{Capítulo 30}
Bajamos sigilosamente las escaleras hasta la planta baja y al cruzar el pequeño pasillo hacia la zona de la cocina distinguí una pierna sobresaliendo de uno de los sillones en el sofá.
- ¿Qué es eso? - le pregunté a Justin en un susurro señalándole aquello.
Extrañado, se acercó con cuidado para averiguarlo y no pudo reprimir una expresión divertida.
- Eso es Ryan. - hablaba muy bajo para no despertarle. - Es algo normal en él, mejor que ni preguntes.
Riendo volvió a acercarse a mí y cogió mi mano entrelazando nuestros dedos y depositando un suave beso en mi mejilla retomando el rumbo hacia la cocina.
- Por cierto, dentro de un par de días me hacen una entrevista, seguro que preguntan algo acerca de tí, me gustaría que vinieras conmigo y así terminar con el tema de los rumores del todo.
- Por mí bien, aún ni me atrevo a abrir twitter, pero yo no hablo eh.
Justin rió acercándose a la mesa.
- ¿Qué?
- Nada.
- Dímelo.
- Estaba recordando cuando entraste en la sala del Meet&Greet en Ottawa. - Sonreí involuntariamente cuando aquel recuerdo me vino a la cabeza. - He visto millones de caras de asombro, pero he de decir que la tuya, roja como un tomate que estabas, con la boca completamente abierta que hasta pude verte las muelas...fue una de las mejores. - la sonrisa se me borró al instante.
- Pues tú... - pensé rápidamente en alguna forma de devolvérsela pero por mucho que buscaba no había manera.- no eras nada simpático.
- Joder, eso me ha dolido muchísimo. - reía él recogiendo los ingredientes para preparar un par de tostadas.
- ¿Por qué has pensado en eso ahora? - pregunté con fastidio.
- Porque Fredo nos sacó una foto diciendo que la colgaría en las redes sociales y te pusiste histérica, no te gusta mucho eso de darte a conocer ni de tener contacto con los medios, y me ha sorprendido.
- Bueno... no me considero alguien que encaje demasiado en una pantalla o en una emisora de radio, la verdad.
- Y aún así sigues aquí.
- Y no pienso irme, a menos que tú lo quieras.
Justin paró lo que estaba haciendo para mirarme con una expresión que mezclaba la fascinación y la confusión y yo mojé mis labios rehuyendo su mirada color miel.
- Nunca, no sabes cuánto quiero que te quedes.
Ambos guardamos unos segundos de silencio, él me dedicó una dulce sonrisa que terminó de partirme en dos y me contagió al instante.
- Así que también sabes cocinar, señor Bieber, no deja de sorprenderme.
- Son sólo tostadas, aunque también se hacer noodles. - me contaba a la vez que movía las cejas de arriba a abajo provocando una suave carcajada por mi parte. - Hay muchas cosas increíbles que aún no conoce de mí, señora Bie...Brooks. - se equivocó a posta desviando la mirada con una sonrisa divertida, sentí mis mejillas arder y traté de hacer como si no lo hubiese escuchado.
- Pues no pienso parar hasta dar con todas ellas, que lo sepa usted.
- Y eso me gusta. - respondió él humedeciendo sus labios con la lengua sin dejar lo que estaba haciendo.
Sonreí leve ruborizada y rápidamente intenté cambiar de tema.
- ¿Tienes algo pensado para hacer hoy?
- Tal vez... - comenzó diciendo mientras me tendía una taza de leche. - sí, si que he pensado algo, pero quiero que sea una sorpresa.
Acepté la taza observándole con el ceño fruncido algo confusa.
- ¿Tengo que tener miedo o...?
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
- Esto no puede salir bien. - negaba con la cabeza mientras Ryan me colocaba las manos correctamente sobre el mango de el pequeño soporte que iba unido a la lancha.
Mis pies se mantenían inmóviles sobre la pequeña tabla en la que iba a tener que mantenerme durante todo el trayecto. Observé a mis amigas que sonreían burlonas desde la orilla.
- Ya está. - sonrió Ryan sentado sobre su moto acuática.- ¿Preparada?
Oí a Justin reír desde la lancha.
- No - respondí con nerviosismo mordiendo mi labio inferior y aferrando el mango como si mi vida dependiera de ello, que de hecho, lo hacía.
- ¡Dale Fredo!
- ¡No, Fredo, no le d...! - ahogué esta última palabra en un agudo grito cuando sentí que Ryan me soltaba y la base de mi tabla comenzaba a deslizarse sobre la superficie del agua.
Instintivamente me encogí un poco tratando de mantener el equilibrio y comencé a balancear mi cuerpo suavemente como Justin me había enseñado momentos antes en función de cómo fueran llegando las pequeñas olas. Aquello no era tan difícil como parecía.
En ese momento se me ocurrió mirar hacia delante distinguiendo a Alfredo dirigiendo la pequeña lancha y a Justin de cara a mí sonriendo y observando la pantalla de su móvil mientras apuntaba con la cámara de este hacia a mí.
Bastó con esta pequeña distracción para que segundos después, sin apenas haberlo podido evitar, una ola de mayores dimensiones me cogiera desprevenida y me derrumbara con increíble facilidad.
Pude oír las risas en cuanto salí a la superficie agarrándome a la tabla y me quité rápidamente el pelo de la cara escupiendo el agua que había tragado.
- ¿Lo has grabado? - reía Ryan.
- ¡Todo! - respondió Justin al borde de un ataque.
- Que os den a los dos.
Traté de parecer ofendida mientras nadaba hacia la moto acuática sentándome detrás de Ryan y aprovechando para golpear su espalda provocando una fuerte carcajada por su parte.
Fuimos provando todos uno a uno, a Justin se le daba bastante bien he de decir, de hecho fue él quien me pidió que le grabase.
Cuando le tocó a Jace todos estábamos con la boca abierta. Comenzó a hacer maniobras levantando la tabla, dándole media vuelta, agachándose sobre ella... No tenía ni idea de que supiese surfear.
Unas horas después decidimos almorzar en la playa, Justin regresó con una bandeja repleta de perritos calientes y todos nos abalanzamos sobre ella.
Hablamos, cantamos y reímos por la sesión de chistes de Chaz y Alfredo. Hacía tiempo que no me sentía tan agusto.
- Oye ___, ¿qué tienes ahí? - preguntó Helena extrañada y dirigiéndo su dedo hacia mi cuello.
En cuestión de un segundo encogí los hombros tratando de ocultar la marca que Justin me había hecho aquella mañana y pensé velozmente.
- ¿Qué? Oh... me ha picado una medusa... cuando me he caído.
Mi mejor amiga me dedicó una mirada de ''¿en serio estas intentando ocultármelo?'' arqueando una ceja, Jace rió a sus espaldas.
- Ya, bueno, por cierto medusa, ¿a ti que te parece que en vez de ir a un club, esta noche la pasemos todos de cena en tu casa? - le preguntó Christina a Justin que no pudo reprimir una expresión divertida.
- Me parece genial, pero que no cocinen estos, por favor. - señaló a los chicos y estos hicieron muecas simulando ofensa.
Todos comenzaron a planear la noche entre risas cuando de repente escuché la voz de Justin en un susurro.
- ¿Damos un paseo tú y yo?
Asentí enérgicamente ensanchando mi sonrisa y tras comunicarlo a los demás, Justin agarró mi mano tirando de ella y poniéndose en pie. Nos dirigimos hacia la orilla y yo solté mi pelo que anteriormente llevaba recogido dejando que el viento lo moviera a su voluntad, el agua golpeaba suavemente mis tobillos cubriendo nuestros pies para volver a alejarse de ellos repetidas veces en un relajante vaivén. Los dedos de Justin se cruzaron con los míos entrelazándose y sonreí ante este gesto girando mi cabeza hacia el inmenso Océano Pacífico.
- Chaz me ha dicho que se irá también con Ryan y los demás mañana por la mañana.
- ¿Chaz? ¿Por qué? - me volví hacia él.
Se había puesto unos vaqueros que le llegaban un poco por debajo de la rodilla y por los cuales sobresalían sus bóxer negros. Con su mano libre se echó el pelo alborotado hacia atrás tratando de organizarlo.
- Porque en casa sólo estaríamos tú, él y yo, ya que Fredo parece estar muy cómodo en casa de Nora, y ha preferido dejarnos a nosotros solos. - Me decía con una sonrisa. - No sé, yo lo ví una reacción de lo más normal.
- Me sienta mal, es como si lo estuviera echando, ¿no?
- Piensa que se ha echado él mismo, nosotros no le hemos obligado a nada. - reía divertido encogiéndose de hombros. - Además lo prefiero así.
- Harás que me arrepienta de haberme quedado... - bomeé reprimiendo una carcajada.
- Haré que desees que pare el tiempo constantemente para no separarte de mí.
- ¿Empezando por este mismo instante?
Justin se paró sonriendo esta vez había sido yo quien le había dejado sin palabras a él. Me acerqué un poco más abrazándole, gesto que correspondió casi al momento hundiendo sus dedos en mi pelo.
- Explícame cómo has conseguido que mi vida dé un giro de ciento ochenta grados tan rápidamente. - susurré.
- Tú hiciste lo mismo con la mía. - respondió girándo su cara y rozando mi mejilla con su nariz. - No vuelvas a las clases, quédate conmigo, puedo darte trabajo si es lo que te preocupa.
No pude evitar una leve risa ante su comentario y acaricié su espalda con la yema de mis dedos apoyando mi mejilla en su hombro. Noté cómo sus dedos deambulaban lentamente por mi cintura subiendo hasta el pequeño nudo de la parte de arriba de mi bañador.
- Si aceptas mi oferta no tiro de aquí, ¿trato? - pude sentir su sonrisa sobre mi cuello.
- Y qué tal... si no tiras de ahí te dejo seguir con vida. - dije levantándo mi cabeza y sosteniéndole por ambos brazos.
- Mmmm... quizás merezca la pena.
- Yo que tú no me arriesgaba.
Dejó escapar una leve carcajada mostrando una hilera de dientes blancos a la vez que su boca iba burlando cada vez más centímetros de la mía, mis ojos se cerraron instintivamente al sentir aquel suave contacto que hizo estallar decenas de fuegos artificiales a mi alrededor. Mis brazos se cerraron en torno a su cuello y mis dedos se perdieron entre su pelo cuando él fue pidiendo cada vez más y aquel roce constante se volvió más exigente.
Me dejó completamente sin aliento y tuve la necesidad de separar mis labios para coger aire. Él abrió sus ojos rozando su nariz con la mía sin dejar la sonrisa de lado ni por un segundo.
- Te quiero.
Abrí mis ojos disfrutando una vez más de aquella electricidad que saudió suavemente todo mi cuerpo tras escuchar aquellas palabras, ¿cómo iba a lograr separarme de él? ¿por qué siempre tenía que haber una pega?
- Te quiero. - respondí mojando mis labios.
Su sonrisa se ensanchó y yo me dí la vuelta dándole la espalda para poder apoyarla sobre su pecho echándo la cabeza hacia atrás colocándola de nuevo sobre su hombro. El mar brillaba y el olor de Justin se mezclaba con la brisa marina. Cerré los ojos una vez más para disfrutar de la sensación y pude sentir sus brazos cerrándose sobre mi pecho.
- He pasado toda mi vida estudiando, sólo me queda un año para terminar el instituto y poder entrar en la universidad. - el cuerpo de Justin se tensó detrás de mí y yo acaricié sus brazos tratando de tranquilizarle. - Supongo que lo de la universidad es discutible, pero necesito terminar el instituto y graduarme.
- Puedo contratar a un tutor que venga a darte clases.
Dios, este chico tiene solución para todo.
- Pero Justin, quiero seguir con mi vida normal, en el instituto con Helena, Christina y Jace, llevo desde pequeña.
- Podemos traerlos siempre que los necesites.
- Justin...
- Pues iré a verte siempre que tenga un par de días libres.
- ¿Desde otro continente?
- Vendría desde la otra punta del mundo si hiciera falta.
Apreté sus brazos y deposité un suave beso sobre ellos y estos se cerraron aún más en torno a mí.
Mi novio era uno de los cantantes más famosos de todo el mundo, uno de los más influyentes, era el chico que había estado durante años pegado en la pared de mi cuarto ¿cómo afrontaba yo algo así? Saber que tedremos que pasar un año sin poder vernos a penas me estaba devorando a cada segundo con mayor ferocidad. Entonces sentí el dulce contaco de sus labios sobre mi cuello.
- Escúchame, sé que todo esto va a ser difícil, pero te juro que conseguiré que salga bien, sólo necesito que tú también quieras. - su aliento cálido acariciaba mi cuello obligándome a cerrar los ojos para disfrutar de la sensación. - Y hasta que el momento llegue, sólo quiero que no pienses en ello y me dejes hacerte sentir bien a cada segundo que estemos juntos.
- Eso lo llevas haciendo desde el primer día.
Unos cuantos murmullos lejanos a mis espaldas desviaron mi atención y giré rápidamente mi cabeza separándome de Justin con suvidad para tratar de averiguar lo que ocurría.
Varios fotógrafos captaban nuestro supuesto momento íntimo intentando no perder ni un sólo detalle y aguardando a cualquier escena subida de tono con la que pudiéramos regalarle alguna que otra exclusiva.
- Esa es otra, siento mucho haberte metido en todo esto, debí haber sido más cuidadoso desde el principio, de lo contrario no estarías...
- Oye, ni se te ocurra preocuparte por eso - le corté poniéndome de nuevo de cara a él y colocándo mis dedos índice y corazón sobre sus labios- he sabido desde un primer momento lo que suponía el estar contigo, y puedo llevarlo, simplemente haré como tú y será como si no existieran y...
- ¡Que se besen! - se escuchó a alguien gritar tras las cámaras.
- Maldita sea, ¿es que no tienen vida? - giré mi cara hacia ellos. - ¡Sois peor que un dolor de muelas!
- ¡____! - rió Justin volviendo a agarrar mi mano firmemente para llevame lejos de allí. - Vamos, tengo una idea, allí no podrán perseguirnos.
·Narra Justin·
La sentía respirar con cierto nerviosismo detrás de mí, los chalecos salvavidas hacían imposible el contacto directo con su piel pero sus brazos se cerraban en torno a mi cintura haciendo que me diese igual. Mantenía su mejilla pegada a mi espalda, no podía verla pero sabía perfectamente que tenía los ojos fuertemente cerrados, le aterrorizaban las motos de agua, y eso me era demasiado divertido.
- ¿Preparada?
- ¿Queréis dejar de preguntar todos eso cuando es obvio que no estoy preparada ni lo estaré nunca sentada sobre este puto montón de chatarra?
- Eh, un respeto a uno de los juguetes más preciados de tu novio. - le dije intentando parecer serio.
- Arranca ya y deja de hacerme sufrir, estúpido. - rió ella abrazándome con más fuerza.
Meto la llave en el contacto y el motor ruge cobrando vida al instante. Sin pensarlo mucho más, pisé a fondo haciendo que la parte delantera de la moto se elevase unos centímetros por encima de la superficie y saliéramos disparados mar adentro. No podía evitar ocultar mi diversión al escuchar el leve grito de mi acompañante detrás de mí tensando sus brazos y haciendo que el abrazo fuese más fuerte.
Al cabo de un par de minutos pude sentir que comenzaba a relajarse y su dulce risa sonó justo detrás de mi oído haciéndo estremecerse hasta la parte más remota de mí.
- ¡Woooooooooohoooo! - gritó levantando sus brazos mientras la moto cortaba el agua y atravesaba las olas con pequeños brincos haciendo saltar barreras de millones de gotas a ambos lados. - ¡Más rápido!
La idea me golpeó al instante y fui frenando poco a poco parándonos en pleno mar abierto.
- ¿Qué haces?
- ¿Quieres conducirla tú? - giré un poco mi cuerpo hacia ella.
Abrió mucho más los ojos en una expresión en la que no se distinguía si sentía euforia o pánico, ambas tal vez.
- Pero no tengo ni idea de...
- Yo te enseño, vamos. - reí levantándome y sacándo una de mis piernas para dejarla a un lado.
____ echó su cuerpo hacia delante colocándose en cabeza y miró el manillar confundida. Me senté justo detrás de ella apretando mis muslos contra los suyos y cogiendo sus manos para ponerlas en la posición adecuada. Poco a poco fui explicándole detenidamente todo lo que tenía que hacer, ella me atendía mordiendo su labio inferior y agarró el manillar con firmeza. Coloqué mis manos en su cadera riendo.
- Vamos a morir. - susurré divertido.
- Haberlo pensado antes de enseñarme.
- Menos mal que cogí los chalecos salvavidas.
- Tú confía en mí. - me decía mientras revisaba todo lo que tenía que hacer disponiéndose a arrancar.
- No olvides que tienes que...
Sin que pudiera tener más tiempo para terminar la frase, ____ aceleró desde el primer segundo pisando a fondo y después de un peligroso salto en el que no faltó el breve grito de pánico por su parte que por poco no me deja sin oído, la moto se paró sola.
- ... arrancar despacio. - terminé la frase aguantando la risa sintiendo cómo su corazón se había acelerado notablemente.
- ¿Te quieres callar? me estas poniendo nerviosa. - me culpó.
- Pero eso mismo pasa con todas, es algo que no puedo evitar. - bromeé.
- Ja, ja, ja.
Se dispuso a intentarlo una vez más, y esta vez si consiguió arrancar, dándonos cada vez más velocidad. Cogió rápidamente el truco y terminó moviendo la moto en zig zag como una auténtica maestra. Reía a sus espaldas cuando me encontré con su cuello desnudo justo delante de mis ojos, no me pude resistir y comencé a mordisquearlo. Esto la distrajo el tiempo suficiente como para que su pie dejara de hacer presión en el acelerador y perdiera el control en una de las curvas. La moto comenzó a moverse sola totalmente fuera de control. Estuvimos unos segundos pegados al sillín tratando de no salir volando hasta que al fin conseguí alcanzar el manillar recuperando el contacto y frenando de forma violenta.
Pasamos unos segundos recuperándonos de aquella sensación de terror, hasta que al final no pude aguantar mi risa. Ella se volvió y atestó un suave puñetazo contra mi pecho.
- ¿¡Es que quieres matarnos!?
- ¡Sólo te he rozado! - estallé en risas. - ¡No sabía que iba a provocar ese efecto en tí!
Sus mejillas se tornaron de color rojo y al segundo siguiente, ella me empujaba hacia un lado con todas sus fuerzas haciéndome caer al agua.
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
Si te ha gustado este capítulo y quieres que te avise para el siguiente haz RT AQUÍ
Un abrazo, millones de gracias de nuevo.
AWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWW, PERO QUÉ KUKIS QUE SON, JO.
ResponderEliminarPUES LO DE SIEMPRE, QUE ME ENCANTA ESTA NOVELA. Y QUE ESPERO EL PROXIMO CAPÍTULO CON ANSIAAAAAAAAAAAAS, JE JE JE
UN BESO. <33
Siguelaaaa
ResponderEliminarPOR FAVOR, SIGUELA LO ANTES POSIBLE, ME ENCANTA, ESTÁ GENIAL TAL Y CÓMO ES ADFGSJDLAKD.
ResponderEliminar