lunes, 2 de septiembre de 2013

Capítulo 24 - Inalcanzable.

{Capítulo 24}
Todo el mundo comenzó a acercarse a nosotros para felicitarme por mi cumpleaños y poder saludar a Justin, me estaba quedando boquiabierta con las personas que estaban delante de mí. Yo sonreía tratando de disimular mi asombro y notando cómo mi corazón estaba a punto de salirse de mi pecho.
- Feliz cumpleaños, _____, es un placer soy Cody. - me dijo un chico algo más alto que Justin de ojos azules y pelo totalmente rubio. Yo abrí más los ojos.
- ¿Cody Simpson? - balbuceé sin poder creerlo.
Éste asintió y se apartó un poco entre risas a la vez que saludaba a Justin agarrando su mano y dándole un corto abrazo.
- ¿Qué pasa tío? Ya oí lo que pasó en el Garden, me pillo unas vacaciones de un par de semanas y no eres nada sin tus teloneros. - reía Cody mientras Justin asentía con una ceja levantada.
- Ya ves, aunque Carly se lo estará pasando genial en las Bahamas, seguro que ni se enteró de lo que ocurrió. - rió.
De pronto, algunas caras algo más conocidas se aproximaron.
Helena, Christina, Lily, Nora, Anna y yo nos fundimos en un cálido abrazo mezclado por unas cuantas risas cuando Ryan  Alfredo llegaron transportando una caja gigantesca con varios agujeros y un gran lazo adornándola.
- Tu regalo por poco no me deja sin cara, Lily. - le reprochó Ryan mientras le tendía la enorme caja.
Yo la observaba con curiosidad y parpadeé confundida cuando esta me la tendió con una amplia sonrisa felicitándome el cumpleaños una vez más. Yo me señalé a mí misma sin creérmelo, pude distinguir una leve risa por parte de Justin que me miraba emocionado. Helena y Christina negaban con la cabeza cuando las interrogué con la mirada revelándo que no tenían nada que ver con aquello.
Yo me volví de nuevo con una risita nerviosa hacia el regalo que me tendían y mordí mi labio inferior tirando suavemente de uno de los extremos del lazo que envolvía la caja cuando de pronto se escuchó un leve ronroneo saliendo del interior de la misma. Aparté rápidamente la mano sobresaltada lo que provocó una nueva carcajada por parte de Lily que miraba a Justin con una sonrisa cómplice. Con mucho cuidado fui levantando la tapadera y pude ver una pequeña criatura cubierta de un pelaje color miel que asomaba la cabeza desorientada.
- Madre mía... - susurré asombrada a la vez que esbozaba una amplia sonrisa divertida mientras lo sacaba de la caja y lo acunaba entre mis brazos acariciándolo con suavidad. - ¿Me has comprado un gato?- pregunté incrédula.
- Que bicho más feo. - soltó de repente Ryan ganándose una colleja por parte de Christina que le fulminó con la mirada.
Lily asentía a mi anterior pregunta riendo mientras mis mejores amigas se quedaban boquiabiertas acercándose para ver al pequeño animal de cerca y Justin alargó su mano rozando el dorso de sus dedos por las pequeñas orejas del gato que cerró los ojos y soltó un leve ronroneo. Reí al escucharlo y le miré.
- Creo que le has gustado. - sonreía mirándo cómo el gato se acurrucaba entre mis brazos.
- Normal, los animales me adoran. - decía mientras levantaba una ceja y se encogía de hombros divertido.
- Tal vez porque te considerarán como de la familia. - bromeé haciendo que la sonrisa burlona de Justin se convirtiese en una expresión de fastidio.- Pero tengo un problema, mi tía es alérgica al pelo de gato. - miré a Lily con apuro mientras Justin me quitaba a la pequeña criatura de los brazos mirándola y poniéndole caras.
Entonces Jace, quien se había ofrecido para sostener la caja de regalo estornudó sonoramente sobresaltándonos a todos.
- Y no es la única por lo que se ve. - dijo Helena levantando una ceja con diversión y haciendo que todos estallaramos en carcajadas.
- Te lo puede cuidar Justin, así tenéis otra excusa para veros más. - sugirió ella de repente provocando que la sangre se acumulara en mis pómulos.
- ¿Qué? No, no, ¡que yo a esa cosa le caigo mal! - se quejó Ryan mirando al gato de mala gana mientras éste le observaba con cierta malicia.- Es como si le hubiese aplastado la cara de un pisotón y ahora estuviese maquinando un plan para deshacerse de mí mientras duermo.
Justin se encogió de hombros y me miró asintiendo haciendo caso omiso de los comentarios de su mejor amigo.
- Por mí bien, aquí hay mucho espacio, estará agusto.
Le dediqué una sonrisa de agradecimiento y seguidamente abracé a Lily dándole las gracias por su regalo.
- ¿Y si te digo que o la bola de pelo o yo? - preguntó Ryan mientras Justin le tendía el gato a Alfredo para que fuese a mantenerlo alejado de la fiesta. Éste le miró con media sonrisa y Ryan trató de parecer ofendido. - Mejor no respondas.
- Vamos, todo el mundo a la zona del jardín de la casa, fuera, venga. - nos apresuraba Justin en cuanto vio que volvíamos a retomar nuestra animada charla con intención de quedarnos allí con una expresión divertida.
Cuando salí al exterior casi no pude creer lo que veían mis ojos. Todo estaba adormado con luces sobre las copas de los pequeños árboles, colgadas sobre una pista colocada frente a un pequeño escenario que habían montado a un lado. En el centro se apreciaba una enorme mesa llena de aperitivos y bebidas con una tarta gigantesca a la que Alfredo no tardó en acercarse con un plato en la mano.
Me tapé la boca y dirigí mi mirada hacia a Justin completamente asombrada, él se encogió de hombros divertido y me señaló a Helena que tenía una enorme sonrisa en la cara al advertir lo mucho que había logrado impresionarme.
Justin hizo una pequeña señal al DJ que había tras la mesa de mezclas junto al escenario y los grandes altavoces colocados por toda la zona comenzaron a inundar la sala de un ritmo bastante pegadizo.
Las bebidas se fueron sirviendo y le gente comenzó a bailar olvidándose de los problemas por aquella noche. No conocía bien a la mayoría, pero el simple hecho de que mis mejores amigos estuviesen a mi lado en mi cumpleaños y el grandísimo ambiente que se había creado, hacía que todo pareciese increíblemente perfecto. Justin estaba presentándome a gente fascinante, yo no podía parar de sonreír y entonces una mano se cerró sobre mi hombro haciéndome voltear.
- ¡AUSTIN! - reí al verle delante de mí con una amplia sonrisa y rodeé su cuello sin pensarlo abrazándole con fuerza, lo que él correspondió en seguida.
Pude advertir el incómodo carraspeo de Justin a mis espaldas pero decidí no hacerle caso.
- Oye, aún sin vestido y peinado sigues estando bonita, ¿sabes? - reía él mientras cogía un mechón de mi pelo.
- Gracias, ¿cómo supiste que hoy era mi cumpleaños? - pregunté sonriente tratando de desviar la conversación sin parecer cortante.
- Tu amiga me llamó a mi número personal, supuse que se lo habrías dado tú. - se encogió de hombros y dio un breve sorbo a su bebida mientras yo me volvía una vez más buscando a mi mejor amiga y encontrándome con una mirada de advertencia por parte de Justin.
- ¿Te dio su número? - me susurró frunciendo el ceño.
Suspiré poniendo los ojos en blanco, a veces llegaba a ser verdaderamente exasperante. Austin se percató entonces de su presencia y le saludó sonriente tendiéndole la mano, Justin se limitó a mirarle increíblemente serio y yo creí estar a punto de un ataque de risa cuando mi nuevo amigo retiró su mano algo intimidado.
Pude distinguir a Nora y Anna que bailaban entre risas en el centro de la pista creando espectación entre el resto de invitados masculinos y que al ver que las observaba comenzaron a gritar que me uniera a ellas. Sentí cómo mis mejillas comenzaban a arder de nuevo al ver que todos se volvían a mirarme y traté de no hacer mucho caso corriendo hacia ellas para, segundos después ponerme a bailar a su lado.
Entonces unas manos vagabundearon por mi cintura desde atrás haciendo que girase mi cabeza rápidamente para lograr distinguir a quién fuera al que se le había ocurrido semejante atrevimiento. Un chico moreno y atractivo, de ojos claros y pelo rizado me sonreía amigable e invitándome a un baile con la mirada, parecía inofensivo, no creo que Helena haya dejado entrar a un niñato cualquiera. Pude escuchar un leve ''Uhh...'' procedente de mis amigas quienes trataban de animarme a que aceptara y solté una leve carcajada dejando que aquel chico me acompañase y viendo cómo iba acercándose cada vez más.
Justin observaba la escena con cierta expresión de repugnancia cruzado de brazos.
- Al menos ya no tienes que preocuparte más por mí. - reía Austin al darse cuenta.
Tras ésto último, Justin se volvió hacia él fulminándole con la mirada y éste se encogió de hombros sonriendo y llamándo a la chica encargada de ir pasando las bebidas para que le rellenara su vaso y le tendiera uno a Justin, quien lo aceptó sin oponerse.
- ¿No eres un poco pequeño para estar bebiendo alcohol? - preguntó este mientras daba un breve sorbo a su bebida y volviendo a fijar su mirada en los dos que bailaban peligrosamente pegados.
- Creí que la edad mínima eran veintiún años, ¿cuántos tienes tú? - dijo Austin con astucia a la vez que se unía a la vigilancia.
Justin le dedicó una corta mirada con seriedad y paró a otro de los camareros que transportaba una bandeja repleta de dulces cogiendo un par de bollos de chocolate y tendiéndole uno de ellos a su compañero sin quitar la mirada de la pista, quien lo aceptó de buena gana.
El resto de la noche fue increíble, todos reíamos y nos divertíamos juntos, Ryan y Chaz habían comenzado a cantar el cumpleaños feliz y al poco rato toda la fiesta estaba uniéndose a ellos y dejando de bailar para cantarme, yo no sabía dónde meterme cuando Nora y Alfredo me acercaron otra tarta algo más pequeña con dieciocho velas encendidas.
Logré distinguir a Justin en frente de mí que me observaba con una enorme sonrisa y cerré los ojos para formular mi deseo en el interior de mi cabeza durante un par de segundos antes de soplar con fuerza todas y cada una de las velas.
Decenas de aplausos estallaron al mismo tiempo y sonreí con cierto rubor en mis mejillas buscando a Helena con la mirada, cuando iba a darme por vencida Christina agarró mi brazo y comenzó a tirar de él mirándome alarmada.
- _____, tienes que venir, es la primera vez que veo a Helena borracha. - decía rápidamente mezclando unas palabras con otras intentando ocultar su diversión.
Tardé un tiempo en comprender lo que acababa de decir, pero en cuanto lo hube entendido corrí con ella aún sin poder creerlo hacia la zona que había cerca de la piscina dónde Jace mantenía a mi mejor amiga en pie a la vez que Ryan le arrancaba el vaso de las manos. No me lo podía creer.
- ¡_____! Menos mal, Ryan me ha quitado mi poción... - balbuceaba Helena tratando de llegar hasta a mí con Jace casi inmovilizándola.
- ¿Qué demonios...? - me impresionaba verla en aquel estado, nosotras no solíamos salir a beber, pero siempre que había alguna fiesta ella era quien cuidaba de mí.
- Esta como una cabra. - carcajeaba Ryan desde su lado.
- La hemos dejado sola con Chaz una media hora y cuando he vuelto estaba así. - me explicaba Jace mientras soltaba a Helena al ver que estaba dañándola por los brazos.
- Y ¿dónde esta Chaz? - pregunté sin saber muy bien cómo debía reaccionar ante estas situaciones, no había pasado mucho tiempo, aún no eran ni las doce de la noche.
Christina me indicó señalándome con el dedo a un chico que se encontraba sentado en media de dos chicas con una botella en la mano y tratando de impresionarlas haciendo que estas se miraran entre ellas intercambiando una mirada de compasión.
La música dio un giro completo dándo lugar a una canción algo más pegada llamando la atención de Ryan que abrió más los ojos agarrando a Christina de la muñeca y tirando de ella hacia la pista.
- Esto ya es otra cosa, vamos a bailar preciosa.
Me quedé perpleja mirando cómo se alejaban rápidamente y la cosa no terminó de mejorar cuando escuché la conversación a mis espaldas.
- No eres más que un estúpido, no sé ni cómo me atraes tanto. - se escuchaba la voz de Helena arrastrando las palabras a duras penas mientras observaba a Jace con repugnancia.
- ¿Qué... has dicho? - pudo preguntarle Jace abriendo más los ojos sin poder creerse lo que acababa de escuchar.
- Pues lo que has oído pedazo de imbécil, nunca te pones de acuerdo conmigo y eres lo más irritable que existe, no te aguanto y aún así te quiero como una gilipollas. - suspiró ella comportándose como si aquella conversación careciese totalmente de importancia.
Oh no, otra vez no, van a...
Quité rápidamente la mirada poniendo los ojos en blanco cuando Jace se lanzó a los labios de Helena atrapándolos con los suyos y se fundieron en un apasionado beso que ella correspodió como pudo llevando sus manos al cabello de éste.
Menuda forma de animar la fiesta. Busqué desesperadamente a alguien que lograse prestarme algo más de atención encontrándome con la figura de Justin un poco más lejos junto a la piscina riendo animadamente. Sonreí al instante como una niña pequeña y me dispuse a caminar hacia él parándome en seco al divisar a su lado un par de chicas con unos minivestidos que no dejaban mucho a la imaginación y que alargaban sus brazos pasando los dedos a lo largo de los abdominales de Justin que acababa de levantar su camiseta, seguramente a petición de ellas.
Una fuerte punzada atravesó mi corazón dejándome petrificada al presenciar aquella escena. Maldito mujeriego. ¿Por qué dolía tanto? Me sentía furiosa conmigo misma por obligarme a sentir aquello. Recordé sus palabras cuando estuvimos en la playa de Malibú aquella tarde y aquello hizo que se me secara la boca y sintiese un profundo nudo en el interior de mi garganta. Esto te pasa por estúpida, me repetí interiormente.
De pronto la mirada divertida de Justin se cruzó con la mía distraídamente y aquello fue el golpe definitivo para que algo dentro de mí terminase de resquebrajarse. Sin pensarlo mucho más corrí hacia la escalera que bajaba a la zona de la playa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario