domingo, 15 de diciembre de 2013
Capítulo 47 - Inalcanzable.
RECOMENDACIÓN (muy muy muy muy recomendado) : Descargad la canción UNCOVER de Zara Larsson y no escuchadla hasta el momento que salga en este capítulo, se hace muchísimo más bonito, igual hasta consigo que soltéis alguna lagrimita. ;)
{Capítulo 47}
Estaba despierta, pero aún no había abierto los ojos, sentía que aún era demasiado temprano y me dije a mí misma que debía volver a dormirme para no despertar a Justin. Su olor estaba por todas partes, adoraba dormir en su cama, me sentía mucho más cómoda allí hecha un ovillo y a su lado, además adoraba despertarme y escuchar su respiración calmada mientras él... un segundo, no escuchaba nada.
Traté de colocar mi brazo sobre él pero éste calló sobre el colchón y por fin abrí los ojos confirmando su ausencia. Me incorporé sobre el colchón desperazándome durante unos segundos y echando un vistazo a aquella habitación, hoy era el último día que pasaba aquí.
Una fuerte oleada de decepción me recorrió por completo pero me di cuenta de que debía disfrutarlo como fuera y a ser posible no tener en cuenta que al día siguiente tenía que coger un vuelo para irme a Canadá.
Noté la textura de mis labios seca como si fuese papel de lija y pasé mis labios sobre ellos observando las guitarras que había colgadas en la pared, mi mirada se detuvo una vez más en la cómoda de al lado de la cama, la que tenía tantas fotos de su familia y cogí una en la que Jazmyn y Jaxon salían tirándose sobre Justin que sonreía dulcemente a la cámara. Volví a sentir ese pequeño pellizco de compasión, cuando llegase a Canadá lo primero que haría sería contactar con Pattie para ver si podía conocer a los hermanos pequeños de Justin.
Mi móvil vibró desde la mesilla de noche en la otra punta de la cama, aún no había mirado ni la hora que era, tampoco tenía idea alguna de dónde podría estar Justin. Atravesé la cama gateando hasta llegar a mi teléfono móvil y lo cogí cegádome con el brillo de la pantalla durante unos segundos hasta acostumbrarme.
''1 mensaje de Justin''
Miré la hora, las 9:24, era muy raro que Justin hubiese salido de la cama tan temprano. Fruncí el ceño temerosa de que el mensaje pudiese contener alguna mala noticia, algún motivo por el cual no poder estar con él el último día, sin embargo lo que leí me extrañó aún más.
''Hoy tus pies caminarán por algo un poco más agradable que el suelo a primera hora de la mañana, ¿no tienes hambre?
- J.''
- Este chico desvaría... - susurré para mí misma arrugando la nariz y releyendo de nuevo el mensaje por si lo había comprendido mal, aquello no tenía ningún sentido.
Dirigí a mirada entonces hacia la puerta, estaba cerrada, y mis ojos percataron algo bajo esta que no había estado ahí durante la noche, eran, ¿pétalos?
Seguí con la mirada el camino que había desde la puerta hasta los pies de la cama hecho exclusivamente con pétalos de rosa y una leve sonrisa asomó en mi rostro, no me lo podía creer.
Mi sonrisa se intensificó al comprender y bajé de la cama hundiendo los pies entre los pétalos. Sin pensármelo mucho más comencé a seguir el camino que Justin había marcado y abrí la puerta viendo que éste continuaba por el pasillo. Caminé sobre la suavidad de aquellos pétalos hasta el final del pasillo que daba al balcón-terraza con vistas a la playa donde había tenido mi pequeña charla con Jace antes de que mis amigos se fueran. Salí al exterior y encontré una pequeña mesa cubierta por un mantel azul claro y con un pequeño florero que contenía un par de margaritas, una jarra llena de lo que parecía ser zumo de naranja y dos vasos sobre ella. De pronto, Justin salió al exterior después de mí vestido con un pequeño delantal blanco que le quedaba ridículo y a la vez adorable, llevaba en ambas manos dos platos cada uno con una pequeña torre de tortitas.
- Buenos días preciosa, ¿te apetece desayunar? - preguntó dejando ambos platos sobre la mesa y apartándo una de las sillas para ofrecerme asiento.
Me miró con una pequeña sonrisa y me derretí instantáneamente, ¿cómo era posible? ¿de verdad se había tomado tantas molestias por mí?
Sólo pude dejar escapar una risa de lo más estúpida antes de acercarme a él y agarrarle por la camiseta dándole un dulce beso sobre los labios, gesto que acogió al instante correspondiéndolo con un poco más de pasión. Me separé poco a poco para sentarme y acercarme a la mesa mirando el desayuno con una amplia sonrisa.
- Con sirope de arce, para que nos sintamos un poco más cerca de nuestro hogar. - rió besando mi mejilla desde atrás. - Espero que sepan bien, o el tío de ese programa de cocina se habrá quedado conmigo.
Mordí mi labio riendo y me giré para mirarle.
- ¿Te he dicho ya que eres increíble?
Realmente lo era, mi chico detallista y perfeccionista, cada vez conseguía que le quisiera aún más aún cuando parecía imposible seguir creciendo. Me abrazó por detrás y cogió el poco de nata que había sobre la pequeña montaña de tortitas para adornar el plato y me la puso sobre la nariz riendo de esa forma tan tierna que me volvía completamente loca. Yo giré mi cara frotando mi nariz contra su mejilla y limpiando la nata para después llevármela de su cara a besos. Al cabo de un rato por fin dejé que Justin se sentara frente a mí, desayunar escuchando el sonido de las olas era algo digno de vivir, y más si era a su lado.
- ¿Tienes algo que hacer hoy? - le pregunté mientras devoraba mi plato con ganas.
- Sólo una cosa, y requiere toda mi atención. - él sonrió al ver que aquella respuesta me había provocado cierta decepción de lo que yo pensaba que iba a decir. - Pasar contigo cada segundo, es bastante importante, así que nada podrá interrumpirlo, ni si quiera Scooter, seremos sólo tú y...
- Tío, el pasillo esta lleno de mierda, que sepas que yo no he sido. - irrumpió Ryan aún con los párpados pegados señalando el camino que me había hecho Justin.
Éste cogió aire cerrando los ojos con impaciencia mientras su amigo volvía a entrar en la casa tambaleándose.
- Ryan... - suspiró Justin echándose el pelo hacia atrás.
Yo reí divertida cogiendo la jarra de zumo para vertirlo en nuestros vasos.
- Es lo más bonito que han hecho nunca por mí, Justin, me has dejado completamente sin palabras. - susurré.
Él esbozó una sonrisa mirándome con infinito cariño.
- Pues no es nada comparado con lo que te espera quedándote a mi lado.
~
Por segunda vez en aquella semana, me encontraba frente al mítico estadio de Staple Center, siempre que lo veía de frente se me quedaba la boca abierta admirándolo, lo cierto es que imponía bastante. Me removí sobre mi asiento incómoda y miré a Justin que conducía relajado adentrándose en el aparcamiento. Eran las doce de la mañana, sería raro si nos dejaran entrar.
- ¿Por qué me has traído aquí ahora?
- No paras de hacer preguntas, por una vez podrías dejarte sorprender.
Colocó su mano sobre mi rodilla y aquello me relajó un tanto, sonreía como un niño, me di cuenta entonces de que parecía que para él lo de tener novia era casi tan nuevo como para mí. Tenía que ser realista, ¿en cuántas chicas había podido confiar Justin plenamente? no descartaba la idea de que hubiese estado con varias mujeres pero eso no implicaba una relación estable y de confianza. Todo eso me hizo sentir menos presionada, él estaba intentado volcar su lado más romántico conmigo y era algo que no había podido hacer demasiadas veces en su vida, no podía por lo tanto, valerse de su propia experiencia.
Estacionó el coche y salimos de allí en dirección a una de las puertas para el personal que había por las partes de detrás. Una vez dentro del estadio, todo estaba increíblemente oscuro, sólo podían distinguirse las débiles luces de emergencia en determinados puntos que coincidían con las puertas.
- Dime que estamos aquí legalmente. - susurré.
Justin no contestó, me llevaba en silencio de la mano palpando las paredes hasta que por fin dió con el panel de controles y bajó un par de palancas con las que consiguió alumbrar el inmenso escenario en el cual pude advertir que había una guitarra apoyada en un pequeño taburete.
Nos encaminamos de nuevo en dirección al escenario y Justin se paró en la primera fila de asientos mirándome con una dulce sonrisa.
- Estuve pensando ayer que... realmente tú nunca has presenciado uno de mis conciertos como es debido, en el que nos conocimos no pudiste llegar a escuchar ni una sola canción, en el de Nueva York ocurrió todo el tema de Katia, y en éste último tuve aquel pequeño problema, así que... - se me iluminaron los ojos y le apreté la mano sin querer de la emoción contenida, él rió ante aquella reacción y se acercó para darme un pequeño beso en la frente. - he pensado que te gustaría tener un concierto especial.
Asentí enérgicamente sentándome en uno de los asientos más cercanos al escenario como respuesta y Justin dio una pequeña carrera para impulsarse subiendo de un salto al escenario. Le veía sentarse y posicionarse para poder mantener la guitarra sobre su regazo y comenzar a tocar las primeras notas. Allí estaba, sentada justo en frente de él, de mi chico, del chaval que ayudaba a los demás utilizando tan sólo su música, el chaval que servía de inspiración a miles de personas en el mundo, aquel que soportaba duras críticas diariamente, más de lo que cualquier persona normal sería capaz de soportar, y seguía adelante, aquel que con tan sólo diecinueve años se había comido el mundo y había demostrado tener más cabeza que muchos otros que le doblaban la edad, aquel que hacía años me había enamorado de su voz, y que ahora me había enamorado del todo tan sólo dejándome entrar en su mundo. Conmigo no debes temer nada, Justin, estaré siempre que caigas, siempre que necesites ayuda, siempre que creas que podrán contigo yo te serviré de apoyo, no tienes que tener miedo a la soledad ahora, al hecho de estar rodeado de personas que tan sólo quieren aprovecharse, conmigo tienes algo que solías echar de menos y que ya no volverás a extrañar, a un igual.
Las primeras notas de Catching Feelins hicieron que mi vello se erizase, le miré cantar para mí, mirándome directamente a los ojos, con aquella sonrisa.
''Podíamos pasar horas hablando por teléfono y ahora ni encuentro las palabras, ¿qué se supone que debo hacer?''
Sus dedos se deslizaban ágilmente sobre las cuerdas de la gitarra, la melodía era sencillamente preciosa y sentía cómo hacía que cada vez mi corazón fuera aún más deprisa. Sentía mis mejillas ardiendo mientras le escuchaba cantar, él había nacido para ello, disfrutaba cantando para el mundo y compartiendo su música, y de otra forma no hubiera podido conocerle.
'' ¿Debería decirle lo que realmente siento? ¿o tal vez debería acercarme y quedarme callado? ¿cómo lo sabré?
Porque si tomo una decisión y cojo su mano todo va a cambiar, ¿cómo sabre si ella siente lo mismo?
Puede haber una posibilidad, trataré de ver qué pasa, porque estoy hecho para ti, y tú para mí, ahora es nuestro momento. Intento ser positivo pero ya fue suficiente. Dicen que somos demasiado jóvenes para el amor pero yo capto las sensaciones.''
Tarareé con él las últimas notas de aquella canción y me levanté de mi asiento para ir hacia el escenario apoyando mis brazos al borde de éste para poder verle más de cerca. Él terminó la canción y bajó del taburete para sentarse al borde del escenario donde yo estaba apoyada, cogió mi mano y me aupó para que pudiera sentarme a su lado.
- ¿Cuál quieres que cante ahora? - dijo sonriendo apoyando de nuevo la guitarra acústica sobre su regazo.
Pasamos allí lo que quedaba de tarde, en cuanto hubo cantado unas cuantas canciones más nos tumbamos sobre el escenario y pasamos hablando horas y horas, riendo, mordiéndonos, acariciándonos, dejándonos amar el uno al otro, no paraba de besarme, le recordé mil y una vez que no quería irme de su lado, y él consiguió calmarme otras mil y una veces. A veces, simplemente nos quedábamos callados mirándonos, y admirando al otro dejando que esa pequeña sensación de electricidad se produjera constantemente, podía perderme en sus ojos durante tanto que ni me daba cuenta de que el tiempo continuaba pasando, me recordó decenas de veces cuánto me quería y yo no paré de hacerle reír. Nos paseamos por el inmenso estadio, subimos hasta los asientos más altos y nos pusimos a gritar como locos, él me besaba con pasión y yo le correspondía, él reía sobre mis labios y aquello era algo que me llevaba a la locura de ida y vuelta una y otra vez. Nos regalábamos miles de sensaciones por momentos y nos hacíamos sentir vivos. Hacía mucho que no me sentía así de bien, sin ni un sólo problema en la cabeza, sólo él, sólo sus palabras de amor al oído, sólo su jóven risa sobre mi boca.
Comenzamos a amar tanto aquel lugar que hasta fuimos por la comida y volvimos para montar un pequeño e improvisado picnic sobre el escenario. El día transcurrió demasiado rápido para mi gusto y llegó un momento en el que Justin me volvió a subir al coche. En un primer momento pensé que volvíamos a casa pero cogió un desvío y de pronto le ví tendiéndome un pañuelo de color azul cielo.
- Póntelo en los ojos, aún nos queda un sitio más que visitar.
Miré el pañuelo vacilando durante unos segundos pero finalmente decidí dejarme llevar como bien me había dicho antes y lo tomé colocándomelo sobre los ojos y atándolo por detrás de mi cabeza.
Fueron varias las veces en las que Justin se aprovechó de mi situación para darme pellizcos y pequeños tirones de pelo, yo me quejaba y él reía sin parar.
Pasaba el tiempo y lo único que podía escuchar eran las ruedas del coche pasando sobre las pequeñas piedras del camino. Mantenía mi mano sobre la de Justin y notaba cómo mi respiración comenzaba a agitarse. Vale, sí, estaba demasiado nerviosa.
Al cabo de un rato, el coché frenó y yo me incorporé de mi asiento dispuesta a quitarme de una vez por todas aquel pañuelo que me tenía en ascuas, no tenía ni la más mínima idea de dónde habíamos ido a parar, pero la mano de Justin me detuvo posándose sobre la mía.
- Aún no, tienes que hacer algo por mí. - me susurró muy cerca. Yo asentí sin poder evitar mostrarme bastante inquieta, no había vuelto a apoyar la espalda sobre el respaldo de mi asiento. - Necesito que te quedes aquí quieta durante algún tiempo, se te hará algo largo porque eres lo más impaciente que ha nacido en este mundo, pero volveré en seguida.
- ¿No puedo al menos quitarme esto de la cara? Lo estoy deseando desde que me lo puse. - mordí mi labio sabiendo que había parecido con aquello aún más impaciente.
La risa de Justin se escuchó muy cerca de mí.
- No puedes aún, vamos, hazlo por mí, juro que merecerá la pena. ¿Confías en mí?
Y lo siguiente que sentí fue el grosor y la suavidad de sus labios posándose sobre los míos y acogiéndolos con ganas. Correspondí a su beso levantando mis manos para sostener su cara para impedir que volviese a separarse e intensifiqué aquel beso. Todas mis defensas cayeron en picado, él era mi debilidad, podía hacer cualquier cosa que me dijese. Su lengua se abrió paso de entre mis labios y buscó la mía hasta que ambas se enroscaron en su habitual danza, le besaba dulcemente a la vez que saboreaba cada centímetro de su boca. Besaba tan bien, con los ojos bendados aquel beso se volvía aún más exquisito de lo que ya era, mantenía todos mis sentidos en sus labios mientras que los miles de fuegos artificiales volvían a sonar a mi alrededor.
Me dejó completamente sin aire cuando poco a poco fue separándose, podía escuchar su respiración agitada a la vez que la mía, a él también le había pillado desprevenido tanta pasión, pasé mi lengua por los labios antes de murmurar.
- Confío en ti.
Casi pude sentir su sonrisa al decir esto y noté cómo volvió a acercarse a mí para darme un último beso, corto pero muy muy dulce. Después de esto tan sólo pude escuchar el golpe que dio la puerta del coche al cerrarse.
Justin tenía razón, se me estaba haciendo eterno. Allí lo único que se escuchaba era el segundero del rolex que siempre lleaba guardado en la guantera, y juraría que cada vez iba más y más despacio, no sé cuánto tiempo pasé allí parada pero mis nervios aumentaban por segundos.
Al fin, pude escuchar el sonido de unos pasos que se aercaban, deseé que fuera Justin pero por desgracia no podía confirmar aquello. La puerta de mi lado se abrió y el corazón se me subió a la garganta, en aquel instante los nervios se habían transformado de alguna forma en puro miedo. Una mano se apoyó sobre mi pierna y sentí un alivio descomunal al escuchar su voz.
- Ya esta listo, ven, deja que te guíe.
¿Que me guíe? ¿Significaba aquello que aún no podía quitarme el dichoso pañuelo de la cara? Exhalé un profundo suspiro de impaciencia mientras Justin me cogió la mano para ayudarme a salir del coche, preferí continuar con su plan sin presentar quejas.
Anduvimos por el asfalto y de pronto, Justin me cogió en brazos. Dí un pequeño bote al recibir aquel gesto inesperado y me agarré a él rodeando su cuello con mis brazos.
- ¿Y esto? - le pregunté.
- Es para asegurarme de que no te caes.
Me acurruqué en él, así la verdad es que la mayor parte de los nervios desaparecían, noté cómo me llevaba sobre un suelo que parecía desnivelado a juzgar por los pasos que daba. Me tocó esperar una vez más hasta que de pronto escuché el sonido de las olas, de nuevo.
- ¿Estamos en la playa?
Justin no respondió, me dejó sobre el suelo con mucho cuidado y me tomó ambas manos guiándome, era imposible que aquello pudiese ser la playa, el suelo era duro, aunque no era un suelo construido, más bien parecía rocoso y tuve que tener mucho cuidado para no caerme. Me dejé llevar por Justin hasta que al fin me paró y le sentí abrazarme por detrás, una dulce música se escuchaba de fondo, no la reconocía.
- ¿Qué es eso que suena?
- Una canción, se llama Uncover. (R) - rozó su nariz sobre mi cuello. - Ya puedes quitártelo.- susurró a mi oído.
Tragué saliva mientras me deshacía del pañuelo y al dejarlo caer mi corazón dio un vuelco. Aquel era el pequeño lugar apartado de la playa y rodeado por cuevas, el pequeño trozo de playa, su lugar secreto... nuestro lugar secreto. Sobre el suelo había decenas de pequeñas velas alineadas para formar una pequeña frase ''te echaré de menos''.
Mordí mi labio sintiendo cómo las mejillas me ardían, era precioso, mis ojos se inundaron y me dí la vuelta para abrazarle con todas mis fuerzas, él correspondió éste gesto besando mi cabeza y nos quedamos allí durante un bue rato.
Joder, no sé qué mierdas iba a hacer tan lejos de él. Es demasiado tonto añorar tanto la presencia de una persona que sólo ha estado algunos meses en tu vida, pero lo haría, lo haría más que con nadie, no tenía ni la más mínima idea de cómo haría para no volverme loca mientras pasaban los días sin poder tener su sonrisa a centímetros de mí.
Levanté la mirada para encontrarme con la suya y él apoyó su frente sobre la mía secando la pequeña lágrima que había asomadobajo mi párpado sin llegar aún a rodar por mi mejilla.
- Recuerdo cuando despertaste en mi cama del autobús después de haberte desmayado en mi conciert en Canadá, desde aquel instante mi vida comenzó a llenarse por fin. - susurraba mientras sus manos se deslizaban por mi cintura pegando mi cuerpo al suyo, levanté mis brazos y se los eché al cuello dejando que me llevase en una lenta danza al son de la canción que se escuchaba de fondo. - Por muy lejos que estes, vas a ser siempre mía, ¿qué son unos cuantos kilómetros comparados con todo lo que tenemos? Has logrado que pueda confiarte hasta mi vida, ¿te das cuenta? no pienso dejarte escapar por nada del mundo...
Me dejó prácticamente sin palabras, me acerqué todo lo que pude y apoyé mi mejilla en su pecho junto con la mano que él me cogió para bailar y me dejé llevar por él, de un lado a otro, bailando en un lugar secreto alejado de todos, en aquel instante me di cuenta de que era él y nadie más, de que le esperaría ésta y todas las veces que hicieran falta, que sin él la vida podría seguir igual que siempre, pero sería como haber tenido el mayor tesoro en tus manos y haberlo dejado escapar, siempre tendrías un vacío demasiado grande dentro de ti.
Cerré los ojos acurrucándome en él, en unas horas tendría que decirle adiós y sólo pensarlo me costaba, él había sido la razón por la que me había despertado con la curiosidad de qué me traería de nuevo el mundo cada día desde que le conocí, él que antes me ayudaba con tan sólo un CD cada vez que me sentía triste y atrapada, ahora me ayudaba a seguir adelante, a mirar el mundo con otros ojos y a disfrutar de la vida con él sin importar todos los obstáculos que ésta nos pusiese.
Su mano acariciaba la mía y entreabrí los ojos aún apoyada en su pecho para echar un breve vistazo a lo que allí me había preparado, las luces de las velas nos rodeaban mientras la última parte de la canción hacía que mi corazón fuese un poco más rápido.
''Podríamos construir un universo justo aquí, haciendo desaparecer el mundo entero sin importarnos.
Nadie lo ve, nadie lo sabe, somos un secreto que no puede ser expuesto, así es cómo es, así es cómo va todo, lejos de todos el mundo, tan sólo cerca el uno del otro.''
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Espero que os haya gustado el maratón.
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Capítulo 46 - Inalcanzable.
{Capítulo 46}
La chica subía las escaleras con la respiración agitada a causa del miedo a la vez que la música de tensión iba en aumento provocando que yo intensificase aún más mi agarre. Por un momento pensé que iba a destrozar el almohadón al que me estaba agarrando, se había parado lentamente delante del armario del cual procedían los ruidos raros que habían llamado su atención. Tragué saliva sintiendo cómo el miedo me oprimía el pecho, no podía quitar los ojos de la pantalla pero a la vez era todo lo que necesitaba hacer en aquel momento. Tapé mi cara con las manos mirando la película a través de mis dedos mientras la protagonista abría poco a poco el armario.
- No lo hagas, no lo hagas, vete de ahí, corre, huye, qué miedo, ¿por qué lo hace?, yo me habría ido ya...
- ¿Te quieres callar? Me estas poniendo nervioso. - reía Justin desde atrás.
Estaba sentada en su cama, cruzada de piernas y la emoción de la película me había hecho adelantarme, de manera que había comenzado agarrada a Justin y había terminado dejándole apoyado en la cabecera de la cama mientras yo me había sentado sobre el colchón más adelante.
- ¿No se da cuenta de que no debe abrir el armario? - dije tapándome hasta la nariz con la almohada.
La protagonista rebuscó en el interior del armario, la música había cesado pero mi corazón aún iba a cien, removió un par de cosas para asegurarse de que no contenía nada extraño y cuando parecía que lo peor había pasado, al apartarse, la figura de un niño asiático pequeño, de piel azulada y ojos negros como dos pozos apareció por detrás y la música de fondo me sobresaltó haciendo que diera un fuerte grito y hundí mi rostro en la almohada asustada.
Pasaron un par de segundos y miré hacia atrás dándome cuenta de que Justin había cerrado los ojos manteniendo una sonrisa divertida seguramente por el susto que me había dado el maldito niño de la película.
- ¡Eso no vale! ¡Estas cerrando los ojos! - exclamé medio riendo y gateando por la cama en su busca. - Estoy sufriendo y tú cerrando los ojos, ¡me has dejado sola! - reí mientras me colocaba sobre sus piernas de cara a él para darle manotazos en el pecho.
- ¡Estaba pestañeando! - rió él aún más.
- Claro, un pestañeo que dura la película entera, ¿no?, ¡miedica!
Justin no podía parar de reír mientras escuchábamos de fondo los gritos de la protagonista que seguramente se habría dado cuenta de lo que tenía detrás. Él alargó el brazo cogiendo la carátula de la película de miedo que nos habían dejado las enfermeras.
- La culpa la tienes tú, la película ya da bastante miedo de por sí para que ahora tú la intensifiques con tus gritos. - me decía mientras examinaba la foto de la carátula. - ¿Quién hace una película de terror sobre niños azules y mujeres azules con un pelo infinito y mortífero que además hace un ruido con la garganta que lo único que parece es que esta haciendo gárgaras? Sólo los japoneses. - reí aún más mirándole leer el título.- Ju-On, La Maldición.
- Tendríamos que haber visto El Diario de Noa, te lo dije. - insistí tendiéndome a su lado y poniéndo mis piernas sobre las suyas para tenerlas en alto.
- Si hubiéramos visto El Diario de Noa mis ojos estarían cerrados y no precisamente por miedo.
Le miré arqueando una ceja y él cogió mi mano acercándola a sus labios para depositar un suave beso en ella sin dejar de lado su expresión divertida.
- No me hagas la pelota, pienso contar por twitter que te has asustado más que yo con una película de miedo.
- ¡Qué mentira!
Reí apoyando mi cabeza sobre su hombro cuando el iPhone de Justin comenzó a sonar desde la mesita de noche que estaba a mi lado. Lo cogí para dárselo y pude ver ''Mamá'' en la pantalla de llamada antes de que él lo cogiera y lo descolgara.
- ¿Hola? Dime... ya estoy mejor, _____ y yo estábamos viendo una pelíc... - guardó silencio durante unos segundos hasta que el murmullo que podía escuchar al otro lado de la línea cesó. - Bueno, técnicamente fui, aunque no entré, pero... - el murmullo volvió a cortarle y esta vez duró mucho más y me pareció que hasta eran gritos. - ¿Qué? Pero si no es ni necesario, no me duele y no he tenido ningún... vale, vale, cálmate... Sí, esta a mi lado, ¿por qué? - y me miró con algo de temor en la mirada, no sabía cómo tomarme aquello, la verdad. - Pero... - cerró los ojos y tras unos segundos me tendió su móvil. - mi madre quiere hablar contigo.
Me señalé mostrándome extrañada y él asintió con cierto fastidio antes de que yo cogiera el teléfono.
- ¿Pattie?
- ''Hola cariño, ¿me haces un favor?''
Miré a Justin que me observaba inexpresivo, ¿tan grave era?
- Por supuesto, ¿qué ocurre?
- ''Verás, Justin me prometió hace casi cuatro meses que iría a su cita en el dentista porque le iba molestando la muela desde hacía tiempo, desde que le dije que tenía cita no se volvió a quejar, y como no estaba con él, no pude saber si había ido, y bueno... me ha llamado hoy su dentista preguntando cuándo me venía bien ya que había faltado a su última cita, y me he asombrado ya que mi querido hijo me aseguró que había ido.'' - me tapé la boca con la otra mano tratando por todos los medios de no reírme y ví cómo Justin me miraba exhalando un suspiro de desesperación. - ''Necesito que hagas de niñera y supervises que vaya hoy cuando le den el alta, ¿podrás hacerlo por mí?''
- No te preocupes, yo me aseguraré de ello. - respondí, y tras una breve despedida, colgué.
- Ni se te ocurra reírte. - me advirtió Justin.
~
- Tendrías que haber entrado con él, quizás se haya escapado por la puerta trasera y estemos esperando aquí para nada. - espetó Fredo mientras atacaba una bolsa de patatas fritas sobre el volante del coche.
- Ya he herido demasiado su orgullo, por eso preferí no entrar, porque sé que me hubiera reído. - esbocé una amplia sonrisa mientras continuaba con la mirada fija en la pantalla de mi móvil hablando con Christina y Helena. - Además, no se ha escapado, no es tan crío. - levanté la mirada y me encontré con la de Fredo a través del retrovisor que me observaba con una ceja levantada. - Ten un poco de fe.
Al poco rato, Justin salió de la consulta del dentista y se dirigió hacia el coche. Fredo y yo aguardamos hasta que entró y se sentó en el asiento del copiloto y le miramos en silencio pero él no dijo nada.
- ¿Y bien? - pregunté con una diminuta sonrisa.
Silencio.
Justin nos miró sin decir una palabra y frunci el ceño extrañada.
- ¿Cómo te ha ido? No ha sido para tanto ¿verdad? - insistió Alfredo en vano.
- No me puedo creer que te hayas enfadado por haberte traído, ¿tanto pánico le tienes al dentista? - le dije acercándome más a ellos desde el asiento trasero.
Pareció que vacilaba durante unos instantes y al final se decidió a hablarnos.
- Mie han hecio ud empazteh. - murmuró con dificultad. Creo que ni Alfredo ni yo logramos entender aquello a la primera, se creó de nuevo el silencio y Justin volvió a intentarlo. - Anstezia an la bouca. - señaló su labio el cual tenía ligeramente caído.
Alfredo y yo nos miramos durante unos segundos y al segundo siguiente estábamos riendo como nunca sobre nuestros asientos. Por un momento pensé que iba a explotar, cada vez que Justin abría la boca me daba un nuevo ataque de risa.
- Soiz lo peor...
- ¡Para por favor, me duele la barriga! - reía sin parar mientras Justin me dedicaba una mirada de pocos amigos.
Estuvimos todo los que quedaba de viaje de regreso a casa con las bromas, era un ataque de risa tras otro y la cosa no hacía más que mejorar al ver las expresiones que nos devolvía Justin. Él no hacía más que intentar acostumbrarse a la anestesia y era demasiado divertido verle hablar solo durante el camino y para colmo con media boca insensible. Cuando llegamos a casa, éramos capaces de entender más de la mitad de las cosas que decía.
El resto del día discurrió bastante tranquilo, aunque Ryan se lo pasó genial metiéndose con Justin, pero no hubo sobresaltos inesperados y los cuatro pasamos una tarde calmada en casa de Justin, a excepción de Alfredo que, a petición de nosotros, llamó de nuevo a Nora para intentar arreglar las cosas aunque no salió demasiado bien.
Ryan y yo sacamos los billetes por internet con destino a Canadá para dentro de dos días y aquello hizo que, de alguna manera, me agobiase. Sólo tenía dos días para estar con Justin antes de despedirme de él hasta Dios sabe cuándo. Sentí que necesitaba tomar el aire y, puesto que ninguno le apetecía salir, decidí despedirme por mí misma de Los Angeles.
Comencé a caminar sin un rumbo fijo, perdiéndome entre las anchas avenidas y acabé, sin saber cómo, en el mismo lugar donde por poco no me atropellan con una bicicleta. Me senté en uno de los bancos que había sobre la acera de cara a la playa e hice memoria. Aquel fue el día de mi cumpleaños, Justin me había llevado a dar un paseo por la ciudad, terminamos paseando por la playa, recordé entonces que comenzamos a discutir y él intentó abrazarme, fue cuando evitó que me atropellara una bici y terminé cayendo sobre él al suelo. Un suave hormigueo me recorrió el estómago al recordarlo. Pensé entonces en la fiesta que encontré al llegar a casa, a cuando él me pidió ir en serio con todo aquello. Caí en la cuenta de que en pocos meses había llegado a significar para mí lo que pocas personas en años, era de locos pensar que le necesitase tanto, era demasiado pronto para alejarme de Justin, aún había miles de cosas que no había descubierto sobre él y sentía que iba a echar en falta demasiadas cosas, pero a la misma vez, tenía que continuar con mi rutina, mi vida no podía continuar dando un giro de ciento ochenta grados cada vez que salía de casa, me iba a venir bien volver a Canadá, a mi instituto, con mis amigas, mi tía y las peleas diarias con el plasta de mi primo, también echaba de menos mi hogar, además allí podría investigar un poco más acerca de mi madre biológica.
De pronto, algo tapó mi campo de visión, alguien me estaba cubriendo los ojos desde atrás y me sacó bruscamente de mis pensamientos. Tenía las manos húmedas y al principio me asusté, pero después pude escuchar aquella inconfundible risa. Sonreí apartándo sus manos y me giré para mirarle.
- Al final, terminaré pensando que me sigues, Austin.
Él respondió con una leve risa antes de sentarse a mi lado. Llevaba puesto un bañador y chorreaba agua por todas partes, su pelo estaba revuelto señal de que se lo habría sacudido al salir del agua.
- Oye, esta playa esta muy cerca de mi hotel, tan sólo quería darme un chapuzón, pronto terminará el verano. - sonrió apoyando sus brazos a lo largo del respaldo del banco.
- Dios, no me lo recuerdes. - mordí mi labio contemplando lo que había a mi alrededor, admirándolo por última vez antes de irme. - En dos días me voy, no veré a Justin ni a los demás en un tiempo... - giré mi cara para mirarle e hizo un pequeño mohín. Reí ante aquel gesto y me acerqué para abrazarle de lado apoyando la cabeza en su hombro. - ni a ti tampoco.
Él correspondió al abrazo con mucha más fuerza y ambos nos quedamos allí abrazados durante unos minutos. De alguna manera, Austin me inspiraba confianza y seguridad, no tanta como cuando estaba con Justin pero se comportaba conmigo como si se tratase de una vieja amistad.
- Te voy a echar mucho de menos pequeñaja, prometo que si pasa demasiado tiempo y no volvemos a encontrarnos, voy a por ti. - me susurró. - ¿Hablaremos por internet?
- Claro que sí, resultaré hasta pesada, y atrévete a no responderme. - le señalé con el dedo índice en un gesto de advertencia y él arqueó una ceja divertido.
- Como si fuera capaz de no responderte a algo...
Me observó en silencio durante unos segndos y finalmente exhaló un profundo suspiro, volví a intensificar mi abrazo apoyando esta vez mi mejilla en su torso desnudo.
- Yo también te echaré de menos, prométeme que vendrás a verme, ¿vale?
- Te lo prometo, de veras que lo haré. - Me separé un poco de él para mirarle sonriente, realmente iba a añorar a aquel chico. - ¿Sabes una cosa? - me dijo de pronto. Yo me encogí de hombros mirándole y el miró hacia abajo con una sonrisa nerviosa, como si se estuviese dudando si continuar hablando. - Cuando nos conocimos he de admitir que me gustaste un poco.- Levanté las cejas sorprendida sin poder evitar una leve sonrisa burlona. - Pero claro... tenía a Justin Bieber vigilando cada cosa que hacía, supongo que él llegó antes que yo.
- ¿Te gusté en la gala de premios? - le pregunté aún sin poder creerlo, él asintió mirando hacia otra parte con una sonrisa divertida, no pude evitar soltar una leve risa.
- No te rías, eras la primera chica que me encontré en ese sitio que no me pareció una estirada.
- Tomaré eso como un halago, supongo. - arrugué la nariz haciéndome la ofendida. Austin rió volviendo a echarme el brazo tras los hombros y le miré sonriendo durnte unos segundos. - Intenta no olvidarme, eh.
- ¿Estas de broma? - dijo mirándome como si no se creyese que lo hubiera dicho en serio. - Tú tampoco te olvides de mí, ya sé que no nos volveremos a ver en un tiempo, pero quiero que sepas que estaré disponible para hablar cada vez que lo necesites, y espero que os vaya increíblemente bien a ti y a Justin, hacéis una buena pareja, y eso de que le conocieses como una fan, he de admitir que es realmente...
- Lo sé, no es algo que uno vaya contando por ahí todos los días.
- Siempre me tendrás, ¿de acuerdo, enana? y recuerda que como te haga daño, me dará igual que tenga tantos número uno, terminaré con él.
Comencé a reír al escucharle hablar de aquel modo, Austin era un verdadero encanto, con que se mostrara tan natural como lo hacía conmigo y enseñara aquella sonrisa complementada con el verde claro de sus ojos, tenía asegurada a más de una chica.
- Venga ya, pero si me dijiste que empezaba a caerte bien.
- Tú me caes mejor.
- Y cuida bien de Lily, dile que la echaré mucho de menos y que cada vez que compre ropa interior me acordaré de ella.
La sonrisa de Austin se esfumó completamente y yo reí negando con la cabeza.
·Narra Justin·
Sentía cómo la saliva se me escapaba por la boca sin previo aviso y mojé mis labios con la lengua notando cierta repulsión al no sentir la zona que me habían dormido.
- ¿Cuánta cantidad de anestesia me ha puesto ese hombre?
Arrastraba las palabras y la broma aún les hacía gracia a los chicos, aunque había logrado mejorar bastante. Ryan estaba tirado sobre el sillón molestando al gato que intentaba desesperadamente dormir sobre su regazo sin conseguirlo.
- ¿Sabes? Este gato esta triste. - saltó de pronto girando la cabeza de Tuts para que mirase en mi dirección. - Mírale la cara, seguro que fue por no llamarle Bigotes.
- Seguro. - dije con ironía dejándome caer sobre el sofá y tapándome la cara con mi antebrazo.
Sentía una enorme opresión en el pecho desde que Ryan y _____ habían decidido sacar los billetes para dentro de dos días, no dejaba de darle vueltas a la cabeza, en los últimos días habíamos ido de problema en problema, siempre que lograba hacer que ella se divirtiera, ocurría algo que lo estropeaba.
- Tengo que hacer que estos últimos días sean increíbles, Butsy. - dije aún con la cara tapada.
- Pues no salgáis de casa, aquí no tendréis ni fotógrafos acosadores, ni exnovias malvadas, ni mánagers enfurecidos.
- ¿Cómo voy a hacer que ella disfrute sus últimos días conmigo si no puedo ni salir de cas...? Espera, ya sé. - me aparté el brazo de la cara incorporándome un poco.
- Tío, eso es de viciosos.
- No me refería a eso, Ryan.
Escuché entonces el sonido de la puerta cerrándose y unos pasos se acercaron al salón. Sonreí al reconocerla simplemente por el sonido de sus pasos. Me giré hacia la puerta y la encontré apoyada en el marco de ésta para poder desprenderse de sus zapatillas. Poco a poco se acercó a mi sofá por detrás y apoyé la cabeza sobre el final del respaldo doblando mi cuello hacia atrás para poder verla. Se asomó entonces a mi campo de visión y esbozó una tímida sonrisa para, finalmente, posar sus finos labios sobre los míos del revés. Al principio pude sentir cierto cosquilleo debido a la anestesia, pero al cabo de unos segundos me acostumbré. Me besó con tanta dulzura que creí estar a punto de volverme loco por millonésima vez, aquello sí que era un verdadero vicio. Acariciaba sus labios con los míos muy lentamente mientras que con la punta de sus dedos me sostenía la cabeza.
- Bueno, ya esta bien, subid a la habitación y así me ahorráis la escenita. - nos cortó Ryan de pronto poniéndose al gato en la cara para taparse los ojos.
Ella se separó unos milímetros y quise volver a unir sus labios a los míos e insistir en que no le hiciera caso pero ya no podía estirar más mi cuello. _____ se acercó a mi mejor amigo cogiendo a Tuts en brazos y dirigiéndose de nuevo a la puerta sacándole la lengua cuando estaba a punto de desaparecer por ella.
- ¿Qué haces? - se incorporó Ryan del sillón.
- Salvar al gato.
- Ese gato me adora.
- Claro... oye, estoy exhausta, voy a la habitación ya, ¿vale? - esta vez me miró a mí dedicándome una sonrisa cansada. - Intenta no hacer mucho ruido cuando entres.
Faltaron segundos para que me pusiera en pie para ir tras ella y agarrarla por la cintura, su risa me atravesó de lleno y encajé mi cara en su hombro dándole un suave beso en el cuello a la vez que andábamos con cuidado hacia las escaleras.
- ¿Te ha sentado bien el paseo? - pregunté separándome de ella para subir los escalones.
- Mucho, he podido despedirme de Austin.
- Aún no me hago a la idea de que vayas a irte.
- Si lo ves por el lado bueno, después nos cogeremos con muchas más ganas. - dijo esto dándose la vuelta en mitad del pasillo y caminando de espaldas y de cara a mí sonriendo aún con Tuts entre los brazos.
- Yo siempre te cojo con ganas.
- Ah, ¿sí? - su voz sonó divertida y de pronto me la ví soltando al gato y echando a correr por el pasillo alejándose de mí.
Sin pensármelo dos veces comencé a correr tras ella, era bastante escurridiza, doblé una esquina y de pronto había desaparecido. Fui abriendo una por una todas las puertas que había en el pasillo preparado por si ella intentaba salir corriendo del interior de alguna de ella. Todo aquello me divertía y me excitaba a la vez, estaba claro que no podá haber encontrado a nadie mejor que ella, cada momento que vivíamos juntos me hacía sentir como si fuese un chaval normal el cual no tiene a medio mundo observando cada uno de sus movimientos, era como si con tan sólo mirarla el mundo cambiase repentinamente y ponía todo lo imposible un poco más al alcance de mi mano.
Estaba llegando a las últimas puertas cuando abrí una de ellas y me encontré a Alfredo sentado sobre la cama con la atención puesta en su portátil. Levantó la mirada en cuanto abrí la puerta.
- ¿Has visto a Brooks? - pregunté con la respiración entrecortada y una estúpida sonrisilla.
Alfredo se encogió de hombros negando con la cabeza y proseguí mi búsqueda en las siguientes habitaciones cuando de pronto escuché un fuerte golpe a mis espaldas. ____ salía corriendo de la habitación de Fredo entre risas volviendo por donde había venido. Miré a mi amigo que sonreía desde su cama y le señalé con el dedo antes de volver a echar a correr.
- ¡Traidor!
Ví cómo volvía a bajar apresuradamente las escaleras dirigiéndose al salón y me paré a pensar. Ella esperaba que la siguiera por el mismo sitio por el cual había entrado. Dí un rodeo a la cocina y pasé por la habitación donde guardaba los instrumentos incluido el enorme piano y eché un rápido vistazo al salón por el otro lado. La ví tas el sillón muy cerca de mí vigilando si volvía a entrar por la puerta principal y aguanté la risa cuando Ryan me miró desde la otra punta con una ceja levantada.
Sin aguantarme más, la asalté por la espalda dándole el susto de su vida, dio un fuerte grito por la impresión y yo la cargué a cuestas apoyando su estómago en mi hombro entre risas, sentí sus puños aporrearme la espalda.
- ¿Y tú eras la que estaba exhausta? - reí atravesando el salón con ella a cuestas.
- Qué manía con cogerme así, ¡bájame ahora mismo!
- Qué manía con pensar que eso me convencerá para que te baje cada vez que te cojo.
Comenzó a mover las piernas mientras pasábamos por el lado de Ryan que agarró el pelo que caía sobre la cara de _____ tirándo de él.
- ¡Ryan!
- Encima de que me hacéis presenciar escenas vomitivas te quejas, no hagáis ruido, os lo suplico, mi habitación esta justo al lado.
- Eres un imbécil, Ryan. -reí continuando mi camino de regreso.
Subí cargando con ella por las escaleras y atravesé una vez más el pasillo hasta entrar en mi cuarto dejándola caer sobre la cama. Se tumbó sin dejar de reír extendiendo los brazos y me miró mientras me desabrochaba los pantalones.
- ¿Me pasas el pijama al menos? - me pidió.
Fui a buscar a mi armario entonces y saqué mi camiseta que tanto le gustaba usar para dormir, oficialmente era su pijama para estar por aquí, le servía como un camisón y me encantaba pilarla oliéndola. Se la dí en la mano antes de continuar desvistiéndome y cuando estuve en boxers me eché sobre la cama a su lado. De pronto me fijé en que no llevaba colgado de su cuello el colgante que le regalé y me resultó bastante raro, nunca se lo había quitado desde entonces.
- ¿Y tu colgante? - pregunté acariciando su garganta.
Ella bajó la mirada y se acomodó a mi lado dando un pequeño suspiro.
- Se rompió el día de tu concierto en el Staple Center, Ryan Good dice que va a intentar arreglarlo.
- No te preocupes, - susurré tomándola de la barbilla para que me mirase. - te daré una aún más bonita.
- No lo necesito Justin, me basta con tenerte a ti. - sonrió acariciando mi brazo muy suavemente.- Oye... - susurró arropándonos a ambos con la fina sábana. - ¿no te has preguntado nunca qué habría pasado si... si tú hubieses estado de mal humor el día en el que te ví a través del coche y no hubiese querido si quiera bajar la ventanilla? o si yo no le hubiera propuesto a mis amigas ir a verte salir del hotel, o si simplemente le hubieses dado a otra persona ese ticket de Meet&Greet?
Eché mi brazo sobre su cintura acariciándola con suavidad mientras la escuchaba hablar y aquello me hizo reflexionar.
- Habría cambiado muchísimas cosas... tú estarías en Canadá con tus amigos después de haber vivido el concierto, Ryan y Christina no estarían juntos, Helena y tu amigo Jace puede que tampoco, Katia no se habría vuelto a interesar por mi vida, habría echado a perder la oportunidad de cantar en el Madison Square Garden por quedarme dormido, no habría vivido ninguna de las cosas que han hecho que estos últimos meses hayan sido perfectos.
- Tuve mucha suerte de estar justo allí y justo en aquel momento, me muero sólo de pensar que puede que nada de esto hubiera podido pasar.
La miré durante unos segundos en silencio. Ella me quería. Por cómo era, había comenzado amando mi voz y había terminado haciéndolo conmigo al completo. Mi sueño desde que me enontraron en un vídeo en internet había consistido en continuar creciendo tanto en la músca como en persona, me había concentrado en mejorar cada día, en saber llevar una vida de locos, y hasta entonces no me había dado cuenta de que me faltaba algo, o alguien. Una persona que me ayudase a no perder la cabeza, con la que compartir toda aquella locura, que estuviera a mi lado mientras decidía la clase de persona que quería llegar a ser. Ella era lo que me había estado faltando, y la había encontrado.
domingo, 8 de diciembre de 2013
Capítulo 45 - Inalcanzable.
{Capítulo 45}
No te enamores del
amor.
En este mismo
momento, mientras estás leyendo esto, miles de personas pronuncian esas dos
palabras sin tener una mínima idea de su significado, esas palabras las cuales
suelen ser utilizadas en un nuevo intento por llegar a lo que tantos consideran
como una bendición.
Las palabras ‘’te
amo’’ hace tiempo que dejaron de significar para dar paso a un simple estado de
noviazgo, o incluso de sensaciones provocadas por alguien cercano.
¿Qué ocurre si
garantizo que la mayor parte de la población posee un concepto equivocado sobre
lo que realmente es estar enamorado?
El amor no son esos
nervios que sientes con su simple presencia, sientes que el corazón late más
fuerte de lo normal y te cuesta parecer tranquilo, no es el querer pasar con
esa persona cada segundo. El amor no es estar deseando que llegue el viernes
para poder correr a abrazarle, o esperar con inquietud que su última conexión
se convierta en el tan esperado ‘’en línea’’, estar enamorado no significa
tener la posibilidad de ser el único que pueda tenerle, ni recibir sus caricias
día y noche, no son las mariposas que sientes en el estómago ni el bienestar
que experimentas mientras te acoge entre sus brazos.
Puedes pasar meses y
meses diciéndole a una persona cuánto la amas, cuánto significa para ti, y no
darte cuenta de ello hasta que no se ha ido de tu lado.
Todo ser humano
persigue esa sensación de la que todo el mundo habla, todos quieren llegar a
sentirse queridos hasta tal punto de no importarte nadie más que la otra
persona, tal vez porque han oído hablar de todo lo que aquello supone, pero
realmente, pocos de ellos tienen idea de lo que puede sentirse. Es mucho mejor.
Sabes que estás
enamorado cuando su tristeza provoca la tuya, cuando tiene la capacidad de hacerte
sonreír con un sólo movimiento o palabra, cuando crees que no existe nadie en
quien puedas confiar más que en esa persona. Sabes que estás enamorado cuando
conoces cada una de sus imperfecciones y las haces formar parte de su
perfección, cuando su simple presencia te hace sentir agusto no sólo contigo
mismo, sino con el resto del mundo. Sabes que estás enamorado cuando puedes
estar jugando con esa persona como dos amigos de toda la vida y al instante
convertiros en uno sólo, cuando podríais estar mirándoos el uno al otro sin
decir una palabra todo el tiempo posible, simplemente disfrutando de su
compañía, simplemente dándote cuenta de lo mucho que le quieres y agradeciendo
que hayas podido encontrarle. Lo sabes cuando sientes que el mundo esta a punto
de aplastarte, cuando sientes que todos están esperando a que cometas el mínimo
error para verte caer y entonces aparece esa persona que con tan sólo
envolverte entre sus brazos y unas palabras al oído hace que todo vuelva a
estar en calma. Esa persona que te espera hasta el final, que te comprende aún
en la locura, esa persona que te ayuda y es tu apoyo, tu esperanza, esa persona
que termina convirtiéndose en algo fundamental. No con esto quiero decir que no
puedas continuar valiéndote por ti mismo, esa persona te completa y sientes que
con ella a tu lado el mundo es menos malo.
Y luego están
aquellas personas que pasan su vida huyendo de todo esto.
‘’¿Por qué tendría
que depender de una sola persona?’’
‘’¿Y si me falla?’’
‘’¿Y si me utiliza?’’
‘’¿Y si sólo termino
sufriendo por alguien al que no le he importado nunca?’’
Pero…
¿Y si te corresponde?
¿Y si te necesita
tanto como tú a él?
¿Y si te conviertes
en el motivo de su sonrisa?
¿Y si es esa persona
tu ‘’todo irá bien’’?
Nadie ha dicho nunca
que el camino hacia este fin fuera algo fácil, nadie dijo que no hubiese
sufrimiento, nadie dijo que no tuvieses que pasar por mil y ún obstáculos hasta
conseguirlo. Para algunos ese camino es más corto y para otros más largo, y
diréis que es una injusticia, y no podría estar más de acuerdo con ello, pero
¿acaso te acuerdas de todas aquellas cosas que te hicieron caer una vez que has
logrado encontrar esa mano que te ayude a levantarte? Todos perseguimos un
mismo fin, todos necesitamos sentirnos amados y ser el mundo de la otra
persona, nadie quiere sentirse tan solo como para ser consciente de que no
existe nadie en este mundo capaz de interesarse por él, y todos terminamos
buscando siempre lo mismo, enamorándonos del sentimiento que supondría vivir
todo aquello sin ser verdaderamente conscientes de lo que realmente es.
La mayor parte del
mundo se encuentra en este proceso de búsqueda, y es tal su enamoramiento hacia
este sentimiento, que les hace pensar que es justamente lo que están viviendo
en ese mismo momento, sólo me gustaría recordarlo.
No te enamores del
amor, enamórate de esa persona que no sea capaz de seguir sin ti.
- ¿Eres consciente de que ella puede
poner una denuncia si así lo quiere? ¿Te das cuenta del problema en el que nos
has metido a todos? Esto no sólo te afecta a ti.
Como me temía, poco
después del incidente con Katia, Scooter había vuelto a buscarme y me había
sacado a solas de la habitación para comenzar a soltarme el sermón en mitad del
pasillo. Le escuchaba sentada en una de las sillas que había pegadas a la pared
con una expresión de fastidio y mirando por encima de su hombro cómo las
enfermeras más curiosas se paraban unos segundos a contemplar la escena que
estaba montando.
-
Sé que no llevé a cabo lo que se dice una reacción madura, pero Scooter, tú no
escuchaste las cosas que ella me dijo. – repliqué esta vez mirándole
directamente a los ojos. – Justin y Ryan pueden darme la razón, me estaba
provocando a propósito.
-
Katia va a pasar con nosotros mucho tiempo, por si no lo sabías, - y volví de
nuevo la mirada hacia otro lado al escucharle. – y todo será más fácil si no
comenzamos con una denuncia, ¿comprendes? Independientemente de todo lo que te
haya dicho, tienes que aprender a controlar tus impulsos porque lo que has
hecho sobrepasa la línea de la irresponsabilidad. Por si no te has dado cuenta,
todo aquello en lo que te equivoques, aunque no sea intencionadamente, puede
influir negativamente en Justin y en todo el equipo, y creo que ya llevas aquí
el tiempo suficiente como para haberte dado cuenta de ello, - fue en ese
momento cuando de pronto Justin y Ryan aparecieron por detrás de Scooter y
comenzaron ambos a asentir repetidamente aparentando seriedad y frunciendo el
ceño. Mordí mi lengua tratando por todos los medios no esbozar ni una pequeña
sonrisa mientras les veía burlarse del mánager. - así que por el bien de todos,
si lo tuyo con el chico va en serio, será mejor que aprendas a controlarte y a
saber que cada error que cometas y que pueda ser difundido por ahí, no solo va
a afectarte a ti, ¿me estas escuchando?
Volví de nuevo mi mirada hacia él y me encogí de hombros agachando un poco la cabeza.
- Deberías ponerte también desde mi punto de vista, eso es todo. – susurré.
- Conozco tu punto de vista, yo lo vivo diariamente, - Justin comenzó a imitar a Scooter moviendo la boca a la vez que las palabras salían desde la boca de su mánager tratando de poner la misma expresión de enfado que él. - ¿crees que es algo nuevo para mí? No estoy diciendo que Katia no tenga culpa ninguna de lo que ha ocurrido, intento que te des cuenta de lo que puede llegar a implicar agredir a una chica que aparte de tener que viajar en los mismos medios de transporte que nosotros, es a la vez una modelo reconocida, como le dé por ir a por ti, todos podemos salir perjudicados, así va este mundo, tienes que darte cuenta.
Ryan reía en silencio al ver lo bien que Justin conseguía imitarlo y yo tuve que bajar la mirada y tapar la mitad de mi rostro para que Scooter no se diera cuenta.
- Lo último que quiero es eso. – dije conteniendo la risa a duras penas.
- Lo sé, y te acostumbrarás, estamos para ayudarte, todos aquí estamos muy unidos, y le tenemos demasiado cariño al chico, así que lo único que hago es velar porque su carrera no tenga ningún bache innecesario. – Justin al escuchar estas palabras hizo como el que se emocionaba y comenzó a fingir que lloraba de una forma realmente exagerada mientras Ryan simulaba que le consolaba dándole suaves palmadas en la espalda. Esta vez no fui capaz de aguantarlo y solté una leve carcajada que alertó a Scooter quien se dio la vuelta pillándoles completamente in fraganti.
- ¿Qué se supone que estáis haciendo? – preguntó con un tono de voz que nos puso la piel de punta a los tres.
- Tenía hambre, íbamos a ir a cenar. – pensó Justin rápidamente.
Todos nos quedamos unos segundos en silencio mientras yo cerraba los ojos siendo consciente de la metedura de pata.
- Son las seis de la tarde, Justin. – le recordó Scooter arqueando una ceja.
Éste abrió la boca como yendo a decir algo pero finalmente guardó silencio, seguramente para no empeorarlo, entonces Ryan reaccionó.
- Exacto, ¿no has oído hablar del horario de dieta británica?
Todos le miramos curiosos a excepción de Justin que no pudo evitar esbozar una diminuta sonrisa divertida.
- La verdad es que no. – musitó Scooter cruzándose de brazos.
Los miraba por encima del hombro de Scooter aún sentada en la silla de espera que estaba dispuesta junto a las demás en el pasillo y vi entonces cómo Justin llamaba mi atención con una media sonrisa guiñándome un ojo mientras Scooter y Ryan hablaban. Mojé mis labios y mi sonrisa se intensificó.
- Pues es esa dieta con la que… haces la digestión antes de irte a dormir y te mantienes en forma de una manera sencilla ya que las grasas no…
Se interrumpió a sí mismo al darse cuenta de que le mirábamos extrañados mientras Scooter negaba lentamente con la cabeza y Justin le miró frunciendo el ceño.
- ¿Qué? – rió. - ¿no se te ocurre nada mejor?
- Habría sido mejor si no acabaras de cortarme el rollo, gilipollas. – replicó este haciendo que Justin estallara en carcajadas.
- Bueno, que nos vamos a cenar, – decía Ryan aún con expresión de fastidio.- ____, ¿vienes?
Asentí escabulléndome rápidamente por el lado de Scooter no sin antes disculparme con él para irme y Justin cogió mi mano aún sonriéndome mientras avanzábamos por el pasillo alejándonos del mánager que nos observaba a la vez que exhalaba un profundo suspiro de impaciencia.
- Te lo dejo pasar sólo por esta vez, que no se vuelva a repetir. – levantó el tono señalándome con el dedo índice.
Volví de nuevo mi mirada hacia él y me encogí de hombros agachando un poco la cabeza.
- Deberías ponerte también desde mi punto de vista, eso es todo. – susurré.
- Conozco tu punto de vista, yo lo vivo diariamente, - Justin comenzó a imitar a Scooter moviendo la boca a la vez que las palabras salían desde la boca de su mánager tratando de poner la misma expresión de enfado que él. - ¿crees que es algo nuevo para mí? No estoy diciendo que Katia no tenga culpa ninguna de lo que ha ocurrido, intento que te des cuenta de lo que puede llegar a implicar agredir a una chica que aparte de tener que viajar en los mismos medios de transporte que nosotros, es a la vez una modelo reconocida, como le dé por ir a por ti, todos podemos salir perjudicados, así va este mundo, tienes que darte cuenta.
Ryan reía en silencio al ver lo bien que Justin conseguía imitarlo y yo tuve que bajar la mirada y tapar la mitad de mi rostro para que Scooter no se diera cuenta.
- Lo último que quiero es eso. – dije conteniendo la risa a duras penas.
- Lo sé, y te acostumbrarás, estamos para ayudarte, todos aquí estamos muy unidos, y le tenemos demasiado cariño al chico, así que lo único que hago es velar porque su carrera no tenga ningún bache innecesario. – Justin al escuchar estas palabras hizo como el que se emocionaba y comenzó a fingir que lloraba de una forma realmente exagerada mientras Ryan simulaba que le consolaba dándole suaves palmadas en la espalda. Esta vez no fui capaz de aguantarlo y solté una leve carcajada que alertó a Scooter quien se dio la vuelta pillándoles completamente in fraganti.
- ¿Qué se supone que estáis haciendo? – preguntó con un tono de voz que nos puso la piel de punta a los tres.
- Tenía hambre, íbamos a ir a cenar. – pensó Justin rápidamente.
Todos nos quedamos unos segundos en silencio mientras yo cerraba los ojos siendo consciente de la metedura de pata.
- Son las seis de la tarde, Justin. – le recordó Scooter arqueando una ceja.
Éste abrió la boca como yendo a decir algo pero finalmente guardó silencio, seguramente para no empeorarlo, entonces Ryan reaccionó.
- Exacto, ¿no has oído hablar del horario de dieta británica?
Todos le miramos curiosos a excepción de Justin que no pudo evitar esbozar una diminuta sonrisa divertida.
- La verdad es que no. – musitó Scooter cruzándose de brazos.
Los miraba por encima del hombro de Scooter aún sentada en la silla de espera que estaba dispuesta junto a las demás en el pasillo y vi entonces cómo Justin llamaba mi atención con una media sonrisa guiñándome un ojo mientras Scooter y Ryan hablaban. Mojé mis labios y mi sonrisa se intensificó.
- Pues es esa dieta con la que… haces la digestión antes de irte a dormir y te mantienes en forma de una manera sencilla ya que las grasas no…
Se interrumpió a sí mismo al darse cuenta de que le mirábamos extrañados mientras Scooter negaba lentamente con la cabeza y Justin le miró frunciendo el ceño.
- ¿Qué? – rió. - ¿no se te ocurre nada mejor?
- Habría sido mejor si no acabaras de cortarme el rollo, gilipollas. – replicó este haciendo que Justin estallara en carcajadas.
- Bueno, que nos vamos a cenar, – decía Ryan aún con expresión de fastidio.- ____, ¿vienes?
Asentí escabulléndome rápidamente por el lado de Scooter no sin antes disculparme con él para irme y Justin cogió mi mano aún sonriéndome mientras avanzábamos por el pasillo alejándonos del mánager que nos observaba a la vez que exhalaba un profundo suspiro de impaciencia.
- Te lo dejo pasar sólo por esta vez, que no se vuelva a repetir. – levantó el tono señalándome con el dedo índice.
Entramos entonces en
la cafetería-restaurante del hospital, Ryan y yo tomamos asiento mientras
Justin aceptaba las peticiones que le hacían para hacerse fotos con él, nos
hizo una señal para dejarnos claro que él pediría la comida en cuanto
terminase.
- ¿No tienes
Instagram? – casi exclamó Ryan que había comenzado a cotillear mi móvil.
- Pues no, la verdad,
ahí puede ver tus fotos quien sea y me da vergüenza. – confesé.
- Pero si eres guapa,
¿por qué tendría que darte vergüenza? Seguro que hay más de uno que esta
deseando que te lo hagas, voy a ello. – me dijo sin apartar ni un solo momento
su mirada de la pantalla de mi teléfono móvil. - Hazles el favor a las fans de
tu novio, ¿quieres?
Puse los ojos en
blanco mientras él manipulaba mi móvil y me volví en mi silla para echar un
vistazo a Justin que cogía a una niña pequeña en brazos y posaba besando su
mejilla para que su madre pudiera hacerle la foto, poco después, la niña le
abrazaba con fuerza. Sonreí casi sin ser consciente de ello y le vi entonces
dirigirse hacia el mostrador donde podías hacer el pedido cuando sentí el brazo
de Ryan cerrarse sobre mis hombros.
- Sonríe. - Vi mi
propia figura en la pantalla del móvil e hice lo que me dijo riendo levemente
al ver su mueca, él no dudó en capturar aquello dejando lista la foto. –
Perfecta, les va a encantar, ahora pongo el link en tu twitter y…
Me tapé la cara sin
saber si quitarle el móvil de un golpe cuando vi que Justin dejaba la comida
sobre la mesa.
- Pizza para Ryan,
hamburguesa con queso para ____, y para mí una maldita ensalada para que mi
novia este contenta. – decía mientras se sentaba a mi lado. - Me quedé
mirándole durante unos segundos arqueando una ceja con una expresión seria
hasta que él no pudo evitar sonreír.- Es que esto es una mierda de cena.
- Di lo que te de la
gana, pero de no ser por mí aún estarías con la cabeza volcada sobre el cubo y
con una arpía acosándote en tu habitación. – contesté resignada atrayendo hacia
a mí mi plato con la hamburguesa.
Justin rió
acercándose más a mí para depositar un suave beso sobre mi mejilla y cerré los
ojos sonriendo leve sin poder contenerme. Sonó entonces el sonido de la cámara
de mi móvil al hacer fotos y le dirigí a Ryan una mirada asesina.
- A la parejita
feliz.
- ¡Ryan, para ya! –
le reñí aún con una sonrisa estúpida en la boca.
- Vamos, si les ha
encantado nuestra foto, ésta será aún mejor, fíjate qué de seguidores en unos
minutos. – dijo enseñándonoslo, ocasión que aproveché para arrancarle el móvil
de las manos. – Qué aburrida eres.
- Lo es. – afirmó Justin
con una expresión divertida terminando por reír cuando atesté un débil puñetazo
contra su brazo mordiendo mi labio inferior. – Mierda, olvidaba que ahora eres
agresiva conflictiva, alejen a sus hijos de mi chica, todo el mundo.
Levantó el tono de
voz y Ryan comenzó a reír al ver que todos nos miraban mientras yo trataba desesperadamente
de tapar la boca de Justin con mis manos.
~
Era increíble lo
mucho que cambiaban las cosas cuando Justin y Ryan se juntaban, cualquiera
podía decir que era prácticamente como hermanos, llevaban la diversión a donde
quiera que fueran y no paraban un solo segundo. En las últimas dos horas nos
habían llamado la atención aproximadamente unas seis veces y al final
terminamos por volver a la habitación de Justin ya que las enfermeras tenían
hecha una especie de guardia por todo el edificio por si aparecíamos.
Justin se dejó caer
sobre la cama exhalando un profundo suspiro y Ryan se sentó en el pequeño sofá
de en frente pensativo y con la mirada perdida. Me acerqué a la cama para
subirme a ella y esconderme bajo las sábanas justo al lado de Justin.
- ¿Qué hacemos? –
preguntó Justin.
- Tú hacer reposo. –
dije desde debajo de todas las mantas adormilándome.
Al momento sentí sus
manos sobre mí a través de toda la ropa de cama haciéndome cosquillas y me
retorcí entre risas intentando pararle. Saqué la cabeza casi sin poder respirar
con el pelo completamente despeinado y Justin cesó su tortura mirándome con una
sonrisa divertida antes de abrazarme.
- Tengo una idea. –
dijo Ryan entonces levantándose de un salto. - ¿Habéis visto las escaleras,
rampas y barandas que hay en la entrada del hospital?
- Llegué
inconsciente, tío. – dijo Justin mientras hundía sus dedos en mi pelo.
- Yo sí las he visto,
- espeté confusa- ¿por qué lo dices?
- Tengo algo que te
va a animar mucho, Justin, lo traje desde casa. – rió él dirigiéndose a la puerta.
– Pero está en el coche y tenemos que hacerlo fuera, así no nos podrán llamar
la atención.
Justin y yo nos
miramos durante unos segundos.
- Sí, creo que
deberías tener miedo. – dije sin necesidad de dejarle hablar.
Justin rió y
finalmente hicimos caso a Ryan y le seguimos hasta el exterior del hospital,
nos quedamos sentados sobre las escaleras mientras él iba a por esas cosas que
había dicho que alegrarían tanto a Justin.
Cuando regresó lo hizo con un par de
monopatines en las manos y pude ver cómo a mi novio se le iluminaba la mirada
mientras se levantaba a reunirse con su amigo. Solté una carcajada cuando me
mostró ilusionado lo que había traído.
- Tío… has traído los
skates. – dijo sin poder creérselo.
Faltaron unos
segundos para que comenzaran a poner en práctica toda clase de trucos sobre las
diferentes superficies que allí había. Se caían una y otra vez, pero parecía
que no les importaba nada más que aquello, y hacerlo juntos.
Les observaba girando
la tabla en el aire una y otra vez, saltando sobre ella… En una de estas decidí
coger el móvil y abrí Twitter para ver lo que pasaba fuera de todo esto. Todo
el mundo estaba preocupado tras lo que había ocurrido en el concierto, y lo
cierto es que ninguno había dado señales de vida después de ello, a excepción
de Fredo que había confirmado que Justin estaba bien y no le había ocurrido
nada grave, me llegaban decenas de tweets al segundo preguntándome por el
estado actual de Justin y sólo veía frases como ‘’Recupérate pronto, Justin’’
en los nombres de las distintas cuentas. Me puse a profundizar mi búsqueda y
también vi cómo todos los personajes públicos que habían asistido al concierto
aquella noche daban su opinión sobre lo que pensaban que había ocasionado el
contratiempo que Justin había sufrido, y no eran lo que se dicen, muy
positivos. Había conclusiones de lo más macabras y decidí aclararlo todo sin
poder evitar mostrarme algo molesta con todos ellos.
Escribí varios tweets
explicando lo ocurrido, lo que realmente había pasado y aquello que a nadie se
le había ocurrido como posible causa. Aclaré que Justin se encontraba mucho
mejor y que lo sentíamos por todos aquellos que no habían podido ver terminar
la actuación, dejé caer que no debían creer nada de nadie que no fuera él por
muy famoso que fuera y con ello desperté más de un drama, pero sólo pensaba en
aclararlo. Respondí personalmente a unas cuantas Beliebers que me preguntaban
por menciones y entonces la voz de Justin llamó mi atención.
- ____, atenta, mira
esto. –decía con una sonrisa divertida mientras Ryan le observaba arqueando una
ceja.
Se me ocurrió
entonces cómo hacer que todas las fans terminaran de tranquilizarse y volví a
abrir Instagram, y tras unos segundos intentando averiguar el funcionamiento de
los vídeos, pillé justo a tiempo a Justin terminando de subir las escaleras
laterales.
Se impulsó sobre le
monopatín justo cuando comencé a grabar y ascendió de un salto subiendo al
pasamanos y descendiendo por él con la tabla en posición horizontal para
finalmente aterrizar en el suelo un nivel más bajo. Cuando quise darme cuenta
lo observaba con la boca abierta. Justin levantó los brazos mirando a Ryan.
- Ha sido pura
suerte. – se picó éste medio riendo.
- ¡Menuda pasada! ¿Lo
has visto? – se giró hacia a mí y le mostré mi móvil.
- Lo he grabado. –
reí enseñándole el móvil.
Su sonrisa se hizo
más amplia y mordió su labio inferior dando un pequeño salto y pegándole un
puñetazo amistoso a Ryan que le animó a seguir con los trucos.
Colgué el vídeo en
Instagram y al segundo ya estaba recibiendo toda clase de comentarios. Entonces
ví cierto movimiento por mi lado y me giré para ver que Ariana se acercaba a mí
con su dulce sonrisa a modo de saludo para sentarse a mi lado a observar a los
chicos. No pude evitar sentirme algo incómoda por el hecho de que hacía tan
sólo unas horas me había peleado con su prima.
- Famosos o no, al
final todos los chicos terminan siendo iguales, son felices con cualquier cosa.
– bromeó ella viendo cómo Ryan le robaba el skate a Justin que salía corriendo
detrás de él.
Sonreí durante unos
segundos y carraspeé finalmente hablando por lo bajo.
- Oye Ariana, quería
pedirte perdón porque hayas tenido que ver cómo… bueno, cómo perdía los papeles,
la verdad es que me he dejado llevar por las emociones y al final…
- Tranquila, - me
interrumpió. – no tienes por qué preocuparte, sí que es verdad que ha sido un
poco macabro todo pero te comprendo.- La
miré extrañada al escuchar esto último y ella soltó una risa débil. – Ella siempre
fue… difícil de tragar, pero al final, cuando la conoces a fondo es una buena
chica, créeme, yo antes no podía ni verla, de hecho hubo años en los que, aprovechando
su trabajo, no nos vimos ni hablamos ni una sola vez por los viajes que tenía
que hacer, pero una vez que ella te deja conocerla a fondo, descubres que no es
tan mala como intenta parecer.
- Ya… - dije
encogiendo mis piernas para apoyar mis brazos y mi cabeza sobre las rodillas. –
Permíteme dudarlo.
- Te prometo que si
llego a saber que ella había estado anteriormente con Justin, no la habría
traído conmigo, - me explicó poniendo su mano sobre mi espalda. - yo sólo
quería verla más, y aproveché que ella estaba de vacaciones, lo siento mucho…
- No esculpa tuya, no
te disculpes.
- No tienes que estar
preocupada durante el tiempo que estemos fuera, yo mantendré a Katia a raya por
ti. - Su sonrisa contagió la mía y de
pronto me vi fundiéndome en un tierno abrazo con ella. - ¿estás bien? ¿te hizo
daño en la pelea? – se separó para examinarme a fondo.
No pude evitar reír
ante la pregunta.
- Estoy bien, sólo me
hizo unos arañazos, me escocía al principio pero ya ni los noto, sólo fueron
unos cuantos tirones de pelo, creo que en ese aspecto le hice yo más daño,
incluso creo que la mordí en una de las veces.
- No hace falta que
me lo asegures, estaba agonizando cuando la sacamos de la habitación, casi se
pone a llorar la ver que se había roto un par de uñas. – me dijo abriendo más
los ojos. – Y porque pueda presentar cargos, no te preocupes, ella no te
denunciará.
Traté de ahogar mi
risa mordiendo mi labio inferior pero no pude evitar sentir una enorme satisfacción
al escuchar aquello. Entonces Justin se dirigió a nosotras echándose el pelo
hacia atrás con la respiración agitada y se dejó caer en los escalones
sentándose entre Ariana y yo y pasándonos a ambas los brazos por los hombros.
- ¿Intimando,
señoritas? – preguntó con una sonrisa divertida.
Ariana se deshizo
lentamente de su brazo separándole de ella y le miró arqueando una ceja.
- Dúchate. – bromeó.
Justin cambió su
expresión a una de fastidio y arrugó la nariz dedicándole una mueca de disgusto
antes de acercarse un poco más a mí.
- ¿Qué te parece si
salimos esta noche? – decía mientras hundía su rostro en mi cuello. – Abrígate un
poco y damos un paseo.
- Estas ingresado en
el hospital, Justin. – le recordé sonriendo y encogiendo mi cuello al sentir en
él su respiración. – Y deberías hacer reposo, no has parado en todo el día.
- ¿Haces reposo
conmigo?
Reí al escucharle y
me di cuenta de que ya había oscurecido. Tras despedirnos de Ariana y de Ryan
que la acompañó para ir a su hotel, Justin y yo subimos a la habitación.
Hablamos sobre lo que había ocurrido con Katia y acordamos confiar plenamente en
el otro en el tiempo que pasáramos separados. Hablamos sobre cómo podríamos
estar en contacto todo el tiempo, que no pasaría ni un día sin escuchar mi voz
y calculamos una hora en concreto teniendo en cuenta el cambio de zona horaria
para hablar por internet. Tan sólo faltaban un par de días para que regresara a
Canadá ya que me iría con Ryan y sentía que tenía que aprovechar cada segundo
que pasara.
- ¿Sabes una cosa? –
dijo él mientras me miraba a los ojos tendido a mi lado en la cama de frente a
mí, yo llevé mi mano a su mejilla acariciándola con la punta de los dedos y
pude ver cómo cerraba los ojos con aquello. – Yo solía pensar que mi único
vicio era y sería siempre la música… hasta que te conocí.
Y entonces volvió a hacer
aquello que tan bien se le daba, aquella sensación de calma volvió y sentí que
no existía nada más que él, dejé de sentir el colchón bajo mi cuerpo y cogí
aire profundamente sin palabras. Me acurruqué en su pecho sintiendo poco después
sus brazos rodeándome y sentí la enorme necesidad de parar el tiempo en aquel
mismo instante, para que nada pudiese ser capaz de separarme de él.
- Te voy a echar
mucho de menos… quiero que pase rápido y poder quedarme contigo. – susurré.
- Pasará rápido, ya lo
verás, será como estar juntos sólo que sin sexo. - Volví a reír abrazándole aún
más fuerte y pude sentir sus labios sobre mi cabeza. – Aunque bueno… si eres de
esas, podemos hacer ciertas cosas por video chat que pueden…
- Cállate, acabas de
cargarte toda la ternura del momento. –escondí mi rostro en su pecho
escuchándole reír.
- Van a ser unos meses
muy largos sin ti, Brooks.
Y comprendí entonces que nadie en este mundo
podría impedirme pasar un solo segundo separada de él en los días restantes.
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Siento haber tardado en subirlo, tengo un problema y es que estoy sin portátil, por lo tanto no sé si podré escribir durante los próximos días, esta vez tuve suerte porque una amiga me dejó su portátil, pero no sé cuánto tiempo estaré sin el mío, de todos modos, yo os lo haré saber por twitter cuando vuelva a tenerlo.
Si quieres que te avise para el siguiente capítulo vía twitter haz RT AQUÍ
domingo, 1 de diciembre de 2013
Capítulo 44 - Inalcanzable.
{Capítulo 44}
No cesaba.
Se repetía en mi cabeza una y otra vez, a un ritmo constante, de nuevo flashes, y empujones, gritos de desprecio, preguntas interminables, miradas de odio.
''Justin, amigo, ¿qué sientes al haber perdido a tu chica?''
''¿Quién de los dos decidió cortar?''
'' ¿Acaso ella no podía soportar la presión a la que la sometías?''
''¿Es por culpa de tu fama o ha habido una tercera persona, Justin?''
''Justin, responde''
''Tu madre es una puta, tu novia te ha dejado, eres una mierda''
Y más flashes, no conseguía distinguir otra cosa, y otro, y otro, ese pitido que no cesaba.
''Justin''
''Justin, por aquí, ¿qué te parece que ella haya encontrado a otro tan rápido?''
''Justin''
''Eres basura''
Llevé mis manos a la cabeza cerrando los ojos sintiendo que me faltaba el aire. No puede haberme pasado esto, yo no quería apartarla de mi lado, ella no es capaz de aguantar todo esto día y noche, ella no puede irse, necesito estar a su lado. Ella puede irse si quiere y yo no podré hacer nada. Nada.
''Justin, responde''
''¿Justin?''
''Justin, por aquí''
''Mira a la cámara, gilipollas''
Me estaba ahogando, no podía respirar.
''Justin''
''Justin aquí''
Solté un leve jadeo abriendo completamente los ojos con la respiración acelerada y notando cómo mi corazón latía a mil por segundo, las luces habían desaparecido y el sonido de flashes poco a poco se fue convirtiendo en el constante pitido del pequeño monitor que había al lado de la cama mostrando mis costantes.
Lo primero que logré ver fue el gran ventanal a medio cubrir por las cortinas que tenía en frente, era de noche y ví cómo las luces parpadantes y anaranjadas de una ambulancia se reflejaban en el cristal.
Eché un vistazo a la habitación en la que me encontraba aún con el pulso disparado, parecía un hospital. Sentía cierta molestia al mover el brazo y bajé la mirada dándome cuenta de que tenía una tira adhesiva que mantenía la aguja que conducía el suero en el interior de la parte superior de mi antebrazo.
Giré entonces la cabeza rápidamente al escuchar algo en el lado opuesto de la habitación y aquella imagen me partió por la mitad.
Estaba tumbada sobre el pequeño sofá que había en la habitación, cubierta por una fina manta y con la cabeza apoyada sobre el brazo del mueble. Tenía sus piernas encogidas para poder caber en aquel espacio reducido.
- Eh, Brooks. - susurré sin obtener resultado. - ¡Chsss! - se movió un poco y por un momento se me iluminó la mirada, pero pareció que sólo fue causa de su incomodidad.
No podía dejar que pasara la noche de aquella manera, me puse a hacer toda clase de sonidos disimulados con la boca para llamar su atención y después de casi diez minutos escuché su murmullo.
- ¿Justin...? - no pude evitar sonreír al verla frotándose un ojo.
- Hola preciosa, ¿por qué no te has tendido aquí conmigo para dormir? - me observaba confusa. - Ven.
La ví levantarse tambaleándose sin dudarlo un minuto y conforme se fue acercando advertí que aún tenía los párpados medio cerrados. Me iba haciendo a un lado de la cama mientras ponía los pequeños tubos de forma que no estorbasen y ella subió tumbándose a mi lado y lanzando un pequeño suspiro al aire como muestra de alivio.
La acogí a mi lado cubriéndola con la sábana y echándole el brazo por los hombros para que ella utilizara mi pecho como almohada como hacía normalmente.
Nos quedamos unos minutos en aquella postura, ella descansando sobre mí con los ojos cerrados y yo abrazándola mientras jugaba suavemente con un mechón de su pelo. Escuchar su respiración constante era algo que me relajaba.
- Me diste un susto de muerte. -susurró de pronto.
Sonreí levemente ante su comentario y la abracé con suabidad depositando un suave beso sobre su cabeza.
- ¿Qué pasó exactamente?
- Aún lo estan intentando averiguar, el doctor dice que aparentemente sufriste una intoxicación alimentaria, pero que no se explica el desmayo. - sus dedos se desplazaron suavemente sobre mi pecho cubierto simplemente por la fina tela de la ropa para los pacientes. - Juro que no lo he pasado más mal en mi vida, menos mal que estaba cerca del escenario y me dio tiempo a entrar contigo en la ambulancia, porque sino me hubiera vuelto loca.
- Sólo comí un par de pasteles caseros que trajeron en una bandeja, era una señora mayor, jamás pensé que me quisiera intoxicar. - disfruté escuchando el leve sonido de su risa después de esto y nos quedamos unos segundos en silencio. - Lo siento mucho.
- No, soy yo quien lo siente. - dijo incorporándose un poco para poder mirarme a los ojos. - Confío en ti, de quien no me fío es de ella. Nunca pensaría de ti así, tienes que creerme.
Dejé que volviera a apoyarse sobre mí para continuar abrazándola un poco más fuerte.
- Pero yo debí contartelo en cuanto me enteré, sólo quería dejarte claro antes que no tenías nada por lo que preocuparte.
- Sólo querías evitar que me enfadara.
- ¿Ahora vamos a pelear por quién tiene la culpa? - reí contagiándola y escondió su rostro sobre mi pecho. - ¿cómo te ha dejado Scooter o Fredo dormir ahí sola?
Se acurrucó un poco más hundiéndose bajo las sábanas y tomé su mano cubriéndola con la mía sobre mi pecho.
- De hecho no me dejaron, pero este es un país libre, y ya no soy ninguna cría.
- Doy fe de ello. - susurré y ella mordió su labio sonriendo, aquel gesto me sacudió al completo. - Aún así debiste haberles hecho caso, mañana hubieras tenido un dolor de espalda increíble, ahora sí puedes dormir tranquila, pequeñaja.
- Lo mismo te digo a ti grandullón, descansa y ponte bien, ¿quieres?
Y con esto último me abrazó y dejó que el sueño pudiese con ella, tan cerca, tan plácidamente, tan cálida. Era mía, y sentía los jodidos fuegos artificiales explotando a mi alrededor sólo de pensarlo. Y fue en aquel momento, como de costumbre y como solía provocar su mera presencia, cuando dejé de estar asustado.
Una vez más, las náuseas se apoderaron de mí y volví a volcar mi cara sobre el cubo que ya tenía preparado encima de mi regazo. ____ mantenía su mano sobre mi espalda acariciándola y me eché hacia atrás apoyándome sobre la almohada dispuesta para que pudiera sentarme sobre la cama.
- Te dije que no era buena idea que te trajera una bolsa de Cheetos, pero eres lo más cabezota que existe en este mundo. - me replicó.
- Haz que pare, Dios... - gruñí con la mano sobre mi estómago cerrando los ojos.
- El doctor dice que los vómitos pueden durar de dos a cinco días. - volvió a quitarme el cubo de encima colocando el vaso de agua cerca de mis labios para que bebiera un poco.
- Pues qué gracia. - tomé el vaso dándole un pequeño sorbo.
Ella rió una vez más y echó un vistazo a mi bolsa de suero. No había parado desde que se había levantado, me había traído ropa nueva y se había asegurado de facilitarme todo aquello que necesitara en cada momento, sonreí al imaginarla con mi abuela preparándome una de sus tan típicas sopas para mis resfriados.
- Voy a avisar a la enfermera para que te cambie este chisme, ¿podrás aguantar sin potar hasta que vuelva?
- Ojalá vuelvas con un traje de enfermera sexy. - susurré volviendo a echar mi cabeza hacia atrás.
- Creo que ya te estas poniendo bien, - contestó arqueando una ceja con una sonrisa divertida. - en seguida vuelvo.
Ví cómo salía de la habitación y, acto seguido, exclamó algo sin sentido que me alertó y me incorporé de la cama tratando de ver qué ocurría.
- Brooks, ¿qué ha p...?
- Colegas a domicilio, ya llegó su pedido, - Ryan apareció en la habitación con ____ bajo su hombro y sonreí ampliamente al verle. - y no se aceptan devoluciones. - bajó su mirada hacia ____ que finjió una expresión de desilusión.
- Ryaaaaaan. - le saludé sin creérmelo.
Me incorporé una vez más cuando él se acercó a la cama abrazándome y dándome un par de palmadas en la espalda.
- Te dejo un par de días solo y pasa esto. - dijo intentando aparentar decepción.
- No intentes ocutarlo Butsy, tú has puesto un pie en Stratford y en seguida me has echado de menos, que nos conocemos.
- Podrías haberlo disimulado tío, esta tu chica delante. - susurró.
- Para nada, tranquilo, yo lo entiendo, te lo dejo entero para ti. - bromeó ___ desde su lado sin ocultar su brillante sonrisa, fue entonces cuando me fijé en que no llevaba el colgante que le regalé como siempre, quizás lo hubiera guardado cuando nos enfadamos la noche anterior.
- ¿En serio? Que podemos compartir si quieres. - me señaló Ryan dirigiéndose a ella.
- Ya, voy a llamar a la enfermera, ni se te ocurra tocarle un pelo, ¿te enteras?
Ambos reímos mientras ella volvió a alejarse saliendo de la habitación y Ryan me miró divertido.
- No vayas a empezar, Ryan, por favor. - dije entre risas y él agarró una silla para colocarla cerca de la cama.
- Pero si no iba a decir nada, ¡en serio! - exclamó levantando sus manos mientras se sentaba. - Tu madre estaba que se subía por las paredes cuando se enteró, por cierto, estaba tu abuela sola y no podía dejarla y por poco no se la trae a ella también, al final se quedó más tranquila cuando le dije que venía yo.
Me entraron escalofríos sólo pensar lo que sería mi madre con una mezcla de preocupación, culpabilidad, desquicio, y enfado por haberme comido esos dulces, esos momentos eran los únicos en los que me aliviaba estar a kilómetros de ella para no sufrir su ira, por mucho que lo hiciera por mi bien. Aunque sentí una punzada de decepción porque aquello implicaría que continuaría sin verla hasta bastante tiempo.
Alcancé mi móvil desde la pequeña mesita que había al lado de la cama.
- Scooter no me ha dicho nada, luego la llamaré. - dije mientras escribía un mensaje rápido para ella confirmándole que me encontraba mucho mejor.
- Vale, ahora lo realmente importante. - me interrumpió Ryan, y aquello no me inspiró ninguna confianza. - ¿Cómo fue eso que me contaste por mensaje?- Me quedé pensativo durante un rato para finalmente encogerme de hombros. - Me refiero a lo de Katia, ¿va a ir contigo al final?
Cerré los ojos sintiendo desesperación sólo con escuchar su nombre y sacudí la cabeza tratando de no dejar que me sacara de mis casillas su simple recuerdo.
Comencé a relatarle a Ryan todo lo que había ocurrido desde que Katia había llegado a Los Angeles con detalle, él me escuchaba con atención y su expresión se iba tornando poco a poco a una de disgusto a la vez que iba enterándose de los acontecimientos.
- Menuda mierda. - dijo simplemente. Yo suspiré volviendo a encogerme de hombros. - Yo sabía que sólo iba a suponer problemas desde que se le echó encima a ____ en los premios, tío.
- Las mujeres acabarán conmigo. - alargué mi brazo nuevamente buscando el vaso de agua al sentir mi garganta seca.
- Mira, Justin, con un poco de suerte no volverá a aparecer hasta que las cosas esten más tranquilas que será cuando ____ este alejada de ella, así que ahora sólo disfruta del tiempo que tienes con tu chica y ya después te ocuparás de Katia con tranquilidad, no tendrás que preocuparte más, lo importante es que esas dos no se vean.
Le escuchaba con atención mientras bebía con cuidado y ví entonces a una pequeña figura con una falda de vuelo y una camiseta diminuta acercándose a nosotros contoneándose sobre sus tacones y con una dulce sonrisa.
Sonreí al reconocer a Ariana y separé el vaso de mis labios para poder recibirla cuando una chica más alta y delgada apareció después y sentí que el agua se desviaba de su trayectoria provocándome una fuerte tos.
Ariana se sorprendió y se acercó rápidamente para ver si estaba bien mientras yo miraba fijamente a Katia aclarándome la garganta, ella mantenía una diminuta sonrisa divertida.
- Es la segunda vez que te pasa al verme, no sé si tomármelo como algo bueno. - dijo acercándose a los pies de la cama.
- Tranquila, no lo hagas. - escuché decir a Ryan desde mi lado con desprecio.
Katia hizo como la que no escuchó nada y pasó de largo ignorando completamente la presencia de Ryan para acercarse con Ariana.
- ¿Estas bien? Nos llevamos un susto muy fuerte anoche. - sonrió Ariana al ver que me había recuperado. - Por cierto, soy Ariana. - le dedicó una cálida y dulce sonrisa de las que emboban a Ryan, quien le estrechó la mano desde el otro lado pasando su brazo sobre mí.
- Soy Ryan, un placer Ariana, me han hablado muy bien de ti.
Ésta soltó una risa nerviosa y entonces Katia la quitó de su camino para acercarse y poder inclinarse sobre mí para abrazarme.
- Pobrecito, anoche casi no pude dormir pensando si estarías bien, te caíste sin más en mitad del escenario y nos tenías muy preocupados a todos, sobre todo a mí. - decía mientras me comprimía la cabeza contra su pecho.
Cerré los ojos arrugando la nariz y ví a Ryan a mi lado observando la escena poniendo los ojos en blanco.
En aquel momento, _____ apareció por la puerta con otra chica unos diez años mayor que llevaba el uniforme con el logotipo del hospital y que se acercó al monitor de al lado de mi cama revisando todo.
Al principio traté de separarme rápidamente de Katia temiéndome lo peor, pero, para mi sorpresa, ella soltó una pequeña risa caminando hacia Ryan que parecía tan perplejo como yo.
- Ah, hola, querida. - sonrió Katia dirigiéndose a ella y separándose al fin de mí.
- Hola, ____. - sonrió Ariana yendo a su encuentro. - ¿cómo estas? Scooter nos ha dicho que has pasado la noche aquí.
Ella correspondió el saludo de Ariana con una tierna sonrisa y dándole un abrazo.
- Sí, pero no pasa nada, he dormido en la cama, con Justin, así que sin problemas. - dijo esto último lanzándole una rápida mirada desafiante a Katia que se puso seria de pronto.
Aquello iba a ser de lo más divertido al parecer, por una vez me apetecía sentarme a contemplar el duelo. Ambas se fusilaban con la mirada y sentí a Ryan pellizcándome el brazo señal de que él también era consciente de lo que ocurría.
- Mierda, iba a traerte algo para comer para que recuperaras de después de el viaje tan largo pero se me ha olvidado. - dijo entonces ____ dirigiéndose a Ryan.
- Sin problema, yo también quería tomar un café de todos modos, así traigo todo. - se ofreció Ariana al instante rebuscando en su bolso de Chanel. - ¿me acompaña usted hasta la cafetería? - le decía a la enfermera que asintió al instante devolviéndole la sonrisa.
Ariana desde luego tenía el poder de hacer que cualquiera se ablandase con tan sólo mirarla, ahora que lo pensaba puede que fuera hacerme falta su presencia cada vez que Scooter cogía uno de sus berrinches.
_____ se lo agradeció cariñosamente y Ryan le insistió un par de veces en pagárselo, mientras todo esto ocurría, sentí la mano de Katia desplazándose en el interior de la mía para entrelazar sus dedos con los míos. La miré frunciendo el ceño.
Cuando Ariana y la enfermera salieron de la sala el ambiente se tensó notablemente.
- Como estaba diciéndote, Justin - prosiguió Katia. - estaba muy preocupada, me puse a darle vueltas y la verdad es que creo que todo esto tal vez fue debido a que te habrían sometido a demasiada presión antes de la actuación, ¿sabes a lo que me refiero?
____ ladeó su cabeza con una expresión de intriga y de pronto me vino un mal presentimiento.
- Fue simplemente una intoxicación por cosas que comí en mal estado, Katia, nada más. - traté de parar aquel tema de conversación con urgencia.
- Y también te desmayaste como una nena. - sonrió Ryan intentando quitarle hierro al asunto.
Le derigí entonces una mirada de fastidio, cuando la situación que tenía delante volvió a llamar mi atención.
- Me refiero a que tal vez, el hecho de que estuvieses mal por algo justo antes de salir a cantar, haya contribuido a todo lo que te pasó, yo escuché ciertas cosas que tal vez no te dieron el apoyo suficiente como para saber llevar la situación adelante. - insinuó levantando una mirada odiosa y dirigiéndola hacia _____ que entreabrió sus labios completamente seria, tal vez sin poder creer lo que estaba ocurriendo. Lo cierto es que hasta yo me estaba poniendo nervioso con todo aquello, no sabía cómo iba a salir pero no pintaba nada bien, tenía que ponerlas a cada una en una punta opuesta del mundo para estar a salvo.
- ¿Estas diciendo que Justin sufrió todo aquello por mi culpa? - preguntó ____ mirando a Katia incrédula.
- No digas bobadas, - intenté solucionarlo rápidamente. - sólo me puse enfermo, no fue causado por nada más.
- Pues si te das por aludida será por algo, princesa. - sonrió Katia.
Yo miraba a ambas como si estubiese siguiendo la pelota de un partido de tenis, allí sentado en la cama, justo en medio del ring cuyas esquinas eran ocupadas por dos bombas que iban a explotar en cualquier instante. Tragué saliva con nerviosismo y me puse a pensar rápidamente una forma de sacar a Katia de allí.
- Tal vez Justin se desmayó porque la peste de tu perfume llegaba hasta el escenario. - se la devolvió ____.
De pronto se pudo escuchar un inoportuno ''uuuuuuh...'' por parte de Ryan que estaba disfrutando como un niño desde su silla. Katia entreabrió la boca con una expresión llena de odio.
- Lo siento, pero no creo que vaya a tener en cuenta la opinión de una niñata don nadie sin ningún sentido del gusto.
Abrí más los ojos y miré a Ryan con apuro que me devolvió la mirada, pero en cambio la suya era de diversión contenida.
- Vale, ya esta bien. - dije con firmeza intentando ganar algo de autoridad. - Chicas, parad ya, Katia, será mejor que te vayas.
- Seré una don nadie, pero no soy yo la que va colándose en las habitaciones de hotel de otros y metiéndose en sus bañeras completamente desnuda como si fuera una prostituta barata y a domicilio.
- La madre que... - exclamó Ryan ahogando una risa y mirando a ____ con admiración.
Katia sin embargo, esbozó una amplia sonrisa.
- Se acabó, parad de una vez. - reconozco que me estaba hasta asustando. - Tengo un botón de llamada a las enfermeras y pienso utilizarlo. - dije intentando al menos llamar su atención.
- Te recuerdo, cariño... - soltó una leve risa. - que no eres tú la única que se ha metido en su cama... es más, hicimos tantas posturas distintas, ¿recuerdas Justin?
Ví cómo _____ temblaba levemente debido a la ira contenida, juro que tenía muchísimas ganas de salir de allí corriendo y coger un avión a la otra punta del mundo para tratar de estar a salvo.
Katia, cállate. - le ordené sacándome el suero del brazo.
- Contigo no hará más que repetir lo que me hacía a mí, y quizás te haga los recorridos por su casa que hacía conmigo, aquello era increíble... quizá hasta piense en mí mientras lo hacéis.
Creo que todos los presentes en la sala fuimos capaces de escuchar cómo se activaba algo dentro de ____, hasta Ryan había dejado de sonreír. Lo próximo que ví fue a ella saltando por encima de la cama para ir al encuentro de Katia, tirándola al suelo y ambas comenzaron a forcejear de manera excesivamente violenta.
Los gritos de ambas al recibir puñetazos, arañazos e incluso tirones de pelo por parte de la contrincante retumbabam por toda la habitación. Salté rápidamente de la cama viéndolas en un intento desesperado por matarse.
_____ atacaba la cara de Katia mientras ésta intentaba defenderse por todos los medios clavando sus largas uñas en su piel.
- ¡Ryan! ¿¡Qué haces!? ¡Ayúdame a separarlas! - le grité mientras agarraba a ____ de los brazos intentando sacársela a Katia de encima.
- ¿¡ESTAS DE COÑA!? - gritó él a mis espaldas.
- ¡QUE TE ODIO! - gritaba mi novia completamente fuera de sí mientras atestaba fuertes golpes sin importarle en absoluto los que estaba recibiendo a cambio.
- ¡¡RYAN!! - le llamé de nuevo con un tono mucho más elevado.
Esta vez pareció hacerme caso, porque acudió rápidamente hacia el otro lado buscando la forma de separar a Katia.
De pronto pude ver a Ariana entrar en la habitación dejando caer al suelo una bandeja llena de comida llevándose las manos a la boca y abriendo mucho los ojos.
- ¡Dios mío! - gritó- ¡Scooter!
Y después de unos segundos más forcejeando, agarré con fuerza la cintura de ____ y con un fuerte tirón, la aparté poniéndola en pie mientras ella luchaba con todas sus fuerzas por liberarse.
Ryan logró levantar a Katia que tenía todo el pelo completamente despeinado y varias marcas en la cara con el maquillaje totalmente destrozado.
- ¡Estas loca! - escupió desde los brazos de Ryan.
- ¡Te voy a matar, puta! - y la lucha por liberarse se hizo más intensa y tuve que abrazarla a mi cuerpo para asegurar que no se volvía a escapar.
- ¡Parad de una vez! - grité.
En aquel momento, Scooter llegó corriendo y agarró del brazo a Katia tirando bruscamente de ella mientras Ariana observaba la escena desde la puerta. Ryan cedió el turno a mi enfurecido mánager que salía arrastrando a Katia, la cual cojeaba con un sólo tacón, y que antes de desaparecer le dedicó una mirada fulminante a ____ que poco a poco había terminado por parar de forcejear.
- Tú y yo hablaremos después. - susurró Scooter a ____ muy seriamenta mientras se llevaba a Katia.
- Te voy a destrozar la vida, maldita animal. - dijo ésta mientras desaparecía por la puerta.
La volteé rápidamente para poder observar su cara de cerca y hice una mueca de dolor al ver todos aquellos arañazos en sus brazos y su cuello, y algunos sobre su rostro. Divisé algo brillante enredado en su pelo y lo saqué lentamente, ambos miramos a ver qué era, se trataba de una uña postiza de las de Katia.
Lancé un leve suspiro y ví reflejada la satisfació en su rostro.
- Cada día me sorprendes más. - dije examinando la uña.
Su respiración continuaba siendo agitada y por unos instantes fue lo único que se escuchó por la sala hasta que Ryan volvió a hacer notar su presencia.
- Y yo creyendo que mi vida no podía ir a mejor.
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No cesaba.
Se repetía en mi cabeza una y otra vez, a un ritmo constante, de nuevo flashes, y empujones, gritos de desprecio, preguntas interminables, miradas de odio.
''Justin, amigo, ¿qué sientes al haber perdido a tu chica?''
''¿Quién de los dos decidió cortar?''
'' ¿Acaso ella no podía soportar la presión a la que la sometías?''
''¿Es por culpa de tu fama o ha habido una tercera persona, Justin?''
''Justin, responde''
''Tu madre es una puta, tu novia te ha dejado, eres una mierda''
Y más flashes, no conseguía distinguir otra cosa, y otro, y otro, ese pitido que no cesaba.
''Justin''
''Justin, por aquí, ¿qué te parece que ella haya encontrado a otro tan rápido?''
''Justin''
''Eres basura''
Llevé mis manos a la cabeza cerrando los ojos sintiendo que me faltaba el aire. No puede haberme pasado esto, yo no quería apartarla de mi lado, ella no es capaz de aguantar todo esto día y noche, ella no puede irse, necesito estar a su lado. Ella puede irse si quiere y yo no podré hacer nada. Nada.
''Justin, responde''
''¿Justin?''
''Justin, por aquí''
''Mira a la cámara, gilipollas''
Me estaba ahogando, no podía respirar.
''Justin''
''Justin aquí''
Solté un leve jadeo abriendo completamente los ojos con la respiración acelerada y notando cómo mi corazón latía a mil por segundo, las luces habían desaparecido y el sonido de flashes poco a poco se fue convirtiendo en el constante pitido del pequeño monitor que había al lado de la cama mostrando mis costantes.
Lo primero que logré ver fue el gran ventanal a medio cubrir por las cortinas que tenía en frente, era de noche y ví cómo las luces parpadantes y anaranjadas de una ambulancia se reflejaban en el cristal.
Eché un vistazo a la habitación en la que me encontraba aún con el pulso disparado, parecía un hospital. Sentía cierta molestia al mover el brazo y bajé la mirada dándome cuenta de que tenía una tira adhesiva que mantenía la aguja que conducía el suero en el interior de la parte superior de mi antebrazo.
Giré entonces la cabeza rápidamente al escuchar algo en el lado opuesto de la habitación y aquella imagen me partió por la mitad.
Estaba tumbada sobre el pequeño sofá que había en la habitación, cubierta por una fina manta y con la cabeza apoyada sobre el brazo del mueble. Tenía sus piernas encogidas para poder caber en aquel espacio reducido.
- Eh, Brooks. - susurré sin obtener resultado. - ¡Chsss! - se movió un poco y por un momento se me iluminó la mirada, pero pareció que sólo fue causa de su incomodidad.
No podía dejar que pasara la noche de aquella manera, me puse a hacer toda clase de sonidos disimulados con la boca para llamar su atención y después de casi diez minutos escuché su murmullo.
- ¿Justin...? - no pude evitar sonreír al verla frotándose un ojo.
- Hola preciosa, ¿por qué no te has tendido aquí conmigo para dormir? - me observaba confusa. - Ven.
La ví levantarse tambaleándose sin dudarlo un minuto y conforme se fue acercando advertí que aún tenía los párpados medio cerrados. Me iba haciendo a un lado de la cama mientras ponía los pequeños tubos de forma que no estorbasen y ella subió tumbándose a mi lado y lanzando un pequeño suspiro al aire como muestra de alivio.
La acogí a mi lado cubriéndola con la sábana y echándole el brazo por los hombros para que ella utilizara mi pecho como almohada como hacía normalmente.
Nos quedamos unos minutos en aquella postura, ella descansando sobre mí con los ojos cerrados y yo abrazándola mientras jugaba suavemente con un mechón de su pelo. Escuchar su respiración constante era algo que me relajaba.
- Me diste un susto de muerte. -susurró de pronto.
Sonreí levemente ante su comentario y la abracé con suabidad depositando un suave beso sobre su cabeza.
- ¿Qué pasó exactamente?
- Aún lo estan intentando averiguar, el doctor dice que aparentemente sufriste una intoxicación alimentaria, pero que no se explica el desmayo. - sus dedos se desplazaron suavemente sobre mi pecho cubierto simplemente por la fina tela de la ropa para los pacientes. - Juro que no lo he pasado más mal en mi vida, menos mal que estaba cerca del escenario y me dio tiempo a entrar contigo en la ambulancia, porque sino me hubiera vuelto loca.
- Sólo comí un par de pasteles caseros que trajeron en una bandeja, era una señora mayor, jamás pensé que me quisiera intoxicar. - disfruté escuchando el leve sonido de su risa después de esto y nos quedamos unos segundos en silencio. - Lo siento mucho.
- No, soy yo quien lo siente. - dijo incorporándose un poco para poder mirarme a los ojos. - Confío en ti, de quien no me fío es de ella. Nunca pensaría de ti así, tienes que creerme.
Dejé que volviera a apoyarse sobre mí para continuar abrazándola un poco más fuerte.
- Pero yo debí contartelo en cuanto me enteré, sólo quería dejarte claro antes que no tenías nada por lo que preocuparte.
- Sólo querías evitar que me enfadara.
- ¿Ahora vamos a pelear por quién tiene la culpa? - reí contagiándola y escondió su rostro sobre mi pecho. - ¿cómo te ha dejado Scooter o Fredo dormir ahí sola?
Se acurrucó un poco más hundiéndose bajo las sábanas y tomé su mano cubriéndola con la mía sobre mi pecho.
- De hecho no me dejaron, pero este es un país libre, y ya no soy ninguna cría.
- Doy fe de ello. - susurré y ella mordió su labio sonriendo, aquel gesto me sacudió al completo. - Aún así debiste haberles hecho caso, mañana hubieras tenido un dolor de espalda increíble, ahora sí puedes dormir tranquila, pequeñaja.
- Lo mismo te digo a ti grandullón, descansa y ponte bien, ¿quieres?
Y con esto último me abrazó y dejó que el sueño pudiese con ella, tan cerca, tan plácidamente, tan cálida. Era mía, y sentía los jodidos fuegos artificiales explotando a mi alrededor sólo de pensarlo. Y fue en aquel momento, como de costumbre y como solía provocar su mera presencia, cuando dejé de estar asustado.
Una vez más, las náuseas se apoderaron de mí y volví a volcar mi cara sobre el cubo que ya tenía preparado encima de mi regazo. ____ mantenía su mano sobre mi espalda acariciándola y me eché hacia atrás apoyándome sobre la almohada dispuesta para que pudiera sentarme sobre la cama.
- Te dije que no era buena idea que te trajera una bolsa de Cheetos, pero eres lo más cabezota que existe en este mundo. - me replicó.
- Haz que pare, Dios... - gruñí con la mano sobre mi estómago cerrando los ojos.
- El doctor dice que los vómitos pueden durar de dos a cinco días. - volvió a quitarme el cubo de encima colocando el vaso de agua cerca de mis labios para que bebiera un poco.
- Pues qué gracia. - tomé el vaso dándole un pequeño sorbo.
Ella rió una vez más y echó un vistazo a mi bolsa de suero. No había parado desde que se había levantado, me había traído ropa nueva y se había asegurado de facilitarme todo aquello que necesitara en cada momento, sonreí al imaginarla con mi abuela preparándome una de sus tan típicas sopas para mis resfriados.
- Voy a avisar a la enfermera para que te cambie este chisme, ¿podrás aguantar sin potar hasta que vuelva?
- Ojalá vuelvas con un traje de enfermera sexy. - susurré volviendo a echar mi cabeza hacia atrás.
- Creo que ya te estas poniendo bien, - contestó arqueando una ceja con una sonrisa divertida. - en seguida vuelvo.
Ví cómo salía de la habitación y, acto seguido, exclamó algo sin sentido que me alertó y me incorporé de la cama tratando de ver qué ocurría.
- Brooks, ¿qué ha p...?
- Colegas a domicilio, ya llegó su pedido, - Ryan apareció en la habitación con ____ bajo su hombro y sonreí ampliamente al verle. - y no se aceptan devoluciones. - bajó su mirada hacia ____ que finjió una expresión de desilusión.
- Ryaaaaaan. - le saludé sin creérmelo.
Me incorporé una vez más cuando él se acercó a la cama abrazándome y dándome un par de palmadas en la espalda.
- Te dejo un par de días solo y pasa esto. - dijo intentando aparentar decepción.
- No intentes ocutarlo Butsy, tú has puesto un pie en Stratford y en seguida me has echado de menos, que nos conocemos.
- Podrías haberlo disimulado tío, esta tu chica delante. - susurró.
- Para nada, tranquilo, yo lo entiendo, te lo dejo entero para ti. - bromeó ___ desde su lado sin ocultar su brillante sonrisa, fue entonces cuando me fijé en que no llevaba el colgante que le regalé como siempre, quizás lo hubiera guardado cuando nos enfadamos la noche anterior.
- ¿En serio? Que podemos compartir si quieres. - me señaló Ryan dirigiéndose a ella.
- Ya, voy a llamar a la enfermera, ni se te ocurra tocarle un pelo, ¿te enteras?
Ambos reímos mientras ella volvió a alejarse saliendo de la habitación y Ryan me miró divertido.
- No vayas a empezar, Ryan, por favor. - dije entre risas y él agarró una silla para colocarla cerca de la cama.
- Pero si no iba a decir nada, ¡en serio! - exclamó levantando sus manos mientras se sentaba. - Tu madre estaba que se subía por las paredes cuando se enteró, por cierto, estaba tu abuela sola y no podía dejarla y por poco no se la trae a ella también, al final se quedó más tranquila cuando le dije que venía yo.
Me entraron escalofríos sólo pensar lo que sería mi madre con una mezcla de preocupación, culpabilidad, desquicio, y enfado por haberme comido esos dulces, esos momentos eran los únicos en los que me aliviaba estar a kilómetros de ella para no sufrir su ira, por mucho que lo hiciera por mi bien. Aunque sentí una punzada de decepción porque aquello implicaría que continuaría sin verla hasta bastante tiempo.
Alcancé mi móvil desde la pequeña mesita que había al lado de la cama.
- Scooter no me ha dicho nada, luego la llamaré. - dije mientras escribía un mensaje rápido para ella confirmándole que me encontraba mucho mejor.
- Vale, ahora lo realmente importante. - me interrumpió Ryan, y aquello no me inspiró ninguna confianza. - ¿Cómo fue eso que me contaste por mensaje?- Me quedé pensativo durante un rato para finalmente encogerme de hombros. - Me refiero a lo de Katia, ¿va a ir contigo al final?
Cerré los ojos sintiendo desesperación sólo con escuchar su nombre y sacudí la cabeza tratando de no dejar que me sacara de mis casillas su simple recuerdo.
Comencé a relatarle a Ryan todo lo que había ocurrido desde que Katia había llegado a Los Angeles con detalle, él me escuchaba con atención y su expresión se iba tornando poco a poco a una de disgusto a la vez que iba enterándose de los acontecimientos.
- Menuda mierda. - dijo simplemente. Yo suspiré volviendo a encogerme de hombros. - Yo sabía que sólo iba a suponer problemas desde que se le echó encima a ____ en los premios, tío.
- Las mujeres acabarán conmigo. - alargué mi brazo nuevamente buscando el vaso de agua al sentir mi garganta seca.
- Mira, Justin, con un poco de suerte no volverá a aparecer hasta que las cosas esten más tranquilas que será cuando ____ este alejada de ella, así que ahora sólo disfruta del tiempo que tienes con tu chica y ya después te ocuparás de Katia con tranquilidad, no tendrás que preocuparte más, lo importante es que esas dos no se vean.
Le escuchaba con atención mientras bebía con cuidado y ví entonces a una pequeña figura con una falda de vuelo y una camiseta diminuta acercándose a nosotros contoneándose sobre sus tacones y con una dulce sonrisa.
Sonreí al reconocer a Ariana y separé el vaso de mis labios para poder recibirla cuando una chica más alta y delgada apareció después y sentí que el agua se desviaba de su trayectoria provocándome una fuerte tos.
Ariana se sorprendió y se acercó rápidamente para ver si estaba bien mientras yo miraba fijamente a Katia aclarándome la garganta, ella mantenía una diminuta sonrisa divertida.
- Es la segunda vez que te pasa al verme, no sé si tomármelo como algo bueno. - dijo acercándose a los pies de la cama.
- Tranquila, no lo hagas. - escuché decir a Ryan desde mi lado con desprecio.
Katia hizo como la que no escuchó nada y pasó de largo ignorando completamente la presencia de Ryan para acercarse con Ariana.
- ¿Estas bien? Nos llevamos un susto muy fuerte anoche. - sonrió Ariana al ver que me había recuperado. - Por cierto, soy Ariana. - le dedicó una cálida y dulce sonrisa de las que emboban a Ryan, quien le estrechó la mano desde el otro lado pasando su brazo sobre mí.
- Soy Ryan, un placer Ariana, me han hablado muy bien de ti.
Ésta soltó una risa nerviosa y entonces Katia la quitó de su camino para acercarse y poder inclinarse sobre mí para abrazarme.
- Pobrecito, anoche casi no pude dormir pensando si estarías bien, te caíste sin más en mitad del escenario y nos tenías muy preocupados a todos, sobre todo a mí. - decía mientras me comprimía la cabeza contra su pecho.
Cerré los ojos arrugando la nariz y ví a Ryan a mi lado observando la escena poniendo los ojos en blanco.
En aquel momento, _____ apareció por la puerta con otra chica unos diez años mayor que llevaba el uniforme con el logotipo del hospital y que se acercó al monitor de al lado de mi cama revisando todo.
Al principio traté de separarme rápidamente de Katia temiéndome lo peor, pero, para mi sorpresa, ella soltó una pequeña risa caminando hacia Ryan que parecía tan perplejo como yo.
- Ah, hola, querida. - sonrió Katia dirigiéndose a ella y separándose al fin de mí.
- Hola, ____. - sonrió Ariana yendo a su encuentro. - ¿cómo estas? Scooter nos ha dicho que has pasado la noche aquí.
Ella correspondió el saludo de Ariana con una tierna sonrisa y dándole un abrazo.
- Sí, pero no pasa nada, he dormido en la cama, con Justin, así que sin problemas. - dijo esto último lanzándole una rápida mirada desafiante a Katia que se puso seria de pronto.
Aquello iba a ser de lo más divertido al parecer, por una vez me apetecía sentarme a contemplar el duelo. Ambas se fusilaban con la mirada y sentí a Ryan pellizcándome el brazo señal de que él también era consciente de lo que ocurría.
- Mierda, iba a traerte algo para comer para que recuperaras de después de el viaje tan largo pero se me ha olvidado. - dijo entonces ____ dirigiéndose a Ryan.
- Sin problema, yo también quería tomar un café de todos modos, así traigo todo. - se ofreció Ariana al instante rebuscando en su bolso de Chanel. - ¿me acompaña usted hasta la cafetería? - le decía a la enfermera que asintió al instante devolviéndole la sonrisa.
Ariana desde luego tenía el poder de hacer que cualquiera se ablandase con tan sólo mirarla, ahora que lo pensaba puede que fuera hacerme falta su presencia cada vez que Scooter cogía uno de sus berrinches.
_____ se lo agradeció cariñosamente y Ryan le insistió un par de veces en pagárselo, mientras todo esto ocurría, sentí la mano de Katia desplazándose en el interior de la mía para entrelazar sus dedos con los míos. La miré frunciendo el ceño.
Cuando Ariana y la enfermera salieron de la sala el ambiente se tensó notablemente.
- Como estaba diciéndote, Justin - prosiguió Katia. - estaba muy preocupada, me puse a darle vueltas y la verdad es que creo que todo esto tal vez fue debido a que te habrían sometido a demasiada presión antes de la actuación, ¿sabes a lo que me refiero?
____ ladeó su cabeza con una expresión de intriga y de pronto me vino un mal presentimiento.
- Fue simplemente una intoxicación por cosas que comí en mal estado, Katia, nada más. - traté de parar aquel tema de conversación con urgencia.
- Y también te desmayaste como una nena. - sonrió Ryan intentando quitarle hierro al asunto.
Le derigí entonces una mirada de fastidio, cuando la situación que tenía delante volvió a llamar mi atención.
- Me refiero a que tal vez, el hecho de que estuvieses mal por algo justo antes de salir a cantar, haya contribuido a todo lo que te pasó, yo escuché ciertas cosas que tal vez no te dieron el apoyo suficiente como para saber llevar la situación adelante. - insinuó levantando una mirada odiosa y dirigiéndola hacia _____ que entreabrió sus labios completamente seria, tal vez sin poder creer lo que estaba ocurriendo. Lo cierto es que hasta yo me estaba poniendo nervioso con todo aquello, no sabía cómo iba a salir pero no pintaba nada bien, tenía que ponerlas a cada una en una punta opuesta del mundo para estar a salvo.
- ¿Estas diciendo que Justin sufrió todo aquello por mi culpa? - preguntó ____ mirando a Katia incrédula.
- No digas bobadas, - intenté solucionarlo rápidamente. - sólo me puse enfermo, no fue causado por nada más.
- Pues si te das por aludida será por algo, princesa. - sonrió Katia.
Yo miraba a ambas como si estubiese siguiendo la pelota de un partido de tenis, allí sentado en la cama, justo en medio del ring cuyas esquinas eran ocupadas por dos bombas que iban a explotar en cualquier instante. Tragué saliva con nerviosismo y me puse a pensar rápidamente una forma de sacar a Katia de allí.
- Tal vez Justin se desmayó porque la peste de tu perfume llegaba hasta el escenario. - se la devolvió ____.
De pronto se pudo escuchar un inoportuno ''uuuuuuh...'' por parte de Ryan que estaba disfrutando como un niño desde su silla. Katia entreabrió la boca con una expresión llena de odio.
- Lo siento, pero no creo que vaya a tener en cuenta la opinión de una niñata don nadie sin ningún sentido del gusto.
Abrí más los ojos y miré a Ryan con apuro que me devolvió la mirada, pero en cambio la suya era de diversión contenida.
- Vale, ya esta bien. - dije con firmeza intentando ganar algo de autoridad. - Chicas, parad ya, Katia, será mejor que te vayas.
- Seré una don nadie, pero no soy yo la que va colándose en las habitaciones de hotel de otros y metiéndose en sus bañeras completamente desnuda como si fuera una prostituta barata y a domicilio.
- La madre que... - exclamó Ryan ahogando una risa y mirando a ____ con admiración.
Katia sin embargo, esbozó una amplia sonrisa.
- Se acabó, parad de una vez. - reconozco que me estaba hasta asustando. - Tengo un botón de llamada a las enfermeras y pienso utilizarlo. - dije intentando al menos llamar su atención.
- Te recuerdo, cariño... - soltó una leve risa. - que no eres tú la única que se ha metido en su cama... es más, hicimos tantas posturas distintas, ¿recuerdas Justin?
Ví cómo _____ temblaba levemente debido a la ira contenida, juro que tenía muchísimas ganas de salir de allí corriendo y coger un avión a la otra punta del mundo para tratar de estar a salvo.
Katia, cállate. - le ordené sacándome el suero del brazo.
- Contigo no hará más que repetir lo que me hacía a mí, y quizás te haga los recorridos por su casa que hacía conmigo, aquello era increíble... quizá hasta piense en mí mientras lo hacéis.
Creo que todos los presentes en la sala fuimos capaces de escuchar cómo se activaba algo dentro de ____, hasta Ryan había dejado de sonreír. Lo próximo que ví fue a ella saltando por encima de la cama para ir al encuentro de Katia, tirándola al suelo y ambas comenzaron a forcejear de manera excesivamente violenta.
Los gritos de ambas al recibir puñetazos, arañazos e incluso tirones de pelo por parte de la contrincante retumbabam por toda la habitación. Salté rápidamente de la cama viéndolas en un intento desesperado por matarse.
_____ atacaba la cara de Katia mientras ésta intentaba defenderse por todos los medios clavando sus largas uñas en su piel.
- ¡Ryan! ¿¡Qué haces!? ¡Ayúdame a separarlas! - le grité mientras agarraba a ____ de los brazos intentando sacársela a Katia de encima.
- ¿¡ESTAS DE COÑA!? - gritó él a mis espaldas.
- ¡QUE TE ODIO! - gritaba mi novia completamente fuera de sí mientras atestaba fuertes golpes sin importarle en absoluto los que estaba recibiendo a cambio.
- ¡¡RYAN!! - le llamé de nuevo con un tono mucho más elevado.
Esta vez pareció hacerme caso, porque acudió rápidamente hacia el otro lado buscando la forma de separar a Katia.
De pronto pude ver a Ariana entrar en la habitación dejando caer al suelo una bandeja llena de comida llevándose las manos a la boca y abriendo mucho los ojos.
- ¡Dios mío! - gritó- ¡Scooter!
Y después de unos segundos más forcejeando, agarré con fuerza la cintura de ____ y con un fuerte tirón, la aparté poniéndola en pie mientras ella luchaba con todas sus fuerzas por liberarse.
Ryan logró levantar a Katia que tenía todo el pelo completamente despeinado y varias marcas en la cara con el maquillaje totalmente destrozado.
- ¡Estas loca! - escupió desde los brazos de Ryan.
- ¡Te voy a matar, puta! - y la lucha por liberarse se hizo más intensa y tuve que abrazarla a mi cuerpo para asegurar que no se volvía a escapar.
- ¡Parad de una vez! - grité.
En aquel momento, Scooter llegó corriendo y agarró del brazo a Katia tirando bruscamente de ella mientras Ariana observaba la escena desde la puerta. Ryan cedió el turno a mi enfurecido mánager que salía arrastrando a Katia, la cual cojeaba con un sólo tacón, y que antes de desaparecer le dedicó una mirada fulminante a ____ que poco a poco había terminado por parar de forcejear.
- Tú y yo hablaremos después. - susurró Scooter a ____ muy seriamenta mientras se llevaba a Katia.
- Te voy a destrozar la vida, maldita animal. - dijo ésta mientras desaparecía por la puerta.
La volteé rápidamente para poder observar su cara de cerca y hice una mueca de dolor al ver todos aquellos arañazos en sus brazos y su cuello, y algunos sobre su rostro. Divisé algo brillante enredado en su pelo y lo saqué lentamente, ambos miramos a ver qué era, se trataba de una uña postiza de las de Katia.
Lancé un leve suspiro y ví reflejada la satisfació en su rostro.
- Cada día me sorprendes más. - dije examinando la uña.
Su respiración continuaba siendo agitada y por unos instantes fue lo único que se escuchó por la sala hasta que Ryan volvió a hacer notar su presencia.
- Y yo creyendo que mi vida no podía ir a mejor.
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