayer? - me preguntó de repente.
Aquello sí me hizo parar girándome casi movida por un resorte mirándole con total desprecio y una vez más me veía a mí misma conteniéndome por no marcarle la mejilla de un bofetón.
- ¿Cómo te atreves a preguntarme eso precisamente tú?
- Tengo todo el derecho a preguntarlo, y si me dejaras explicarte lo que ocurrió lo comprenderías tú también. - bajó el tono de su voz acercándose un poco más.
Guardé unos segundos de silencio tratando de descifrar su expresión pero finlmente me dí por vencida continuando mi marcha.
- Gilipollas.
Justin puso los ojos en blanco suspirando con desesperación y volvió a correr detrás de mí para alcanzarme agarrando mi muñeca y tirando de ella logrando voltearme hacia él haciéndome quedar muy cerca de su cara. No tuve tiempo de replicar ya que al instante él había deslizado su otra mano a mi mejilla sosteniéndo mi cara y se había lanzado rápidamente a mis labios comenzando a besarlos con una dulzura casi inimaginable. Caí rendida dejándome llevar por su textura cerrando los ojos sin ser consciente de ello y respondí a su beso con la misma delicadeza. Giró lentamente su cabeza dándome un mejor acceso a su boca, poco a poco subí mis manos hasta su pecho agarrándole por la camiseta para mantenerle cerca de mí cuando entonces sentí cómo bajaba su mano desde mi cintura trazando lentamente una trayectoria que terminó en mi trasero e hizo que abriera los ojos de golpe.
Sin pensármelo dos veces le empujé con todas mis fuerzas apartándole de mí y rompiendo nuestra preciada conexión provocando que diera un traspié y cayera sentado al suelo.
- Ah... joder, menudo golpe. - se retorció.
Me tapé la boca mirándole en el suelo pensando que tal vez había sido demasiado agresiva y me agaché con intención de tenderle la mano para poder levantarlo.
- ¿Estas bien? - pregunté vacilante.
Agarró mi mano con firmeza y tiró de ella provocando que cayera al suelo casi al instante sintiendo cómo ponía todo su peso sobre mí sentándose y agarrándome por las muñecas presionándolas contra el suelo inmovilizándome. Traté de deshacerme de él y quitármelo de encima pero mientras más resistencia mostraba, más fuerte me sostenía contra el suelo.
- ¡Justin! ¡Quita de encima! -luchaba por mi libertad bajo su cuerpo tratando de escabullirme pero cada vez resultaba más imposible. - ¡Pareces un maldito crío de tres años! ¡SUÉLTAME!
- Cuando te tranquilices y quieras hablar sobre el tema me levantaré. - me dijo tranquilamente.
- ¡SOCORRO! - se me ocurrió gritar provocando una leve sonrisa de diversión por parte de mi opresor. - ¡¡AYUDA!!
Rápidamente Justin soltó una de mis muñecas tapándome la boca para evitar que continuara, no tardé nada en clavar mis dientes con todas mis ganas en su cálida mano haciendo que él la retirara a la velocidad de la luz gimiendo de dolor.
- HOSTIA, MALDITA CABRONA, ME HAS MORDIDO. - llevó la única mano con la que me retenía a la marca que le había dejado.- ¡PARA DE UNA VEZ!
Esta vez sí obedecí contemplando la escena en silencio tumbada bajo él sobre la tierra completamente inmóvil esperando.
Cuando por fin pareció más calmado observó su mano enrojecida y me miró con una expresión que estaba entre la sorpresa y la rabia, finalmente se puso en pie devolviéndome mi preciada libertad y me ayudó a levantarme sacudiéndose el polvo de los pantalones.
- Vamos a sentaros en las rocas aquellas... si quieres... - dije con un tono apenas audible sin saber muy bien cómo debía tratarle ahora.
Para mi sorpresa se tomó bien mi propuesta ya que comenzó a caminar hacia donde había indicado sentádose en una de las enormes piedras clavadas en el suelo y se giró hacia a mí haciendo un rápido movimiento con la cabeza para que le acompañase.
Vacilante, anduve con lentitud hacia las rocas sentándome en la que había a su lado y examinando su mano desde la distancia. Recordé entonces de que llevaba un pequeño paquete de pañuelos en mi bolsillo y rápidamente lo saqué tendiéndole uno para que pudiera limpiar la herida.
- Necesito que te pares a escucharme y esto termine antes de que puedas acabar conmigo. - me pidió aceptando el pañuelo y colocándolo sobre la marca.
Asentí aún en silencio bajando la mirada sintiendo que era lo menos que podía hacer y me dispuse a oír su explicación de los hechos.
- Si te digo la verdad hacía mucho que nadie me hacía sentir como tú lo hiciste anoche, me refiero a que con un sólo beso... me gustó, no sé si tú sentiste lo mismo pero... - parecía que le costaba reconocerlo y arrastraba las palabras a duras penas. - Eres importante para mí y yo nunca dejaría que nadie te dañase, y mucho menos yo mismo, ¿comprendes? Me has demostrado que puedo poner toda mi confianza en ti y necesito hacer lo mismo contigo.
Poco a poco fui levantando mi mirada hacia él con todos mis sentidos puestos en lo que me estaba diciendo, apreté el paquete de pañuelos dentro de mi mano al ver que proseguía.
- Anoche cuando estabamos volviendo al hotel, después de dejarte en tu cuarto regresé al mío y me tiré en la cama, estuve con el móvil un rato y después fui al baño. - me estremecí temiendo lo que podía venir después de aquello pero mantuve la mirada puesta sobre la de él.- Te prometo, te juro que ella ya estaba allí cuando entré, se había colado en mi habitación y se había metido en mi bañera, ____, tú misma fuiste testigo de lo que te dijo tras la actuación en el Garden. La eché n cuanto ví lo que pretendía y ella se marchó, y fue cuando tú saliste de tu cuarto, pero te prometo que...
- Basta, suficiente. - interrumpí tragando saliva. - No entiendo por qué te pones así, tú eres libre de enrollarte con quien te de la gana, yo ni entro ni salgo en ese tipo de decisiones.
- Yo me pongo así por la misma razón por la que tú te has enfadado tantísimo por ello. - respondió mientras se volvía a acercar a mí.
Guardé silencio tras aquello último y me quedé mirándole casi durante un minuto. Estaba en lo cierto, no podía reprocharle aquello.
- Entonces ¿me explicas por qué ibas medio desnudo?
- En verano duermo en ropa interior. -contestó haciendo que me sintiera como una completa estúpida.
Pude pronunciar un pequeño ''Ah...'' y desvié la mirada notando cómo mis mejillas me traicionaban comenzando a enrojecerse.
- ¿Confías en mí? - me preguntó simplemente haciendo caso omiso de que acababa de ruborizarme en sus narices.
Le miré, tenía los ojos clavados en mí y su expresión era seria, algo confusa asentí mojando mis labios y terminé por mirarle esbozando una diminuta sonrisa, no me estaba mintiendo.
- Confío en ti.
Al escuchar aquello soltó una larga bocanada de aire como si se hubiera sacado un gigantesco peso de encima y me sorprendió acogiéndome entre sus brazos regalándome un fuerte abrazo que por poco no me deja sin respiración. Sonreí correspondiéndole a aquel gesto y nos quedamos así durante unos segundos, tenía mi mejilla apoyada en su hombro y logré distinguir ese olor que tanto me gustaba mientras rodeaba su cuello con mis brazos.
- Por fin, ha sido duro, he salido herido pero finalmente he conseguido explicártelo. -sonrió burlón a la vez que se iba separándo de mí y se ponía en pie.
- En mi defensa diré que te has puesto un tanto extremista con la escenita del agresor y demás. -levanté una ceja mirándole desde abajo provocando que su sonrisa se ensanchara.
- Lo que tú digas pero llévanos de vuelta, el mordisco esta empezando a escocer. - dijo en un tono de reproche.
- Ya... en cuanto a eso... -me levanté mordiendo mi labio inferior sin aber cómo decirle y miré hacia ambos lados.- No sé donde estamos.
Añadí una leve risa tratando de quitarle hierro a la situación pero no pareció servir de nada, Justin abrió los ojos como platos y echó un rápido vistazo a su alrededor volviéndose de nuevo hacia a mí con media sonisa.
- Haz el favor de dejar la broma, conmigo esas cosas no funcionan.
- Es que no entiendo por qué soy yo la que tiene que saber orientarse, tú eres el que ha venido aquí cientos de veces. - traté de defenderme.
- Pero sólo he ido hasta el acantilado, es el único camino que sé de memoria. -alzó el tono de su voz.
- ¿Cómo? te recuerdo que cuando llegamos estabas a lo subidito sin parar de decir ''me sé este bosque como la palma de mi mano blah blah blah...'' -traté de imitar su voz en esta última frase haciendo que Justin se viera aún más irritado.
- Joder, sólo intentaba impresionarte, no sé ni cómo cojones te lo tragaste, este sitio es gigantesco.- Arrugué mi nariz mirándole sin saber siquiera cómo tomarme aquello y sacudí la cabeza. - Tú decidiste ir en cabeza, eras la que tenía que aprenderse el camino.
- ¿DESDE CUÁNDO? - me desesperé.
Justin apretó su mandíbula cerrando los ojos tratando de calmarse y me tendió la mano.
- Saca tu móvil, llama a Ryan, rápido.
Obedecí sin saber que no me quedaba otro remedio y suspiré impaciente mientras revisaba la pantalla de mi teléfono. Mojé mis labios levantando la mirada hacia sus ojos temiendo cualquiera que pudiera ser su reacción y me quedé en silencio hasta que él se encogió de hombros.
- Sin cobertura.
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