{Capítulo 49}
- ¡Will, despierta a tu prima!
La voz de mi tía Caroline retumbó por toda la casa y asomé un poco mi cabeza por encima del enorme edredón resoplando, serían las siete de la mañana, el primer día de instituto ya había llegado.
Había pasado casi una semana desde mi llegada y mi horario se había adaptado al de mi hogar de nuevo, el frío había comenzado a llegar a Canadá desde hacía semanas, no sería raro que en menos de un mes ya nos viéramos rodeados de nieve y escarcha por todas partes.
La puerta se abrió de golpe y apareció mi primo con un cepillo de dientes en la mano.
- Tierra llamando a doña ''tengo un novio famoso'', el desayuno esta en la mesa. - me dijo señalando el pasillo.
Agarré el cojín más cercano y se lo lancé, pero él fue más rápido y la almohada impactó contra la puerta. La costumbre, supongo.
Tardé un par de minutos en ser consciente de que tenía que levantarme, salí de la cama y seguidamente me tapé con mi bata de lana metiendo los pies en mis cálidas zapatillas de vaquitas. Había cosas que sí se habían echado de menos, en realidad.
Nada más llegar a Canadá lo primero que hice fue recibir un mensaje de Justin pidiéndome que se lo hiciera saber en cuanto el avión aterrizase, le llamé relatándole la estrategia de Ryan para crearse su propia cama improvisada entre tres asientos libres, había salido del avión tapado con las mantas que allí daban y con un par de almohadas diminutas bajo el brazo. Yo por el contrario había pasado todo el viaje con los cascos puestos.
Al llegar nos habíamos encontrado un comité de bienvenida compuesto por mis amigos junto a mi tía y a mi primo, el abrazo entre Christina y Ryan había sido de película, y durante el viaje de vuelta a casa, mi primo y mi tía no habían parado de hacerme preguntas ni un sólo instante. No me molestaba, casi no había tenido ocasión de contactar con ellos así que respondí con sinceridad y riendo ante sus expresiones de sorpresa. Will no paraba de repetir lo mucho que quería que le enseñase sus raps a Justin, creo que durante esta última semana no me había hablado para otra cosa.
Había sido raro para mi familia también, no se había podido evitar la presencia de algún que otro paparazzi delante de casa esperando a que saliese, de hecho ya había visto un par de fotos rondando por twitter de mí y de mis amigas saliendo por las calles de la ciudad. Personas a las que llevaba viendo desde que era niña ahora me miraban de una forma distinta, se quedaban observándome al pasar cuando antes casi ni notaban mi presencia.
A pesar de todo ello, todo había vuelto a la normalidad, había preparado mis libros, organizado las clases a las que iría y hoy tocaba comenzar con ellas. Justin y yo habíamos acordado una hora para poder hablar por Skype y toda las noches, cuando me conectaba, él estaba ahí esperando. Creo que ambos nos habíamos viciado mucho más a los aparatos electrónicos ahora que nos teníamos tan lejos, y yo continuaba utilizando mi cuenta de twitter como una fan más, Justin me había propuesto pedir a twitter la verificación de mi cuenta, pero no sentía que hubiera hecho nada para merecerla, ¿por qué iban a verificarme? ¿por ser la novia de Justin Bieber? era una completa estupidez, así que el uso de mi cuenta siguió siendo el mismo que antes de conocer a Justin, sólo que con más seguidores y más interacciones, a lo cual no terminaba de acostumbrarme aún.
Presioné el botón de encendido del ordenador y mientras éste lo hacía, me dirigí al pequeño balcón de mi habitación abriendo las puertas. La sirena de un coche patrulla se escuchaba lejana y los coches ya circulaban por las carreteras en dirección a sus respectivos trabajos, la rutina había vuelto, pero había vuelto sin él. Abrí los hierros echando un vistazo al paisaje, hacía una mañana fresca, había llovido por la noche y el rocío y el olor a tierra mojada me relajaban.
Apoyé mi cabeza en el marco del cristal cruzando mis brazos y observando mi ciudad. Nadie podía imaginar cuánto echaba de menos su olor, su simple presencia. Aunque Justin me contara todo lo que iba haciendo durante el día sentía que no era suficiente, pero supuse que terminaría por acostumbrarme a aquella sensación.
El portátil me avisó de que acababa de iniciar sesión y me dirigí hacia él abriendo la página de twitter. Lo primero que hice fue dar los buenos días, recibiendo al instante miles de respuestas, sonreí auntomáticamente y abrí el perfil de Justin. Sus últimos tweets trataban sobre la intensidad de los ensayos, sobre lo emocionante que sería la vuelta de la gira y un retweet a Ryan donde colgaba una foto de él besándo el cartel de Stratford.
Retwiteé un par de sus tweets y escribí sobre las pocas ganas que tenía de comenzar las clases, entonces mi tía volvió a insistir.
- ¡Will! ¿¡no habías despertado ya a ____!?
- ¡Ya bajo! - anuncié.
Rápidamente abrí mi armario, debería arreglarme en mi primer día de clase, para causar buena impresión, pero terminé decidiéndome por vestirme como si fuese un día normal y saqué unas mallas negras cubriéndome con una fina camiseta y un jersey sobre ésta. Me coloqué unas botas y fui directa al cuarto de baño mirándome al espejo. Estaba completamente despeinada y las imperfecciones de la cara se habían hecho demasiado notables, cepillé mi cabello dejándolo caer sobre mis hombros y lavé mi cara aplicando un poco de maquillaje para disimular.
Cogí el móvil y la mochila cargándomela en un hombro y comencé a bajar las escaleras de dos en dos hasta llegar a la cocina donde mi tía luchaba contra la pequeña televisión que había sobre la encimera para cambiar de canal.
- Buenos días. - la saludé con un beso en la mejilla. - ¿tostadas?
- Hoy cereales, es lunes. - me respondió señalándome la mesa.
Me senté rápidamente dejando la mochila en el suelo y sirviéndome los cereales de la caja mientras revisaba WhatsApp.
- ¿Necesitas que te lleve a clase hoy? - me preguntó.
- No hace falta, Jace va a pasar por aquí también. - contesté con la mirada fija en la pantalla de mi teléfono.
De pronto, el aviso de un nuevo mensaje me hizo parar la trayectoria de la cuchara en mitad del camino.
''Por aquí no soy el único que te echa de menos''
Sonreí ampliamente al ver la foto que venía adjunta, era él en la cama con el torso descubierto, miraba a la cámara haciendo un mohín y Tuts se acurrucaba sobre su abdómen con un ojo abierto y el otro cerrado.
Una canción bastante conocida me distrajo de nuevo y volví la cabeza hacia la televisión, estaba puesta en el canal de MTV y el videoclip de Beauty And A Beat aparecía como el Vídeo del Año. Mi tía logró cambiar el canal y yo me quejé pidiéndole que volviera a ponerlo. Ella esbozó una sonrisa apenas percebible y yo me giré colocando la cámara interna de mi teléfono móvil y haciéndome una foto en la que la pantalla mostraba, detrás de mí, a un chico divirtiéndose mientras cantaba en un parque acuático. La envié junto con un pequeño mensaje.
''Yo también te echo de menos, aunque tengo una ventaja''
- Vamos ____, vas a llegar tarde a clase, William, métete en el coche.
Mi tía iba y venía como cualquier día, trabajaba como dependienta en unos grandes almacenes por lo que siempre iba de aquí para allá poniendo nervioso a cualquiera, cosa que traía de vuelta a casa.
- ¿Por qué no puedo sacarme el carnet de conducir? Todos mis amigos se lo han sacado ya y yo soy el único imbécil al que sigue llevando su madre. - se quejaba mi primo cargando su mochila al hombro y levantándose del sillón.
- Te presentarás a tu licencia para conducir cuando pueda estar segura de que la aprobarás y de que no estrellarás a tu examinador contra algo, - le esperaba mi tía en la puerta. - además, no tienes dinero para un coche.
- Bueno... siempre puedo recurrir a mi queridísimo cuñado. - me miró con una leve sonrisa que no inspiraba ninguna confianza.
- Ni en tus sueños más locos, enano. - respondí seca antes de coger una manzana para echarla en mi mochila.
El claxon de un coche tocó justo en la puerta de casa, supe al momento que era Jace por su insistencia, era de lo más impaciente cuando se refería a dejar que me preparase. Pasé junto a mi primo que vino detrás mía saliendo de casa.
- ¿Qué gracia tiene que mi prima salga con un millonario si no puedo pedirle cosas?
- Will, como no te calles pienso coger el coche de la tía Caroline y arrollarte antes de que nadie pueda pararme.
Esbozó una mueca de burla y me dio un suave empujón antes de entrar en el coche de mi tía.
Puse los ojos en blanco exhalando un suspiro de impaciencia y me metí en el Seat antiguo de Jace, el color rojo estaba muy desgastado pero mi amigo amaba ese coche más que a su propia vida.
- Buenos días, chicos.
- ¿Me estas tomando el pelo?- exclamó Christina desde mi lado acurrucada en el asiento trasero mientras yo cerraba la puerta.
- No le hagas caso, lleva así toda la mañana, buenos días. - reía Helena girándose desde el asiento del copiloto.
Me incliné en mi asiento y besé la mejilla de mis dos amigos de delante echándome poco después en el hombro de Christina que intentaba volver a dormir.
- ¿Volviste a hablar con Pattie sobre aquello? - dijo Jace mirándome a través del retrovisor.
Recordé entonces la larga charla que ella y yo habíamos tenido por teléfono poco después de llegar, insistió en hablarlo en persona pero terminé por hacer que me lo desvelase, tenía la dirección del orfanato en el cual me había dejado pocos meses después de nacer, la verdad es que no sabía del todo bien por qué le había pedido precisamente aquella dirección, nadie mejor que Pattie para darme información acerca de mi madre biológica, pero sentí que necesitaba volver a aquel sitio.
- No, pero creo que voy a ir, no sé cuándo, pero...
- Tómate tu tiempo, nosotros iremos contigo. - me tranquilizó Helena girándose una vez más.
- Para colmo, a primera hora me toca ir a la clase de la mutante. - se quejó entonces Christina completamente salida del tema haciendo referencia a la profesora de matemáticas. - Ah, y ellos no te lo habrán contado pero yo sé algo que no te va a gustar nada de nada sobre las clases de este año, fuimos a ver los alumnos que había en cada clase.
- ¡CHRISTINA! - saltaron Jace y Helena a la vez.
Miré a todo el mundo alarmada, sin saber cómo reaccionar.
- ¿Qué pasa?
- Si se va a dar cuenta tarde o temprano, al menos yo la preparo para el palo. - explicó mi amiga desde mi lado y me tomó la mano. - Cariño... adivina qué maravillosa persona ha caído en todas y cada una de tus clases durante este último curso.
Que no dijera su nombre, que no dijera su nombre, que no dijera su nombre... Miré a Helena que me observaba con cierta preocupación para después desviar su mirada hacia a Jace, ambos parecían compadecerse de mí.
- No puede ser.
- Pues sí, tienes a tu amiga Leslie pegada al culo todo el año, ¡yuju!
De repente, la idea de pasar encerrada todo el año en la gira de Justin con un profesor particular no me pareció tan mala.
·Narra Justin·
- ''Y ¿cómo van las cosas por allí, hermano?''
Mantenía el teléfono móvil pegado a la oreja utilizando el hombro mientras me echaba el zumo de naranja del desayuno, Ryan me había llamado con la excusa de ver si estaba bien, pero se le notaba demasiado cuándo estaba a punto de morir de aburrimiento.
- Normal, aunque Fredo es un quejica, no puedo pasearme desnudo ni por mi propia casa.
- Que miles de chicas esten dispuestas a ver eso no tiene que hacerte pensar que yo también quiera. - respondió Alfredo apareciendo por detrás y robándome el vaso de zumo.
- ''Dile que no sea tan duro contigo, estas a dos velas''
- Ryan, deja de decir eso, ni que tú tuvieras sexo todos los días.
- ''Lo tengo más que tú, con eso es suficiente.''
- Que te den. - reí concentrándome en llenar un nuevo vaso. - ¿Has llevado esta mañana lo que te dije al instituto?
- ''Que sí, joder.''
- ¿Con la nota?
- ''Pesado, te he respondido ya a los cinco mensajes, a ver si lees a otros que no sean ____, tu mariconada va a llegar bien, ahora hablemos sobre que mojo más que tú''
- Ryan, ahora que tenemos novias estables, nos toca madurar, así que nada de batallas como esa. - le contesté aguantando la risa.
- ''No se considera ni una batalla, es patético que seas un artista reconocido y el chapuzas de tu mejor amigo tenga más sexo que tú''
- ¡Qué pesado eres, joder! - carcajeé.
- ''Justin el monje, el sexo sólo debe usarse para procrear, así lo dicta su señor.'' - era increíble que no riera mientras lo decía. - ''Actualmente instalado en el Tibet, buscando su paz interior con unos pantalones que parecen más un saco de patatas tuneado que otra cosa, él no se empalma nunca, su capacidad sexual es ilimitada''
- Maldito gilipollas... - continué riendo mientras tomaba un pequeño sorbo de zumo. - Di lo que quieras pero a veces no se trata de cantidad, sino de calidad, y tengo la espalda llena de marcas de arañazos, ahí lo dejo.
- ''Estarás aquí en Navidad ¿no?''
- Como siempre. - asentí sonriendo levemente con sólo pensaro.
- ''Pues el que consiga hacerle no uno, sino dos marcas en el escote a su chica antes, gana, ya tenemos apuesta para cuando vuelvas''
- Recuerdo cuando esas apuestas se basaban en bajar en trineo por alguna cuesta... fíjate hasta dónde hemos llegado.
- ''Siempre tuviste muy mal perder, Bieber... por cierto ¿qué tal los ensayos?''
Trasladé el vaso de zumo a la encimera y me senté en uno de los taburetes levantando las piernas para apoyar los pies en la mesa mientras me acomodaba, recordé entonces todos y cada uno de los días en el que en pleno ensayo, Katia había irrumpido con la excusa de ver qué tal le iba a su prima, era increíblemente pegajosa, como el resto en la gira se pareciese a lo que estaba sufriendo aquellos días iba a terminar por tirarme de las alas del decorado en mitad de un concierto.
- Hablemos de otra cosa, ¿qué tal esta Christina? - encendí la televisión de la cocina y llevé el vaso de zumo a mis labios mientras pasaba de canal inconscientemente y Ryan comenzaba a soltarme su habitual rollo de cada vez que le preguntaba por su relación.
Seguí con la mirada a Tuts que acababa de dar un salto hasta la silla y de ahí a la encimera y había comenzado a hurgar y a meter la cabeza en el interior del paquete de galletas de Alfredo y reí sin darme cuenta de que había puesto un programa del corazón.
'...actualmente telonera del cantante internacional Justin Bieber, Ariana Grande, hizo pública su relación amorosa con Justin durante los pasados días afirmando que no fue fácil comenzar aquello por los hechos acontecidos recientemente y desmiente la supuesta relación que mantiene él con una de sus fans, increíble pero cierto que...'
- ''Es increíble tío, estoy todo el tiempo pensando en ella, es una obsesión, creo que me estoy enamorando.''
El zumo se me coló por el lado equivocado y comencé a toser y a toser con tanta fuerza que hasta se me saltaron las lárimas.
- ¿QUÉ? - le grité al teléfono.
- ''Oye, tampoco es tan raro, no estoy hecho de piedra''
- Cállate, Ryan, enciende la tele en la FOX. - ordené subiendo el volumen de la televisión cuando pasaron a unas imágenes grabadas. Era Ariana en la calle, rodeada por micrófonos para poder captar lo que iba a decir, reconocí la calle, era el mismo lugar donde días antes la había salvado del acoso de tantos periodistas.
'En cuanto le conocí comenzamos a hablar y a hablar y me dí cuenta de lo buen chico que era, es decir...' parecía incómoda, no miró directamente a la cámara en ningún momento. 'hemos empezado a salir y me gustaría aclararlo antes de que nadie diga que él esta supuestamente engañando a la que se dice que es su actual pareja, Justin es un chico fiel'
El vídeo continuó grabando, se vio como todos los periodistas se echaron sobre Ariana bombardeándola a preguntas, fue en aquel momento cuando abrieron paso y me ví a mí mismo agarrando a Ariana y metiéndola conmigo en el coche.
Guardé silencio durante los siguientes minutos, aquellas palabras no paraban de repetirse en mi cabeza, recordé de golpe cuando no había querido decirme qué había pasado exactamnte con todos aquellos paparazzi, mi cabeza no paraba de dar vueltas a la velocidad de la luz, la voz de la presentadora de aquel programa del corazón continuaba escuchándose por toda la cocina pero casi no distinguía lo que decía.
- ''¿Justin? ¿sigues ahí?''
Dejé el móvil sobre la encimera y caminé fuera de la cocina pasando por delante de Alfredo que venía en mi busca, seguramente por haber visto también la noticia. Ignoré sus preguntas y me dirigí al cuarto donde guardaba el piano entrando y dando un fuerte portazo a mis espaldas.

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