lunes, 2 de septiembre de 2013

Capítulo 25 - Inalcanzable.

{Capítulo 25}
La suave brisa marina me golpeaba agradablemente la cara despejándola de mi cabello, algo que verdaderamente agradecía. Observaba desde la baja y ancha silla de madera que había dispuesta cerca de la orilla, el brilloso horizonte del océano Pacífico en el cual podía verse reflejada la luna, hacía una noche abierta y para mi sorpresa, lograban distinguirse bastantes estrellas.
Encogí mis piernas doblándolas por las rodillas y las rodeé con mis brazos hundiendo la cara y cerrando los ojos para tratar de calmar los latidos de mi corazón los cuales no sabían si habían sido rovocados por a enorme carrera que había dado llendo hacia allí o por la escena que acababa de presenciar minutos antes.
Traté de comprenderle, había sido demasiado tonta creyendo que tal vez habría una mínima posibilidad de gustarle, es decir, sólo habían pasado tres semanas desde que le conocía a fondo, a saber lo acostumbrado que estaría de las niñitas ilusionadas de su alrededor. No puedo creer que haya sido tan estúpida de unirme a la lista por mi propio pie, en cuanto regrese a Canadá estaré leyendo en revistas cómo pasea con otra crédula para comprarle un vestido bonito.
Suspiré frotando uno de mis ojos contra mi rodilla y sentí cómo mi respiración iba volviendo poco a poco a la normalidad, menudo cumpleaños, necesito una de esas tardes viendo alguna película ñoña con mi tía y un kilo de helado de chocolate urgentemente, cómo la echo de menos.
- La fiesta esta en la otra dirección.
Una voz demasiado conocida me sobresaltó a mis espaldas y me giré rápidamente haciendo desaparecer toda duda, era él. Me observaba de pie con las manos metidas en los bolsillos y con su épica media sonrisa, esa que lograría derretir hasta el más grande iceberg, maldita sea, estoy enfadada con él.
Sin una sola palabra volví a girar mi cara hacia el océano apoyando mi barbilla sobre las rodillas. Distinguí de reojo cómo Justin aproximaba otra pequeña butaca de madera colocándola a mi lado y sentándose con las piernas estiradas sobre la fina arena.
- ¿No tienes frío aquí? - me preguntó en un susurro.
Mantuve mis ojos fijos en el mar controlando mis ganas de soltarle cualquier bordería ya que sé que eso le animaría mucho más. Esperé unos segundos, lo más seguro es que ahora hiciese cualquier gilipollez para tratar de hacerse el gracioso, o se pusiera a la defensiva, igual hasta se enfadaba sin sentido ninguno, era el chico más impredecible que había conocido en mi vida. Aguardé evitando el contacto visual y manteniendo la boca cerrada pero no escuché nada, ni un tono de reproche, ni sus pasos alejándose, nada. Giré lentamente mi cara hacia su lado con curiosidad y tropecé con sus ojos color miel que me observaban divertidos arqueando una ceja y con una diminuta sonrisa apenas percebible.
No pude evitar que aquella expresión me contagiara y una fugaz sonrisa pasó por mi rostro, la borré al instante pero la mantuve el tiempo suficiente como para que Justin se diese cuenta y ensanchara la suya, volví a evitar su mirada ¿qué clase de estupidez es esta?
Tras unos segundos que me parecieron eternos volví a conducir mis ojos hacia él con la cabeza agachada y Justin me imitó rehuyendo mi mirada, solté una corta risa que llamó su atención e hizo que sus ojos volviesen a encontrarse con los míos. Esta vez me quedé mirándole y mi sonrisa fue desvaneciendose poco a poco al recordarle flirteando con aquellas chicas.
- ¿Estas enfadada conmigo? - preguntó por fin.
Asentí muy despacio como respuesta y coloqué un mechón de mi pelo tras la oreja volviendo a admirar el paisaje que había enfrente de nosotros.
- ¿Por qué razón?
- Porque te has atrevido a mentirme a la cara. - respondí sin interesarme lo más mínimo por cual sería su reacción. - Dime una cosa, ¿cuántas chicas en total son ''especiales'' para ti? - pregunté mirándole poniendo especial énfasis en la palabra.
- Bastantes. - respondió simplemente con sinceridad.
Apreté mis labios en una fina línea y sentí cómo la sensación de odio comenzaba a envolverme. Maldito gilipollas. Apoyé mis manos en los brazos de madera de la pequeña butaca con intención de levantarme e irme lejos de él pero su fuerte agarre me lo impidió obligándome a dar un paso atrás y quedarme en pie en frente de él que se había levantado también con asombrosa rapidez.
- Como por ejemplo mi madre, hay muchas chicas que me hacen sonreír a diario y me ayudan a superar los baches, seguro que te suenan, hay unas cuantas por todo el mundo, ellas también son especiales. - me explicó con cierto nerviosismo apretando sus dedos en mi brazo para evitar que me apartara aunque permanecía muy quieta, podía sentir su respiración muy cerca de mi cara. - Pero tú... tú eres distinta.
Me resistí a su agarre lo que hizo que inmovilizara también por el otro brazo e hice lo posible por evitar sus ojos agachando la mirada.
- Mierda, ¿por qué quieres huir de mí cada vez que siento la necesidad de tenerte cerca? Mírame, si no significaras nada para mí te habría dejado ir ya hace mucho tiempo, ¿crees de verdad que iba a molestarme en alguien que esta constantemente confundiéndome por un maldito rollo pasajero? ¿De verdad te piensas que sólo quiero echarte un polvo? ¡Mírame! ¿Es por eso que siempre que trato de acercarme a ti me paras los pies siendo así de fría? ¿Te piensas que no me doy cuenta? ¡Que me mires!
Soltó uno de mis brazos y agarró mi barbilla con fuerza obligándome a levantar la mirada hacia él, su respiración era entrecortada y parecía asustado, había abierto mucho los ojos. Luché interiormente por tratar de parecer dura, pero lentamente me fui venciendo al dolor y me maldije interiormente cuando una lágrima rodó desde mi ojo hacia mi barbilla. Al darse cuenta, Justin relajó su agarre y pude percibir cómo contenía su respiración dulcificando su expresión y soltándo mi barbilla para secar con su pulgar el pequeño recorrido que había dejado mi lágrima a lo largo de mi mejilla. Entreabrió sus labios para decir algo pero parecía que le costaba dirijirse a mí.
- Sé que te ha enfadado lo que he hecho en la fiesta, lo sé porque lo he hecho precisamente con esa intención, sabía que me estabas mirando. Necesitaba... - se interrumpió a sí mismo tomando aire indeciso, noté cómo mi corazón se iba empequeñeciendo por cada segundo.- Quería que sintieses lo que yo cada vez que tú decides ir a flirtear con cualquier niñatejo que te encuentras.
Abrí más los ojos prepleja y sin saber cómo debía tomarme lo que acababa de decirme. Antes de que pudiera articular palabra volvió a hablar.
- ¿Cómo te sentiste al ver que estaba ligando con otras chicas que no eran tú? Yo te lo voy a decir, como una mierda, porque eso es lo que siento yo cada vez que le das la oportunidad a cualquier gilipollas de poder acercarse a ti, ¿te crees que he disfrutado cuando he visto que le dabas vía libre a ese capullo? - comenzaba a alzar su voz de nuevo, pero a diferencia de la vez anterior, ya no me intimidaba, tenía todos mis sentidos puestos en lo que me estaba diciendo y podía sentir cómo poco a poco mi corazón amenazaba con salirse del pecho.- ¿Qué tengo que hacer para que confíes en mí? He tratado de hacerte feliz este tiempo que has permanecido a mi lado, quería hacerte ver lo mucho que me importabas, no te he dado una puta razón para que me trates así. Sé que lo que te preocupa proviene de ella, de Katia, de lo que representa, y estoy harto de intentar demostrarte que no es así como quiero las cosas contigo pero te esfuerzas en encerrarte en tu maldita fortaleza. Que sí, que he tenido cientos de líos, que puedo escoger a cualquiera de ese grupo de gente y llevármela a mi habitación esta misma noche, pero no lo hago, ¿quieres saber por qué?
Hizo una breve pausa a la vez que soltaba mi brazo para dirigir su mano a mi cintura atrayéndome suavemente hacia él sin necesidad de forzarme.
- Porque te he conocido.- susurró.
Cogí aire de repente, no me había percatado de que estaba conteniendo la respiración hasta entonces, le miraba directamente a los ojos sin saber qué decir, tenía una enorme necesidad de abrazarle y mantenerle a mi lado. Confiar plenamente en él es lo que más deseaba en aquel instante, y poco a poco me iba rindiendo. Abrí mi boca tratando de responder a todo aquello pero no encontré palabras, volvió a salvarme segundos después.
- Desde que llegaste ha habido algo dentro de mí que me asustaba y me encantaba al mismo tiempo, algo que iba creciendo cada día, eres la primera persona en mucho tiempo que me ha demostrado que puedo contar con ella, no sé si te habrás dado cuenta pero... cuando eres como yo es muy difícil confiar en la gente que te rodea, y daría lo que fuera porque tú también te sintieses así conmigo. - decía a la vez que levantaba la palma de su cálida mano para darme una suave caricia en la mejilla. - Necesito que me creas cuando te digo que nunca te haría daño.
Sostuve su mirada durante unos segundos y levanté mi mano en un acto reflejo colocándola sobre la suya y entrecerrando los ojos sintiendo cómo me iba relajando poco a poco debido a su contacto. Es increíble cómo podía pasar de ponerme nerviosa a calmarme en tan sólo cuestión de minutos. Definitivamente, confiar en él es lo que más deseaba en el mundo.
- Te creo. - respondí con sinceridad.
Su expresión cambió fugazmente dejándome apreciar una diminuta sonrisa y logré sentir cómo sus músculos se destensaban al mismo tiempo. Cogí la mano que tenía puesta sobre mi mejilla y giré mi cara poder depositar un suave beso en la palma de esta. Él entrecerró sus ojos observándome con dulzura y le miré con una tímida sonrisa.
- Es cierto, no tengo me has dado una sola razón por la que no creer en ti, eres mi mejor amigo y...
- Pero yo no quiero ser tu mejor amigo. - me interrumpió de repente acercándose más a mí hasta casi rozar su nariz con la mía.- Yo no quiero tener que volver a sentir lo que sentí en la gala de premios ni cuando te fuiste a bailar hace un par de horas, yo necesito que seas mía... y de nadie más, necesito cuidar de ti, por favor... - suplicó mirándome a los ojos mientras su corazón latía desenfrenado casi al mismo tiempo que el mío. - Quiero que seas mía.
De no ser porque Justin me sostenía por la cintura juraría que mis piernas no lograrían sostenerme en pie en aquel momento. Me quedé inmóvil, sin saber que decir. Mi mente procesaba todas aquellas palabras una y otra vez a la velocidad de la luz mientras él me observaba entre emocionado y asustado al mismo tiempo. Pasaron los segundos y yo continuaba sin poder contestarle, me encontraba en una lucha interna en la que ambas partes estaban demasiado igualadas, pude ver cómo su rostro se transformaba en una profunda expresión de tristeza y escuché cómo exhalaba un suspiro a la vez que se iba apartando de mí y comenzaba a caminar en dirección a casa. Sentí como si me hubiesen dado una fuerte patada en el estómago y la respiración se me hizo más pesada.
- ¡Justin! - le llamé horrorizada.
Para mi sorpresa, éste giró rápidamente sobre sus talones y volvió a mi encuentro para poco después atraerme hacia él de un tirón. Lo siguiente que pude sentir fueron sus labios condenadamente suaves haciéndose con el control de los míos y comenzando con esa dulce y excitante danza que provocó que dejase de sentir el suelo bajo mis pies. Sin pensarlo mucho le eché los brazos al cuello y me puse de puntillas para lograr estar a su altura y sentí cómo sus cálidas manos se desplazaban a lo largo de mi espalda manteniéndome lo más cerca posible de él. Entreabrí lentamente mi boca tratando de coger algo de aire y noté la agradable sensación de su experta lengua colándose entre mis labios al encuentro de la mía. Mezclaba la dulzura con la intensidad a la vez que su lengua me regalaba dulces caricias mientras jugaba con la mía por quién conseguiría el dominio.
Finalmente fuimos separándonos poco a poco mientras yo iba dejando suaves besos sueltos sobre sus labios húmedos que él correspondía con infinita dulzura, aún con los ojos cerrados levantó ligeramente su cara para posar sus labios en mi frente mientras me abrazaba.
- Sí. - contesté en un susurro y casi logré notar su sonrisa contra mi piel.

·Narra Justin·
Se me hacía prácticamente imposible dejar de sonreir mientras caminábamos juntos hacia casa de nuevo. Yo tenía mi brazo colocado sobre su hombro y ella rodeaba mi cintura por detrás con el suyo apoyando su cabeza en mi pecho. La mantenía pegada a mí cuando subimos las pequeñas escaleras que daban a la parte de la zona descubierta dónde estaba montada la fiesta, nadie parecía haberse percatado de nuestra ausencia.
- Aih mi madre... - susurró _____ cerrando los ojos.
- ¿Qué ocurre? - le pregunté en un tono divertido.
Me señaló hacia Helena y Jace que bailaba pegada a un ritmo demasiado lento para la canción que estaba sonando en aquel instante, era un remix de Don't You Worry Child. Carcajeé al ver que la gente los observaba y ellos seguían a lo suyo bailando despacio como si de una balada se tratase.
- Vamos, alégrate, tus amigos estan juntos. - le dije riendo girando mi cara para darle un suave mordisco en la mejilla.
- No lo creo, ella esta borracha, mañana habrá bronca y tendré que aguantarlos a ambos de nuevo en todo lo que les queda de estancia... - se quejaba con una sonrisa juguetona mientras encogía su cuello tratando de evitar que la mordiera.- Quieto. - reía sin separarse de mí.
Joder, cómo me gusta.
Sin pensármelo mucho más me agaché y la recogí en brazos levantándola del suelo provocándo una exclamación de sorpresa por su parte. Entre risas comencé a caminar en dirección a la piscina y en cuanto ella se hubo dado cuenta de mis intenciones trató de zafarse de mi agarre luchando con todas sus fuerzas a la vez que chillaba y me golpeaba suplicándome que la soltase.
- ¡Por favor! ¡Suéltame! ¡Socorro! - gritaba mirando a las personas de nuestro lado que se volvían para observar la escena entre risas, entre los cuelas fui capaz de distinguir a Austin que llevaba a Lily de la mano y se apartaba de nuestro camino con una expresión de sorpresa. - ¡Que alguien me ayude! ¡Justin, tiene que estar helada, te lo suplico! ¡Que me sueltes, capullo!
Solté una fuerte carcajada tras escuchar esto último y sin pensármelo dos veces la dejé caer al agua con ropa provocando una fuerte salpicadura y pensé que me iba a caer de la risa cuando ella sacó la cabeza con todos los pelos mojados sobre la cara.
- Te odio, te odio, te odio... - repetía sin parar a la vez que nadaba a duras penas hacia el bordillo.
Iba a agacharme para ayudarla a salir cuando alguien me empujó fuertemente por la espalda obligándome a caer de cabeza al agua. Al salir, sacudí mi cabeza tratando de ver algo sin pasar desapercibido todas las risas que se unían a mi alrededor incluida la de _____ muy cerca de mí. Abrí los ojos logrando distinguir la figura de Austin con una expresión de suficiencia que se agachaba alargando el brazo a ____ quien tomó su mano al instante para ayudarse. No pude evitar arquear una ceja pero mi fastidio se convirtió rápidamente en diversión al ver cómo ella tiraba fuertemente de la mano de Austin haciéndole caer también a la piscina.
Reí fuertemente y apoyé mis manos sobre los hombros del recién hundido para volver a sumergirlo cuando tuvo intención de sacar la cabeza.
- Por hacerte el machote. - reí cuando pudo escucharme escupiendo el agua que había tragado.
Nadé hacia mi defensora tomándola por la cintura para atraerla hacia a mí y le di un corto beso en la mejilla sonriendo divertido.
- Esa es mi chica... - susurré.
Ella rió y me agarró por la cintura, fue entonces cuando de repente sentí que una de sus piernas rodeaba las mías y rápidamente, mi ex-cómplice me dejó caer de nuevo a las profundidades de la piscina empujándome por el pecho.


Poco a poco todo el mundo fue despidiéndose y minutos más tarde la casa se quedó en completo silencio. Jace y Alfredo ayudaron a Helena y Chaz a que pudieran encontrar sus respectivas habitaciones y yo corrí detrás de _____ que todavía seguía chorreando agua por donde fuera que pasase al igual que ocurría conmigo. Agarré su brazo para hacerla voltear y me encontré con sus ojos frente a los míos.
- Sé que debí haberte dado esto antes, pero con todo el rollo se me olvidó.- Sonreí al ver que me miraba con curiosidad y llevé mi mano a mi bolsillo sacando una pequeña caja, ahora empapada que abrí con cuidado.- Date la vuelta.
Ella obedeció vacilante y me dio la espalda a la vez que mordía levemente su labio inferior. Sonreí para mis adentros y saqué el fino colgante con la nota musical de su caja y lo abrí colocándolo sobre su cuello retirándo su pelo con cuidado a la vez que acercaba mis labios para depositar en él un suave beso que la hizo suspirar profundamente. Rodeé su cintura con mis brazos apoyando mi barbilla en su hombro mientras ella observaba mi regalo con asombro.
- Dios mío Justin, es precioso, no hacía ninguna falta. - susurró admirando la pequeña gargantilla.
Antes de que pudiera hablar se giró y atrapó mis labios haciendo que volviera a perderme en su boca. Sentí su sonrisa sobre mis labios y se separó sonriéndome con picardía.
 - Ahora me merezco que me hagas un tour por tu habitación, ¿no crees? - pregunté agarrando su cintura para evitar que se alejase más. Mi sonrisa se ensanchó al ver que moría su labio y negaba rápidamente con la cabeza sonriendo divertida.
- Tú ya te conoces mi habitación, es tu casa. - me respondió acercándose para rozar su nariz con la mía.
- Es cierto, lo olvidé... bueno, pues entonces te haré yo un tour por la mía si no queda más remedio. - susurré mientras adelantaba mi boca con intención de atrapar su labio inferior pero esta se me escapó rápidamente antes de que yo pudiera hacer nada corriendo por el pasillo huyendo de mí.
Reí y eché a correr tras ella con intención de perseguirla cuando ví que se disponía a abrir la puerta equivocada.
- Espera, Brooks esa es la habitación de Ry...
Antes de que lograse detenerla la puerta se abrió de par en par y nos encontramos de frente con una escena no muy adecuada. Ryan se encontraba sobre el cuerpo de Christina quien tenía la cabeza algo fuera del colchón dejando caer su pelo hasta rozar el suelo y ambos se revolvían entre las sábanas a la vez que se besaban demasiado exagerado para mi gusto y sin darse cuenta apenas de que habíamos abierto la puerta.
- ¡Dios! Lo siento, joder, joder, joder... - se disculpaba ____ a la vez que se giraba tapándose los ojos con las manos.
El agudo gemido procedente de Christina me hizo reaccionar y agarré rápidamente el pomo de la puerta cerrándola con urgencia.
- Eh, eh, tranquila. - reí mientras trataba de calmarla agarrándola por los brazos.
Ella separó sus dedos índices para poder verme a través de sus manos y llevó estas a su boca conteniendo la risa.
- Madre mía... - rió con los ojos muy abiertos. - Maldita casa con complejo de laberinto, ¡qué vergüenza! - exclamó mientras se giraba con intención de ponerse a buscar su habitación.

--------------------------------------------------

Espero que os hayan gustado los capítulos, si los has leído y quieres que te avise para el siguiente da RT AQUÍ y dame tu opinión acerca de la novela a través de hashtag #InalcanzableFanFic vía twitter.
Por último, ya he conseguido activar los comentarios anónimos, por lo que podéis comentar en el blog sin necesidad de registrarte.
Muchas gracias a todas las lectoras por apoyar esta novela, os quiero. <3
María. {@hisbeliebeer}

Capítulo 24 - Inalcanzable.

{Capítulo 24}
Todo el mundo comenzó a acercarse a nosotros para felicitarme por mi cumpleaños y poder saludar a Justin, me estaba quedando boquiabierta con las personas que estaban delante de mí. Yo sonreía tratando de disimular mi asombro y notando cómo mi corazón estaba a punto de salirse de mi pecho.
- Feliz cumpleaños, _____, es un placer soy Cody. - me dijo un chico algo más alto que Justin de ojos azules y pelo totalmente rubio. Yo abrí más los ojos.
- ¿Cody Simpson? - balbuceé sin poder creerlo.
Éste asintió y se apartó un poco entre risas a la vez que saludaba a Justin agarrando su mano y dándole un corto abrazo.
- ¿Qué pasa tío? Ya oí lo que pasó en el Garden, me pillo unas vacaciones de un par de semanas y no eres nada sin tus teloneros. - reía Cody mientras Justin asentía con una ceja levantada.
- Ya ves, aunque Carly se lo estará pasando genial en las Bahamas, seguro que ni se enteró de lo que ocurrió. - rió.
De pronto, algunas caras algo más conocidas se aproximaron.
Helena, Christina, Lily, Nora, Anna y yo nos fundimos en un cálido abrazo mezclado por unas cuantas risas cuando Ryan  Alfredo llegaron transportando una caja gigantesca con varios agujeros y un gran lazo adornándola.
- Tu regalo por poco no me deja sin cara, Lily. - le reprochó Ryan mientras le tendía la enorme caja.
Yo la observaba con curiosidad y parpadeé confundida cuando esta me la tendió con una amplia sonrisa felicitándome el cumpleaños una vez más. Yo me señalé a mí misma sin creérmelo, pude distinguir una leve risa por parte de Justin que me miraba emocionado. Helena y Christina negaban con la cabeza cuando las interrogué con la mirada revelándo que no tenían nada que ver con aquello.
Yo me volví de nuevo con una risita nerviosa hacia el regalo que me tendían y mordí mi labio inferior tirando suavemente de uno de los extremos del lazo que envolvía la caja cuando de pronto se escuchó un leve ronroneo saliendo del interior de la misma. Aparté rápidamente la mano sobresaltada lo que provocó una nueva carcajada por parte de Lily que miraba a Justin con una sonrisa cómplice. Con mucho cuidado fui levantando la tapadera y pude ver una pequeña criatura cubierta de un pelaje color miel que asomaba la cabeza desorientada.
- Madre mía... - susurré asombrada a la vez que esbozaba una amplia sonrisa divertida mientras lo sacaba de la caja y lo acunaba entre mis brazos acariciándolo con suavidad. - ¿Me has comprado un gato?- pregunté incrédula.
- Que bicho más feo. - soltó de repente Ryan ganándose una colleja por parte de Christina que le fulminó con la mirada.
Lily asentía a mi anterior pregunta riendo mientras mis mejores amigas se quedaban boquiabiertas acercándose para ver al pequeño animal de cerca y Justin alargó su mano rozando el dorso de sus dedos por las pequeñas orejas del gato que cerró los ojos y soltó un leve ronroneo. Reí al escucharlo y le miré.
- Creo que le has gustado. - sonreía mirándo cómo el gato se acurrucaba entre mis brazos.
- Normal, los animales me adoran. - decía mientras levantaba una ceja y se encogía de hombros divertido.
- Tal vez porque te considerarán como de la familia. - bromeé haciendo que la sonrisa burlona de Justin se convirtiese en una expresión de fastidio.- Pero tengo un problema, mi tía es alérgica al pelo de gato. - miré a Lily con apuro mientras Justin me quitaba a la pequeña criatura de los brazos mirándola y poniéndole caras.
Entonces Jace, quien se había ofrecido para sostener la caja de regalo estornudó sonoramente sobresaltándonos a todos.
- Y no es la única por lo que se ve. - dijo Helena levantando una ceja con diversión y haciendo que todos estallaramos en carcajadas.
- Te lo puede cuidar Justin, así tenéis otra excusa para veros más. - sugirió ella de repente provocando que la sangre se acumulara en mis pómulos.
- ¿Qué? No, no, ¡que yo a esa cosa le caigo mal! - se quejó Ryan mirando al gato de mala gana mientras éste le observaba con cierta malicia.- Es como si le hubiese aplastado la cara de un pisotón y ahora estuviese maquinando un plan para deshacerse de mí mientras duermo.
Justin se encogió de hombros y me miró asintiendo haciendo caso omiso de los comentarios de su mejor amigo.
- Por mí bien, aquí hay mucho espacio, estará agusto.
Le dediqué una sonrisa de agradecimiento y seguidamente abracé a Lily dándole las gracias por su regalo.
- ¿Y si te digo que o la bola de pelo o yo? - preguntó Ryan mientras Justin le tendía el gato a Alfredo para que fuese a mantenerlo alejado de la fiesta. Éste le miró con media sonrisa y Ryan trató de parecer ofendido. - Mejor no respondas.
- Vamos, todo el mundo a la zona del jardín de la casa, fuera, venga. - nos apresuraba Justin en cuanto vio que volvíamos a retomar nuestra animada charla con intención de quedarnos allí con una expresión divertida.
Cuando salí al exterior casi no pude creer lo que veían mis ojos. Todo estaba adormado con luces sobre las copas de los pequeños árboles, colgadas sobre una pista colocada frente a un pequeño escenario que habían montado a un lado. En el centro se apreciaba una enorme mesa llena de aperitivos y bebidas con una tarta gigantesca a la que Alfredo no tardó en acercarse con un plato en la mano.
Me tapé la boca y dirigí mi mirada hacia a Justin completamente asombrada, él se encogió de hombros divertido y me señaló a Helena que tenía una enorme sonrisa en la cara al advertir lo mucho que había logrado impresionarme.
Justin hizo una pequeña señal al DJ que había tras la mesa de mezclas junto al escenario y los grandes altavoces colocados por toda la zona comenzaron a inundar la sala de un ritmo bastante pegadizo.
Las bebidas se fueron sirviendo y le gente comenzó a bailar olvidándose de los problemas por aquella noche. No conocía bien a la mayoría, pero el simple hecho de que mis mejores amigos estuviesen a mi lado en mi cumpleaños y el grandísimo ambiente que se había creado, hacía que todo pareciese increíblemente perfecto. Justin estaba presentándome a gente fascinante, yo no podía parar de sonreír y entonces una mano se cerró sobre mi hombro haciéndome voltear.
- ¡AUSTIN! - reí al verle delante de mí con una amplia sonrisa y rodeé su cuello sin pensarlo abrazándole con fuerza, lo que él correspondió en seguida.
Pude advertir el incómodo carraspeo de Justin a mis espaldas pero decidí no hacerle caso.
- Oye, aún sin vestido y peinado sigues estando bonita, ¿sabes? - reía él mientras cogía un mechón de mi pelo.
- Gracias, ¿cómo supiste que hoy era mi cumpleaños? - pregunté sonriente tratando de desviar la conversación sin parecer cortante.
- Tu amiga me llamó a mi número personal, supuse que se lo habrías dado tú. - se encogió de hombros y dio un breve sorbo a su bebida mientras yo me volvía una vez más buscando a mi mejor amiga y encontrándome con una mirada de advertencia por parte de Justin.
- ¿Te dio su número? - me susurró frunciendo el ceño.
Suspiré poniendo los ojos en blanco, a veces llegaba a ser verdaderamente exasperante. Austin se percató entonces de su presencia y le saludó sonriente tendiéndole la mano, Justin se limitó a mirarle increíblemente serio y yo creí estar a punto de un ataque de risa cuando mi nuevo amigo retiró su mano algo intimidado.
Pude distinguir a Nora y Anna que bailaban entre risas en el centro de la pista creando espectación entre el resto de invitados masculinos y que al ver que las observaba comenzaron a gritar que me uniera a ellas. Sentí cómo mis mejillas comenzaban a arder de nuevo al ver que todos se volvían a mirarme y traté de no hacer mucho caso corriendo hacia ellas para, segundos después ponerme a bailar a su lado.
Entonces unas manos vagabundearon por mi cintura desde atrás haciendo que girase mi cabeza rápidamente para lograr distinguir a quién fuera al que se le había ocurrido semejante atrevimiento. Un chico moreno y atractivo, de ojos claros y pelo rizado me sonreía amigable e invitándome a un baile con la mirada, parecía inofensivo, no creo que Helena haya dejado entrar a un niñato cualquiera. Pude escuchar un leve ''Uhh...'' procedente de mis amigas quienes trataban de animarme a que aceptara y solté una leve carcajada dejando que aquel chico me acompañase y viendo cómo iba acercándose cada vez más.
Justin observaba la escena con cierta expresión de repugnancia cruzado de brazos.
- Al menos ya no tienes que preocuparte más por mí. - reía Austin al darse cuenta.
Tras ésto último, Justin se volvió hacia él fulminándole con la mirada y éste se encogió de hombros sonriendo y llamándo a la chica encargada de ir pasando las bebidas para que le rellenara su vaso y le tendiera uno a Justin, quien lo aceptó sin oponerse.
- ¿No eres un poco pequeño para estar bebiendo alcohol? - preguntó este mientras daba un breve sorbo a su bebida y volviendo a fijar su mirada en los dos que bailaban peligrosamente pegados.
- Creí que la edad mínima eran veintiún años, ¿cuántos tienes tú? - dijo Austin con astucia a la vez que se unía a la vigilancia.
Justin le dedicó una corta mirada con seriedad y paró a otro de los camareros que transportaba una bandeja repleta de dulces cogiendo un par de bollos de chocolate y tendiéndole uno de ellos a su compañero sin quitar la mirada de la pista, quien lo aceptó de buena gana.
El resto de la noche fue increíble, todos reíamos y nos divertíamos juntos, Ryan y Chaz habían comenzado a cantar el cumpleaños feliz y al poco rato toda la fiesta estaba uniéndose a ellos y dejando de bailar para cantarme, yo no sabía dónde meterme cuando Nora y Alfredo me acercaron otra tarta algo más pequeña con dieciocho velas encendidas.
Logré distinguir a Justin en frente de mí que me observaba con una enorme sonrisa y cerré los ojos para formular mi deseo en el interior de mi cabeza durante un par de segundos antes de soplar con fuerza todas y cada una de las velas.
Decenas de aplausos estallaron al mismo tiempo y sonreí con cierto rubor en mis mejillas buscando a Helena con la mirada, cuando iba a darme por vencida Christina agarró mi brazo y comenzó a tirar de él mirándome alarmada.
- _____, tienes que venir, es la primera vez que veo a Helena borracha. - decía rápidamente mezclando unas palabras con otras intentando ocultar su diversión.
Tardé un tiempo en comprender lo que acababa de decir, pero en cuanto lo hube entendido corrí con ella aún sin poder creerlo hacia la zona que había cerca de la piscina dónde Jace mantenía a mi mejor amiga en pie a la vez que Ryan le arrancaba el vaso de las manos. No me lo podía creer.
- ¡_____! Menos mal, Ryan me ha quitado mi poción... - balbuceaba Helena tratando de llegar hasta a mí con Jace casi inmovilizándola.
- ¿Qué demonios...? - me impresionaba verla en aquel estado, nosotras no solíamos salir a beber, pero siempre que había alguna fiesta ella era quien cuidaba de mí.
- Esta como una cabra. - carcajeaba Ryan desde su lado.
- La hemos dejado sola con Chaz una media hora y cuando he vuelto estaba así. - me explicaba Jace mientras soltaba a Helena al ver que estaba dañándola por los brazos.
- Y ¿dónde esta Chaz? - pregunté sin saber muy bien cómo debía reaccionar ante estas situaciones, no había pasado mucho tiempo, aún no eran ni las doce de la noche.
Christina me indicó señalándome con el dedo a un chico que se encontraba sentado en media de dos chicas con una botella en la mano y tratando de impresionarlas haciendo que estas se miraran entre ellas intercambiando una mirada de compasión.
La música dio un giro completo dándo lugar a una canción algo más pegada llamando la atención de Ryan que abrió más los ojos agarrando a Christina de la muñeca y tirando de ella hacia la pista.
- Esto ya es otra cosa, vamos a bailar preciosa.
Me quedé perpleja mirando cómo se alejaban rápidamente y la cosa no terminó de mejorar cuando escuché la conversación a mis espaldas.
- No eres más que un estúpido, no sé ni cómo me atraes tanto. - se escuchaba la voz de Helena arrastrando las palabras a duras penas mientras observaba a Jace con repugnancia.
- ¿Qué... has dicho? - pudo preguntarle Jace abriendo más los ojos sin poder creerse lo que acababa de escuchar.
- Pues lo que has oído pedazo de imbécil, nunca te pones de acuerdo conmigo y eres lo más irritable que existe, no te aguanto y aún así te quiero como una gilipollas. - suspiró ella comportándose como si aquella conversación careciese totalmente de importancia.
Oh no, otra vez no, van a...
Quité rápidamente la mirada poniendo los ojos en blanco cuando Jace se lanzó a los labios de Helena atrapándolos con los suyos y se fundieron en un apasionado beso que ella correspodió como pudo llevando sus manos al cabello de éste.
Menuda forma de animar la fiesta. Busqué desesperadamente a alguien que lograse prestarme algo más de atención encontrándome con la figura de Justin un poco más lejos junto a la piscina riendo animadamente. Sonreí al instante como una niña pequeña y me dispuse a caminar hacia él parándome en seco al divisar a su lado un par de chicas con unos minivestidos que no dejaban mucho a la imaginación y que alargaban sus brazos pasando los dedos a lo largo de los abdominales de Justin que acababa de levantar su camiseta, seguramente a petición de ellas.
Una fuerte punzada atravesó mi corazón dejándome petrificada al presenciar aquella escena. Maldito mujeriego. ¿Por qué dolía tanto? Me sentía furiosa conmigo misma por obligarme a sentir aquello. Recordé sus palabras cuando estuvimos en la playa de Malibú aquella tarde y aquello hizo que se me secara la boca y sintiese un profundo nudo en el interior de mi garganta. Esto te pasa por estúpida, me repetí interiormente.
De pronto la mirada divertida de Justin se cruzó con la mía distraídamente y aquello fue el golpe definitivo para que algo dentro de mí terminase de resquebrajarse. Sin pensarlo mucho más corrí hacia la escalera que bajaba a la zona de la playa.

jueves, 29 de agosto de 2013

Capítulo 23 - Inalcanzable.

{Capítulo 23}
Colocaba cuidadosamente cada una de mis prendas en el interior del amplio armario del que disponía en mi habitación terminando de acomodarme, doblaba las camisetas metiéndolas una por una en los cajones y colgaba los vestidos evitando que pudieran arrugarse. Pude distinguir un leve ruido a mis espaldas que me obligó a voltear rápidamente sobresaltada por el hecho de que el completo silencio se hubiese visto interrumpido de repente. Me calmé al instante cuando distinguí a Justin de pie bajo el umbral de mi puerta.
Fue entonces cuando me dí cuenta de que tan sólo me cubría mediante un fino camisón de seda blanca. Tragué saliva con nerviosismo y me fijé más detenidamente en él.
Su pecho desnudo subía y bajaba rápidamente y se escuchaba su respiración agitada salir desde sus labios entreabiertos e inundando toda la habitación, su mirada llena de deseo estaba fija en mí, y al estudiarle más a fondo logré distinguir un pequeño bulto escondido en sus pantalones.
Corté mi respiración al instante y cerré el armario sin dejar de mirarle quedándome en silencio. Mi corazón latía desenfrenado sin saber por qué y entonces ví cómo movilizaba todos sus músculos al mismo tiempo comenzando a caminar hacia a mí a paso ligero.
- Ya no aguanto más. - dijo con voz ronca.
Notaba cómo el deseo crecía en mi interior y bajaba por mi vientre a medida que la distancia se hacía más corta y no opuse resistencia ninguna cuando Justin me acorraló contra la pared y sujetó mis muñecas levantándolas por encima de mi cabeza mientras me inmovilizaba con sus caderas.
Cerré los ojos a la vez que suspiraba cuando él comenzó a mordisquear mi cuello casi queriendo devorarlo y faltaron segundos para que se hiciese rápidamente con mis labios.
Gemí débilmente, lo que le dio ocasión para colar su lengua en el interior de mi boca comenzando de nuevo una lenta danza que me producía una suave descarga eléctrica que corría bajo mi piel disparando a mi torrente sanguíneo y recorriendo mi cuerpo al completo calenténdolo todo a su paso.
Noté entonces cómo me presionaba aún más contra la pared y fui capaz de sentir su erección contra mi vientre. Suspiré sobre su boca pudiendo apreciar cómo la temperatura cada vez era más alta, estaba atrapada, a su voluntad.
- Despierta..., _____ despierta, menuda marmota, Christina ayuda.
Una suave voz oscureció toda la imagen haciendo temblar mis párpados y la fuerte sensación de sueño me golpeó de lleno. Pude notar entonces mis músculos más pesados de lo normal. Me mantuve en aquella posición intentando acostumbrarme cuando de pronto sentí un frío líquido impactar contra mi cara obligándome a abrir los ojos y a incorporarme en la cama de un salto tosiendo a causa del agua que se había colado en mi boca.
- Tampoco tenías que ser tan brusca, pobre. - reía Helena.
- Igual se convierte ahora en sirena, tú espera.
Froté mis ojos y sequé el resto de mi cara con las palmas de mis manos aún confusa sintiendo mi boca seca y mi corazón latir con fuerza, había sido un sueño. Entrecerré mis ojos debido a que la intensa luz que se colaba desde la ventana me cegaba haciéndome soltar un suave quejido. Las risas de mis amigas resonaron en la habitación.
- ¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS!!! - gritaron al unísono.
Yo terminé de despejarme aún confusa por lo que acababa de ocurrir en mi cabeza, mirándolas con sorpresa y sin poder evitar que una leve sonrisa se dibujara en mi cara. Mordí mi labio inferior negando con la cabeza y me fundí en un cálido abrazo con ellas aún sentada en la cama. No podía creer que después de tantos años aún siguiéramos tan unidas, ellas eran lo mejor que tenía. Pude notar cómo una pequeña lágrima descendía por mi mejilla sin previo aviso mientras las abrazaba fuertemente.
- Me da igual que ahora tengas dieciocho años, siempre vas a ser nuestra pequeña lo quieras o no, tú no te libras. - susurró Helena sin poder contener un pequeño sollozo debido a la emoción.
Me separé entonces para lograr contemplarlas y reímos al ver que Helena tuvo que secar sus ojos con los dedos.
- Oh, Helen, no llores o también lo haré yo, ya lo sabes... - le pedí cogiendo su mano y acariciando suavemente sus nudillos con mi pulgar.
Ví cómo Christina se levantaba en aquel instante cogiendo un pequeño paquete de encima de la mesilla y volviendo a acercarse a la cama mientras ambas me cantaban la canción del cumpleaños feliz provocando que escondiese mi cara entre las palmas de mis manos rogándoles que bajaran la voz.
- Se van a enterar todos, y ya os dije claramente que no quería que ellos lo supiesen, al menos hasta que el día no este a punto de terminar. - decía mientras trataba de contener mi risa con los ojos fijos en el regalo. - Sois lo peor...
- Que estan todos abajo desayunando, si eres la última en levantarte. - reía Christina mientras me tendía el pequeño paquete envuelto en papel de regalo.- Aunque deberías agradecérnoslo, estabas sudando mientras dormías.
Carraspeé un poco al escuchar esto último y no pude evitar soltar una risita nerviosa como respuesta a su comentario.
- Es normal, ayer la tuvimos hasta las tantas despierta, yo creo que Justin termina echándonos de su casa por alboroto. - decía Helena mientras yo me concentraba en deshacerme del fino envoltorio.
Me quedé inmóvil observando el pequeño retrato con una foto nuestra en la piscina de hacía unos diez años o así, entreabrí mis labios esperando que las palabras pudiesen salir por ellas mismas pero no logré emitir sonido alguno. No pude contener más las lágrimas.

·Narra Justin·
Torcí mi muñeca ligeramente hacia la derecha para conseguir impulsar la pequeña pelota de ping pon consiguiendo hacerme con la victoria una vez más y levantando los brazos cerrando los ojos con una expresión de tremenda satisfación.
- Sigo diciendo que esta pala esta trucada o algo. - susurraba Jace comenzando a examinar el pequeño utensilio de juego.
- ¿Cuántas veces tengo que repetirte que no hay persona que me gane en este juego?- reí como respuesta y me dirigí al interior de la cocina en busca de algo de agua cuando escuché varios pasos bajando las escaleras y supe de quien se trataba, ella siempre andaba descalza en casa.
Sonreí para mis adentros y no dudé en salir de la cocina para ir a recibirla. La sorprendí en el último escalón y me acerqué a ella con propósito de felicitarla por su cumpleaños, rió al principio cuando me vio ir tan rápidamente hacia a ella pero logré cortar su risa rápidamente rodeando su cintura con mis brazos y pegando su cuerpo al mío haciéndola descender lentamente hacia el suelo. Sentí sus manos apoyadas sobre mis hombros mientras miraba mis ojos y poco a poco fui acercando más mi cara a la suya rozándo nuestros labios durante unos segundos hasta terminar por fundirlos en un dulce beso que hizo que me estremeciera, mis labios exigentes se acoplan a los suyos acariciándolos con infinita ternura.
Poco a poco me fui separando y sientí cómo exhala un leve suspiro, lo cual me hizo imposible el evitar una pequeña sonrisa.
- Al fin te despiertas. - susurré bajando la mirada hacia sus labios entreabiertos.
Noté cómo sus dedos subían hacia mi nuca y se hundían en mi pelo acariciándolo por detrás.
- Tú y tus muestras de afecto repentinas... - levanté mis ojos hacia los suyos tratando de adivinar con qué intención decía aquello y me tranquilicé cuando la ví esbozar una sonrisa burlona. - Buenos días a ti también.
Sentí unas ganas enormes de volver a apoderarme de sus labios cuando de pronto una fuerte y exagerada tos me devolvió a la Tierra.
- Vaya por Dios, ya me he vuelto a resfriar...
Asomé mi cabeza para lograr distinguir a Christina y Helena a las espaldas de _____ y sonreí divertido separándome de ella para poder devolvérsela a sus amigas. Se dispusieron a entrar a la cocina entre risas y yo negué con la cabeza sonriendo mientras me daba la vuelta hasta que Helena tiró de mi bazo para voltearme una vez más hacia ella.
- Aquí lo tienes, casi todos han confirmado ya la asistencia esta noche, al final creo que sobre las diez será buena hora, ¿no crees? - preguntó mientras me tendía mi móvil con una pequeña sonrisa de emoción contenida. - También he añadido a un par de personas sobre las que nos ha hablado ____, todo va perfecto, ahora sólo tienes que sacarla de casa.
Me quedé pensativo durante un largo rato dándole vueltas y finalmente esbocé una amplia sonrisa asintiendo.
- Muy bien, creo que tengo una idea, la mantendré bien alejada así que no tendrás que preocuparte, ¿tú me avisas cuando lo tengas todo listo?
Asintió convencida y regresé a la cocina dónde _____ le daba un fuerte abrazo a Jace quien, lo más seguro, hubiese entrado a felicitarla.
- Oye, le he ganado al ping pon, me merezco ese abrazo más que él. - le reproché con una sonrisa divertida haciendo que se separasen entre risas.
- La próxima vez jugaré yo con tu pala, Bieber. - me avisó Jace tratando de aparentar seriedad mientras cogía una manzana del interior del frigorífico.
- Uh, manzanas para desayunar. - exclamó ____ con intención de ir en busca de una para ella.
Caminé rápidamente cerrando el frigorífico antes de que pudiera meter la mano dentro y la miré con media sonrisa.
- No comas nada y ponte los zapatos, desayunamos fuera, yo invito. - casi ordené haciendo una seña con la cabeza para que fuera a hacer lo que le había dicho.
Ella levantó una ceja mirándome con seriedad.
- Mis amigos llegaron el otro día, ellos vienen con nosotros. - condicionó.
Puse los ojos en blanco y miré a Christina en busca de algo de ayuda. Ella comenzó a toser exageradamente una vez más y Jace le dio un par de golpes en la espalda.
- Me encuentro fatal, creo que me estoy mareando, Helen, Jace, sujetadme... - movía los brazos mientras se tambaleaba. - Creo que hoy no podré salir, necesito que me cuidéis los dos...
Soporté las enormes ganas de reír que me provocaba ver aquella escena y mordí mis labios evitando mi sonrisa.
- Me la puedo llevar a la cama. - nos sorprendió Ryan de repente apareciendo por la puerta y esbozando una sonrisa divertida cogiendo la botela de zumo de naranja del frigorífico y mirando a Christina con cierta picardía.
- O también puedes ir a buscarme la guía telefónica y hacer algo con tu vida, tira anda. - le ordenó Helena dándole un suave empujón en el hombro y mandándole a que saliera de la cocina mediante señas a la vez que este reía.
- Pero Chris, que me quedo aquí contigo. - se ofreció ____ mirándola preocupada mientras sus otros dos amigos sostenían a Christina por los brazos seguramente también al borde de la risa.
- Ni hablar, Justin te necesita más que yo, mira qué carita.
Todos se volvieron de pronto hacia a mí y yo miré a _____ haciendo un pequeño mohín, ella levantó una ceja mirándome con cierta sorpresa como si no se creyese que estuviésemos todos tan serios con aquella escena.
- ¿Me estas vacilando?
- Vamos Brooks, no puedes quedarte precisamente hoy encerrada en casa. - dije sin pensar.
Me miró entre confusa y sorprendida y pude distinguir la expresión de apuro de Helena por detrás negando rápidamente con la cabeza.
- Quiero decir...- continué diciendo.- que hace un día increíble y se esta genial en la calle, te haré una visita guiada por Los Angeles, ¿te parece?
Ella se volvió hacia sus amigos que asentían sonriendo aceptando la idea para después volverse hacia a mí de nuevo. Guiñé un ojo sonriendo seductoramente y resopló intentando parecer irritada.
- Voy a por mis zapatillas.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

La música a todo volumen en el pequeño descapotable azulado mientras ____ y yo cantábamos a pleno pulmón uno de los temas de Jason Derulo, Other Side entre risas.
Iba marcando el ritmo de la canción dando en el volante suaves toques con mis dedos mientras aceleraba cada vez más, adoraba la adrenalina. Se alzaban ante nosotros las largas y anchas calles de Los Angeles bordeadas de palmeras, con todo tipo de gente caminando a lo largo de ellas, adoro esta ciudad.
Ella casi no parecía darse cuenta de la velocidad, su pelo se movía desordenado a causa del viento, llevaba mis gafas de sol que me había robado al salir de casa y sostenía en la mano un donut de chocolate que habíamos parado a comprar para que desayunase algo.
Paré en un semáforo y aproveché para girar la cabeza y contemplarla mientras cantaba sonriendo y fijándose en cada detalle de todas las calles por las que pasábamos. Al percatarse de esto, me sacó la lengua haciéndome burla. Sonreí para mis adentros.
- Cada día estas más fea. - bromeé.
Su sonrisa desapareció al instante y noté cómo me fulminaba con la mirada aún por detrás de las lentes de las Ray-Ban.
- Y tu cada día estas más desneuronado. - contestó dando otro bocado a su donut y haciéndose la ofendida.- Gilipollas, por si lo entiendes mejor así.
Reí ante su comentario y volví a pisar el acelerador cuando el semáforo marcó verde levantando un brazo hasta lograr colocarlo sobre sus hombros, acto que ella rápidamente evitó quitándoselo de encima. Mi sonrisa se ensanchó, los retos eran mi debilidad.
- Mucho llamarme gilipollas pero bien que te dejas y te encanta cada vez que me apetece comerte la boca. - Ahogué una pequeña carcajada tras ver de refilón su expresión furiosa y disfruté de la satisfación.
- Pues a partir de ahora ten cuidado cada vez que se te ocurra eso de ''comerme la boca'' porque igual te llevas un puñetazo o algo así. - me contestó simplemente terminando su desayuno.
Volví a carcajear esta vez más fuerte mientras buscaba con la mirada algún hueco para poder aparcar.
- Lo seguiría intentando las veces que hicieran falta, tu boca se esta convirtiendo en una especie de adicción para mí. -respondí entonces sin mirarla. - Y tengo que confesar lo mucho que me pone eso de que te muerdas el labio cada vez que te estas nerviosa.
Giré mi cabeza para observar su reacción y sonreí para mis adentros, la había pillado haciendo aquello mismo, y lo mejor es que la había dejado sin palabras. Desvió su mirada hacia la playa y volví a sentirme victorioso por segunda vez en cuestión de segundos.
- ¿Te parece si echamos un vistazo al paseo de la fama? - le pregunté a la vez que trataba de aparcar el coche.
Asintió sin una palabra y logré distinguir el intenso rubor en sus mejillas, contuve mi risa y robé de un rápido movimiento mis gafas de sol de sus ojos para colocármelas antes de salir del coche.
Todo el paseo fue una especie de show cómico. Compré un par de helados de chocolate para ambos y comencé a seguirla por detrás con mi mano libre en el interior de mi bolsillo mientras ella sacaba fotos de todas las estrellas que se iba encontrando. Cogí mi móvil y la grabé sin poder evitar una pequeña risa que se inmortalizó en el vídeo mientras ella me gritaba que fuese corriendo para que echase un vistazo a una estrella en concreto. Me acerqué dándome cuenta de que se trataba de mi propia estrella y la miré con media sonrisa.
- Saca una buena foto, es la de mi cantante favorito. - reía a la vez que posaba con cierta sonrisa divertida junto a la estrella.
Volteé rápidamente el móvil y me coloqué junto a ella sonriéndole a la cámara con la boca abierta entre risas. Click.


Pasamos horas callejeando por las anchas avenidas de la ciudad de Los Angeles, enseñaba cada zona turística por la que pasábamos y reía ante las reacciones de mi acompañante. Bromeábamos, nos picábamos, hacíamos el imbécil, éramos nosotros mismos, hacía ya demasiado tiempo que no sentía tantísima comodidad estando con otro persona. Pasamos por delante e una pequeña joyería cuyo escaparate llamó la atención de _____. Me detuve junto a ella para lograr ver por lo que tanto interés mostraba. Se trataba de una pulsera con varios enganches.
- Siempre soñé con tener una de esas... y colocar la figurita de un monumento importante por cada lugar del mundo que visitara. - me dijo sin mirarme rozando el cristal del escaparate con la punta de sus dedos. - Sé que es algo tonto, pero siempre me hizo ilusión.
Soltó una leve risa y yo recorrí todos los objetos que allí se encontraban con un corto vistazo. Mis ojos se detuvieron en un colgante con una pequeña nota musical, clave de sol que brillaba adornándolo.
- Voy a entrar en el restaurante de aquí al lado, necesito ir al servicio, espérame aquí. - me avisó.
Asentí sin quitar mis ojos de aquellas joyas.
Terminamos dirigiéndonos hacia la increíble playa de Malibú, era mi preferida, siempre que necesitaba pensar y alejarme de todo paseaba descalzo por aquella arena tan fina, me relajaba. Observaba sonriendo cómo _____ se iba agachando por cada objeto que llamaba su atención recolectándolos en su otra mano. Metí mis manos en los bolsillos y dí una pequeña carrera para poder alcanzarla y caminar a su altura.
- Fíjate, encontré un pedazo de coral. - sonreía mientras me mostraba una pequeña estructura rojiza cubierta de arena. - Este sitio es precioso, gracias por traerme.
- Si no fuera porque esta cayendo el sol y dentro de poco comenzará a refrescar, nos metíamos en el agua, es un placer nadar aquí. - reí observando el mar increíblemente azul que reflejaba los pequeños rayos de luz que aún iluminaban. - Es la primera vez que traigo a una chica aquí conmigo. - confesé.
Ella se giró hacia a mí y levantó una ceja con una expresión divertida que me hizo inevitable esbozar una media sonrisa.
- ¿Qué? - pregunté.
- Sé que te encanta el rollito ese de impresionar a las damas, pero a mí no tienes que mentirme, ni soltarme lo mismo que a las demás, no soy estúpida. - se encogió de hombros continuando con el paseo.
La seguí rápidamente.
- Es cierto, no lo eres, pero yo tampoco soy un mentiroso. - agarré su brazo haiendo que me prestara atención. - Y tú eres importante para mí, tego que tenerte cerca, y necesito que me creas de una vez, deja de ser así de fría cuando te viene en gana, me confundes.
Ví cómo paraba para tragar saliva y me miraba fijamente con seriedad.
- Ya esta bien Justin, no quiero que sigas, no quiero ser otra más de la colección, no necesito que nadie más vuelva a crearme ilusiones para después hacerme sentir como un maldito juguete usado. - ví que se tensaba por momentos mientras pronunciaba aquellas palabras y la agarré por los hombros intentando calmarla. Apretó sus labios en una fina línea y sin pensármelo la atraje hacia a mí con intención de abrazarla, sentí que se removía y lograba deshacerse de mí apartándo su rostro de mi campo de visión y caminando a paso ligero por la arena hacia el paseo peatonal.
Fuí tras ella corriendo viendo cómo poco a poco se aproximaba al carril bici.
-¡Mierda, ____! -grité.
Tiré bruscamente de su mano con tanta fuerza que hice que cayese justo encima de mí provocando la caída de ambos sobre la acera justo en el momento en el que un joven ciclista pasaba velozmente por delante de nosotros.
Ocurrió todo a la velocidad de la luz, cuando quise darme cuenta la apretaba fuertemente contra mi pecho, inhalé profundamente su dulce perfume y pude distinguir el suave aroma a coco que desprendía su pelo, era embriagador.
Levantó la cara para observarme aún algo desorientada y esbocé una diminuta sonrisa. Examiné su rostro suavemente con mis dedos asegurándome de que no constaba de ningún rasguño y pasé mi pulgar por el contorno de sus labios, noté entonces cómo contienía su respiración y levanté la mirada hacia sus ojos sintiendo una suave descarga eléctrica que me sacudió todo el cuerpo. Sostuvo mi mirada durante unos segundos que casi me parecieron eternos y fue bajando sus pupilas poco a poco hasta detenerlas en mis labios. Pasé mi lengua sobre ellos involuntariamente.
- ¿Estas bien? - susurré por fin.
Asintió sacudiendo su cabeza de repente y se llevó una mano a la cabeza cerrando los ojos.
- Sí... lo siento mucho, no sé por qué te dije todo eso, sólo estoy confundida y...
Solté una suave carcajada mientras ella se ponía en pie y me senté en el suelo observándola.
- Eres increíble, por poco no sufres de atropello y sacas el tema. - sonreí levantándome y sacudiendo el polvo de mis pantalones.
Algo comenzó a vibrar en el interior de mi bolsillo y rápidamente saqué mi teléfono móvil revisando los mensajes. Sonreí para mis adentros y volví a mirarla.
- Será mejor que volvamos a casa y cenemos algo, recuerda que no hemos almorzado.
Tras un leve asentimiento por su parte volvimos a caminar juntos en dirección hacia el descapotable iniciando un nuevo paseo por las enormes calles californianas.
- Creo que sé un atajo, llegaremos más rápido. - le dje mientras ella trataba de peinar su pelo con los dedos fijándose en el espejo retrovisor sin progreso ninguno a causa de la ausencia de techo.

·Narra _____·
Cuando por fin llegamos a casa tras miles de vueltas bordeando la ciudad, Justin condujo el descapotable hacia la zona privada de aparcamiento y salió abriendo mi puerta poco después para coger mi mano y tirar de ella ayudándome a levantarme. Ambos nos dirigimos hacia la puerta principal.
- No vuelvo a fiarme de tu sentido de la orientación nunca más, te lo prometo. - reí mientras él trataba de abrir la puerta con sus llaves.
- Míralo por el lado bueno, al menos les he dado más tiempo para prepararse. - sonreía a la vez que abría la puerta y entraba.
Mi expresión divertida se cambió al instante por una completamente confundida.
- ¿De qué estas hablan...? - comencé a decir mientras entraba a su lado al interior de la casa.
Callé al instante al ver a toda aquella gente delante de mí que tiraba confeti y lanzaba decenas de globos multicolores a nuestra dirección. Me giré hacia a Justin completamente boquiabierta mientras él se encogía de hombros con una estúpida sonrisa en la cara.
- Feliz cumpleaños, Brooks.

------------------------------------------
Nota de la autora: (#InalcanzableFanFic)
Hola a todos, antes de nada, algo que voy a repetir por énesima vez es que muchísimas gracias por todo lo que hacéis, por todo el apoyo, por los comentarios, vuestros mensajes, todos ellos son los que me ayudan a continuar con esta historia, os pido que nunca dejéis de enviarlos porque son una increíble ayuda, no consigo acostumbrarme a todos vuestros comentarios, es increíble poder haceros soñar conmigo y transmitir sentimientos a través de lo que escribo, pero a ver, que me enrollo.
Para saber a quiénes de vosotras os tengo en twitter me gustaría que si habéis leído el capítulo diéseis RT AQUÍ. Me gustaría abrir un nuevo hashtag en twitter para todas aquellas las que no podéis dejar vuestra opinión en el blog ya que no tengo ni idea de cómo desbloquear los comentarios anónimos, así que si a partir de ahora pudiérais escribir lo que pensáis acompañado del hashtag #InalcanzableFanFic os lo agradecería eternamente, necesito saber la opinión de todo el mundo.
Espero que os quedéis leyendo hasta el final ya que esta no será una novela corta, un beso a todas y de nuevo muchísimas gracias. <3
María. {@hisbeliebeer}

domingo, 25 de agosto de 2013

Capítulo 22 - Inalcanzable.

{Capítulo 22}

Trataba de no dejar caer el pequeño plato de porcelana que contenía la montaña de tortitas recién hechas que había preparado de desayuno mientras las trasportaba desde la cocina hacia el salón dejándolas sobre la mesita de café que se situaba frente al sofá en el que Justin estaba sentado cómodamente con sus pies sobre la mesa viéndo el programa de West Coast donde tuneaban los coches de unos cuantos afortunados.
- Ahí voy a comer yo, baja los pies. - le regañé con una ceja levantada mientras posaba el plato en el pequeño mantel que habíamos puesto sobre el cristal.
- Fíjate que porquerías. - me dijo señalando la enorme pantalla de televisión a la vez que retiraba sus zapatillas de andar por casa con sus iniciales bordadas. - Tienen la oportunidad de hacer que su coche quede increíble y los hacen parecer trastos del carnaval de mi ciudad.
Recogí algo de sirope con el que había complementado el desayuno con el dedo y eché un vistazo al programa fijándome en los coches de toda clase de colores que había, ví que enfocaban uno cuya pintura simulaba las escamas de un pez y no pude evitar una pequeña carcajada mientras me sentaba al lado de Justin en el sofá y este se acercaba para desayunar conmigo.
- No es por nada, pero ahí fuera tienes un coche aparcado repleto de manchas de leopardo... -le miré tratando de contener mi diversión. - Mierda, los tenedores, espera.
Volví a levantarme a la vez que él fruncía el ceño tras escuchar mis palabras y me seguía con la mirada mientras caminaba de vuelta a la cocina.
- Pero eso queda genial, no lo niegues, el leopardo significa velocidad. - reí al escuchar esto último mientras rebuscaba entre los cajones los cubiertos que necesitabamos y regresaba sobre mis pasos al salón chocando contra el pecho de Alfredo cuando tuve intención de cruzar el umbral de la puerta.
- Madre mía, menudo susto Fredo. - solté una leve carcajada al verle con cara de recién levantado frotando sus ojos aún con los párpado medio pegados. - ¿Qué tal fue anoche?
- Ni idea... qué dolor de cabeza... - trataba de espabilarse mientras pasaba por mi lado con intención de ir a buscar un buen vaso de agua helada.
Reí divertida al ver su estado y me apoyé en el marco de la puerta con los brazos cruzados esperando a que terminase. Él se giró dejándo caer su peso sobre la encimera de la cocina a la vez que tomaba un sorbo y señaló mis pantalones con gatos dibujados.
- Bonito pijama, por cierto. - añadió.
Justin apareció de pronto a mis espaldas robándome de la mano los tenedores y sonrió mirándo cómo Alfredo se quejaba debido a la jaqueca aún vestido con los pantalones y la camisa, ahora arrugada, del esmoquin.
- Parece que alguien se pasó con la bebida en la fiesta de después. - dijo mientras entraba en la cocina buscando otro tenedor.
- Fue Ryan, lo último que recuerdo es que pidió como tres botellas enteras de alcohol y me liaba para que continuara bebiendo... -tosió levemente dejando el vaso en el fregadero y Justin atrapó un pequeño papel que sobresalía de su bolsillo. - ¿Qué es eso?
- Parece un... número de teléfono. - carcajeó mostrándome el trozo de papel con los ojos más abiertos. - ¿Has visto? ¿Cómo lo hace?
Me encogí de hombros observándo a ambos con una enorme sonrisa a punto de echarme a reír mientras Justin y Alfredo trataban de añadir el número al teléfono de Justin para ver a través de WhatsApp cómo era la chica. Iba a regresar al salón cuando de pronto, al cruzar por la entrada escuché una voz demasiado conocida.
- Tanta piscina, tanta entrada increíble y tanto rollo pero el timbre no lo encuentro por ninguna par... ah mira, esta aquí.
Abrí mucho más los ojos y mi sonrisa se intensificó al distinguir a Christina haciendo que corriese hacia la puerta como si mi vida dependiera de ello abriéndola de par en par rápidamente. Solté una breve exclamación al ver a mis tres sorprendidos amigos delante de mí provocándo que en cuestión de segundos, todos nos fundiéramos en un cálido abrazo grupal.
Al poco rato Justin se acercó a nosotros sonriendo con intención de presentarse junto con Alfredo y los tres se apartaron rápidamente de mí casi movidos por un resorte para ir a conocerle mientras yo observaba la escena con una ceja levantada.
- Tío creí que la iba a palmar antes de poder conocerte en persona, qué fuerte. - decía Christina con nerviosismo mientras Justin le daba un corto abrazo a Helena a modo de saludo y estrechaba la mano de Jace.
- Oye pues estas viva, es un milagro de Dios. - bromeó este antes de abrazarla a ella también. - Ahora os enseño a todos vuestra habitación para que podáis dejar vuestas maletas allí, este es Alfredo, pero también estan Ryan y Chaz que aún seguirán dormidos, ¿me acompañáis?
- Pero no te alejes mucho, yo me veo que termino perdiéndome aquí dentro. - sonreía Helena mientras levantaba la mirada admirando los interiores.
- Bueno, pues te pierdes conmigo. - dijo Jace en un bajo tono de voz mirándo a Helena desde atrás con media sonrisa.
Ésta puso los ojos en blanco y recogió su equipaje de mano adelantándose hacia las escaleras con intención de subir al primer piso, aligeré mi paso para ponerme a su altura mientras los demás nos seguían de cerca y tuve que bajar el tono de voz.
- Qué profundo, ¿no? - reí.
- Sí, pues lleva en ese plan unas dos semanas, no se cansa. - refunfuñó ella sin mirarme mientras Christina se adelantaba uniéndose a nosotras.
- Ya bueno, tengo que contaros algo cuando entremos en...
Cruzábamos el pasillo cuando de pronto tropezamos con Ryan recién salido de la ducha que deambulaba por el largo corredor sosteniéndo tan sólo una toalla alrededor de su cintura. Éste se sorprendió mientras acomodaba su pelo con sus dedos y paseó la mirada sobre los nuevos invitados deteniéndola en uno en concreto. Levanté los ojos al techo resoplando al ver su expresión.
- Muy buenas preciosa, soy Ryan, Ryan Butler. - se presentó con una sonrisa seductora a la vez que tenía los ojos puestos fijos sobre mi amiga.
- Ho...hola, yo soy Christina. -respondió esta dedicándole una mirada coqueta. - Me puedes llamar Chris.
- Ya, ya sé quien eres, chica del WhatsApp. - la sonrisa de Ryan se ensanchó cuando Christina soltó una débil carcajada.
Todos nos quedamos unos segundos en silencio mietras ellos dos se sonreían en mitad del pasillo y pude apreciar por el rabillo del ojo cómo Jace hacía un ademán de vomitar metiéndo sus dedos en la boca. Me volví hacia Justin que me sonreía con ambas cejas levantadas y se encogió de hombros tratando de contener su diversión.
- Muuuuuy bien, pues... no es por ser aguafiestas ni por querer interrumpir un mágico momento, pero esto pesa. - dijo Helena rompiendo el silencio mientras levantaba su equipaje.
Ryan se hizo a un lado para dejarnos pasar sin apartar ni un sólo segundo sus ojos de mi amiga que agarraba a Helena del brazo y continuaba caminando entre pequeñas risas. Yo esperé a Justin que estaba cargando junto con Jace y Alfredo las maletas más pesadas y le dí una suave colleja a Ryan al pasar por su lado haciendo que este se encogiera de hombros a la defensiva.
- Vístete de una vez, tío. - rió Justin.


Después de haber acomodado a todo el mundo en sus respectivas habitaciones, Justin ofreció a Jace ir a que pudiera echarle un vistazo a sus coches y dar una vuelta a la manzana en el que más le gustase, éste aceptó la propuesta con emoción contenida y finalmente las chicas quedamos solas en mi habitación.
- Vale, os váis a enfadar conmigo por no haberos contado todo esto antes pero en mi defensa diré que me pareció un tema que era mejor dejar para cuando estuviésemos las tres juntas en persona. - comencé diciéndoles mientras me sentaba en la cama junto con ellas.
- ¿Habéis visto sus ojos? ¿los hoyuelos que se le forman en las mejillas al sonreír? Y menudos abdominales, creí que me lo tiraba allí mismo. - suspiró Christina mostrando caso omiso a lo que iba a decir.
Helena le dió un fuerte tirón del pelo que hizo que bajase de las nubes con una breve exclamación y por fin pude disponer de toda su atención. Cogí aire co profundidad para comenzar a relatar paso a paso todos los acontecimientos desde el primer beso en el acantilado de Boston. Les hablé de todo lo que había sido mi vida allí, les informé acerca de Katia y sus trucos, sobre el pasado de Justin, acerca de mi desconfianza sin sentido por sus antiguas costumbres, todo lo que había acontecido en la gala de premios que tuvo lugar la pasada noche, y terminé contando la profunda charla con Justin recién salida de su bañera.
Cuando terminé de hablar había pasado casi una hora y media y mis amigas no habían cerrado la boca ni un sólo segundo desde que comencé. Carraspeé tratando de hacer que mostrasen alguna señal de estar respirando y me encogí de hombros esperando alguna respuesta.
- Lo siento, mi corazón dejó de latir en el momento en el que has dicho que Justin y tú os besásteis. - susurró Helena aún inmóvil.
- ¿Te sabes la dirección de la Zarria esa? - preguntó Christina transformando su expresión en una completamente repulsiva. - Yo la quito de en medio en lo que tardo en decir ''ya esta''.
Solté una leve carcajada negando con la cabeza.
- Se llama Katia, y paso de ella, espero no tener que cruzarmela más, esta en todos sitios. - suspiré y cogí el teléfono móvil de Helena jugueteando con él.- Y aún no sé cómo debo comportarme con Justin, cada vez que estoy con él me siento torpe por no tener claro cómo tratarle, esperaba que vosotras pudiérais ayudarme a decidir si...
- No podemos, _____. - contestó Helena con voz dulce.- No es por que no queramos ayudarte, sólo tú sabes cómo es Justin cuando esta contigo, te han contado su historia pasada, pero estamos al presente, puede que haya cambiado o puede que no, en todo caso tú eres quien ha tenido la ocasión de conocerle, sólo tú vas a poder saber escoger el camino correcto, y estoy segura de que lo harás.
Había cogido mi mano y sonreía inspirándome calma mientras hablaba y asentí decidida dejando que un pequeño suspiro pudiese salir de entre mis labios.
- Estoy con Helen, cuando llegue el momento podrás saber si tomar una dirección u otra. - sonrió Christina. - Y ahora la pregunta que ambas no paramos de repetir en nuestra cabeza y que sólo yo me atrevo a soltar... ¿lo habéis hecho ya?
Ensachó su sonrisa al preguntarme esto último haciendo que despegasemis labios sin poder emitir sonido alguno.
- ¡CHRISTINA! - le regañó Helena quien también parecía mostrar cierto interés por mi respuesta.
Tapé mi cara a la vez que no podía evitar una fuerte risa al verlas a las dos y negué con la cabeza.
- Mira ____ Rose Brooks, si nos lo estas ocultando sólo porque quieres mantenerlo en la intimidad quiero que sepas que lo respet... - hizo una breve pausa haciendo como la que se lo pensaba dos veces y prosiguió.- una mierda, somos tus mejores amigas y es tu primer polvo, estas obligada a contarlo, vamos.
Puse los ojos en blanco y coloqué mi dedo índice sobre mis labios pidiéndole que bajase la voz soltando una leve risa al ver que se hacía la ofendida tras esto último.
- Que no chicas, no he dejado que ocurriese nada, dejad el tema. - reí notando cómo mis mejillas comenzaban a cobrar color.
Alguien nos interrumpió dándo un par de suaves golpes sobre la puerta abierta y me giré sintiendo cómo mi sonrisa se ensanchaba casi automáticamente al verle echado sobre el marco de la puerta cubierto simplemente por un bañador y con una pelota de voley en la mano.
- Perdonad la interrupción chicas, pero ¿os apetece un baño en la piscina? - Justin levantó las cejas dedicándonos una media sonrisa que me fusiló al instante.
- Perdona, es que aún me choca la idea de que estes ahí, ¿sabes que hace unas cuantas semanas estaba acosándote en la puerta de tu hotel? - le preguntó Christina haciendo que Justin soltase una leve risa.

·Narra Justin·
Observaba distraído cómo Jace, Chaz, Ryan y Alfredo discutían las reglas del partido de volley que íbamos a librar contra las chicas en la piscina mientras acariciaba el borde de mi vaso suavemente con mi dedo índice pensativo cuando escuché sus voces llegar del interior de la casa. Me volví para mirarlas y entreabrí mis labios sin ser consciente al apreciar la figura de ____ en bikini. Pasé mi lengua sobre mis labios observando casi hipnotizado sus piernas mientras caminaba y fui levantando poco a poco la vista admirándola y apartando rápidamente la vista al ver que se acercaba. Me dispuse a levantarme de mi hamaca cuando de pronto ella ya corría de la mano de Christina hacia la piscina y se zambullía en el agua salpicando a los chicos que comenzaron a reír descontrolados.
Sonreí para mí mismo, esa chica era especial, cada cosa que hacía y que definía su forma de ser provocaba que cada vez me sintiera más y más atraído por ella, aunque la simple idea de volver a tener que mantener una relación a distancia me repelía.
Me dí cuenta de que Helena se acercaba caminando por detrás con una toalla en el brazo y me acerqué rápidamente a ella bajando el tono de mi voz.
- Oye, ¿sabes ya cómo lo haremos mañana? - sonreí y cogí su toalla llevándola hacia la hamaca de mi lado.
Ella abrió un poco más los ojos recordando y me señaló con el dedo a la vez que andaba a mi hamaca sentándose en ella.
- Claro, se me olvidó decírtelo, esta noche hablaremos con Ryan y Alfredo para que nos ayuden a organizarlo, pero necesitamos que la saques de casa como unas... tres o cuatro horas, ya te iré avisando yo por mensajes. - me explicaba mientras yo tomaba asiento a su lado y bebía un nuevo sorbo de mi bebida.- Y en cuanto a los invitados... apúntalos y también iré añadiendo personas que me vaya diciendo ____ a lo largo del día, ¿te parece?
Asentí esbozando una amplia sonrisa que pareció valerle a Helena como respuesta y terminé mi bebida levantándome y cogiéndo su mano para que viniera conmigo.
- Venga, vamos al agua. - reí al decir esto último y corrí hacia la piscina dándome impulso en el borde de esta para zambullirme de cabeza.
Al salir a la superficie sacudí mi pelo para lograr quitármelo de la cara y abrí los ojos encontrándola delante de mí con una media sonrisa y alzando una ceja. Sonreí y atrapé su cintura entre mis brazos levantándola y haciéndola gritar y reír al mismo tiempo a la vez que golpeaba mis hombros tratando de liberarse.
- ¡Esta vez no te he hecho nada! ¡Suéltame! - reía mientras me tapaba la cara con las manos impulsándose hacia atrás para soltarse.
Bajé uno de mis brazos logrando agarrarla por las piernas y llevándola en brazos al estilo nupcial mientras ella se removía desesperada sin conseguir librarse de mí. Reí divertido al ver que se cansaba y terminaba rindiéndose.
- Pero tú sabes lo mucho que me gusta jugar contigo en el agua.
No me dí cuenta de lo que realmente había dicho hasta que no vi la expresión de sorpresa de ____ y Chaz comenzó a dar voces a mis espaldas.
- Vale, esto ya se esta volviendo algo más porno, mejor jugamos ya el partido y todos somos felices sin tener que ver escenas que parecen sacadas de El Diario de Noa.
Mi prisionera soltó una leve carcajada soltándose por fin y cogiendo mi pelo entre sus dedos para darme un suave tirón antes de volver con las demás chicas a la otra parte de la piscina dividida por una red improvisada. Giré mi cabeza echando un pequeño vistazo a mi equipo.
- ¿No es algo, por no decir bastante injusto que nosotros seamos cinco y ellas sólo tres? - preguntó Jace haciendo girar el balón unos segundos sobre la punta de su dedo.
-Es cierto, además siendo nosotros tíos, que lo quieras o no, influye. - Ryan esbozó una media sonrisa y se encogió de hombros dedicándole a las chicas una expresión divertida haciéndo que estas se mirasen entre ellas intercambiando pequeñas risas.
- Si queréis juego yo con vosotras, - me ofrecí.- estaremos equilibrados.
- No hace ninguna falta Justin, es un partido chicos contra chicas. - me respondió ____ decidida.
- Sí, además ya es algo personal, es necesidad de callar al machista aquel. - reía Christina mientras Ryan le guiñaba un ojo sonriendo.
- ¿Qué tal si los perdedores son los que preparan la comida después? - propuso Helena mientras estiraba sus brazos.
Me volteé en ese momento para mirar a los chicos arrugando levemente mi nariz mientras mostraba una sonrisa juguetona.
- A mí esto me esta dando mal rollo. - confesé.
- Venga ya Justin, somos cinco contra tres, ellas mismas se lo han buscado. - dijo Alfredo a la vez que se encogía de hombros.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
- Ryan, ¿nos traes más zumo? Se me ha acabado. - le llamó ____ desde la zona de las hamacas donde, junto con las demás chicas, se tumbaba al sol con unas grandes gafas solares.
Ryan suspiró resignado mientras removía la pasta en el interior del cazo y me lanzó una mirada de reproche que hizo que no pudiese evitar una pequeña carcajada. Volví la mirada hacia Chaz y Jace que trataban de preparar la salsa de tomate completamente perdidos sin dejar de mirar las instrucciones de la caja, Alfredo se encontraba un poco más lejos dejando a punto la carne picada sin problema. Cuando se trataba de comida, Alfredo disfrutaba en cualquier situación.
Nos habían dado la paliza de nuestras vidas, tuve que habérmelo imaginado cuando, por cortesía les dejamos sacar primero y nos marcaron en cuestión de segundos con total facilidad. Finalmente nos obligaron a vestir con unos ridículos delantales de cocina.
- RYYYYYYYYYYAN... - insistieron.
Le miré divertido, era graciosa su forma de tomar represarias, él me señaló con el dedo.
- Yo ya he ido dos veces, te toca, Bieber.
Puse los ojos en blanco dirigiéndome al frigorífico de mala gana y tomé el recipiente del zumo saliendo por la puerta corredora de cristal de la cocina que daba al jardín, y atravesando la zona del porche me acerqué a las tumbonas y las observé sonriendo con la botella en la mano. ______ bajó sus lentes dejando apreciar sus ojos y pude distinguir una leve sonrisa juguetona.
- ¿Deseaban algo las señoritas? - pregunté mientras intentaba aguantar mi risa a duras penas.
La sonrisa de _____ se ensanchó al instante mientras me miraba, cosa que me hizo disfrutar el doble de aquel momento. Susurraron algo entre ellas y al rato ví cómo me hacían hueco entre ellas dejando libre una hamaca.
- Pareces sacado de una revista Playboy. - dijo simplemente Christina mirando que iba en bañador y tapando mi torso a medias con el delantal.
Todas comenzaron a reír cuando yo bajé la mirada hacia mi atuendo con una sonrisa divertida y me deshice del delantal tumbándome al sol en la hamaca que habían dejado libre para mí. Al poco rato vino Ryan a avisarnos de que la comida estaba lista y levantó una ceja al verme allí.
- Traidor. - escupió.
- Sólo sé tratar a las mujeres, Butsy. - sonreí burlón sin llegar a abrir los ojos.

jueves, 22 de agosto de 2013

Capítulo 21 - Inalcanzable.

{Capítulo 21}
Sólo podía escuchar el sonido de los latidos de mi corazón mientras apretaba los brazos de mi butaca y clavaba en ellos mis uñas sin importarme lo mucho que les habían costado arreglarlas. Mantenía los ojos abiertos como platos echando poco a poco mi cuerpo hacia delante justo después de ese ''Y el ganador es...''.
Contuve la respiración para que ningún ruido pudiera impedirme escuchar la respuesta.
- ¡JUSTIN BIEBER!
No pude dejar escapar uno de mis grititos de niña estúpida de cada vez que me emocionaba y alcé la mirada viendo cómo Justin se levantaba de su asiento con una sonrisa de oreja a oreja y se fundía en un gran abrazo con Scooter dándole la mano a todos los que le rodeaban. Austin reía desde mi lado al haber presenciado mi pequeño ataque de euforia, iba a volverme para callarle cuando de pronto una mano tiró de la mía y a los pocos sengundos me ví echándole los brazos al cuello a Justin para corresponder a su abrazo mientras le susurraba un ''Felicidades'' al oído.
Le dejé ir para que corriese al escenario en busca de su premio, estaba increíblemente elegante. Echó un pequeño vistazo a la multitud antes de acercar sus labios al micrófono.
- No sé qué decir, muchas gracias a todos, de verdad yo no sé, no tengo ni idea de dónde estaría ahora mismo sin vosotros chicos, hemos ganado este premio gracias a vosotros. - hizo una pequeña pausa levantándo la pequeña pirámide de cristal. - Quier darles gracias a todos mis Beliebers, a mi familia y amigos, a mi equipo, gracias a Brooks, por hacerme sonreír como nadie durante estas semanas, os quiero.
- ¿Quién es Brooks? - pudo escucharse a mi alrededor.
Me había quedado de piedra, ¿en serio acababa de mencionarme en su discurso?
Justin desapareció tras el escenario, giré mi cara para poder preguntarle a Scooter hacia a dónde se dirigía pero me di cuenta de que hacía tiempo que se había marchado. Estiré mi cuello tratando de buscar alguna cara conocida entre la multitud pero no encontré a nadie. Me habían dejado sola, ¿qué se supone que debía hacer ahora? Me levanté preocupada ignorando las preguntas de Austin.
Una dulce música procedente de una guitarra acústica hizo que centrara mi atención en el escenario una vez más y pude sentir cómo mi interior se relajaba casi al instante al verle sonriendo mientras deslizaba sus dedos sobre las cuerdas y dedicaba un par de miradas cómplices a su guitarrista. Rozó sus labios contra la textura del micrófono y su voz inundó todos los rincones del lugar. Reconocí la melodía al instante y la letra resonó dentro de mi cabeza.
'' Déjame contarte una historia acerca de un chico y una chica,
él se enamoró de su mejor amiga, cuando ella estaba cerca no sentía otra cosa que no fuese felicidad,
pero a ella ya le habían hecho daño y eso la cegó, aunque nunca pudo imaginar que aquel amor la trataría bien.''
Noté cómo mi respiración iba realentizándose poco a poco a medida que escuchaba aquella canción y mi piel se erizaba bajo la tela del vestido obligándome a cerrar los ojos para lograr que esa música me envolviera. Rápidamente caí en la cuenta de que me encontraba de pie ante miles de personas que trataban de ver la actuación y tomé asiento volviendo a poner todos mis sentidos en él. Cada letra hacía que le recordara a él riendo justo delante de mí, tragué saliva y sonreí hasta que poco a poco su voz fue apagándose para finalizar su interpretación de ''Fall''.
''Yo te cogeré si caes''
Sonreí uniéndome a los aplausos del resto de los presentes y segundos después el presentador anunciaba que se iba a realizar un pequeño descanso de diez minutos. Aproché la ocasión para levantarme y preguntar a uno de los acomodadores en qué dirección se encontraba el cuarto de baño, me señaló el camino y tras dedicarle una sonrisa de agradecimiento me dispuse a seguirla.
Distinguí la puerta un poco más alejada pero antes de que pudiese caminar hacia ella una mano me agarró por el brazo clavándome en la piel todos sus anillos.
- Oye ven, ¿a dónde vas tan rápido?
Esa voz, no puede ser, otra vez no. Me giré hacia ella con cara de pocos amigos sin molestarme en saludarla, parecía divertirse con ello.
- Sólo quería pedirte perdón si lo del otro día te molestó, no todas tenemos el don de hacer que el mismísimo Justin Bieber se ponga tan contento. - me dedicó una sonrisa con sus blancos dientes que hizo que apretase mi puño conteniendo la rabia.
- Ahórrate los cuentos Katia, Justin ya me lo ha aclarado todo, que se ve que hoy sigues con ganas de liar las cosas. - le reproché sin rodeos.
Ella levantó sus cejas en señal de sorpresa y dejó escapar una suave carcajada. Ví cómo se iba acercando lentamente hacia a mí hasta casi posar sus labios en mi oído para susurrarme muy bajo.
- A ver cuando empiezas a tener claro, niñita, que una don-nadie como tú jamás llegará a atraer a alguien como Justin, eres su nuevo juguete, que se te vaya metiendo en tu estúpida cabecita de mocosa inocente, deja de soñar y despierta, él se divertirá unos días contigo y te dará largas como ha hecho siempre, así que apártate de una vez de mi camino.
Apretaba mi brazo con sus largas uñas a la vez que provocaba que algo dentro de mí se resquebrajara con cada palabra que salía de entre sus labios golpeandome como un mazo, cerré los ojos tratando de contener las lágrimas mientras proseguía.
- ¿De verdad llegaste a pensar que alguien tan insignificante como tú podía conseguir que una persona tan influyente como él se fijara en ti? Por favor, no me hagas reír, quítate ese maldito vestido, suéltate ese estúpido peinado y deja de jugar a los famosillos, porque si pretendes hacer como la que pertenece a este mundillo, estas bastante desencaminada.
En aquel momento alguien interrumpió sus palabras logrando liberarme de su agarre y atrayéndome hacia él, levanté la mirada encontrándome con la expresión furiosa de Ryan.
- No sé quién coño te has creído que eres para ir hablándole así a la gente, pero sólo te digo que como no dejes de soltar mierda vas a acabar fatal, Katia. - la amenazó.
Giré mi cara apoyando mi mejilla en el pecho de Ryan tratando de frenar aquellas palabras que acababa de escuchar y que no paraban de repetirse dentro de mi cabeza. La risa de Katia hizo que me estremeciera una vez más y volví la mirada hacia ella desde los brazos de Ryan.
- Oh no, ya esta aquí el amiguito descerebrado, espero que Justin empiece a echarse otro tipo de amistades antes de que acabéis contagiándole la estupidez.
Los músculos de Ryan se tensaron al escuchar esto último y agarré su brazo tirándo de él para alejarle de ella.
- Ryan, acompáñame a pedir un taxi, necesito irme. - susurré.
- Maldita arpía, vuelve a tu jodida esquina y déjanos en paz de una vez.
Tiraba de su brazo mientras sentía la risa divertida de Katia sobre mi nuca al alejarnos.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

Entré en casa dejando las llaves sobre el pequeño cuenco situado sobre la mesita de la entrada, cerré la puerta tras mi espalda y me quedé observando el interior completamente a oscuras. Lancé un pequeño suspiro al aire que terminó convirtiéndose es un suave sollozo, contuve la respiración un par de segundos y mojé mis labios repitiéndome a mí misma que tratara de olvidar todas las palabras que Katia me había dedicado horas antes, me asombraba no haber respondido a aquello, pero me hería demasiado pensar en que lo más seguro es que fuera cierto.
Reuní fuerzas para levantar la cabeza y encender la luz, me dirigí hacia el salón para después adentrarme en la cocina dispuesta a ir a por una lata de refresco, pensé en cómo Ryan había insistido en acompañarme al ver que estaba buscando un taxi para regresar. Estaba completamente histérico, se veía que a él no le había caído muy bien Katia ni desde el principio, me pregunté si alguna vez lo habría discutido con Justin o lo había mantenido en silencio para no causarle problemas. Finalmente, y tras miles de súplicas pidiendo que me dejara ir sola, él había accedido de mala gana volviendo a la gala.
Me estaba poniendo nerviosa, aquella casa era escalofriante por la noche, y mucho más si estaba sola. Anduve por el pasillo para dirigirme en dirección a mi habitación y pasé por al lado de un espejo que hizo que me parase en seco al ver mi reflejo en él.
Con cuidado, cogí una a una todas las pinzas que mantenían el recogido y fui deshaciendo mi peinado hasta quedar como siempre. ''Una don-nadie como tú'', sus palabras volvieron a resonar en mi cabeza haciendo que mi corazón se empequeñeciera un poco más y tragué saliva y continué caminando hasta subir las escaleras.
Paré en seco al pasar por al lado de la habitación de Justin y me quedé observando el interior con cierta curiosidad.
''Aún falta como hora y media para que vuelva'' pensé.
Vacilé un poco antes de adentrarme en el cuarto y me dirigí hacia su vestidor, abrí las puertas para encontrarme con algo completamente increíble.
- Dios. -susurré a la vez que abría mis ojos como platos.
Aquello era un auténtico centro comercial, era gigantesco y contenía ropa a montones, debía haber toneladas, ¿qué clase de adicción tenía este chico? Entré para ver a mi derecha varios estantes repletos de zapatillas de toda clase de colores, yo no sabía si reír o asustarme y decidí salir rápido dejándolo todo como estaba.
Conteniéndo mi risa me paseé por el resto de la habitación hasta dar con otra puerta cerrada, que al abrirla sólo me llevó a más sorpresas, abrí mi boca al presenciar la enorme bañera que había frente a mí con decenas de botecitos con sales aromáticas, colorantes para el agua y cosas por el estilo. El diseño era precioso, me acerqué lentamente paseando mis dedos por el borde y no me lo pensé dos veces. Abrí rápidamente el grifo dejando que agua cálida se fuera amontonando en el interior y me acerqué al espejo para poco a poco ir desprendiéndome de mi vestido. Me acerqué nuevamente a la bañera mirando uno por uno todos los botes y escogí el aromático de lavanda esparciéndolo por todo el agua echando un poco mas tarde algo de gel para que lentamente fuese formando espuma a lo largo de la superficie.
Me quité rápidamente la lencería abandonándola sobre el vestido y poco a poco fui introduciéndome en el agua sintiendo cómo mis músculos liberaban la tensión contenida. Me tumbé bocarriba jugando con la espuma entre mis dedos.
Fui cerrando los ojos muy lentamente recordando todo lo que era mi vida antes de haberme metido en todo aquello.
Mis amigos, mi tía y mi primo, casi no había hablado con ellos desde que me fui, al principio la noticia de la adopción había sido dura, pero el haberme mantenido aislada de aquello me había ayudado a superarlo, da igual que no fuese algo biológico, ella me había criado, por lo tanto era mi familia. Pensé en él, en John, lo echaba de menos, él había sido mi única relación en serio, y aunque al final las cosas hubieran salido mal, no podía evitar los buenos recuerdos que había compartido con él.
Recordé una tarde que pasamos de picnic junto al río, había hecho un día precioso de risas y momentos compartidos, no sé por qué pero daría lo que fuese por volver a vivir un día como aquel, tranquilo, alejada de todo problema, despreocupada y sobre todo feliz.
Aunque mi vida había dado un giro completo en las últimas semanas, había hecho cosas que ni en mis sueños más descabellados podría haber imaginado, y con gente increíble, le había conocido a él, pero eso no idicaba que aún pudiese regalarle mi confianza, no soportaría que volviesen a fallarme.
- ¿Qué obsesión tenéis todos con mis bañeras últimamente?
Me giré sobresaltada cuando aquella voz interrumpió mis pensamientos y le ví justo delante de mí, con la chaqueta abierta, la corbata aflojada en su cuello y la camisa por fuera de los pantalones. Sus manos descansaban en el interior de sus bolsillos y él, con el pelo revuelto dándole un aspecto más salvaje, me dedicaba una expresión divertida con media sonrisa a la vez que apoyaba su peso contra el marco de la puerta. Dí gracias a Dios a que el agua se encontraba cubierta de espuma blanca que conseguía hacer que mi cuerpo no fuera visible desde el exterior.
- Dios Justin, ¡largo de aquí! - le grité de pronto sumergiéndome aún más en el agua.
- ¡Pero esta es mi habitación! - se defendió haciéndose el ofendido. - Vete tú.
- ¡He dicho que fuera! - tapé lo que pude con un brazo y con el otro comencé a salpicar agua en dirección a él para conseguir espantarlo.
- ¡_____!, para, lo estas poniendo todo perdido. -reía a la vez que retrocedía para salir del cuarto de baño. Cerró la puerta rápidamente para ponerse a gritarme desde el otro lado. - Buena elección con la lavanda, es mi favorita.
- Te odio. -respondí a la vez que me aseguraba de que no volvía a entrar saliendo torpemente de la bañera y descolgando una toalla que había en una percha un poco más alejada para colocármela alrededor del cuerpo.
Lentamente salí del cuarto de baño encontrándome a Justin doblando la ropa que había vestido anteriormente. Le observé desde detrás, tenía el torso desnudo y se había puesto unos anchos pantalones bajos de pijama que dejaban apreciar el borde de sus boxers Calvin Klein negros. Su espalda era ancha y bien definida, y se distinguía un pequeño tatuaje de un indio sobre su omóplato. Me quedé mirando a aquella especie de dios griego que se alzaba delante de mí completamente embobada y por un segundo me imaginé arañando aquella fuerte espalda mientras la hacía sudar sobre mí.
Sacudí mi cabeza con nerviosismo tratando de apartar aquellos extraños pensamientos de mi cabeza y cuando volví a abrirlos, Justin se había dado la vuelta y me admiraba de arriba a abajo con una estúpida sonrisa.
- ¿Qué estas haciendo aquí? - le pregunté haciendo que sus ojos volviesen a centrar la atención en los míos.
- Me has quitado la pregunta de la boca. - sonrió divertido a la vez que caminaba despacio hacia a mí.
- Quiero decir, ¿la gala no finaliza hasta dentro de una hora o así? ¿has salido en la mitad? - me senté sobre el colchón de su cama levantando la cabeza para poder mirarle.
- Así es, tendremos que esperar hasta que lleguen los demás para saber quién ha ganado la apuesta. - se sentó a mi lado echando os brazos hacia atrás para apoyarlos mientras me miraba. - Ryan ya me puso al día de lo que ha pasado, pensé que necesitarías estar con alguien.
Cerré mis ojos al recordar todas las palabras que Katia me había dedicado aquella noche y lancé un leve suspiro rehuyendo su mirada a la vez que tragaba algo de saliva. Pude notar cómo su brazo iba rodeando lentamente mi cintura y me removí incómoda.
- Mira, sé que te ha dolido, pero no debes creer una sola palabra, _____. - hizo una breve pausa antes de añadir. - Me refiero a que, tú si pintas en todo esto, ya eres parte de mi mundo por así decirlo, y yo fui quien te llevó a esos premios porque eres mi amiga y estabas allí para apoyarme, así que no vayas a sentirte fuera de lugar sólo porque una zorra ha decidido que hoy le toca joderte a ti, ¿comprendes? Yo la conozco, y cuando se le antoja algo no para hasta conseguirlo, por eso ha ido a hacerte daño, las cosas que ha dicho no puede creérselas ni ella misma, y otra cosa...
Volví mis ojos hacia a él conteniendo mi respiración.
- En la vida se me ocurriría dañarte a ti.
Me estremecí al completo tras escuchar esto último y pasé mi legua sobre mis labios para humedecerlos llamando así la atención de Justin sobre ellos. Me levanté de la cama casi movida por un resorte y carraspeé dirigiéndome a la puerta.
- Será mejor que me ponga algo. - dije simplemente.
Justin asintió de mala gana volviendo a desviar la trayectoria de su mirada y me apresuré en llegar a la puerta parando en seco al escuchar su voz una vez más.
- ¿Puedo hacer un cometario sobre esas piernas?
No pude evitar que una sonrisa asomara en mi rostro y negué con la cabeza sin mirarle a la vez que desaparecía en el pasillo.

domingo, 18 de agosto de 2013

Capítulo 20 - Inalcanzable.

{Capítulo 20}
A lo largo de la historia del mundo, incluso puede que un poco antes de que el hombre llegara a él, nunca ha faltado ese maldito sentimiento, el miedo.
Algunos reconocerán la palabra miedo cuando por ejemplo les ponen un examen por delante, cuando ven que personas que les quieren estan a punto de sufrir por ellos, cuando necesitan decir con total urgencia ese ''te quiero'' que aún no ha sido revelado a nadie.
El miedo puede ser aquello que esta presente al ver todo lo que tenemos en contra, cuando piensas que no hay una jodida persona sobre la faz de la Tierra que este de acuerdo contigo, entonces es cuando llega el estado de soledad.
Desde un punto de vista personal diría que el error más grande lo cometes cuando, por temor a equivocarte dejas de actuar abriendo camino a los demás entre tus debilidades.
Ahí va otro consejo de esta pesada, no esperes que las cosas a las que aspiras vengan de la nada hacia a ti, nunca permitas que alguien sienta el derecho de anularte, no abandones los sueños por miedo, porque eso es lo único que verdaderamente quedará con nosotros para siempre.
Y pasemos a ese tipo de miedo al que sigo sin verle una solución definitiva, el miedo de poder confiar en una persona. Si no arriesgas no ganas, se suele decir, pero ¿qué pasa cuando tienes un 90% seguro de que no vas a ganar y continúas intentándolo sólo porque confiar en esa persona sería lo mejor que te pueda pasar?
La vida en la mayoría de los casos nos toma por desconfiados, muchas veces con razón pero muchas veces sin ella, esto es aún más cierto si hemos experimentado alguna vez el sentimiento de traición. Sinceramente el tema de regalar mi confianza a una persona es lo que se dice, mi miedo principal.



- No vayas a morderme a mí también, por favor. -suplicó Ryan a la vez que me conducía con los ojos tapados al interior de la casa de Justin.
- No creo... ¿te lo ha contado? - abrí mi boca con sorpresa poniendo mis manos sobre las de él tratando de no tropear con nada bajo mis pies.
- Gracias por firmar mi sentencia de muerte Butler, fue un placer ser tu mejor amigo. - Justin nos seguía por detrás soltando alguna que otra risotada de vez en cuando al vernos caminar de forma tan torpe.
Cuando por fin dejaron libre mi campo de visión lo único que pude hacer fue quedarme completamente inmóvil, levanté la cabeza para apreciar el alto techo con una gigantesca lámpara de araña que colgaba e iluminaba la impresionante escalera hacia el piso superior, tan sólo había visto la entrada.
Justin me cogió por la mano para hacerme un tour por la casa, me comenzó mostrando su enorme salón con todo tipo de comodidades, me paseó por la cocina con su multitud de tecnologías, me guió hacia el jardín, con una impresionante piscina que se complementeba con unas cuantas tumbonas al lado, anduvimos durante Dios sabe cuánto tiempo por los largos pasillos y fue mostrándome una por una todas sus habitaciones.
- ¿Te va gustando? - me preguntó mientras seguía haciéndome de guía llevándome con su dedo índice enroscado en el mío.
- ¿A cuánto vendes los mapas? - sonreí inocente.
Justin soltó una sonora carcajada tras esto último y me metió en el interior de una de las habitaciones, era raro, hasta ahora sólo les había echado un vistazo rápido desde la puerta.
Paseé la mirada por el interior de la habitación, contenía otros dos cuartos internos, un vestidor y un cuarto de baño individual, se podían apreciar algunas guitarras especiales para zurdos en una esquina descansando, había cuadros colgados por las paredes mostrando los premios que habían recibido algunos de sus álbumes, una camiseta oficial de hockey del equipo de los Toronto Maple Leafe firmada por los jugadores.
Caminé despacio hacia la cama de matrimonio que se situaba en mitad de la habitación y ojeé los marcos de fotos sobre la pequeña mesilla, cogí uno en el que se podían distinguir a un par de niños rubios sonriendo con la boca llena de helado.
- Son mis hermanos. - distinguí su voz cerca de mi oído y giré la cabeza para encontrar su cara por encima de mi hombro observando la foto con cierta nostalgia.
- ¿Por qué no vas a Canadá y les haces una visita? - propuse.
Él levantó uno de los marcos en el que se podía apreciar la foto de cuando era más pequeño acompañado por un señor más mayor, sonreí para mis adentros al reconocerle, era Bruce, su abuelo, había hablado sobre él multitud de veces en sus entrevistas. Justin limpió con la mano restos de polvo que había sobre el cristal volviendo a apoyarlo en la mesilla.
- Hace mucho que no voy, ni tengo tiempo, la gira continuará después de los Estados Unidos hacia Europa, aunque hay un mes de descanso, pero Scooter siempre los utiliza para ensayar, así que no creo que pueda verles.
Repasé con la mirada todas las fotos que había sobre la pequeña mesilla  y agarré su brazo poniéndome de puntillas para lograr alcanzar su mejilla depositando un suave beso sobre ella. Respondió a esto con una pequeña sonrisa.
- Vamos, voy a enseñarte tu habitación, esta al lado por si necesitas algo.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

- Voy a meter la pata Helena, estoy cien por cien segura...
Mi taxi callejeaba entre las anchas calles de Los Angeles a toda velocidad, aquella tarde Justin me había enseñado dónde debía dejar que me peinasen y me preparasen para estar presentable en los premios y no había dejado de liarla durante toda la tarde debido a los nervios.
Habían ondulado y entrelazado mi cabello haciendo que terminase en un precioso recogido con varias perlas de adorno, conseguí que me quemaran con la planca unas seis veces, pero luego llegó el maquillaje, que no sé ni cómo lograron terminar, no dejaba de moverme haciendo que desviase la trajectoria del lápiz de ojos, había provocado la caída de mi pintalabios que por poco no echa a perder el vestido, pero finalmente el acabado fue increíble hasta para mí.
Conseguí calmarme cuando acercaron un espejo de cuerpo entero y pude apreciar todo lo que habían hecho en mí, jamás imaginé que algún día vestiría algo como aquel traje, mis ojos estaban perfectamente perfilados con una fina línea negra que se acompañaba por una brillante sombra de ojos. Mis labios a juego con el vestido se veían de un intenso carmín que realzaba mucho más su grosor, y los pequeños mechones que caían en débiles tirabuzones del reogido me hacía sentir como en una película de cine, dí una media vuelta girando mi cabeza para ver mi espalda al descubierto, me encantaba.
''Necesitas tranquilizarte, vas a estar genial, no pararé de buscarte en la televisión y es que MADRE MÍA, ES QUE MI MEJOR AMIGA VA A SALIR POR LA TELE ACOMPAÑANDO A JUSTIN, Y VAS A CONOCER A MILES DE PERSONAS INCREÍBLES ALLÍ Y TE VA A ESTAR VIENDO EL MUNDO ENTERO Y...''
 - ¡SUFICIENTE! Te llamé para que me tranquilizaras, ¿recuerdas? - noté cómo mi corazón se había disparado con cada palabra que Helena pronunció.
''Es verdad, es verdad, lo siento, perdón...''
Puse los ojos en blanco aún sabiendo que estaba hablando con ella por teléfono y no podría verlo.
- Ya estoy llegando, aih mi madre, todos me estan esperando a mí, qué verguenza. - logré divisar a Scooter, Ryan, Chaz, Alfredo y Justin, todos vestidos de traje a unas manzanas más alejadas del recinto donde los premios tendrían lugar.
'' ____, escúchame, sólo será esto: vas a entrar ahí, vas a sonreír, vas a ser amable, y sobre todo vas a ser tú misma, disfrutarás de la experiencia y del espectáculo, tú imagina que sólo es una de las actuaciones de nuestro instituto, ¿de acuerdo? Y nos vemos mañana, cariño.''
Tragué saliva al escuchar esto último y asentí dándole las gracias a Helena, ella y su maldita forma de calmarme con tan sólo un par de palabras. Colgué el teléfono móvil en cuanto el taxi aparcó y salí de él llamando la atención de todos los que allí me esperaban.
- La hostia puta, estas impresionante. - dijo Ryan sin dejar de desplazar su mirada sobre mí.
- Me encanta cuando te pones caballeroso Butsy. - sonreí divertida a la vez que agachaba la mirada al darme cuenta de que Justin estaba mirándome con los ojos abiertos como platos.
Llevaba un sofisticado esmoquin negro y lograban distinguirse su camisa blanca adornada con una corbata del mismo color que la chaqueta y los pantalones, el toque de color lo daba el pequeño panuelo que sobresalía de su bolsillo exterior del mismo color de mi vestido.
- Vaya... estas muy...diferente a como sueles vestir. - pude decirle despertándolo de su trance.
- Lo mismo puedo decir de ti. - me dedicó una de sus irresistibles sonrisas mientras ofrecía su brazo gentilmente para que lo agarrase. - Vosotros váis en el siguiente entonces, nos vemos para la actuación.
Tras despedirnos me condució a un pequeño y coqueto Audi color negro abriéndome la puerta trasera y ayudándome a entrar sin arrugar mi vestido, él hizo lo mismo poco después y ambos nos quedamos pendientes de todo lo que se veía tras la ventanilla hasta que finalmente nos colocaron frente a la alfombra roja.
- ¿Preparada? - me preguntó Justin con un bajo tono de voz apretando mi mano, ni me había dado cuenta de que la tenía agarrada.
Yo asentí tratando de llevar mi respiración a un ritmo más normal mientras le veía salir del coche provocando que miles de gritos que venían acompañados por multitud de flashes cayeran al mismo tiempo sobre él. Mi turno.
Salí del coche entre todo aquel estruendo uniéndome a Justin y caminamos juntos a lo largo de la kilométrica alfombra que para mí parecía no tener fin.
El paseo tardó más de lo que esperaba ya que tenía que ir acompañando a Justin y parándome cada vez que él decidía parar a fimar autógrafos o a responder a alguna que otra pregunta. Observaba a mi alrededor on una expresión que mezclava la sorpresa con la desorientación cuando entonces escuché mi nombre a gritos desde la otra parte de la alfombra.
Sonreí al divisar las camisetas con la cara de aquel chico que había logrado engancharme a su voz y atravesé el camino color carmín para reunirme con aquel pequeño grupo atrapado por las vallas.
- ¡_____! ¡Hazte una foto con nosotras, por favor! - me gritaban.
No dudé en acercarme a ellas para reunirme desde el otro lado de la seguridad metálica a su reducido grupo poniéndome en medio y posando con caras divertidas acompañadas por el signo de ''paz'' con mis dedos. Las fui abrazando una a una sin darme cuenta de lo mucho que estaba sonriendo en aquel momento.
- Dile a Justin que le amamos. - me pidió una de ellas.
- Yo también las amo. - dijo alguien a mi espalda.
Al ver las caras de mis nuevas amigas supe al instante de quien se trataba.
- No te separes de mí, vamos a entrar de una vez anda, esto es un caos. - susurró a mi oído a la vez que tomaba mi cintura con su brazo alejándome de las vallas.
Nos adentramos en el interior del recinto posando delante de los carteles patrocinadores de aquellos premios, yo aún no sabía ni qué era lo que estaba haciendo allí, no me sentía cómoda frente a tantísimas cámaras, pero traté de tranquilizarme y sonreír para todas ellas.
Sabía que terminaría en rumores, rumores que realmente eran ciertos, pero intenté no pensar demasiado sobre ello, había ido allí para pasar un buen rato y apoyar a Justin, fuera problemas por una noche.
Abrí más los ojos en cuanto la idea se me pasó por la cabeza y agarré la cintura de Justin pegándome más a él y abriendo mucho la boca finjiendo cara de sorpresa mientras le señalaba, para que la gente viese que aún recordaba quién era yo.
Justin comenzó a reír tapándo su cara y me hizo una señal con la cabeza para que nos fuéramos a tomar asientos cuanto antes. Asentí conteniendo mi sonrisa burlona y le seguí hacia la zona de las primeras filas, conseguimos encontrar a Scooter sentado junto con el presidente de Def Jam Records, la discográfica de Justin y tomamos asiento a su lado.
- Estoy nominado a cinco, hagámos apuestas. - me propuso levantando una ceja.
- Mmmm, hagámoslo interesante, si pierdes, subes una foto a instagram con un tutú rosa, si pierdo hago lo mismo con tus pantalones del Super Mario Bros.
- Eso no vale, tu foto mola. - frunció el ceño poniéndose serio de repente.
- Bueno, pues me pintas la cara con rotulador. - ofrecí rindiéndome y sonriendo al ver que aceptaba de buena gana. - Yo digo que ganas tres.
- Yo digo que cuatro... -no pudo evitar una sonrisa juguetona mientras estrechaba mi mano con la suya cerrando la apuesta.
- Hola, perdona, ¿tú eres cantante? ¿actriz? ¿estas nominada?
Una dulce voz llamó mi atención desde la butaca de mi lado y me giré para lograr ver a un chico de pelo castaño y revuelto con unos lindos ojos verdes que vestía de chaqueta y me dedicaba una hermosa sonrisa.
- ¿Yo? ¿cantante? - hice un ademán de reírme al escuchar aquello.
- Lo siento, te ví tan bonita y pensé que estarías aquí por ello. - dijo sin rodeos uniéndose a mis carcajadas.
Dejé de reír sin saber qué responderle y noté que comenzaba a ruborizarme casi instantáneamente. Qué directo.
- Vaya... gracias. -pude decir antes de que Justin me apartara un poco hacia el lado para poder introducirse en la conversación.
- ¿Qué piensas de mí? ¿También estoy guapo?
- Pues... - balbuceó el chico al darse cuenta de a quién tenía delante.
- ¡JUSTIN! - le regañé frunciendo el ceño con una expresión de reproche.
Éste volvió a erguirse en su asiento mordiendo el interior de su mejilla con cara de fastidio dirigiendo su mirada hacia el escenario.
- Perdona, ¿es que estáis saliendo? - me preguntó bajando un poco el tono de su voz con apuro.
Me giré para ver que Justin había vuelto a centrar su atención en nosotros y esperaba mi respuesta con cierta curiosidad. Sonreí para mis adentros y mordí mi labio tratando de contener mi diversión volviendome de nuevo hacia aquel chico.
- Pues al parecer no, no lo estamos. - respondí sin rodeos soportando las ganas de girar mi cabeza para contemplar su expresión.
- Oh... bueno, en todo caso, soy Austin. - me tendió la mano estrechándola con la mía.
- Yo soy ____. -respondí amablemente. - Estoy aquí de acompañante, ¿y tú?
- Pues no estoy nominado a ninguna categoría, pero me invitaron y aquí estoy. - se encogió de hombros y pude advertir cierto nerviosismo en su cara.
Se notaba que era nuevo en aquello, traté de traquilizarle contándole que yo también estaba inquieta y hablamos sobre cómo había comenzado su carrera musical cuando de pronto las luces se apagaron y el escenario se iluminó dándo comienzo a la gala.
Justin pasó de repente su brazo por encima de mis hombros tirándo de mí hacia él y dejé escapar una leve risa sacándomelo de encima. Me dedicó una mirada de fastidio y yo levanté una ceja terminando por negar con la cabeza entre risas.
- Eres como un crío. - le dije al oído para que pudiese escucharme por encima de la voz amplificada del presentador.